Cine de papel – El sargento negro

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El sargento negro es una de las películas de John Ford consideradas “menores” (qué cuajo pensar que el que es probablemente el mejor director de cine de todos los tiempos pueda tener una película menor; qué decir del noventa por ciento del resto de los cineastas, entonces…). Estrenada en 1960, no es exactamente un western, por más que la acción se enmarque en esa localización histórico-geográfica tan cara al director de origen irlandés. Es más bien un drama sobre el racismo (recordemos, de 1960, pensemos lo que es estrenar una película de esta temática en los Estados Unidos de entonces) en el marco de un consejo de guerra celebrado contra un sargento negro (la imponente presencia de Woody Strode), militar valiente y ejemplar, acusado de haber violado y asesinado a una mujer blanca.

Esta producción Warner llegó a Zaragoza en las primeras fechas de 1961, y para su difusión la empresa Casa Crespo, situada en el número 15 del Coso, editó el mismo día de nochevieja de 1960 siete mil ejemplares de este programa de mano que, en su reverso, con fines promocionales, incluye, como sigue sucediendo hoy en día, críticas y comentarios tanto de prensa más o menos especializada como de profesionales del cine cuyo solvente criterio pueda inducir a un espectador iniciado a seguir la opinión autorizada de una estrella.

    ALGUNAS OPINIONES SOBRE EL SARGENTO NEGRO

    – De todos los impresionantes westerns de John Ford, éste es sin duda el mejor (New York Journal – American).

    – Sabía que habría de ver una gran película, pero nunca pensé que su grandeza llegara a tanto (John Wayne).

    – Ésta es una maravillosa película, significativa, bien interpretada, mordaz, interesantísima y estimulante, trazada por la sabia mano de un incomparable realizador (New York Times).

    – Con El sargento negro, John Ford retorna a sus predilectos temas del oeste y vuelve a dar lecciones de realización cinematográfica (New York World Telegraph and Sun).

    – ¡Estraordinaria! El cine se inventó para producir películas como ésta (Spencer Tracy).

    – El interés no decae en momento alguno desde el principio al fin. La tensión es constante (New York Post).

    Un consejo: NO SE LA PIERDA.
    AUTORIZADA PARA MAYORES DE 16 AÑOS.

COMENTARIO: este recurso promocional, por más que se trate de John Ford, suena tan falso entonces como ahora (sobre todo por lo que dice el New York Journal – American, que debían tener la torrija ese día, “olvidándose” de la existencia de La diligencia o Centauros del desierto, dos de las cimas del arte de Ford, del western como género y también del cine de todos los tiempos). Y eso que hoy hay críticos y revistas cuyo servilismo hacia los intereses del grupo empresarial que los financia o controla llegan al extremo de hablar favorablemente de auténticos atentados contra el buen gusto y cualquier idea aproximada de lo que es cine de calidad. Por otro lado, se trataba de una película autorizada para mayores de 16 años. De esa edad en adelante podía verse por tanto una película en la que abiertamente se hablaba de una violación. Ya se sabe que esas cosas ocurrían en el extranjero; en España no se violaba ni robaba ni asesinaba (fuera de quien estuviera autorizado para hacerlo por el Estado, claro). Aunque no se sabe si la limitación de la edad apta para el visionado se debía a ese escabroso aspecto de la trama o bien a la idea de que un personaje negro pudiera ser el protagonista positivo de un film, cómo no, no estrenado en Guinea Ecuatorial… Y una última apreciación: entre Woody Strode y Obama, no hay color (chiste fácil, lo sé, pero cuando uno tiene la clase y el magnetismo de Boris Karloff no se le puede exigir también que sea ingenioso…).

19 comentarios sobre “Cine de papel – El sargento negro

  1. Pero es el protagonista de la película este Woody o no? porque veo en el cartel que lo incluyen en 3º posición, por detrás de un Jefrey Hunter que no había visto nunca. ¿y los indios? salen bien ó mal parados en ésta?

  2. Más que protagonisa es el pretexto, Carlos. No olvides que se trata de que el que se luzca sea blanco. Desde luego él solo, sin un blanco que luche por su inocencia, hubiera sido colgado… Por cierto, Jeffrey Hunter había hecho cuatro años antes “Centauros del desierto”, y repitió con Ford.
    Los indios salen muy bien parados, su presencia es tangencial en este caso.

  3. A mi es que me pirran las películas (bien hechas) de juicios o consejos de guerra. Esos testigos que mienten a conciencia, los que lo hacen por un mal sentido de la responsabilidad, ese abogado que empieza mal pero le va cogiendo el pulso al juicio, el juez a veces un gruñon divertido, otras un severo juzgador…y si encima está allí Ford y se habla de racismo y en esa época que mas se puede pedir. Aunque el fiscal diga PROTESTO, no se acepta.

    Saludos, película que tengo que agreceder a las tardes aquellas de televisión española (la única entonces) en las que se emitía de cuando en cuando buen cine.

  4. A las buenas, compa Alfredo; como siempre, magnífica reseña, de una no menos magnífica peli, aunque hace mucho tiempo que no la veo (en mi caso, como en el de Mi nombre es Alma, también he de agradecer tal visionado a esas tardes de sábado de la 1 -qué digo la 1, la única…-). O sea, que se impone revisión -aunque se acumule demasiada tarea pendiente, demasiada…-.

    Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

  5. Es todo un género en sí mismo, Alma, con algunas películas absorbentes, míticas. Quizá no iría mal recoger por aquí en un cine en serie algunos de los clásicos de juicios. Me has dado una idea.

    Cómo ha cambiado la tele, Manuel, para mal en casi todo. Un gran clásico de Ford algo ensombrecido por el paso del tiempo y la propia obra del director, pero que verdaderamente delicioso.
    Un abrazo.

    Claro, Sam, porque su punto de comparación, la exigencia, siempre va más allá de lo sublime. Y nadie puede serlo siempre.
    Saludos.

  6. Qué se le puede pedir a una película más allá de que sea entretenida? ¿Calidad? Si para algunos la exigencia del entretenimiento ya lleva implícita el elemento cualitativo.
    El Srg. Negro es una película muy entretenida, pelín forzada si acaso, por su estructura en flash back. Por cierto, Hunter está muy bien, como en Centauros, y mira que cada vez que encaro una película en la que intervino, para aceptarlo, tengo que romper primero el tópico de “chico guapo y tonto”.
    En cuanto a lo de las críticas amanuenses qué te voy a decir; pues eso, que hay cosas que nunca cambian.
    Pasa un buen fin de semana, chaval.

  7. Muy bien Boris (Karloff), me ha encantado. Muy irónico y sarcástico… está muy bien eso de que “en España no se asesinaba ni se violaba a nadie excepto los que lo hacían por el Estado”… La verdad es que sí es una gran temeridad eso de llamar películas menores a joyas como ésta, o como la que dijiste el otro día (“Angel o diablo”). Ahora sí que se hacen palículas menores… eso las que llegan a ser películas.

  8. Se intentará…
    Efectivamente, el cine con saltos temporales resulta siempre un tanto forzado. Si la película es buena puede que no importe. Si es mala, la hace aún peor.
    Buen finde.

    Dana, es que hoy me he apretado los tornillos.
    Tenemos grandes paradojas en el cine actual: mientras a “Sargento negro” se la llama película menor, se dicen auténticas gilipolleces de tonterías como “Watchmen” y corren ríos de tinta y minutos de televisión gastados en cualquier otra gilipuertez como “Semillas del futuro”. Lo dicho, más que paradoja, parajoda…

  9. Ja, ja: me río del chiste, Alfredo-Boris, buen colofón a esa llamada a la nostalgia que siempre supone esta espléndida sección de programas de mano que ya quisiera me dieran ahora y que lamento no haber guardado en mis dominicales sesiones cinéfilas de cuando era niño y todavía el vicio del coleccionismo no se había apoderado de mí.

    Lo de obra menor es un concepto acuñado al referirse la crítica a esos monstruos cinematográficos de los cuales el tuerto zumbón es la máxima expresión, ya que de vez en cuando no daban con la obra maestra: no hay más.

    Ahora, con alcanzar lo que antes era serie B, ya se dan con un canto en los dientes; y la suerte que tienen es que en la tele sólo hay un desierto de ideas, aunque mi optimismo me inclina a pensar que, cuando TVE el año que viene prescinda de anuncios, quizás vuelva a ofrecernos ciclos de cine clásico, lo más barato que hay. Las productoras cinematogáficas deberán inventar algo para impedirlo, porque si se abren los ojos al respetable, a ver quien aguanta “la última de..”

    Es cierto que ésta no es propiamente un western: yo diría que Ford aprovechó la moda de la época de “películas de juicios” para insertar un alegato anti racista que, como bien señalas, para la época y lugar, requería cierto valor, vistos los telediarios.

    Y por cierto: tú puede que dediques una saga al “cine de juicios”, pero ya te digo que me apunto una reseña más que justa para ese gran Woody Stroode, gran secundario a las órdenes de Ford; siempre he pensado que Ford le agradeció su buena labor anterior con esta película y reconozco que no lo tenía en mi lista, hasta ahora mismo… 😉

    Saludos.

  10. Seguro que es de lo más interesante recuperar la trayectoria de Woody Strode, una presencia poderosísima y, como bien dices, sobre la que está construida esta película, casi un homenaje.
    Sírvete, por supuesto, faltaba más. Gracias a ti.
    Saludos.

  11. El calificativo de “menor”, como alguien comenta por ahí arriba, es una conveción establecida para aquellas películas de un gran autor que no alcanzan el grado de relevancia o reconocimiento de sus obras más celebradas. Y por eso mismo, porque depende de una convención, es injusto.

  12. Yo considero a esas “películas menores”de los mejores directores de la historia del cine más que mero entretenimiento.Los directores se relajan,experimentan con mayor soltura y van añadiendo pequeños retazos de su propia vida.Vistas hoy,esas películas menores se engrandecen bajo nuestra mirada ya repleta de experiencia y situados en un marco histórico.A mí me gusta mucho su primera película realizada en 1924,El caballo de hierro,lejos de figurar entre sus películas de mayor renombre.Bueno,cuando uno ama a un autor,no debe perderse nada de él.

    Un fuerte abrazo.

    1. Efectivamente, es precisamente el cine que crece con el tiempo. Cuántas veces nos hemos encontrado con películas que en su día pasaron con discreción y que alguien recuperó décadas después. Cuántas obras maestras, y no pocas, que ahora consideramos imprescindibles fueron catalogadas un día como menores…
      Un abrazo.

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