Estupendo cine juvenil: El secreto de la pirámide

piramide

Pensemos en qué es lo que denominamos actualmente “cine juvenil”: ¿es el cine protagonizado por jóvenes? ¿El de dibujos animados? ¿El que nos toma a todos por chavales hormonados? ¿El que da por sentado que el cerebro de los adultos se halla todavía en formación y que tanto da un público que otro? ¿El que ofrece con fines de puro entretenimiento historias con tratamiento arquetípico, ligero, previsible, con educadoras y formadoras intenciones de moraleja? ¿El que asume como propios aquellos aspectos y presupuestos que, generalmente inoculados por la publicidad, convencionalmente atribuimos a los jóvenes de nuestra época? Pensemos en el cine “juvenil” que se estrena hoy en día: ¿va dirigido realmente a los jóvenes o más bien se pretende convertir a todo el público en juvenil? ¿Las historias que relata realmente están diseñadas para el público de esa edad? El cine juvenil es todo lo enunciado más arriba, pero sobre todo, cabe concluir visto el panorama, que la categoría anteriormente conocida como cine juvenil y que tantos y tan buenos productos ofrecía, ya no existe, las barreras de edad a la hora de escoger determinados productos han desaparecido, como antes sucedió con la literatura y con la música popular o comercial. El problema, es que esta igualdad entre público adulto y joven no se ha hecho al alza, por un extraordinario desarrollo intelectual o una madurez adelantada de nuestros jóvenes, sino a la baja, por todo lo contrario, la idiotización masiva de cantidades ingentes de público adulto y de quienes diseñan productos planos y banales para ellos en aras de la creatividad con fines comerciales y de la eterna, y deliberadamente tendenciosa, confusión entre el concepto de entretenimiento y el de pasatiempo. Demos un paso más; pensemos en las revistas especializadas en música: ¿qué hueco ocupan en ellas los discos infantiles o juveniles (aunque la música de muchos artistas de “renombre” en realidad parezca dirigida a ellos)? Con suerte, un apéndice reducido al final. Sigamos con las revistas literarias con cierto rigor: ¿qué espacio dedica a la literatura infantil o juvenil, fenómenos editoriales masivos aparte? Pensemos ahora en las revistas o programas de televisión de cine que acaparan el mercado: ¿cuántas películas realmente, de entre las que aparecen, parecen estar dirigidas a gente adulta y pensante por sí misma? El resultado de la comparación es evidente. Y desolador.

Como en casi todo lo relacionado con la excesiva importancia que se da al éxito recaudatorio en el cine de hoy, la cosa empieza en George Lucas, adalid del cine juvenil por excelencia y, sobre todo, por su compinche Steven Spielberg, ambos grandes directores de productos para jóvenes, pensados y diseñados para ellos (lo cual es muy distinto a pensar y diseñar un producto para infantilizar adultos, empeño casi exclusivo de la mayor parte del Hollywood actual en la pretendida consecución de un continuado éxito “fácil”) que además son muy del gusto del público de más edad, auténticas obras maestras del entretenimiento, y que sin embargo, salvo alguna excepción puntual, han fracasado repetidamente cada vez que han intentado madurar sus productos para un público más activo, exigente o preparado. Pero el éxito ha provocado la (mala) imitación del modelo hasta la saciedad, la invasión de todos los géneros y temáticas, y la confusión de productos y destinatarios, error éste al que la mayor parte del público, americano en su mayoría pero cada vez más también fuera de Estados Unidos, se ha entregado en lo que es un fenómeno incomprensible de síndrome de Peter Pan colectivo: el cine juvenil ha terminado copando todo lo que se conoce como cine de entretenimiento, con la connivencia de un público que justifica su autoindulgencia en la coartada de que no se acude al cine a pensar, a ver desgracias, sino, simplemente, para evadirse de un mundo demasiado feo, como si lo que viera en las salas lo mejorara. Más que síndrome de Peter Pan constituye un ejercicio de autosedación, de voluntaria adicción a una droga que desactive las neuronas. Sin embargo, tanto Lucas como Spielberg no dejaron en el mejor momento de sus respectivas carreras de apostar por productos dignos y cuidados para el público joven (sus filmografías como productores dan fe) y El secreto de la pirámide es un buen ejemplo de ello.

Dirigida por Barry Levinson, reputado pero muy irregular director capaz de filmar las estimables Diner, Good Morning Vietnam, Rain Man, La cortina de humo, y también los bodrios Bugsy, Acoso o Bandits, la película fantasea con la juventud de dos de los más grandes y celebérrimos personajes de la literatura universal: Sherlock Holmes y el doctor Watson. Ambos son alumnos internos de un prestigioso y estricto colegio londinense, Holmes, brillante, algo excéntrico, orgulloso de su superior capacidad de raciocinio, ansioso de retos que permitan demostrárselo a él mismo y a los demás; Watson es tímido, apocado, escéptico y poco atrevido. Ambos conviven con el resto de estudiantes, con un viejo profesor que imparte allí sus clases, y con la nieta de éste, justo en una época en la que en Londres se está cometiendo una serie de misteriosos asesinatos relacionados con un oscuro y ancestral ritual del antiguo Egipto. Los jóvenes Holmes y Watson, junto a la chica, se zambullen en la investigación del caso cuando el anciano profesor muere asesinado, y descubren que el móvil del crimen guarda relación con una antigua sociedad secreta que hunde sus raíces en los lejanos orígenes de su propio colegio…

Entretenida, magníficamente ambientada, interpretada con convicción y estilo adecuado, no sólo a la propia película, sino a la icónica memoria que de estos personajes inmortales conservan millones de lectores y espectadores de todo el mundo, sin banalizar, ridiculizar, devaluar o elucubrar en demasía, la película nos ofrece aventuras, intriga, misterio, gotas de acción, y un guión, obra del experto en literatura y cine infantil y juvenil Chris Columbus, que, dirigido al público juvenil, no traiciona en ningún caso el espíritu de la época o de los personajes, la idiosincrasia con que Conan Doyle los creó, y que, además, siempre sin salirse de los estrictos perfiles psicológicos de ambos, se permite aventurar acerca de cuestiones tales como el origen de las señas de identidad del famoso detective (vestimenta, pipa, gusto por la química, el violín o las sustancias psicotrópicas) o de algunos de los personajes que salpican sus aventuras literarias, desde el inspector Lestrade hasta su interminable rivalidad con el profesor Moriarty, para cuya ambigua relación se ofrece aquí un origen hipotético de lo más verosímil. Más que estimable en cuanto a puesta en escena y recreación de una atmósfera, en plena era victoriana, que invita al misterio y a la intriga y que tampoco está reñida con la construida por Conan Doyle, incorpora una serie de efectos especiales, quizá un poco ingenuos y cutres vistos hoy en día, pero plenamente justificados (los asesinados han sufrido la intoxicación por una droga que les hace ver de todo antes de morir, por lo general, a causas “naturales” provocadas por las alucinaciones a las que asisten), juega con hipotéticas explicaciones acerca de orígenes y experiencias vitales de los personajes previamente al momento en que su autor los presentó a los lectores de todo el mundo, y además entretiene y divierte.

Paradigma de lo que debería ser el cine juvenil, la adecuación de un producto a las capacidades, sensibilidades e intereses de este tipo de público para, al mismo tiempo que les ofrece diversión, servirles de estímulo para una futura aproximación, un conocimiento y descubrimiento de obras originales que desarrollan los mismos temas en profundidad, sin estar ya desposeídos de fárrago y digresiones quizá excesivas para el público joven, por desgracia a día de hoy nos enfrentamos con dos recuperaciones de la obra de Conan Doyle que, lejos de ofrecernos historias respetuosas con el cariz de las tramas y de los personajes, amenazan, una vez más y tal como se ha advertido en los primeros párrafos de este artículo, con profundizar en la devaluación, estupidización e infantilización de personajes, obras e ideas que están muy bien como las concibió su autor, sin que sea preciso que un mendrugo ex-marido de Madonna (lo cual ya dice bastante) se reinvente un Holmes espadachín que se deja atar desnudo en una cama con un bombín sobre sus partes y un Watson que va repartiendo estopa por los suburbios londinenses. Una vez más, por dinero, desde dos proyectos paralelos, uno devaluando las aventuras de Holmes y Watson a mero espectáculo de acción, y el otro, basándose no en Conan Doyle sino en un cómic, se amenaza con destrozar cualquier aspecto que recuerde a los Holmes y Watson originales. Ambos proyectos, vendidos para adultos, resultan así, a expensas del visionado de ambos, si se confirman los pésimos augurios que diversas informaciones e imágenes han avanzado, responsables de un sacrilegio que, curiosamente, pese a estar dirigida a público joven y supuestamente más inmaduro que Guy Ritchie, la cinta de Levinson elude por completo en su intención, magníficamente conseguida, de fantasear con los personajes desde el respeto y no desde la imbecilidad.

28 comentarios sobre “Estupendo cine juvenil: El secreto de la pirámide

  1. Gracias por la recomendación, 39. Precisamente este último año me he entregado a devorar los libros de Holmes (los originales de Doyle)y ya sólo me quedan dos. Sería bueno ver ésta y aquéllas de los ¿años 40?.
    Ya me temía yo que la nueva película de ése tal Guy sería algo sacrílego y peor todavía estúpido. En este caso completamente de acuerdo con tu postura de respeto al oríginal. ¡Que prohíban la exhibición de la nueva peli, pues.!

  2. Bueno, la película claramente ha envejecido mal; más bien tendría que decir el público joven si sigue resultando tan efectiva como cuando la disfrutamos nosotros. Evidentemente, para nosotros ya no será igual; no tanto por lo que haya envejecido la película sino por lo que hemos envejecido nosotros.

    Sin embargo, Carlos, purista que es uno, yo huiría de las protagonizadas por Basil Rathbone que se ambientan fuera de época, en los años treinta y cuarenta del siglo XX, y que enfrentan a Holmes con los alemanes. Es Holmes pero no es Holmes, no sé si me entiendes. Y de las pelis nuevas, pues no espero nada, claro. Prohibir es una palabra muy fuerte; con que el público fuera exigente, estuviera formado y supiera lo que va a ver, me conformaría.

  3. Recuerdo vagamente haberla visto en la tele, creo, y me gustó , además de que me resultó curioso, eso sí lo recuerdo, el hecho de que los protagonistas fueran dos chavales. Tampoco olvido la serie de dibujos animados que se emitía hace veinte años los viernes por la tarde. De esas ya se ven pocas, o ninguna.

    Un saludo.

  4. Muy interesante la reflexión, sin duda. Es exactamente así como lo comentas de manera clara y concisa, el cine juvenil existía y ha dejado de hacerlo, ya que ahora todo film con aspiraciones de éxito busca ese público, o incluso peor, público más joven que ha crecido con tales barbaridades que con cuatro explosiones, enseñar un poco de carne y frasecitas que no tienen ni puñetera gracia ya justifican de sobras el dinero gastado en su entrada.
    La cosa es muy triste la verdad, y si hay algo a rescatar de aquella época son estas películas juveniles, que quizás no se pueden considerar ni tan siquiera buenas películas, pero al menos eran dignas, bien acabadas y con intenciones mucho más honestas, el tono vamos. Las de Rathbone me gustan algunas, y otras no tanto, pero yo sigo pensando que todavía no se ha hecho una gran película del personaje, una de esas incontestables que si han tenido otros personajes literarios/históricos.
    De la última de Guy Ritchie he visto el trailer, y te prometo que me he asustado, en serio, jeje.
    He visto “El secreto de la pirámide” en bastantes ocasiones, y nunca aburre, su capacidad de atrapar al espectador ávido de aventuras merece todos mis respetos.
    Saludos Alfredo

  5. Yo soy de la opinión de que pretenden convertir a todo el público en juvenil, no hay más que ver la saga del Harry Potter ese…

    Disfruté de lo lindo viendo esta película con mis amigos. Qué tiempos… 🙂

  6. Gran serie, Quevedillo, a la par que gamberra respetuosa con los caracteres originales (qué saltos pegaba el personal, qué artilugios inventaba Moriarty…).
    Saludos.

    Marta, qué emocionada te veo. Pues sí, es una película para la gente más joven que sin embargo a los mayores gusta también o, como poco, entretiene. Iba a hacer una comparación odiosa con Harry Potter, pero lo dejo.
    ¿Cómo son los besos a lo Holmes?
    Besos a lo Watson.

    Bienvenido de nuevo, Iván. Pues eso, lo que tú dices, que las cosas se han ido solapando de tal manera que uno no sabe ya si lo que está viendo es para niños (cine de superhéroes, adaptaciones de cómics, dibujos animados, comedietas de edad mental ínfima, etc.) o es que a todos nos pretenden tomar por tales.
    Estoy de acuerdo contigo: falta una gran película de Holmes, una gran adaptación de Conan Doyle (no soy capaz de imaginarla de otro modo) más allá de Rathbone y Cushing. Y en vez de eso, preparan una birria…
    Un abrazo.

    Pues sí, AdR, qué tiempos de cine en grupo en casa de los amigos con la merienda y un mayor cerca por si acaso…

  7. Buenooo: vaya reseña, amigo: bastonazos a tutiplén, salvando una película que, por razones de edad, no he visto, tonto de mí: al percibir que los protagonistas eran niños, me dió pánico y me hice el escurridizo. Lo he lamentado en varias ocasiones, y deberé ponerle remedio, aunque sea sólo por satisfacer la cinéfila curiosidad.

    Por lo demás, de acuerdo en todo; si alguna piedra te apuntara por haber apelado ex-madonna al niño mimado de los británicos blockbusters, me lo dices, que traigo el paraguas.

    El paraguas que birlé del set de rodaje de la película de Wilder que ostensiblemente olvidas -sin perdón alguno: condenado a verla/revisarla de inmediato- en la que se estudia muy bien la figura de Holmes & Cía.

    Lo del experimento de Ritchie me da que no lo veré en el cine por no tener un disgusto. Porque pienso que es la personificación de esa debacle del cine actual que se está infantilizando a pasos agigantados en progresión geométrica; coincido en que ya no se trata simplemente de producir únicamente cine juvenil: es que nos tratan a todos -jóvenes y no tan jóvenes- como si fuéramos champiñones, Alfredo, y a eso no debería haber derecho, aunque me temo que a muchos tanto les da.

    Saludos.

  8. Gracias Josep, es que cuando me indigno…
    Lo de Wilder, efectivamente, es una omisión, pero es que me la guardo para otra ocasión y no quería adelantarme: me conozco, y como empiece, tenemos Holmes para rato. Eso sí, acepto la condena bien a gusto.
    Yo la de Ritchie supongo que la veré por obligación, pero debería tener la pinta diametralmente opuesta para hacerme ir a gusto. En fin, que ya sabemos hacia dónde vamos.
    Saludos.

  9. Fan incondicional de Sherlock Holmes como soy, no podía dejar pasar la película que además no me defraudó (yo ya era bastante mayorcita). Recuerdo que al final después de los créditos había una escena que insinuaba una posible continuación que creo mejor no se hiciera.

    Tengo todos los episodios de Granada Television del malogrado Jeremy Brett. recomendables.

    Por lo que dices y como me fio de tu criterio creo que del ex no lo veremos, me daría algún patatús.

    Saludos

  10. Efectivamente, Alma, es un detalle que he olvidado y que convendría destacar: la película debe verse hasta que finalizan los créditos. Apunta una historia que, si bien coincido en que mejor que no haya sido rodada, daba un toque definitivo.
    Guárdate de Ritchie.
    Saludos.

  11. Entonces, disculpa mi ignorancia, las pelis aqúéllas de los 40 no seguían a los libros…¿Cushing era el doctor Frankenstein y el cazavampiros en las pelis de la HAmmer, verdad? A é le he visto en El Perro de Baskerville…¿pero hizo más peliculas sobre la serie Holmes? Gracias.

  12. Algunas sí, la gran mayoría no. Muchas de ellas eran filmadas con fines propagandísticos y eran más bien historias de espionaje que películas basadas en los libros de Conan Doyle. En cuanto a Cushing, él hizo de Holmes tanto en cine como en televisión: te pongo un enlace interesante (bueno, si vas bien de inglés): http://www.bakerstreetdozen.com/Cushing1.html

    Y Cushing también es el general malo malísimo de Star Wars…

  13. Esta película la ví en el IMAGFIC, y como la pude disfrutar, me gustó mucho en su momento, lo que no me atrevo a decir es si ahora resistiría un pase, tanto los efectos especiales, haciendo mención especial a los pastelitos andarines, como a la trama en sí misma.

  14. Pues yo también tengo mis dudas, Alfie, que hace mucho que no la veo. Pero el punto de partida, cuando menos, me resulta más admisible que los nuevos proyectos.

    Nada, Carlos, que aquí todos estamos para aprender unos de otros.

  15. Una gozada de película. Maravillosa, títulos de crédito incluidos (con esa firma… no desvelo más).

    Genial peli que pienso volver a ver. Gracias Alfredo por recordármela!!

    Saludos

  16. ¡¡Que alegría cuando he visto la peli de la cual ibas a escribir el artículo!!.
    Antes de empezar a leerlo,se me afilaban los dientes.Por cierto ,maravilloso ,ameno, magnifico y sesudo artículo.
    Dices verdades como puños en cuanto al cine “juvenil”.
    Conan Doyle me encanta,y su personaje de Sherlock Holmes y su ayudante el Dr.Watson, me han hecho disfrutar siempre que he leído y releído sus aventuras.
    Esta película me gusto un montón trata a estos dos personajes con bastante verosimilitud .
    Lo siento por ti el que tengas que visionar por obligación el (por lo que comentas) bodrio de el ex de Madonna.
    Yo la volví a ver no hace mucho,y para mi sigue sin perder el tipo(me refiero a la peli).No se mucho de cine como puedes leer en mis coments,pero a mi me sigue gustando como la primera vez que la vi.
    Por ahí arriba comentan lo de los efectos especiales con los pastelitos,a mi me encanta y me hizo reír un montón.
    Una peli ,por lo menos bien hecha y entretenida, que para mi ya es suficiente.
    Saludicos

  17. Una peli de cuando éramos chicos, Alberto. Supongo que eso también cuenta a la hora de recordarla con cariño y también al revisionarla y obviar el paso del tiempo.
    Gracias a vos.
    Saludos.

    Gracias, Carmen, no te creas, que me he tenido que exprimir las neuronas y todo… La película, como digo más arriba, cubre todas las parcelas que deberían ser propias del cine juvenil y elude las que le deberían ser ajenas, totalmente al revés de lo que se filma hoy: cine infanto-juvenil para todos. Por eso algunos la recordamos con tanto cariño; era una película para jóvenes que se estrenó cuando éramos jóvenes. Hoy, incluso una catedrática universitaria me dijo hace un par de años que veía Harry Potter. Pues eso.
    En el cine, de todas formas, no se trata tanto de entender como de compartir.
    Saludos.

  18. El problema radica en tratar a los jóvenes (a los niños, en su caso) como jóvenes o como niños, y no como hombres (mujeres) en potencia. De ahí que se les crea incapaces de pensar.
    Una película entretenidísima, de las que no me canso de ver. Si quieres, y por ponerle alguna pega estúpida, podríamos decir que hay cierto maniqueismo y teatralidad en las secuencias que transcurren en el interior de la pirámide, en el desenlace de la peli; pero ni eso amarga las excelencias de esta película tan bien hecha.

  19. Pues es verdad, Raúl. Si la miramos con ojos de adulto, le vemos fallos y pifias a mansalva, y también tratamientos simples, superficiales. Pero ésa precisamente es la cuestión, que así son los productos destinados a jóvenes o niños. Y que los destinados al público adulto no deberían serlo. Ése es el tema.

  20. Spielberg ha producido películas de entretenimiento del más alto nivel:Regreso al futuro,El secreto de la pirámide,Los Goonies.Pero estoy de acuerdo con lo que dice Raúl respecto al desenlace,y también podría añadir Los Goonies,otra excelente película de aventuras de cuyo final es una pena.
    Excelente post.
    Un fuerte abrazo.

  21. No opino sobre los actuales productos culturales para jóvenes, porque los desconozco por completo, pero constato que lo que yo consumía de jovencita (música, cine, literatura y todo) a mi padre le parecía basura.
    De esta peli guardo un recuerdo buenísimo. La vi en un cine que ya no existe (¡sniff!) y recuerdo que tenía premio si te quedabas a ver los títulos de crédito hasta el final, cosa que yo he hecho siempre porque soy una maniática y ahora porque estoy obsesionada por los lugares donde se ruedan las pelis. Besos, Escalera mía.

  22. Bueno, Noe, tampoco pretendía opinar sobre los productos para jóvenes, sólo resaltar la paradoja de que en el cine comercial casi todos los productos son infanto-juveniles.
    Yo comparto la manía de los créditos finales, aunque cuando voy acompañado al cine, me toca ceder.
    Besos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.