Música para una banda sonora vital – El club de los cinco (The Breakfast club)

Clásico entre clásicos del cine juvenil, esta película dirigida en 1984 por John Hughes permitió el salto a la fama en Estados Unidos al grupo escocés Simple Minds gracias a uno de sus más recordados temas, Don’t you forget about me, indisoluble ya de una película convertida en clásico de culto para los adolescentes de los 80 y en la que se daban la mano la comedia romántica y el drama con pretensiones sociales.

Cinco chicos problemáticos, alumnos del mismo instituto, son castigados por diferentes causas a pasar allí un sábado bajo la vigilancia del director. Cada uno proviene de una extracción social diferente y posee distinto grado de educación, pero además tienen inquietudes, sueños, deseos y traumas diametralmente opuestos. O quizá no tanto. La cuestión es que la niña pija, el empollón despistado y marginado, el deportista todo testosterona, la chica problemática y apartada de los demás y el joven gamberro y alternativo poco a poco se darán cuenta de que en el fondo no somos muy diferentes unos de otros y que nos mueven las mismas cosas. Mención aparte para el estupendo reparto, lleno de caras conocidas: Emilio Estévez, John Kapelos, Judd Nelson, Molly Ringwald, Anthony Michael Hall, Ally Sheedy o el ya fallecido Paul Gleason, rostro habitual del cine de los ochenta, como director del colegio.

Y en cuanto al título, tiene que ver con la hora del desayuno, metáfora de la diferente condición de cada uno de ellos: en los desayunos que se llevan preparados al colegio se vierte metafóricamente la carga interna de cada personaje, simbolizada magistralmente en ese diálogo en que el gamberro (Judd Nelson) le dice al empollón (Anthony Michael Hall): “menudo desayuno; todos los alimentos están representados. ¿Con quién se casó tu madre, con el señor Nestlé?”.