Diálogos de celuloide – Amor a quemarropa

quemarropa

¿Sabe? Los sicilianos son grandes embusteros. Los mejores del mundo. Yo soy siciliano. Mi padre era el campeón del mundo de los embusteros sicilianos. Al crecer con él aprendí cómo hacerlo. Hay diecisiete cosas distintas que uno puede hacer cuando miente. Quien quiera descubrirle tendrá que averiguar las diecisiete formas. La mujer tiene veinte, el hombre diecisiete, pero si las conoces como conoces tu propia cara, puedes mandar los detectores de mentiras al infierno. Lo que intentamos ahora es el juego de mostrar y contar. Usted no quiere mostrarme nada pero así lo cuenta todo. Sé que usted sabe dónde están, así que dígamelo antes de que le haga sufrir. Porque de morir no se libra.

True romance. Tony Scott (1993).

El extraño amor de Martha Ivers: melodramático cine negro

ivers

Esta película de 1946 dirigida por el eficacísimo Lewis Milestone (Sin novedad en el frente, Arco de triunfo, La cuadrilla de los once, Rebelión a bordo…) es una de las cimas del cine negro americano de los años cuarenta. No es para menos si tenemos en cuenta la nómina de involucrados en el proyecto, desde los intérpretes hasta los productores, pasando por el guionista o el compositor de la música.

La historia, adaptada por Robert Rossen, nos presenta a tres antiguos amigos, Martha (Barbara Stanwyck, en un personaje hecho a medida para ella), Sam (Van Heflin) y Walter (Kirk Douglas, en su debut en la interpretación) que comparten un oscuro y sórdido secreto relacionado con un suceso desgraciado que tuvo lugar en su primera adolescencia y que ha forjado sus respectivos destinos: Sam abandonó la ciudad como polizón en el tren de un circo, Martha y Walter terminaron casándose (es opinable determinar quién salió peor parado…). Muchos años después, Sam vuelve a la ciudad: Martha ha aumentado la cuantiosa fortuna que heredó de su anciana tía fallecida años atrás (Judith Anderson, en otro personaje, breve pero implacable, que ni pintado en la senda del ama de llaves de Rebecca), mientras que Walter, hijo del antiguo tutor legal de Martha, es su flamante esposo y candidato a revalidar su mandato como fiscal del distrito. Como siempre sucede en estos casos, el regreso inesperado de una presencia del pasado remueve los cimientos del presente y amenaza cualquier esperanza de futuro. Las intenciones de Sam se reducen a solamente ir de paso, pero tras conocer a una chica recién salida de la cárcel y cruzarse con sus antiguos amigos, algo paranoicos por culpa de una existencia a la que se han visto anclados por un secreto irrenunciable, hacen que aparezcan en escena palabras como extorsión, adulterio, chantaje, amenazas o asesinato. Continuar leyendo “El extraño amor de Martha Ivers: melodramático cine negro”

Música para una banda sonora vital – Shrek

Esta joya del cine de animación, además de ser una absoluta delicia por sí misma muy lejana de almíbares y estupidizaciones tan frecuentes en otros productos de este tipo, cuenta con una banda sonora más que estimable que incluye bonitos temas instrumentales (alguno de ellos con cierto aire guasón, como la película en sí misma) y también algún tema pop para enganchar a los jovenzanos. Pero es que, además de una versión actualizada del clásico de The Monkees I’m a believer que sirve para cerrar cachondamente este jolgorio visual, incluye la maravillosa versión que Rufus Wainwright hace de Hallelujah de Leonard Cohen.

La vida de Brian: 30 aniversario

brian

Se cumplen treinta años, que se dice pronto, de un accidente. Porque esta celebérrima comedia satírica e irreverente de los Monty Python (Graham Chapman, John Cleese, Terry Gilliam, Terry Jones, Michael Palin y Eric Idle), nació como una burla inocente y casual en respuesta a la curiosidad de un periodista inoportuno. Jesucristo: ansias de gloria se convirtió en La vida de Brian por la necesidad de evitar acusaciones de blasfemia o sacrilegio, pero sirvió para ganar en inteligencia y no perder un ápice de mordacidad. En todo caso, no impidió que las productoras británicas, a pesar del tirón popular del sexteto que garantizaba una suculenta taquilla, se desmarcaran de un proyecto que financió finalmente el ex-Beatle George Harrison y su productora HandMade Films.

Como toda comedia que se interne en el restringido reino de la excelencia, es una película muy seria aunque su forma no puede ser más desternillante. De entrada, es estúpido hablar de irreverencia. La fe, como la justicia y el amor, es a la vez ciega, y si hablamos de la fe cristiana oficial, es incluso paranoica (al menos en España). La película, lejos de obsequiar a los católicos con un lúcido y agudo ataque en exclusiva, es en cambio una denuncia general, no deja títere con cabeza, tira contra todos. Pero es que además, no carece de rigor en la construcción de época y manera de pensar, en el reflejo histórico del momento, reflejo que sirve además como vehículo de humor al ser contrastado con gags, chistes y bromas en clave actual.

Por si se da el improbable caso de que alguien no la haya visto, la trama, o más bien el pretexto para hora y media de descojone continuo, se centra en la figura de Brian, un muchacho nacido en Belén el mismo día y a la misma hora que Jesús (de Nazaret, y no de Belén, matiz curioso que daría para mucho pero que no es objeto de este artículo), en un establo dos casas más allá del escogido por José y María. Los Reyes Magos, que se equivocan de portal, son el primer indicio de lo que le aguarda a Brian en su vida, la suplantación, la asunción de un papel que no le corresponde. Hijo bastardo de un noble romano que violó a su madre (bueno, al principio sí la violó, luego…), ciudadano romano en la convulsa (como siempre) Palestina del siglo I, en la que grupúsculos radicales judíos conspiran contra el dominio romano, será considerado un nuevo Mesías al que seguidores de diferentes corrientes (la sandalia y la calabaza) no harán sino pedirle, cual Obama, milagros imposibles de cumplir, fieles por los que se inmolará involuntariamente en la cruz mientras todos lo abandonan, con los acordes de Always look on the bright side of life. Continuar leyendo “La vida de Brian: 30 aniversario”

Mis escenas favoritas – Duelo al sol

Inmortal escena de un imprescindible western romántico de la factoría Selznick y concebido exclusivamente para el lucimiento de su musa y compañera de entonces, la bellísima, racial y salvaje Jennifer Jones (de hecho, tanto se lució que cambió de pareja y Selznick se fue al garete en todos los sentidos, cayendo en un profundo pozo personal y profesional). La acompaña Gregory Peck en este clásico de los finales románticos rodado en 1946 que años más tarde sería parodiado en La guerra de los Rose por Michael Douglas y Kathleen Turner.

Lamentamos la baja calidad del vídeo, pero la escena merece demasiado la pena como para dejarla pasar.

Cine en serie – Satyayit Ray

ray

EL AUTÉNTICO CINE INDIO (I)

Personalmente un servidor de ustedes no termina de encontrarle el punto al cine de Bollywood. Digamos que aguanto muy bien las catorce primeras canciones y las dos o tres primeras horas de película, pero a partir de la siguiente empiezo a bostezar y tengo que dejarlo para otro día. Tampoco es de mi agrado el “sucedáneo de Bollywood para occidentales”, esa moda consistente en películas, por lo general comedias dirigidas por británicos o norteamericanos, o por los propios indios para abrirse mercado fuera de su país, que, con la estética de ese tipo de cine, pretenden hacer gracia a costa de los tópicos más vulgares y los lugares comunes más lamentables.

Sin embargo, el cine indio fuera de los agotadores cánones del estilo Bollywood, de sus excéntricos musicales y sus culebrones de cuatro horas y media, posee unas cuantas joyas imprescindibles que figuran por derecho propio dentro de los más importantes clásicos de la historia del cine. Ejemplo de ello es la impagable obra cinematográfica de Satyayit Ray, el más representativo cineasta de aquel país, hoy olvidado y consumido por las modernas modas del cante y el baile étnico fácilmente exportables y vistas por nosotros con cierto paternalismo occidental. En esta categoría de Cine en serie vamos a hacer un breve repaso a algunas de las películas de Ray para que quien las haya disfrutado las recuerde y para quien no las haya visto se ponga las pilas para no perderse estas maravillas.

Satyayit Ray es un director indio que en su día logró fama y reconocimiento mundiales. Quizá no tanto en la España paleta y atrasada del franquismo, pero sí en festivales y certámenes de todo el mundo. Educado a la manera occidental, hijo del prestigioso escritor indio Sekumar Ray, tras estudiar Económicas en la Universidad de Calcuta, llegó al cine, como tantos otros genios, gracias a sus estudios de dibujo y pintura, y a su trabajo en publicidad Continuar leyendo “Cine en serie – Satyayit Ray”