Mis escenas favoritas – Luces de la ciudad

Contrarrestemos el horrendo sabor de boca que nos dejó la terrorífica escena de ayer con algo para reír. Y si de garantizar risas se trata, nada mejor que volver a uno de los clásicos de Charles Chaplin, reiteradamente incluido en cualquier lista de las mejores películas del mundo mundial que se precie, en concreto Luces de la ciudad, de 1931, aquella película lacrimógena que le costó una rotunda y cuantiosa derrota judicial a Chaplin por agenciarse en los créditos la autoría nada menos que de La Violetera.

Los grandes cómicos son capaces de convertir algo tan serio y sangriento como el llamado deporte del boxeo en un auténtico choteo de la violencia como pasatiempo. Por eso Chaplin es tan grande; por eso no habrá nadie como él.

32 comentarios sobre “Mis escenas favoritas – Luces de la ciudad

  1. Que maravilla Sir, que gusto empezar así el día.
    Esa “danza” tan bien coordinada con el árbitro (o como se llame) no la superan en los realitis de bailarines de la tele, jejeje.
    Chaplin también es genial para mi, te lo he dicho muchs veces.
    Es un auténtico placer verle en cualquier momento.
    Besos.

  2. Yo creo, Entrenómadas, que en algunos momentos resulta tan descaradamente lacrimógena que uno no puede evitar sentir que está viendo un folletín. Hay que entender que es una cultura muy presente todavía en el momento de rodarse la película y que Chaplin tenía cierta tendencia a la sensiblería, pero en algunos momentos, por lo menos a mí, me resulta un poco almibarada. Aunque Chaplin es lo suficientemente inteligente para que a estos momentos inmediatamente se oponga un gag desternillante o una crítica afilada…
    Besos.

  3. Desternillante,magnífica,genial la escena,como muy bien dices es tan grande que no habrá nadie como el ,aunque sea un tópico,hay personas que cuando nacen se rompe el molde,siempre Chaplin,a cualquier hora,eterno….Saludicos

  4. Ha sido un alivio poder reírse un rato después del susto que nos diste ayer. Cuando lleva el cordón de la campana al cuello es apoteósico.
    Ayer estuve viendo un rato (hasta que me quede frita) El gran dictador, no se puede negar que Chaplin es genial.
    Un abrazo.
    Juan también te manda recuerdos

  5. ¡Vaya escena! La aparente sencicllez encierra horas y horas de ensayo para conseguir el efecto buscado, demoledor.

    Chaplin era un genio, sí, pero un genio estajanovista como pocos: secuencias largas, tremendas, de un cine imposible ya.

    Porque no sabría decir de los tres quien se mueve mejor en una coreografía de lucha cuerpo a cuerpo que ríete tú de cualquier otra, porque consigue arrancar la carcajada una y otra vez en pocos minutos, con detalles de ingenio deslumbrante.

    Tierna, cómica e irónica, todo en uno a la vez: genial, siempre.

    Saludos.

  6. ¡Qué gozada revisar esta escena! Hace tanto tiempo que vi la película que apenas la recordaba. Coincido contigo en lo de la tendencia a la sensiblería de Chaplin, pero, como tú dices también, en aquel momento imperaba la cultura del folletín. Supongo que el hombre utilizaba los recursos de la época para llegar al gran público. En cualquier caso, el tío era tan genial que quedaba muy por encima de estos “truquillos” comerciales.
    Saludos

  7. Carmen, su carácter polifacético también jugó en su contra. Pensó que era genial en todo y por ello no se cortó en copiar la genialidad de los otros e incluso inventó excusas de lo más delirantes para autoexculparse. Pero era genio hasta en eso.
    Saludos.

    Son películas geniales, Lucía (imagino que te quedaste dormida por cansancio, no por aburrimiento).
    Abrazos.

    Es casi un musical sin música, un ejercicio de una complejidad tremenda y con unos movimientos de cámara, para 1931, que muchos que hoy se llaman directores no sabrían ni cómo idear.
    Sensacional.
    Saludos.

    La verdad es que lo comento por encontrarle una pega a un señor que sabía hacer de todo y casi siempre a la perfección. Pero tiene todo el perdón del mundo, sólo faltaba…
    Saludos.

  8. Chaplin son palabras mayores, y qué humor el suyo, humor inteligente, poético, vitalista, crítico (Tiempos modernos y El gran dictador) y más cosas… Un lujo, Alfredo. Un abrazo.

  9. ¡¡Qué bueno!!
    Qué bien hecho el momento en el que va andando detrás del árbitro, y cuando se engancha a la campana es buenísimo, jajaja!!!
    Si el boxeo de verdad fuera así, igual hasta lo veía XD.
    Besos.
    Rosa.

  10. Decir que me gusta se me queda corto…Es que es una película maravillosa, de las que se quedan en la memoria.A mí Chaplin me encanta, no soy imparcial ni objetiva, así que me pongo a ver sus películas y a todas les encuentro algo. Besos guapo.

  11. Así es Sam. Yo a veces me pregunto qué pasaría si alguno de esos genios del cine clásico naciera ahora y tuviera que buscarse las lentejas. Y creo que se perderían en el anonimato por falta de apoyos. Cómo cambian los tiempos, Venancio, como decía la canción.
    Un abrazo.

    Yo también lo vería si fuera así, Rosa. Entretanto, seguiré pasando de él.
    Besos.

    Yo tengo que hacer esfuerzos para intentar ser algo objetivo con Chaplin. Es más que un genio, para casi todo el mundo forma parte de su memoria sentimental. Junto a Coca-Cola, es uno de los pocos emblemas, iconos, personalidades, reconocibles a nivel planetario pero, en este caso, con una coincidencia de sensaciones sorprendente.
    Besos guapa.

  12. Pues en el dudoso caso de que apareciera, amigo Raúl, probablemente rechazarían su trabajo en todas partes y terminaría en Disney dirigiendo “Cariño, he encogido a un velocirraptor, parte III”. Así está la industria y la creatividad.

  13. Que decir de Chaplin….una de las figuras más importantes de la historia del cine incluso si las contamos con una sola mano. Es verdad que en ocasiones estaba a punto de caer en la sensiblería, pero en mi opinión lo sorteaba con una grandísima carga de reflexión humanista sobre la condición humana, y además a ras de suelo, sin mirarnos por encima del hombro como muchos. Sensacional.
    Por cierto, también muy destacable la escena del Resplandor, dos elecciones estupendas.
    Un abrazo Alfredo

  14. Por Charlot siento debilidad.
    Y Luces de la ciudad es uno de mis largometrajes favoritos. La última escena me parece mágica. Siempre que puedo la revisito, me entusiasma. La pieza musical, La violetera (sí, sí del maestro Padilla) me enternece. Es una historia sencilla… pero que llega hondo. Y, sobre todo, también además de emocionar divierte.
    La magia de Charlot es que siguen pasando los años y niños, mayores, jóvenes… ríen y ríen.
    Precisamente la escena que has elegido era una de las que se proyectaba en una exposición maravillosa que hace poco visitó la ciudad de Madrid, Chaplin en imágenes. Bien, era increíble ver cómo la gente se partía de risa sin parar…
    Un beso
    Hildy Johnson

  15. No me canso de verla. Hace poco vi la película por completo, pero es de las pocas de las que me pongo escenas sueltas cuando quiero reir… o llorar.

    Abrazos.

  16. Pues lo has dicho muy bien, Iván. Si este señor hubiera nacido en cualquier otra época de la Historia, fácilmente nos hubiéramos encontrado con otro Leonardo o Miguel Ángel. Sensibilidad, a veces demasiada, pero sobre todo: genio.
    Un abrazo.

    Hildy, Chaplin es imperecedero, como Don Quijote. Cuánto tienen que ver ambos personajes (y cuánto tiene de Sancho).
    Besos.

    AdR, una joya, según estés de ánimo, para una cosa y la otra.
    Abrazos.

  17. hola 39, soy Carlos de Tarazona, el que discrepó de tu sentencia a Drácula de Coppola. Como no tengo tiempode ver toda esta maravillosa página, no sé si ya has hablado aquí de Clint Eastwood, ¿ya lo consideras un clásico? Anda, ¿te importará hacer una valoración del personaje? Aunque no sea este el sitio adecuado… aunque rizando el rizo, al ver El Intercambio pensé muchas veces en El Chico y en Charles. Gracias

  18. Bueno, Carlos, hablamos en su día de su película “Escalofrío en la noche”, pero no hemos tratado de su cine en particular de manera global. Cómo lo considere yo tampoco es tan importante: lo cierto es que se trata del (pen)último cineasta americano que sigue haciendo cine a la manera clásica, tanto por las historias que cuenta como por los ritmos y modos de contarlas. “El intercambio”, por desgracia, no es lo mejor que ha hecho en los últimos tiempos, pero cualquier cosa mediana de Eastwood suele ser mucho más digerible que la media de lo que se estrena.

    Como bien dices, no es momento ni lugar, pero lo anoto para un futuro no muy lejano (lo antes que pueda, de hecho). Simplemente añado que, injustamente, se ha calificado durante años a Eastwood por sus personajes del western o de la saga “Harry”, ignorando deliberadamente que ya en 1971 hizo una película, la citada más arriba, que poco o nada tenía que ver con eso, y que, aunque en su cine ha recurrido continuamente a sus antiguos roles del western y las intrigas policiales, tiene muchos kilates de cine dentro y, lo que es más importante, una cultura cinematográfica impresionante. Te emplazo para cuando nos ocupemos del personaje en cuestión, no sé cuándo será, pero será.
    Gracias a ti. Un saludo.

  19. Totalmente de acuerdo Alfredo,pero no se si has visto El boxeador del gran Buster Keaton.El otro día vi en Madrid en la Plaza Mayor a un artista callejero disfrazado de Chaplin,pero estaba sentado y triste mirando el tráfago de la calle.No hacía nada,solo nos miraba a todos con profundidad.Me impresionó muchísimo su crítica,pero me pregunté:¿Por qué nadie imita a Keaton?Su rostro de palo ante lo que no puede comprender le hace el más contemporáneo de todos.

    Un abrazo.

  20. Pues sí, Francisco. Ya hemos comentado por aquí el tema de la “rivalidad” Chaplin-Keaton-Lloyd. Yo me quedo con los tres, no puedo elegir, cada uno con su faceta distinta. Pero tienes razón, Keaton se merece aparecer también por aquí en todo su esplendor.
    Un fuerte abrazo.

  21. Estuve revisando ayer Día de Paga, y sin duda es la mejor comedia de Chaplin, la más cómica, sin concesiones al melodrama. Tan cómica que no parece suya.

    1. No entiendo muy bien eso de “tan cómica que no parece suya”. Supongo que te refieres a que está hecha, aparentemente, única y exclusivamente para reír, dejando de lado aspectos más sociales o románticos. Pero para mí, las tiene mejores.

  22. A “City Lights” la has presentado como un melodrama,-que estoy de acuerdo, su tema principal lo és-; pero también contiene algunos de los momentos más desternillantes del cine cómico clásico como las escenas con el millonario melancólico, alcoholico, con tendéncias suicidas y con amnesia; hay un momento que me parece terrible, ¿has reparado en la escena dónde el millonario, después de una “fiesta loca”, se acuesta con el vagabundo en la misma cama?. También está la maravillosa la escena del boxeo.
    El final es descorazonador, hiela la sangre; es realmente un amor imposible y condenado el del vagabundo por la florista.

  23. Bueno, no sé si llamar “terrible” a ese momento. A mí me parece de un simbolismo revelador. Pero sí, cuando la película se pone divertida es de lo mejor de Chaplin. El aspecto sentimental, en cambio, y más hoy, es dulzón y folletinesco, me interesa menos.

  24. Un escape ocasional y fugaz al hedonismo y al vicio no salvan a este vagabundo de seguir siendo un paria, ni de que su amor platónico por la florista sea imposible de llegar a ser álgo más que un amor platónico.

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