Un dulce de Oriente Próximo: Caramel

caramel

De esta película se han dicho muchas cosas negativas de carácter extracinematográfico: que se limita a presentar una visión edulcorada de una realidad libanesa que, como todos sabemos, tiene el terrorismo y la guerra muy presentes; que se maneja de manera cobarde para no entrar ni por asomo en la harina de un país en la lucha permanente de una política feroz que incluye la palabra guerra en su vocabulario… Para quien escribe, sin negar la presencia de estos elementos en el país, estos argumentos planteados como una exigencia en cualquier película de esta procedencia son más bien memeces. Opiniones así provienen por lo general de críticos o columnistas con una visión tópica, paternalista y colonialista de los países del llamado Tercer Mundo que, por un lado son reduccionistas, torpes, gratuitas y desconocedoras de sus realidades y potencialidades, y por otro, en ningún caso son aplicables a un país como Líbano que, si bien es cierto que periódicamente se ve inmerso en conflictos bélicos, no es menos ajustado a la verdad que de Tercer Mundo nada de nada: de ser la joya del colonialismo francés en Oriente Próximo pasó a ser el país más próspero de la zona (Beirut y sus alrededores era considerado la Costa Azul de oriente) y modelo de convivencia entre culturas, religiones y maneras de pensar y de vivir y que fue su utilización como moneda de cambio por occidente e Israel y el odio inoculado en las distintas facciones políticas del país lo que convirtió lo que era a mediados de los setenta a la imagen estereotipada que todos tenemos de él a través de los informativos o la prensa. Y no nos olvidemos de que Líbano corresponde a la antigua Fenicia, y que mientras aquí triscábamos por los montes y no conocíamos las virtudes del agua y la higiene personal, por allí ya sabían lo que era la moneda, la literatura, el comercio, el arte o las bibliotecas y que todavía tuvieron tiempo de recorrer más de la mitad del mundo conocido e incluso de ponerle nombre, entre otras cosas, a Isapán, uno de los antiguos nombres de la Península Ibérica de los que proviene la palabra España.

Y como en Líbano, como en cualquier otra parte del planeta, hay algo más que política, guerra, conflictos, países vecinos invasores y terroristas malvados, Nadine Labaki realizó esta amable película en 2007 con coproducción francesa, en la que recoge una porción de vida del Líbano de hoy a través del retrato de la relación de cinco mujeres y de sus momentos compartidos en un salón de belleza de Beirut, eso sí, sin bombas, política ni invasiones hebreas. Estos elementos más truculentos de la realidad libanesa no quedan del todo eliminados, pero ha de ser el espectador quien, con su propio bagaje de conocimientos y sensaciones, complete el puzzle emocional con aquella perspectiva sociopolítica que en la película queda levemente apuntada pero en la que no se entra: la convivencia entre distintas religiones, los matrimonios mixtos, las distintas tradiciones culturales, los estereotipos étnicos o raciales… Sin embargo, todo eso queda en un segundo plano concentrándose la historia en las evoluciones presentes, pasadas y futuras de estas cinco mujeres inolvidables: Layale es una joven que ama a un hombre casado y que es amada a su vez en silencio por un guardia de tráfico, Nisrine se ha comprometido con un musulmán al que quiere, pero teme su reacción al darse cuenta de que ella no es virgen, Rima es una mujer a la que atraen las mujeres, Jamel es una mujer madura que se resiste a dejar de ser joven, y Rose es una anciana que ha consagrado su vida al cuidado de su hermana discapacitada y ante la que se presenta una última oportunidad de felicidad. A través de este mosaico femenino Labaki consigue no sólo mostrar cinco historias personales intercaladas, cada una con matices y alicientes diversos, sino también crear un personaje discontinuo, la suma de estas cinco mujeres, de sus vivencias, perspectivas, sueños, anhelos y frustraciones, que es el personaje principal: la mujer libanesa. Porque las experiencias de estas cinco mujeres suponen al fin y al cabo el retrato completo de la mujer libanesa en diferentes fases de su vida, desde la joven enamorada hasta la mujer mayor que echa cuentas sobre su vida, pasando por la adolescencia, el matrimonio y la madurez.

Con un tono ligero, amable, sensual e irónico, asistimos a este pequeño microcosmos femenino que nos abre las puertas a una parte de la intimidad de las mujeres, sus conversaciones sobre la vida, sobre los hombres o sobre el sexo, todas esos momentos que los hombres sólo podemos imaginar y que por lo general interpretamos de manera estereotipada o bien reducimos a pobres planteamientos masculinistas equiparándolos a nuestra propia experiencia con nuestros amigos. Y Labaki, que interpreta además a una de las protagonistas, consigue hacerlo alternando humor y amargura, esperanza y frustración, belleza y desánimo, y manteniendo en un segundo plano esa hermosura de ciudad que es Beirut, belleza que ni bombas ni invasiones conseguirá arrancar jamás, una ciudad repleta de colores y olor a especias que lucha por salir de la caverna y vivir plenamente su modernidad.

Aunque la película pierde fuelle en su segunda mitad, supone un pequeño oasis de color, música, dulzura y talento proveniente de un país del que últimamente no esperamos más que explosiones, invasiones o fanatismo político o religioso. Sólo por eso, porque ofrece algo distinto, belleza, humor, sensibilidad, drama, amistad y talento, vale la pena tomarse el esfuerzo de acercarse a este caramelo. Es una de esas películas que contagian buena onda.

24 comentarios sobre “Un dulce de Oriente Próximo: Caramel

  1. Tengo una amiga en el Líbano, conozco el país por ella y por más gente y por suerte he visto la película. Me emocioné, me impactó por la sutileza, por la belleza y creo que fue la primera vez que pensé que no era Cukor el que sabía retratar el mundo de las mujeres, ni el insufrible Almodóvar. No, es una directora libanesa la que sabe contarnos como es la vida de un grupo de mujeres en el Líbano. Es una peli deliciosa, es bella y es necesario este cine.

    O sea que me gusta y mucho. La volvería a ver ahora mismo.

    Un beso con caramel,

    Marta

  2. Es un país fascinante, Marta, siempre jodido pero siempre levantándose. La película, sin ser ni mucho menos redonda, al menos sí es amable y se sale de los estereotipos habituales que con nuestra soberbia occidental adjudicamos a esta zona del planeta. Muy recomendable.
    Besos sin azúcar

  3. A mí me pareció deliciosa, será porque no entiendo nada de cine, pero tiene una luz y una manera de contar las cosas, no creo que las películas deban ser un calco de los telediarios, quizás por eso esta peli me gusto tanto. La música delicada, como la manera en que la directora para la vida en la mirada de cada una de sus protagonistas. Me gusta como enseña la vida, porque los países tienen muchas más vidas de las que recogen los telediarios.

    Gracias por tú visión. Sabes ahora cuando veo una peli, pienso: “Me la contará algún día, Sir Alfred”.

    Un beso súper.

  4. Pues efectivamente Sonia, el cine no debe ser un reflejo de los telediarios, principalmente porque éstos no reflejan la realidad, o al menos no en parte o libre de condicionantes.
    Gracias a ti.
    Un beso híper.

  5. una delicia de película, creo que me la recomendó Tesa del perfume de las moreras, está muy bien, una de las películas recientes que más me han entusiasmado… qué buena! (Ah, no tiene nada que ver pero has visto la increíble “En compañía de lobos” de Neil Jordan) Un saludo.

  6. Querido Alfredo, decir que es una película “amable” me deja descompuesta. ¿Amable?. Estoy de acuerdo en que no se regodea en el drama, porque es un autentico drama lo que vive cada una de las protagonistas. Opta por una fórmula más suave, pero igualmente dura.
    Tal vez estamos acostumbrados a dramatizar las historias tanto que necesitamos dosis de dureza para creérnoslas.

    Un beso con sacarina,

    M

  7. Sí, Sam, la he visto: Neil Jordan, por lo general, siempre merece la pena.
    Saludos.

    Pues sí, entrenómadas, me parece amable, no quizá por lo que cuenta, que efectivamente es amargo, sino porque no escoge la perspectiva más cruda, ni la más dura teniendo en cuenta el país de que se trata, para contar una historia que sí, que es difícil. Y digo amable porque, pese a la crudeza, no me parece una película derrotista ni pesimista ni resignada. Deja lugares abiertos al encuentro, a la esperanza, a la resurrección. Me parece un canto a las dificultades de la vida y también a lo hermoso que tiene ésta. Por eso me parece amable, como el caramelo.
    Besos sin conservantes ni colorantes.

  8. Me encantó la película y agredecí que, al menos durante dos horas, pudiera ver la cara amable del Líbano. Porque yo también pienso que es amable y aunque es cierto que las protagonistas pasan por muchas dificultades, al final te queda un buen sabor de boca, porque el optimismo está presente en sus vidas. Recuerdo la escena en la que la protagonista está en la habitación del hotel esperando a su amante con una tarta. Le ha costado un mundo coger la habitación (no puede registrarse en ningún hotel una pareja que no está casada) y luego él no acude a la cita. Después de esperar durante horas, acuden sus amigas y pasas de la compasión y la tristeza a una especie de alegría contagiada por ellas.

  9. Reconozco no conocer nada en absoluto de esa cinematografía, en parte por falta de distribución (a mi pueblo sólo llegan en sesiones de cine-club a las que no puedo asistir por motivos de horario -y encima son gratis-) y en parte por pereza a la hora de ponerme a buscarlas.

    Pero estoy muy de acuerdo en que la información que nos llega de muchos países viene sesgada; recuerdo que, cuando estudiaba el bachillerato, a Líbano se le venía llamando algo así como “la Suiza del medio Oriente” -si no etoy confundido- y, desde luego, la existencia de películas como esta que tan bien reseñas viene a demostrar que la realidad debe ser muy diferente de la percepción general a través de los “media”, cada vez más uniformes.

    Me la apunto pues, para, por lo menos, disponer de una mirada distinta y enriquecedora de una realidad desconocida.

    Saludos.

  10. Dos años subiendo por estos escalones.Gracias de corazón por hacernos disfrutar con este maravilloso blog ,en el cual ,a parte de un trabajo magnífico y excepcional ,profesionalmente hablando,demuestras un cariño fuera de lo común con todas las contestaciones que nos das a cada uno de nosotros.Me gustaría escribir también como tu para poderte expresar que te deseo todo lo mejor.¡Felicidades y Gracias por estar ahí.Saludicos.

  11. Entrenómadas, espero que no sea un adoquín…

    Cantal, has escogido precisamente una de las escenas que mejor reflejan la realidad libanesa, y de la mujer libanesa, sin necesidad de mayor explicitud. Quizá sean los momentos más tristes y más hermosos de la película.

    Josep, anótate también “La banda nos visita”, magnífica. Efectivamente, la distribución es penosa, aunque ésta al menos sí circuló por ahí gracias a su presencia en festivales varios.
    Creo que te gustará.
    Saludos.

    Gracias a ti, Carmen. Anda, anda, escribir yo bien… Aún no ha habido un post con el que me haya quedado satisfecho, de veras. Lo del cariño es cosa de Frankenstein, es tan tierno, tan dulce y tan majo que todo se pega (menos la belleza, afortunadamente para él: sigue siendo el más guapo de los dos).
    Un abrazo.

  12. Te la recomiendo, Francisco. Es un buen acercamiento a una realidad que para nosotros pasa de largo, por más que es más parecida a la nuestra de lo que queremos creer. Y además es un breve compendio de (insinuada) historia de la mujer en el universo cultural judeocristiano a la vez que un canto a la libertad de la mujer.
    Abrazos.

  13. Una peli agridulce y que se atreve con varios tabúes femeninos.
    De acuerdo con tu comentario. Para algunos, hablar de Líbano es hablar de guerra. Me niego a aceptarlo, porque también hay quien piensa que hablar del País Vaco es hablar de terrorismo y me niego, me niego y me niego.

  14. Yo también me niego, me niego y me niego, Noe. Líbano es una hermosura y un ejemplo de que, si dejan a la gente en paz, la convivencia en Oriente Próximo es posible: en Líbano hay musulmanes, drusos, armenios, cristianos de toda tendencia, ateos, occidentales… Lo malo es que tienen unos infiltrados muy tocapelotas y unos vecinos que no lo son menos. Y así les va, sufriendo durante milenios.
    Y qué decir del País Vasco: es una maravilla sin paliativos, cuánta buena gente, cuánta belleza, qué paisajes, qué comida, qué cultura(s). El terrorismo es su grano en el culo (todo el mundo tiene uno), un grano enorme y lleno de pus, pero sólo es un grano que por distintas razones a nadie le viene bien extirpar y que, por más que quieran los de siempre, no ensucia el resto del cuerpo. Me niego a dar cuartel a quienes quieren hacernos creer desde todos los lados que no hay nada más en el mundo que las mentiras de la política y de quienes utilizan a los demás para mantener el culo en el asiento o para conseguir que el asiento sea suyo para siempre.
    Besos.

  15. Me la recomendaron mujeres con las que he compartido momentos y conversaciones similares a las que muestra la película entre las protagonistas; es una película, amable y entrañable, que simplemente enseña la vida de esas mujeres, sin deternerse en cuestiones políticas o religiosas, ni falta que hace; A una película americana similar no se le critiaría por no mostrar la crisis económica o el 11-S.

    1. Es así, Minerva, pero la crítica, que por lo general hace crítica de todo menos cinematográfica, suele meterse en estos jardines a la hora de denostar o matizar opiniones. Eso es bien porque no tienen otra cosa que criticar o porque no tienen con qué.

  16. ME GUSTA MUCHO CARAMEL REFLEJA LA REALIDAD DE LAS MUJERES LIBANESAS LAS CUALES COMO EN MUCHOS LUGARES DEL MUNDO VIVIMOS PRESAS DE LOS PREJUICIOS DE NUESTRA PROPIA SOCIEDAD. ME GUSTAN SUS PERSONAJES SENCILLOS Y LO HERMOSAS QUE SON TODAS ELLAS. GRACIAS POR ESTA PELICULA. FELICIDADES A LA DIRECTORA

  17. me gusto mucho el film.y me llamo la atencion el nombre de uno de sus integrantes Nadine Labaki,puede que seamos parientes.yo viven argentina y.me gustaria. Tener contacto com Nadine Labaki.Soy Silvia Teresa Fuentes Lavaque y mi correo es pupitolavaque2010@hotmail.com.La saludo muy atentamente y a la espera de su respuedta.la saluda desde argentina.silvia teresa fuentes lavaque

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