Diálogos de celuloide – Scaramouche

scaramouche

Lenore, novia mía, mi belleza. ¿Qué he hecho yo para merecerte?

Hasta ahora muy poco, pero tengo muchas esperanzas.

Rosas…

Dan suerte a los enamorados.

¿En serio? Qué pena que se marchiten tan rápido…

Éstas no se marchitarán, amada mía.

¡Diamantes!

Pensé en tus ojos y fui a comprarlos.

¿Sólo en mis ojos? Qué dulce. Haré que comiences a pensar en todo mi ser…

Scaramouche. George Sidney (1952).

19 comentarios sobre “Diálogos de celuloide – Scaramouche

  1. Sam, tres por lo menos.
    Un abrazo.

    Celebes, pues toda la película es una conjunción extraordinaria de aventuras de capa y espada, ingenio y ácidos y deliciosos diálogos.

    Entrenómadas, es que la conversación, como bien apuntas, dura más, y es una delicia, pero era demasiado larga y relacionada con otras partes de la trama como para transcribirla sin tener que completar con explicaciones o acotaciones.
    Besos.

  2. ¿Quién puede resistirse a un galán así?

    Alfredo, muchas gracias por tus felicitaciones de aniversario. No he podido pasarme antes por aquí porque Juan está de vacaciones y se ha atrincherado delante del teclado. He aprovechado ahora que se ha ido a hacer un papeleo a la administración pública, espero que lo tengan un buen rato haciendo cola y me dé tiempo a ponerme al día.
    Besos.

  3. Aunque el cine de aventuras no es el que más suelo contemplar ésta película la vi un par de veces. Ese diálogo es enorme, no sólo por el romanticismo que encierra sino por la ironía en las respuestas de ella.

  4. Un duelo en todos los sentidos, a espada y a palabra

    “pareceis un hombre decente, lamentaré mataros
    -vos tambien lo pareceis, lamentaré morir.”

    Saludos

  5. Gracias Lucía, coincidencia de aniversarios no por sorprendente menos grata. Temo por Juan si la administración por allí es como por aquí. ¿Se ha preparado la tartera con la comida y el saco de dormir?
    Besos.

    Bueno, Carmen, aquí en realidad hay un sarcasmo importante. El romanticismo (y los diamantes) lo pone él; el morro lo pone ella.
    Saludos.

    Dana, lo que la moza le echa es una jeta importante. Eso sí, supone una forma simpática, certera y adecuada de retratar el carácter del personaje que enlaza directamente con el último guiño de la película, fantástico (¿lo recuerdas?).

    Carmen, una delicia, aunque yo tampoco aguanto muy bien el amaneramiento de Granger (y eso que aquí está bastante controlado).
    Saludos.

    Bienvenido de vuelta, amigo Raúl. Lo de los leotardos en el cine clásico es para analizar. Y si son a rayas, el colmo…

    Magnífica aportación, Alma, brillante. No sé qué haría yo sin vosotros.
    Saludos.

  6. Lo que es esta ignorancia mía, como no he visto la peli leo este diálogo y me parece el colmo de la cursilería y me digo 39 está de broma… luego leo tus comentarios y parece ser que hay inteligencia y mala leche por parte de la chica que se ríe del galán. Pido disculpas por mi primera impresión desfarovable.

  7. Si es que, definitivamente, ya no se hacen películas así…
    Películas de aventuras trepidantes sin más efectos que buen ejercicio físico, rapidez de reflejos tanto en el brazo como en la lengua, apuestos varones y bellísimas, incendiarias, damiselas.
    Stewart Granger para mí es prototipo de galán con poca suerte -por habérselas visto con otros grandes- pero tiene en su haber un ramillete de estupendas películas, de esas que ves empezar y las acabas, sí o sí; de esas que antes disfrutábamos en la hora de la siesta sabatina y no pegabas ojo, de esas que, como digo, ya no saben hacer…
    ¡Ay! Que ya me están dando ganas de volver a verla….

    Saludos.

    p.d.: que conste que también me acuerdo de Moonfleet…. 🙂

  8. AdR, pues imagínate el morro de ella mirando los diamantes y la cara de bobo de él pensando que ha conseguido algo… La vida es así.
    Un abrazo.

    Carlos, imagina a una pelirroja y apetitosísima chavala y a un abuelete que le regala diamantes inspirado en sus ojos. Especialmente el inicio y el final del diálogo son muy ilustrativos.

    Totalmente de acuerdo, Josep, ahora se hacen fuegos de artificio, ni Minas del Rey Salomón, ni Prisionero de Zenda, ni nada, mucho marciano, mucho cómic, mucha explosión y demás tonterías con muñequitos, ordenador y patochadas varias. Eran películas ingenuas las más veces, pero deliciosas y mucho más ricas y complejas que toda la parafernalia vacía y olvidable que se rueda hoy en día.
    Y que viva Moonfleet…
    Saludos.

    Bueno, Rosa, la moza es un poquitín casquivana y materialista. Si no has visto la película, además de recomendártela encarecidamente, presta atención al glorioso gag final. Memorable.
    Besos.

  9. Steward Granger nunca ha sido un actor que me motive mucho, pero en esta película no tiene discusión. Gran película que me recuerda las tardes de sábado de mi infancia.

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