Cine en serie – Aparajito (El invencible)

aparajito

EL AUTÉNTICO CINE INDIO (III)

Segunda parte de la llamada trilogía de Apu de Satyajit Ray, Aparajito (El invencible), proporcionó a su director el León de Oro en el Festival de Venecia de 1957. Si en la primera parte, vencedora en Cannes, Ray presentaba la desigual lucha por la supervivencia entre campo y ciudad, e incluso dentro de ésta, en esta segunda entrega la lucha continúa, aunque esta vez Ray nos ofrece la solución: no hay vencedor, no puede haberlo. El joven Apu (Pinaki Sengupta) y su familia viven en la ciudad sagrada de Benarés, enorme urbe que ha crecido demográficamente durante siglos gracias a la atracción espiritual y, como consecuencia también económica, que supone el obligatorio baño en las aguas del Ganges a su paso por las escalinatas de los templos de la ciudad y la afluencia masiva de ciudadanos hindúes para cumplir con los preceptos religiosos. Así, cientos de personas sin formación alguna ni tendencia real hacia lo religioso sobreviven fingiendo una santidad o una dedicación a lo espiritual que no es más que una forma de ganarse la vida. El padre de Apu (Kanu Bannerjee) es uno de ellos, un sacerdote ordenado por sí mismo que oficia y da consuelo a los visitantes del río y que sobrevive junto a su familia gracias a las dádivas de éstos.

Apu, en cambio, es de otra pasta. Una vez desaparecida su nostalgia por la derruida aldea y con el recuerdo de su hermana y la tía fallecidas enterrado en las profundidades de su dolor, se deja imbuir por el color, los olores y los sonidos de la gran ciudad. Mientras su padre pasa horas junto al río, Apu transita por mercados, plazas, callejones, puestos ambulantes, templos, murallas, descampados. Apu queda fascinado por lo que encuentra, por el mundo que hay más allá de los muros del ghetto en que vive. La aldea no es más que un espejismo del pasado, un origen incierto que poco a poco va borrándose de su memoria. Sin embargo, la repentina muerte del padre a causa de unas fiebres contraídas por la suciedad de las aguas, la imposibilidad de seguir viviendo en la ciudad obliga a la madre de Apu (Karuna Bannerjee) a hacer volver a la familia a un pueblo que ya no es el suyo. Apu se rebela, la aldea se le queda pequeña tras haber conocido las tentaciones de la gran ciudad, y el maestro local, que malvive enseñando a los pocos jóvenes que no han emigrado o han muerto de hambre, anima al joven a estudiar y a labrarse un futuro mejor. Apu conseguirá una beca para trasladarse a estudiar a Calcuta, y allí olvida a su familia, su casa y su pueblo. Su madre, enferma de muerte, no avisa de su situación al joven por no dispersar su atención de sus estudios, y muere sola, abandonada. Cuando Apu regresa al pueblo advertido de ello por un tío suyo, rompe definitivamente con la tradición y apuesta por la modernidad: renuncia a seguir la carrera de su padre como sacerdote y vuelve a Calcuta a proseguir sus estudios.

Esta segunda película es la que realmente vertebra la trilogía. En ella tiene lugar el cambio de intérprete que da vida a Apu (de Pinaki Sengupta a Smaran Ghosal) y también supone el triunfo de la ciudad, de la vida moderna y agitada de un gran conglomerado urbano, sobre la vida rural dominada por la apatía, la resignación y la tradición religiosa. El crecimiento de Apu, su madurez, se liga así al desarrollo urbano. La ciudad es el futuro (no sólo para Apu, sino para el país), y el olvido progresivo e inevitable del joven con respecto a su pueblo y su familia es fácilmente interpretable en el mismo sentido: supone el abandono de la tradición, de la superstición y de la exposición a los rigores del clima como árbitros de la propia subsistencia como mecanismos que rigen el destino, y la aceptación de la propia autonomía como único criterio con el que intentar salir adelante. La división de Apu, ya desde la primera película, entre esos dos mundos contradictorios (tradición y modernidad, pueblo y ciudad, religión y laicismo, espíritu y libertad), termina derivando aquí a una victoria total del futuro. La urbe se identifica con el progreso, el pueblo con el pasado, con el punto de partida. Pero Ray no pretende olvidar, hacer tabla rasa: en cada momento en que Apu dude, cuando le pueda la desesperación o las dificultades, será el recuerdo de los suyos y el de su mísera aldea el que le dé claves para enfrentarse a los problemas, el que le dé fuerzas para encarar los reveses y salir airoso.

El poder de la mirada de Ray es emocionalmente devastador. En esta segunda parte incide en las mismas virtudes de su predecesora: gran belleza estética, lirismo combinado con crítica social, utilización magistral de silencios y rostros como muda expresión de emociones, gritos callados de desesperación o susurros de amor y esperanza que contrastan con el apabullante terremoto de sensaciones que es la mezcla de millones de vertiginosas vidas en un espacio relativamente reducido, una atención que se dirige al detalle, al gesto, a los ojos a punto de desbordarse, a la frustración manifestada en unos brazos caídos, al dolor de una madre moribunda que cuenta el silbido de los trenes que pasan cerca del pueblo esperando aquel en el que viaja su hijo para verla por última vez. Las mariposas que bailan en silencio en la oscuridad mientras ella se pone en pie con sus últimas fuerzas para recibir al hijo que cree que acaba de bajarse del último tren pero que duerme plácidamente en la ciudad sin saber siquiera que ella va a morir es una hermosa imagen de advertencia: progresa, India, lucha, avanza, corre, vive, pero no olvides; no corras como pollo sin cabeza hacia un futuro improvisado construido sobre una mera acumulación de riqueza. Por el contrario, recuerda, piensa, siente, vuelve a tus raíces, busca en el pasado la brújula que te impida perderte en el viaje hacia el futuro.

20 comentarios sobre “Cine en serie – Aparajito (El invencible)

  1. Que pasada de narración ,preciosa ,la estaba leyendo y la vivía .No hace mucho vi un reportaje de la ciudad de Benarés ,una ciudad a rebosar de gente con el único fin de rezar ,dedicarse a su moribundos y muertos y vivir en torno a ese río sagrado donde todo se cura a base de abluciones y rezos .No me extraña que Apu quisiera marcharse de aquella ciudad con olor a muerte .Lo que verdaderamente da pena es la muerte de la madre sin poder ver a su hijo .Al final ,siempre se vuelve a las raíces y como bien dices, intenta no perderse en su viaje hacia el futuro, y busca en el pasado su brújula. Preciosa historia. Saludicos

  2. Lo siento. No he visto nada de este cine, pero desde luego me han entrado ganas de verlo. Todavía tengo mucho que aprender. Por cierto, siento mucho lo ocurrido en tiempos pasados. Ya no volverá a ocurrir. He vuelto.

  3. Puesta en imágenes, Carmen, la historia es verdaderamente sobrecogedora, de una belleza entre lo terrible y lo sublime.
    Saludos.

    Pues alguien me preguntó ya, Marisa, cuando comenté la primera parte hace un par de semanas. La trilogía al completo está editada en DVD, en edición de lujo y en caja normal. Ninguna de las dos resulta demasiado cara, pero en realidad el dinero gastado merece la pena. La trilogía al completo es una absoluta delicia, fíate de mí.
    Besos.

    Frank Sinatra, qué alegría verte por aquí de nuevo. Te animo a, si tienes ocasión, acercarte a este cine sin las cautelas habituales. Realmente sorprende, cautiva y enamora.
    Lo más importante es que vuelvas, y que sea para quedarte.
    Un abrazo.

    Lucía, es que no veas lo lírico que me pongo los lunes. A última hora de la tarde, cuando me pongo a hablar en verso, no me queda más remedio que tomarme las pastillas… Créeme, el cine indio, el de verdad, poco tiene que ver con Slumdogs ni con Bollywoods. Afortunadamente.
    Besos.

  4. Alfredo, enhorabuena, tus palabras son maravillosas, como esta maravillosa película, sin la que el cine quedaría medio huérfano. Buenos tiempos para la lírica!!! Un abrazo.

  5. Que magnífico comentario de una película que ya consta en mi lista desde que anunciaste esa trilogía; te has superado, porque el relato rebosa lirismo y fuerza. Supongo que buena parte de tu inspirado texto proviene de la visualización de esa pieza vertebral, como dices.
    Yo fui quien te solicitó información relativa al dvd, y he de decir que no le hallo: ¿serías tan amable de indicar algún comercio usual o hay que pedirla mediante reserva a través de internet? Porque hay dvd que parece no interesa comercializar. Y supongo que estará en v.o.s.e.

    Saludos.

  6. Gracias, Sam. Precisamente es en los malos tiempos cuando es más necesario que nunca buscar la lírica.
    Un abrazo.

    Buenvenido, Pepe. En efecto, el poder de la mirada, las elecciones de Ray a la hora de mostrarnos lo que ocurre y por qué, las contraposiciones de luces y sombras constantes indicando los estados de ánimo, profundos o pasajeros… Una lección de lo que es lenguaje visual en un tiempo en el que los nuevos cineastas parecen no saberlo.
    Saludos.

    Gracias, Josep. La verdad, como yo la he visto un par de veces en Fnac-Zaragoza pensaba que no sería difícil de encontrar. Te anoto un enlace:

    http://www.fnac.es/dsp/?servlet=extended.HomeExtendedServlet&Code1=1646899626&Code2=372&prodID=490364

    Al menos en este comercio (que no me gusta demasiado, por otra parte), te encargan lo que quieras y, si aún existe, te lo traen. Eso sí, creo que, por suerte, su única edición es precisamente en v.o.s.e. Pero tienes razón, es cine que a nadie le interesa comercializar.
    Saludos.

  7. Me gusta que no haya vencedor, eso da más que pensar, ambos son necesarios. Y si una “segunda parte” no vertebra… entonces… mala trilogía, supongo.

    Un canto… iba a decir a la vida, pero es mucho más. Lo dejo en:
    Un canto.

  8. aunque prejuiciosamente, me pregunto cómo se verá Slumdog millionaire al lado de ésta. En su momento me pareció magnífica.

    Tú sabes por qué no aparece la imagen de tu post en mis links?

  9. Pues supones bien, AdR, en cuanto a las trilogías. Por eso hay tantas innecesarias.

    Cacho de Pan, no tengo la menor idea sobre lo de la imagen; lo siento, mis conocimientos técnicos llegan hasta donde llegan, a casi nada. Y en cuanto a “Slumdog”, pues es de otra liga, poco o nada tiene que ver con ésta y, desde luego, para mi gusto queda muy lejos. Ray es una mirada directa, Slumdog es pura distracción que nos hace olvidar lo que hay tras ella.

  10. Y sigues con buen temple e invencible contra la desmemoria colectiva respecto al cine.Quería hacerte una pregunta ¿la trilogía Apu está disponible en DVD y en un pack?Es que hace mucho tiempo que vi estas magníficas obras en un cineblub y me gustaría disponer de ellas para mi cinemateca particular.

    Gran post Alfredo,de verdad.
    Un fuerte abrazo,amigo.

  11. Gracias, Francisco, es de ley, y más cuando tantas cosas se están diciendo y escribiendo sobre el cine indio, Bollywood, y demás, olvidando lo que hay detrás. La trilogía se editó en DVD sin duda, tanto en pack de lujo como en pack normal, y también están editadas las tres películas por separado. Los packs están a precios bastante competitivos:

    http://www.fnac.es/dsp/?servlet=extended.HomeExtendedServlet&Code1=1646899626&Code2=372&prodID=490364

    Si no lo tienen físicamente (yo al menos en Zaragoza lo he visto en un par de ocasiones, llegar y comprar) puede encargarse porque las ediciones existen.
    Fuerte abrazo y gracias de nuevo.

  12. La segunda ya vista.¡ Que maravilla de película !. Tiene momentos maravillosos, tristes. Silencios que no se hacen eternos. Paisajes sobrecogedores. Blancos,negros ,grises. Una joya. Ahora a esperar un tiempo para ver la última. Tengo que asimilar y regodearme con esta en el pensamiento. Alfredo ,no es coba. Después de verla ,tu post sobre la película,gana quilates.¡ Es fantástico !.Como siempre te digo, me encantaría escribir como tu para poder contarte todo lo que esta película me ha hecho sentir. Otra vez gracias y …Saludicos.

  13. Uy, Carmen, muchas gracias, pero es que la película resulta de lo más inspiradora. Cualquier texto, por muy bien que esté, no llega a aproximarse nunca a esta maravilla visual.
    Un abrazo.

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