Cine en serie – Pather Panchali

ppanchali

EL AUTÉNTICO CINE INDIO (II)

Tras tres años de rodaje y enormes dificultades para reunir el capital preciso para financiarla, en 1955 vio la luz por fin La canción del sendero (Pather Panchali), la primera parte de la llamada trilogía de Apu, que daría fama y reconocimiento mundiales a su director, el empleado de publicidad Satyajit Ray, gracias a su combinación de lirismo visual, emotividad y cine social.

Apu (Subir Bannerjee) es un joven bengalí que vive junto a sus padres (Kanu y Karina Bennerjee), su hermana Durga (Uma Das Gupta) y su anciana tía (Chunibala Devi) en un remoto pueblo de una perdida zona rural. En casa son demasiados y el cabeza de familia apenas gana lo suficiente para mantenerlos a todos. En un marco tan duro, no es de extrañar que se sucedan los pequeños dramas y que desemboquen en inevitables tragedias que amenazan con separar a la familia. La joven Durga roba unas frutas para dar de comer a la anciana y, cuando una vecina acusa a Durga de haberle robado un valioso collar, la madre, conocedora de los pequeños hurtos alimenticios de Durga, la reconoce como culpable y la expulsa de la familia. Apu, que se pone de lado de su hermana, tiene que hacer de puente entre el respeto debido a las decisiones de sus mayores y al honor familiar, y también al amor que siente por su hermana.

La película incide continuamente en la desgraciada situación socioeconómica de la familia de Apu y, por extensión, de la mayor parte de la población india de los años cincuenta (incluso de hoy). La falta de recursos va poco a poco minando los lógicos y necesarios vínculos paternofiliales, e incluso los dos hermanos sucumben a la situación y se enemistan temporalmente, aunque la muerte de la tía les une de nuevo. La marcha del padre a la ciudad y la llegada de algún dinero no contribuye a paliar las dificultades: Durga muere a causa de una pulmonía y el padre, que ha regresado cargado de regalos para la familia, se encuentra con que en pocas semanas ha perdido a su tía y a su hija.

A través de las carencias económicas y, como consecuencia, también afectivas, de la familia de Apu, la película golpea con una fuerza y una profundidad en su mensaje que escapa a la mayor parte del cine indio de su época, inmerso casi en su totalidad, como hoy en día, en rocambolescos dramas sentimentales y cintas musicales de larga duración y coreografías pachangueras. El humo de un tren que circula en la lejanía y las inocentes y anhelantes miradas de Apu y Durga, sabedores de lo que significa el tren y el poder desplazarse en él, simbolizan muy bien la carga ideológica de la película: la modernidad, el progreso, las oportunidades pasan de largo para ellos. Hay dos mundos completamente opuestos, el de la ciudad, la vida moderna, las comodidades, la oportunidad de estudiar y de tener un trabajo, los coches, los mercados, los cines y la vida de las calles, y el de su pequeño pueblo, lánguido, abandonado, cayéndose a trozos, donde no hay más que hambre, muerte, sufrimiento. La ciudad no sólo se convierte en la tierra prometida, sino también en la única posibilidad de sobrevivir. Por tanto, la familia no tardará en trasladarse a la ciudad, pero tendrá que pagar un alto precio. Perderá de vista la miseria de su aldea, pero se verá inmersa en otro tipo de miseria no tan diferente. Podrá ver más de cerca el progreso, la modernidad, pero tendrá idénticas dificultades para alcanzarlo con las manos. Por el contrario, atrás quedará, además del pueblo, la memoria perdida de los seres queridos que allí se quedaron y las raíces de una tradición y una cultura que en la ciudad no existe.

Ray dirige con un meticuloso cuidado por el detalle. Su delicadeza, la belleza de sus imágenes, la engañosa sencillez de sus composiciones, repletas de matices, de miradas y silencios elocuentes, sirven a un tiempo para ofrecer un hermosísimo placer estético sin que por ello esté exento de una fuerte emoción y de una carga simbólica y metafórica demoledora. La música de Ravi Shankar (padre de la cantante de jazz, y ahora también actriz, Norah Jones), confiere al mismo tiempo, en sintonía con la duplicidad que muestra la película en cuanto a la vida rural y la urbana, un aire tradicional y a la vez novedoso que rompe con la herencia musical del subcontinente.

El fuerte dramatismo de la cinta de Ray queda subrayado por dos bellísimas escenas. En la primera de ellas, Apu descubre, mientras recoge y limpia para hacer la mudanza antes del viaje familiar a la ciudad, el collar de la vecina que Durga, en efecto, había robado. Sin palabras, Ray describe bellísimamente como Apu, sucesivamente, se sorprende, se indigna, no tanto con su hermana sino con un destino cruel que les ha hecho desnaturalizarse para poder sobrevivir, sufre por la pérdida de Durga y, finalmente, se rebela rencoroso contra cualquier norma cultural inculcada durante siglos, negándose a revelar la fechoría de su hermana y el recordarla por siempre como una ladrona que ha deshonrado a la familia, al tiempo que arroja el collar a las aguas para no caer en la tentación de servirse de su valor para salir adelante.

La segunda escena, como la del tren comentada más arriba, es el resumen conciso de los 115 minutos de la película: Apu y Durga son tan pobres que ni siquiera pueden comprarse un dulce en el puesto ambulante que llega a su aldea. Sin embargo, la mera alegría, la esperanza de poder hacerlo un día, les lleva a cantar y saltar a su alrededor como si fuera la cabalgata de un circo, mientras que su imagen, por un momento feliz, se refleja en la superficie de una charca de agua, una charca que con apenas una ráfaga de viento o el golpe de una piedra, se convierte en una cortina borrosa. Así, Apu, Durga y quienes viven en la aldea, son retratados como son: una realidad difusa que permanece fuera de la vista de quienes manejan los hilos del progreso, del futuro. Apu, Durga y los demás son las víctimas inocentes de esa carrera loca, los olvidados, los daños colaterales de una sociedad que posee un excedente al que es imposible renunciar: ellos mismos.

Ray ofrece así un singular cóctel de belleza estética, emoción dramática y crítica social que le permitió hacerse con el premio a la mejor película en el Festival de Cannes de 1956 y en el que insistiría en el resto de la trilogía y también en toda su obra.

19 comentarios sobre “Cine en serie – Pather Panchali

  1. maravillosa película, con razón Kurosawa sentía una gran admiración por la trilogía de Apu, el cine no cobraría todo su sentido sin película de esta poesía, vitalidad y compromiso humano… un artículo magnífico, Alfredo, felicidades y gracias por difundir estas perlas del cine. Un saludo.

  2. Te eencantará cuando la veas, Marta, sin reservas. Te lo digo yo.
    Besos.

    Gracias Sam. Es obligatorio recodar una obra tan impresionante como la de este director, olvidado no se sabe por qué.
    Saludos.

  3. Y sigues escribiendo con una calidad insuperable,mi querido amigo.Todo el esfuerzo que haces por el cine olvidado,por los grandes autores relegados al silencio o la desidia de nuestros críticos contemporáneos,no tiene precio.Ya te comenté en otro lugar que la trilogía Apu de Ray está a la altura de un Buñuel y del mejor neorrealismo italiano.

    Un fuerte abrazo,amigo.

  4. Excelente reseña de una película desconocida, abriendo el apetito de verla; espero leer las correspondientes que completan esa trilogía ignorada, tanto como poder hallarlas para descubrirlas.
    La cuestión es: ¿están en dvd o tengo que comprar alfalfa?
    Saludos.

  5. Pues Josep, están editadas las tres partes por separado al igual que las tres obras juntas en un solo lote. Lo que no puedo decirte con seguridad es a qué precio. Creo que cada una suelta costaba alrededor de 9,95 pavos. Hay una caja metálica con las tres a 29,95. Y, no sé si he visto mal, pero yo diría que hay un paquete en caja de plástico de las tres películas por apenas 12 euros, pero eso ya no puedo jurarlo.
    De verdad, Josep, que te gustarán. Fíate de mí.
    Saludos.

  6. Alfredo,has hecho un comentario en “ertrenomadas”sobre Slumdog Millonaire,una hija mía fue ayer a verla y vino diciendo que de lo mejor que ha visto.Saludicos

  7. Estupendo texto, he disfrutado mucho Alfredo, de verdad, es genial que recuperes la trilogía de Apu. Por cierto, sobran muchos más halagos al cine de este hombre, pero me gustaría dedicar una mención especial a la “mirada”, ese intangible que los grandes cineastas parecían dominar como quién coge el autobús cada mañana. Que prodigio de película…
    Saludos crack

  8. Me he leído tu comentario de la película La Canción del Sendero ,¡que pasada de comentario ,es como estar viéndola,la verdad ,eres un”crack”,y un autentico lujo poder leerte.
    Sigo pensando que lo tuyo es dedicación y amor al séptimo Arte,y ahora entiendo un poco más lo que decía el otro día Jesús Franco,el cine es,sobre todo,una cuestión de amor.Saludicos

  9. Gracias Iván. La “mirada”, efectivamente, es lo que hace del cine un arte. Cuando se tiene deja de ser un mero pasatiempo para convertirse en otra cosa. Lamentablemente la mayoría del público no lo comprende, prácticamente el mismo que no entiende la poesía, el teatro o todo aquello que implica trasladar emociones humanas al plano externo de uno mismo.
    Un abrazo.

    Gracias Carmen, a mí “Slumdog” me gustó bastante, pero no hay que dejarse engañar por la capa de colores, músicas y emoción que contiene. Tras ello hay cosas muy buenas, excelentes, y otras que no son para tanto ni mucho menos.
    Jesús Franco tiene buena parte de razón (aunque viendo su cine nadie lo diría). No sólo es amor, sino también la consideración de que es un producto hecho por y para el ser humano, como cualquier otra manifestación artística. Me llevaría mucho tiempo y espacio explicar qué es para mí el cine. Diré solamente que el lujazo es mío por tener lectores como vosotros.
    Un abrazo.

  10. Como ya dije en su día a propósito de la 1ª entrega de esta serie de entadas, mi más absoluto desconocimiento de esta trilogía. De ahí que aproveche la ocasión para alabar, una vez más, tu forma de escribir.
    ¡Ea!.

  11. ¡Qué grande eres! Me has sorpendido una vez más, reconozco que desconocía por completo de la existencia esta película. Yo tengo uan gran laguna en esta cinematografía. Soy un poco paletillo, no podemos estar a todo, es imposible. Pero pondremos la mula a trabajar, que la tengo muy aletargada.

  12. Gracias Raúl, mira quién va a hablar de escribir bien… Te animo a que te acerques a la filmografía de este director, de veras. Su inspiración es inagotable.

    Alfie, qué exagerado eres: grande sólo de tamaño. De todos modos tienes la inmensa suerte de poder descubrir a este director y dejarte imbuir de primeras por la fuerza y belleza de sus imágenes. No lo dejes pasar, creo que agradecerás por siempre haberte acercado a su cine, en serio.

  13. Hace poco vi una pack en dvd con la trilogía, me tengo que hacer con ella, y más después de lo que te he leído, que por cierto he sacado una idea para un cuento que estoy escribiendo.
    Así que gracias y…

    Abrazos.

  14. Y además, AdR, si es el que yo pienso, no estaba mal de precio, ¿no?
    Recuerda lo de la idea cuando te dé “royalties”, je, je… Hablando en serio, estas películas resultan tremendamente inspiradoras. Si leyendo un pequeño texto sobre ella has sacado una idea, de su belleza y el poder de su mirada puedes sacar cientos.
    Un abrazo.

  15. Acabo de verla.Realmente maravillosa,emocionante,bellísima.Luego me he vuelto a leer tu comentario sobre ella.Ahora lo valoro mucho más.Estoy contigo en lo de las escenas de cuando Apu descubre el collar y cuando saltan alrededor del vendedor de dulces como si pudieran comprar algo.Te voy a hacer caso .Aunque me apetece mucho empezar con la segunda,voy a esperar para poder asimilar y disfrutar la que acabo de ver.Saludicos

  16. Eso es, déjala reposar. Sobre todo en las trilogías con saltos temporales en los que los protagonistas van creciendo y cambiando, es mejor ayudar a esa ficción simulando ese mismo paso del tiempo. Así reposas la historia y te predispones para el siguiente paso. Los atracones precipitados no son buenos. Las películas exigen su propio tiempo.
    Ya me seguirás contando.
    Saludos.

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