La tienda de los horrores – ‘La Pantera Rosa’

Esta pseudopelícula de Shawn Levi es otra de las muestras de la gran capacidad de Hollywood para joder su propia historia con nuevas versiones chapuceras, insulsas, estúpidas y ridículas de antiguos clásicos que no precisan de más vueltas de tuerca. Esta fagocitación de antiguos clásicos que se verán devaluados, ridiculizados, autoparodiados, lo que es peor, con pretensiones de seriedad y de mejora, es una de las taras de nuestro tiempo y una situación que, lejos de mitigarse, amenaza con continuar sin respetar a nada ni a nadie. Esta vez la que se ve afectada es ni más ni menos que la saga de películas de La pantera rosa de Blake Edwards, protagonizadas por el gran Peter Sellers.

Protagonizada por Steve Martin, coautor además del guión, es una abominación de principio a fin. No sólo por la estupidez argumental en comparación con los visos de seriedad que tienen las comedias de Edwards, sino por innecesaria, superflua y capaz de empeorar su original a todos los niveles. No sólo no tiene puñetera la gracia (excepto dos o tres golpes, cómicos más por producto de la desesperación que por su gracia intrínseca), sino que los actores están espantosos, desquiciados, agilipollados, empezando por un odioso Steve Martin, continuando por un exageradísimo Kevin Kline a años luz por lo bajo de Herbert Lom dando vida a un comisario Dreyfuss completamente anormal, y con el colofón de un excelente Jean Reno convertido aquí en una especie de imbécil integral, ridícula caricatura de sí mismo, y de una Beyoncé Knowles cuya capacidad artística se limita a contonear su abundante pandero (¿son mis ojos, mis gafas, o esta chica tiene la enfermedad del tordo, la cabeza pequeña y el culo gordo?) en cada toma en las que por desgracia aparece. Sólo se salva Emily Mortimer, y más por debilidad de quien escribe que porque verdaderamente consiga salir airosa de su interpretación de secretaria competente, sabelotodo y buenorra bajo su apariencia frágil. Y como nota añadida, la aparición de Clive Owen como James Bond de pacotilla. ¿Para qué?

La trama, un acopio de imbecilidades difícilmente igualable ni se acerca al encanto de las protagonizadas por Sellers. Los gags, forzados, acumulados con la pretensión de matar de risa continuamente al espectador por aplastamiento sobre la base de la cantidad y no de la calidad, son de un boberío lamentable, la historia y la relación entre Dreyfuss y Clouseau es manipulada hasta perder el sentido y la razón de ser original, e incluso Kato, el criado japonés que ponía a prueba los instintos defensivos de Clouseau en cuanto entraba en su casa, es eliminado del mapa y sustituido por ese Pepito Grillo que interpreta Jean Reno, encargado de sacudirle a su superior en cuanto tenga ocasión. Por otro lado, vale la pena señalar que en lo que las cintas de Edwards es una factoría de gags artesanal, fundamentada en un excelente trabajo de dirección, de soporte artístico y en el enorme talento de Peter Sellers para parecer idiota, aquí es idiotez en estado puro revestida de efectos digitales: golpes, choques, caídas, tropezones, están continuamente retocados en pantalla como si fuera un videojuego o La gran aventura de Mortadelo y Filemón. Lo que en Sellers era sutileza convertida en arte (ese medio bigote postizo sin despegar de la cara, esa torpeza innata, esa capacidad para meter la pata, para caer por una ventana o por el hueco de una escalera…) aquí es el recurso al ordenador para intentar aumentar una comicidad que, simplemente, no existe. No hay nada más asqueroso que ver un monigote digital catapultado. Y eso por no mencionar los gags fusilados o reinventados de las películas originales, como el de la bola del mundo. En suma, una basura.

Si a eso añadimos la asquerosidad de doblaje al castellano en el que los personajes más importantes hablan con acento francés y los demás, a pesar de en teoría ser también franceses, no lo hacen así, alcanzamos cotas de memez difícilmente igualables. Para hacer reír, hace falta algo más que unos personajes ridículos haciendo el tonto durante hora y media escasa. Ni una sonrisa, ni el recordatorio de una provoca este engendro repulsivo cuya segunda parte es más que una amenaza.

Acusados: todos
Atenuantes: Emily Mortimer
Agravantes: pretender enmendarle la plana a Blake Edwards y Peter Sellers
Sentencia: culpables
Condena: ser azotados en público, sañuda y enconadamente, con un calcetín de payaso lleno de arena de hormigón. Steve Martin, barrer París de punta a punta con el bigotito…

18 comentarios sobre “La tienda de los horrores – ‘La Pantera Rosa’

  1. Muy encomiable tu esforzada dedicación, 39escalones, así como tu sacrificio, para poner de manifiesto esos horrores del cine.
    No puedo decir que me libré de esta, simplemente porque no la he visto por decisión propia. Me niego a sufrir según qué cosas.
    En mi recuerdo está la casi expulsión del cine Fémina de Barcelona, que ya no existe, por el ataque de risa compulsiva que me dió con La Pantera Rosa ¡en un reestreno!: acabé desencajado y agotado, pero feliz como nunca.
    Por ese recuerdo, me salvé de semejante bodrio.
    Los azotes que duren tanto como tarde Martin en barrer Paris, hala..

    Saludos.

  2. Casi lo peor de estos remakes es que ponen de manifiesto que el original tampoco era para tanto, después de todo. Todo lo desencantan para quien piensa en una experiencia del pasado. Y sin embargo yo fui con unos críos y a ellos les encantó— es que no tienen criterio, claro, ni les preocupan los remakes.

  3. Alex, incluso creo que me he quedado corto…
    Un abrazo.

    Josep, yo creo que es algún tipo de redención por mis fechorías de vidas pasadas. Espero que sigas teniendo tan buen gusto para huir de ciertas cosas y para que te echen del cine con otras.
    Saludos.

    JoséÁngel, eso es exactamente lo que pretendía decir. Supone borrar de la memoria una magnífica experiencia, un buen recuerdo. Es como encontrarse con un novio o novia del pasado que uno recuerda con cariño y ver que se ha convertido, pongamos, en Falete…

  4. No digo nada porque..no la he visto, pero vamos, si no la he visto es por algo, jeje. Me gustaba Blake Edwards y ya me imaginé lo que tocaba cuando se rodó este filme, que ya ni desde anteriormente a su estreno me atrajo mucho.
    En cualquier caso, como me fio al 100% de tu criterio Alfredo, el máximo castigo también por mi parte, jeje
    Saludos!

  5. Muy bien, Mima. Así me gusta. Veo que la segunda parte que se está gestando ya ha perdido una espectadora. O dos, o tres, o…
    Besos

    Iván, excelente tu detector de bodrios. Ya me dirás en qué teletienda te lo has agenciado.
    No te fíes de mí tanto. Con este petardo no hace falta ser demasiado tiquismiquis para mandarlo a la basura…
    Un abrazo

  6. ¡Ja,ja!Lo que más me gusta de tu tienda de los horrores son tus condenas.”Barrer París con el bigotito del insufrible Steve Marti”.Y yo añadiría que se fuera encontrando constantemente excrementos de perro.
    Yo me pregunto:¿Por qué hacen estas películas?Porque no ingresan tampoco tanto dinero.Que derroche de presupuesto,negativo de 35mm,equipo técnico,márketing,promoción,y ya ves,para acabar en tu tienda de los horrores.

    Un fuerte abrazo.

  7. La pregunta no tiene respuesta. Son experimentos recaudatorios fallidos surgidos principalmente de la falta de ideas de productores y guionistas y del talento de presuntos cómicos. La receta precocinada está clara: cómico de dudoso gusto, actores de mayor capacidad en papeles caricaturescos y tía buena para mover el culo en la cámara. Se cocina a fuego lento y taquillazo. Pero el resultado es un bodrio de categoría.
    Para las condenas hay gente por ahí que tiene mucho más talento que yo. A veces me sugieren auténticas obras maestras de la tortura…
    Abrazos

  8. Qué susto me he dado al ver el título de este post… me he dicho: ¡¡este hombre se ha vuelto loco!! Menos mal que luego al ver el cartel he entendido todo. No la pienso ver, donde se ponga a Sellers… 🙂

    Abrazos

  9. Nunca ve nada donde aparezca Steve Martin. Por higiene mental. Es uno de esos tipos que me desquician, no sé que tiene pero me parece deplorable.

    Mi sentencia para el equipo responsable de la peli es brutal: Comer cardos mientras recitan a Paco Martinez Soria encima de un glaciar a punto de deshacerse y con veinte médicos poniéndoles inyecciones en los mismos cataplines.

    Para descansar los metía en una jaula llena de animales hambrientos.

    No menos, no menos que todo esto.

  10. Pues me parece una medida de sanidad mental y corporal a exportar, sí señorita. Steve Martin sólo me gusta cuando presenta la ceremonia de los Oscar, sobre todo cuando cortan para publicidad…
    Por cierto, veo que tu vena punitiva está en plena forma. Qué imaginación; Torquemada te fichaba a jornada completa.
    Besos

  11. jajajjajajaja, no la he visto, hacía mucho tiempo que no leida una crítica tan acida y descarada como la tuya, que bueno jajajajjajajja Por cierto, tampoco creo que la vaya a ver sobre todo después de leer esto.

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