Cine para pensar – El experimento

En los últimos lustros vivimos en una epidemia televisiva llamada “realities”, sobre la base de la cual se coloca a una serie de personas -parafraseando a los físicos- en unas condiciones determinadas de presión y temperatura, con el objeto de ofrecer sus peripecias diarias y los avatares de sus relaciones a un público siempre ansioso por ver, implicarse emocionalmente y dar relevancia a cosas que, en el fondo, le importan un pimiento morrón. Sin embargo, resulta curioso el grado de identificación que estos personajillos (lo mejor de cada casa) que interviene en este tipo de pseudotelevisión logra en algunos espectadores que llegan incluso a debatir, discutir y enfrentarse a causa de las circunstancias generadas en este tipo de programas. Lo que para algunos significa encerrar a un montón de mamarrachos para que hagan el tonto y que así se diviertan los espectadores que son aún más tontos, para otros es la puesta en marcha de un “experimento sociológico” que conlleve la difusión pública del comportamiento “natural” de las personas en un marco de convivencia determinado. Una chufla marinera, teniendo en cuenta que, queramos o no, nuestro comportamiento no es natural cuando sabemos que nos graban (ni siquiera cuando nos toman una foto en una boda) y, todavía mejor, que se hacen castings para participar, con lo cual es de todo menos natural. Estas objeciones, y las dudas y quejas en cuanto a la existencia de guiones, manipulaciones y fenómenos teledirigidos en función de las audiencias televisivas de este tipo de programas que se venden como “la vida en directo”, ha hecho que la Unión Europea haya investigado este tipo de televisión y que canales televisivos como la RAI italiana hayan renunciado, en una muestra de buen gusto encomiable, a este tipo de telebasura.

Cuando estos experimentos quieren hacerse con seriedad, normalmente se hacen llamando la atención lo menos posible, y desde luego, con ninguna pretensión de obtener rendimientos publicitarios. Mario Giordano tomó como base la experiencia real de uno de estos ensayos para escribir una novela adaptada por él mismo para la película dirigida por Oliver Hirschbiegel en 2001.

Las necesidades económicas o el deseo por dar alicientes a una vida un tanto monótona hacen que varias personas respondan a un anuncio en el periódico que solicita voluntarios para un experimento científico: una buena cantidad de dinero por permanecer durante dos semanas, día y noche, en el entorno simulado de una prisión, bien como guardián, bien como recluso, y así poner en práctica algunas de las teorías que un grupo universitario especializado en comportamiento humano ha desarrollado en cuanto a los comportamientos violentos en una situación de lucha por la supervivencia. El experimento estará controlado en todo momento por los expertos, que mediante videovigilancia podrán seguir las evoluciones de los personajes y corregir posibles excesos y comportamientos inadmisibles. La experiencia, sin embargo, obviamente, no puede ser real al 100%. Por contrato, nadie podrá contar nada de lo que allí suceda ni contarle a nadie lo que va a hacer durante esas dos semanas. Las reservas deben ser absolutas, la incomunicación, total. Lo contrario conlleva la salida del experimento y la pérdida del dinero. Además, los veinte voluntarios escogidos se incluirán bien entre los ocho guardianes, bien entre los doce reclusos. Éstos habrán de obeceder las órdenes, aquéllos tienen prohibido el uso de la violencia, pese a que su uniforme simulado vaya equipado con cinturones y porras. La idea es que los guardianes hagan que los presos les obedezcan sin el recurso a la violencia, utilizando cualquier medio de persuasión que puedan poner en práctica que excluya la obligación física de hacer o no hacer.

La puesta en marcha del proyecto es tomada como un juego por los participantes; la primera jornada transcurre entre chistes y bromas. Cada uno de los elegidos responde a un perfil muy concreto: padres de familia, ejecutivos estresados, hombres solitarios, fracasados, pusilánimes… Tarek es un joven periodista freelance que hace de vez en cuando reportajes pero que se gana la vida como taxista. Acaba de salir de un desengaño amoroso y ve en el experimento la ocasión para hacerse con un buen dinero, preparar a escondidas un reportaje para una revista, y olvidar a su chica. Además hay un hombre misterioso, callado, glacial, de porte y maneras militares. Las risas de los primeros momentos se abandonan cuando el experimento empieza en serio y se da la primera circunstancia incómoda: la toma de la leche en el desayuno es obligatoria; cuando uno de los presos, alérgico a los lácteos, se niega a beberla, los guardias dudan entre su instinto natural, la comprensión del caso y el ofrecimiento de una alternativa no contemplada en las normas que les han dado, o bien obligar a cumplir éstas. Las reacciones serán distintas por parte de cada uno, pero se sentarán las bases de un conflicto que excederá lo experimental y que, además de afectar a quienes han puesto en marcha semejante proyecto, tendrá implicaciones personales para Tarek y los demás e incluso conllevará efectos políticos.

Esta magnífica película del posteriormente aclamado Hirschbiegel por su estupenda El hundimiento parte de una situación más que interesante y, durante muchos minutos del largo metraje de la cinta (120 minutos) consigue mantener la tensión y el interés gracias a una puesta en escena asfixiante que consigue trasladar al espectador la sensación de encierro, de agobio y reclusión, y también la inquietud y el desasosiego de la difícil situación que poco a poco va pasando de simulada a real a todos los efectos. Además, el certero tratamiento psicológico de todos los personajes, la más que adecuada forma de presentar los rasgos de carácter de cada uno a partir de la muestra de situaciones concretas resulta magnífico. El reflejo de la angustia y de las reacciones instintivas, incluso de tipo violento, el ritmo creciente de tensión y el estallido definitivo están magníficamente tratados y rodados.

Lástima que algunas lagunas, como por ejemplo la deriva de algunos personajes no suficientemente bien marcada por pasos durante el metraje, la mezcla de la historia personal de Tarek, no se sabe muy bien en base a qué, su inesperado final un tanto producto del capricho, y la atropellada, excesiva, desbordante, chirriante resolución de la trama, reste fuerza al conjunto de una película que empieza y se desarrolla mucho mejor de lo que acaba. Sin embargo, con todo, la película resulta un ejercicio angustioso de observación del comportamiento humano que, inspirado, no olvidemos, en hechos reales, resulta más analítico, realista, veraz y medido que cualquier truño televisivo con ínfulas experimentales, y que es una advertencia muy directa y seria en cuanto a las posibilidades infinitas del ser humano, no sólo para hacer el mal de múltiples modos y maneras, sino también para justificarlo y establecer esquemas mentales que lo hagan admisible, justo y necesario. Por otro lado, también abre puertas hacia el nacimiento de la comprensión mutua, la compasión, la piedad, pero de manera absolutamente pesimista, todo que sometido a los dictados de nuestro lado oscuro. El que, quizá, nos haga asistir a espectáculos tipo “reality” pensando que somos menos miserables, rastreros o patéticos que los conejillos de indias que por un buen dinero se dejan exponer como animales del zoo. El lado oscuro que pensamos que no tenemos, igual que lo pensaban, por ejemplo, muchos alemanes de 1933-1945 o muchos defensores de la democracia que crearon Guantánamo.

23 comentarios sobre “Cine para pensar – El experimento

  1. Reconozco que no veo la telebasura que adorna nuestras programaciones (en realidad veo tan poca tele..) pero en lo poco que las conozco estoy absolutamente de acuerdo con lo que apuntas al comienzo del post: son un ejercicio de manipulación chabacana y vergonzosa amén de mostrar a una “fauna” de “jóvenes” que desmoraliza un pelín..
    Otra cosa es el experimento que relata esta peli…eso ya me da más respeto. Bastante más.
    No confío en los resultados de presionar a la gente hacia condiciones extremas. No es, digamos, natural y sus consecuencias, como cuentas, son más que peligrosas. No, no.
    No tiene que ser nada fácil componer una película con el proceso que implican este tipo de experimentos así que reconozco el mérito que pueda tener su director.
    Eso si querido: de momento, y por mi salud mental, creo que no la veo.
    Besicos.

  2. Haces muy bien, Mima, en ver la tele lo menos posible. Yo no estoy contra ese medio, al contrario, hay cosas muy interesantes y su mundo de posibilidades es muy amplio, pero por lo general se usa para hacer el burro y ofrecer modelos de vulgaridad, imbecilidad y mal gusto.
    Toda realización de un experimento conlleva una artificialidad que le resta valor de por sí, eso es evidente. La película va más allá, utiliza el experimento como forma de mostrar cómo somos en nuestra vida cotidiana, con todos y con todo.
    Pero tienes razón, aunque es una buena película, hay que acercarse a ella con cautela y tacto.
    Besos

  3. Vi la película hace ya varios años (al menos 4), casi de casualidad, sin conocerla… y me impactó. Realmente interesante, aunque bien es cierto que la parte final parece “chirriar” un poco. Pero creo que has pasado por alto un detalle: que la película está basada en hechos reales. No sé hasta qué punto refleja el experimento real, y qué parte puede ser ficticia (si lo es alguna), pero recuerdo haber leído (en los créditos finales, supongo, aunque no lo recuerdo exactamente) que estaba basada en un experimento real realizado en Alemania. Lo cual hace que la veas aún más estremecido por lo que muestra de la conducta humana.

  4. Realmente impactante, Javier, sin duda. Es verdad que está basada en hechos reales (indirectamente, puesto que se basa en un libro de Mario Giordano a su vez basado en un experimento real); fíjate que lo comento en el segundo párrafo… Y en efecto, eso dota a la cinta de una dimensión aún más sombría.
    Por cierto, que un blog muy interesante el tuyo, sí señor.

  5. Todas estas experiencias me dan mucho repelús…. Convertir al personal en material físico-químico objetivable, o sea en conejillos de indias, me pone los pelos de punta, además de mal humor. Y desde luego propicia por parte del observador actitudes de prepotencia que todavía me dan más repelús. Además no responden a ninguna realidad. Porque en la realidad nada es tan previsible y la entropía sufre continuos desbarajustes azarosos.
    El chico de la foto se diría un indio-punk…

    Besos y ánimos que queda poco.

  6. Pues comparto tus reparos, Luisa. No hay nada más antinatural y con más ínfulas de pretender ser natural que provocar una situación límite para sentarse a mirar. No entiendo el valor de tales experiementos, pero claro, yo no soy científico.
    Indio-punk… Interesante.
    Queda poco, pero queda lo peor. Thanks.
    Besos

  7. Coincido con tus palabras respecto de la tele (que prácticamente solo uso para ver algún noticiero y las películas en dvd) aunque lo digo de oídas y por referencias leídas por ahí. Envidia me da Italia si su cadena pública ha tomado tal decisión: ojalá cunda el ejemplo…

    Respecto a la película, me la apunto; creo que esos experimentos realizados científicamente ostentan una complejidad ética enorme, pues llegar a provocar sufrimiento para obtener datos interesantes o necesarios siempre es muy cuestionable; sin duda, la realidad humana no tiene nada de simple y ese lado oscuro que citas puede emerger en cualquier momento si se dan las circunstancias precisas para que aflore.

    No se debe jugar con esas cosas, aunque, por otro lado, ayudan a entender mejor el comportamiento y las circunstancias que lo rodean, causan u originan, y estas podrán ser agravantes, eximentes o atenuantes, según cada individuo y caso.

    No todo es blanco o negro y el maniqueísmo es tan aberrante como los “reality show” precocinados.

    Saludos.

  8. Pues así es Josep, no conviene jugar con fuego. Uno se quema sin remedio.
    Saludos.

    Alfie, bienvenido y muchas gracias por tus palabras. Se hace lo que se puede. Qué bueno que cinéfilos y tocayos nos podamos encontrar en lugares como el reducto. La gran ventaja de este mundillo es precisamente ésa.
    Enlace va.
    Saludos.

  9. bravo, Alfredo, muy perspicaz el comentario sobre esta plaga de realitys, que hacen preferible la realidad dicho sea de paso… La película, vaya, la vi en condiciones raras y salí del cine como de un laberinto angustioso (literalmente), la recuerdo inquietante, y este tipo de experimentos cuando menos son discutibles. Y quizá no prueban gran cosa… Un saludo.

  10. Pues yo no la he visto, pero no sabes el dolor de cabeza que llevo hoy, así que al ver la foto me he ido corriendo a por una aspirina.
    Bueno, me gusta el genero, me entretiene, pero es verdad que algunas son tan flojas que las veo como un tebeo, así sin más, sin darle mayor importancia.

    Besitos,

    M

  11. Una de mis películas favoritas del cine alemán. No creo que hace falta que diga más. Me encanta que la gente participe en el JUEGO que se propone por “dar alicientes a una vida un tanto monótona”, más que por dinero (otros también entran por eso). Hay que verla para entender todo esto bien, creo…

    RECOMENDABLE (a mi juicio).

    Saludos

  12. Samuel, yo también creo que en el fondo no valen para gran cosa, salvo para quienes, quizá por su especialización y porque saben mirar estas situaciones forzadas y de todo menos espontáneas, puedan sacar alguna conclusión. El objeto de la película realmente es inquietar, perturbar, hacernos sentir incómodos y angustiados. Y funciona.
    Saludos.

    Entrenómadas, pues nada, ponte una ristra de cables como este mozo, y aviado. Hablas de género; recuperaremos alguna peli más de este estilo, con experimentos, encierros y demás. Pero creo que esta es la mejor.
    Besos

    Alberto, en efecto, más que recomendable. No hay que olvidar que es un juego (también para el espectador), pero que a veces los juegos terminan yendo mucho más allá. La base de los juegos es respetar las reglas.
    Saludos.

  13. Gran artículo Alfredo. La película me gustó bastante pero también con algunos reparos, me dejó algo frío su mecánica de acudir a lo obvio sin rebuscar un poquito más en algunas facetas, pero que duda cabe que cuanto menos era inteligente, que vamos…visto lo visto como para dar saltos de alegría XD
    Un abrazo

  14. Puede ser, Iván. Da la impresión de que se atreve a apuntar ideas o situaciones pero luego renuncia a escarbar en ellas hasta las últimas consecuencias. Desde luego, el final un tanto desquiciado es producto de esa elusión, y por eso, para mí, resulta fallido, aparatoso, forzado, incluso en algunos aspectos, incluso innecesario.
    Un abrazo

  15. A mí hay algo que me intriga del éxito de los “realities”, el grado de implicación del espectador con la vida de unos desconocidos, compresión de sus problemas, lástima, empatía, odio, manía… que casi ninguno será capaz de mostrar frente a alguien más próximo, el vecino de abajo o elcompañero de oficina.

  16. A mí me intriga y me inquieta. Porque el famoso Gran Hermano, a mi juicio, no vale como experimento ni siquiera como otra cosa que entretenimiento burdo y ramplón. Pero la forma en que la gente lo ve y lo asume sí me parece muy interesante, para mal, claro. El verdadero Gran Hermano de Orwell no es el programa, sino el salón de casa de quienes lo ven, me temo…

  17. No he visto esta película y de verdad,me han entrado muchas ganas de verla.Tu texto es adictivo,porque tocas un tema que de siempre me ha interesado mucho.De joven ya estaba enganchado en la obra de Orwell, de Huxley,de Wells y empecé a sospechar de la realidad.

    Un fuerte abrazo.

  18. Te la recomiendo. Es una pelicula que incide en todos esos temas, aunque ya te adelanto que el final, entendiéndolo como una concesión comercial al público demasiado escandalizado por lo que ha visto, no está a la altura del tema.
    Un abrazo.

  19. Esta hay que vérsela en cine: es aboserbente. Un gancho al cuerpo, un gancho que se queda y acompaña al cuerpo. Miedo, turbación, paranoia, y el convencimiento de que ante situaciones extremas lo primero que se pierde es el sentido común…. con todo y que el director deja algún espacio a la amistad, al compañerismo. En cuanto a lo que dices de los realities: es de la peor basura que exista. Es increible que siendo la televisión un medio tan potente de difusión se maneja de tal modo.

    Un fuerte abrazo hermano

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