Mis escenas favoritas – South park

Vaya por delante que, personalmente, detesto el humor vulgar y soez de esta película, aunque simpatizo con sus cargas de profundidad contra la política del gobierno norteamericano y con su disección mordaz, irreverente y perspicaz sobre las contradicciones de la sociedad capitalista. Por eso, a pesar del gusto personal y de que uno, en su papel de cenizo habitual, no cree que muchas cosas vayan a cambiar en el mundo aunque cambie el color de la piel de un presidente (y que conste que deseo enormemente equivocarme en este punto), en el día en que George W. Bush se larga y nos deja algo más tranquilos (aunque sea poco visto lo que está cayendo), le dedicamos esta performance de una de las escenas de la peli a ese ser abominable con todo el desprecio del mundo para él y los suyos, norteamericanos o no, deseándole, eso sí, que tenga una vida larga llena de introducciones masivas y continuas de adminículos gruesos y rasposos por donde le amargan los pepinos.

Aprovechamos para congratularnos de que ninguno de estos pazguatos haya formado parte de las 300.000 visitas que hemos tenido el honor de recibir en el año, nueve meses y quince días que esta escalera lleva abierta a todo aquel que quiera subirla y bajarla, y donde son bienvenidos todos los amantes del cine, de la música o de cualquier otra faceta de la vida que excluya la mala fe y el daño gratuito.

Gracias a todos.