CineCuentos – La rabia

elsinore

Deseo es la fortaleza inexpugnable, el ejército invencible, la más formidable e incontenible fuerza de la naturaleza, más poderoso que una inundación, más devastador que una erupción volcánica. Cuando sus huestes atacan, no hay defensa posible, no existen muros lo suficientemente gruesos para resistir su acometida, tropas que no den cobardemente la espalda a fuerza tan avasalladora para huir atropelladamente sin rumbo, sin capacidad ni intención alguna de reagruparse y contraatacar. Todos, de cualquier origen o condición, somos víctimas culpables de una guerra de la que siempre sale victorioso, en la que somos meros títeres de un destino marcado a fuego en una lengua que no es la nuestra, que no podemos comprender. Así, sucumbimos perdidos, desorientados, tan ansiosos de entregarnos a ese vértigo irracional que nos consume como temerosos de caer por el abismo que vemos abrirse bajo nuestros pies, por más que sepamos que nuestra precipitación es tan segura como inútil. Intentar resistirse, reprimirse, es absurdo. ¿Acaso pueden detenerse la salida del sol o de la luna, las mareas o los terremotos? Racionalizarlo, asimilarlo, incorporarlo a nuestro intelecto en una categoría, en un rincón descifrable, convertirlo en una estimación o en un sentimiento reconocible que etiquetar y guardar en un arcón o presentar en sociedad a nuestra voluntad, es tarea vana. ¿Puede quizá aprisionarse el viento, inducirlo o deducirlo? No queda otra solución que entregarse al ojo de su huracán, y como el viejo precepto dice, unirse a un adversario al que no se puede derrotar, aceptar sus reglas, someterse y resignarse al destino que nos quiera deparar esperando en última instancia la impredecible clemencia del azar.

Así lo entendieron, de buena gana o por la fuerza, mis antecesores en el cargo de Pontífice Mayor del Deseo. El impulsivo Uther no vaciló en perder su reino e incluso la vida a cambio de satisfacer su Deseo de yacer con la esposa de un rey aliado. No dudó tampoco en entregar al heredero fruto del forzoso adulterio como tributo exigido por Merlín por sus mágicos servicios, el encantamiento que permitió a Uther cabalgar sobre las aguas brumosas para burlar las defensas del castillo de su amigo y asaltar así la alcoba del objeto de su Deseo, a la que amó violentamente sin siquiera llegar a despojarse de la armadura. Artús. Arturo. Simple moneda de cambio de un efímero amor carnal. Uther satisfizo su Deseo a costa de sacrificar, sin duda con gusto, su país y su vida. Deseo no consiente otra cosa.

Si el dios Deseo perdió a Uther, al rey Claudio le valió, aunque también de forma pasajera, Elsinor. Su pasión por Gertrud le llevó a asesinar a su propio hermano, ocupar su puesto en su lecho y en su trono, conspirar en contra de su sobrino y arruinar su estirpe para siempre. Fue el mayor triunfo de Deseo: acabó con todos tan solo insuflando un breve soplo de sí mismo en el corazón del ambicioso y traidor Claudio. Cuentan que el eco de las demoníacas carcajadas de Deseo todavía puede sentirse en los acantilados de Dinamarca en los días de tormenta como en la noche sevillana cada víspera de difuntos evocando el triste final de Don Juan.

Ingenuamente, uno llega a creer que un día llega a triunfar sobre el Deseo, que éste le abandona vencido tras una intensa vida de combates, que huye de sí cuando el cuerpo se vuelve decrépito, cuando pierde la lozanía y la presteza, cuando no encuentra un lugar apto para aposentarse y transmitirnos sus obligados preceptos. Incluso puede asemejarse engañosamente a un estado de libertad o de alivio pensar que nos hemos librado para siempre de sus caprichosos dictados, de sus irrefrenables impulsos. Jamás sucede tal cosa. A día de hoy, anciano, encorvado, casi ciego, abandonado a solas con mis pensamientos y los recuerdos de aventuras pasadas en este castillo de Dux, ejerciendo un triste empleo de bibliotecario que me deja demasiadas horas libres para caer en ensoñaciones de una vida que me parece vivida por otro, abandonado como una ballena varada en la plaza de San Marcos de Venecia, incapaz de moverme por mí mismo, de cabalgar con urgencia por un prado, de asaltar un balcón o escalar un muro para conquistar o para huir como tantas veces hiciera antaño, no anhelo otra cosa que ser mordido por ese perro rabioso que es Deseo y someterme a su destino a costa de la propia vida, de mi integridad, de mi frágil moral o de cualquier idea de felicidad propia o ajena. Una vez más eres el vencido; igual que lo fuiste cuando Deseo te poseyó, lo eres ahora cuando tanto lo echas de menos dentro de ti, cuando firmarías con el Diablo el pacto por el que acortarías radicalmente tu vida, por el que entregarías sin pensarlo tu alma, con tal de saborear una última vez antes de morir lo que es la cruel y placentera punzada de Deseo en el vientre, la mordedura de esa fiera dentada de ojos desencajados.

De vez en cuando, en la duermevela de los fríos amaneceres de invierno aquí en Bohemia, sueño con Deseo. Le veo cruzar el puente levadizo de su castillo de La Coste, su paraíso en la Tierra, en la piel del Divino Marqués, precediendo una caravana de fieles, todos desnudos y dispuestos a satisfacer los placeres de la carne en las más inverosímiles formas, casi tan parecido a Jesucristo que bien podría confundirse uno con otro. Deseo-Jesucristo me mira y me tiende las manos y yo, Giacomo Casanova, con una sonrisa torcida en esta desdentada boca de anciano y la emoción convertida en lágrimas, me dejo llevar una vez más a su prisión, pero ya sin miedo, empeñado en sentirme vivo por última vez.

23 comentarios sobre “CineCuentos – La rabia

  1. Impresionante historia narrada a través de los siglos y el Deseo.Personajes que no dudaron en ningún momento de liberar las pasiones más ocultas.Ay,mi querido Alfredo,hoy te ponen una multa con el simple acercamiento a una puta en la calle cuando te pide fuego.¡Fuego!¿Y qué leches nos hace prender la cálida llama de nuestro fuero interno? Nos estamos oxidando en aras del buen pensamiento y la felicidad falsa,y las prohibiciones más absurdas.Vivimos ya en un mundo aséptico pero no exento de lujuria camuflada en lo pueril.
    Tanto Sade como Buñuel,entre otros,imaginaron ser señores feudales encerrados en sus fortalezas y allí,en sus amplios espacios de piedra,desatando grandes bacanales de espetón y sexo.Yo también lo he imaginado,¿y quién no?,pero luego pienso en el relato de E.A.Poe;La muerte de la máscara roja.Pero creo que valdría la pena.¿No te parece?

    Un cuento revolucionario.
    Un fuerte abrazo.

  2. El Deseo siempre victorioso hasta que se agota. Pero…creo que hay Deseos que nunca se agotan. Un cuento genial que derrocha imaginación combinada con historia y leyenda. Mis felicitaciones. Me ha encantado la frase de la ballena varada en la Plaza de San Marcos.

  3. Revolucionario… Me gusta, Francisco, gracias. Lo peor de todo es el anquilosamiento. Como relataba Buñuel sobre una conversación suya, no recuerdo si con Gide o Breton, uno de éstos le dijo “qué triste, mi querido Luis, que el escándalo ya no exista…”. Es un tiempo meapilas, de montar pollos por tonterías y de olvidarnos de vivir con lo esencial.
    Estoy seguro de que vale la pena.
    Abrazos.

    Gracias Dana. La imagen de la ballena me la inspiró una tía mía…
    Hablando en serio, imaginación, historia, leyenda… y cine, escenas muy concretas, quizá no conocidas por todo el mundo, pero de películas como “La edad de oro”, “Casanova” de Fellini o “Excalibur”, de John Boorman.

  4. Vaya historia Alfredo.¡Que fuerte es el deseo!.Como explicas en las veinte primeras lineas lo infructuoso que es luchar contra el.Es un enemigo poderoso.Cuantos cayeron en sus garras.Me ha gustado mucho como van pasando personajes ,ficticios o reales ,que sucumbieron al deseo liberando así ,como dicen por ahí arriba,las pasiones más ocultas,las cuales ,creo,todo ser humano tiene.
    Como dice Francisco,nos estamos oxidando en aras del buen pensamiento y la felicidad falsa,y las prohibiciones mas absurdas.
    Por cierto el vídeo y la canción de Radio Futura no la conocía pero me ha gustado.
    Saludicos

  5. Buen cuento, Alfredo, evocando con un perfecto hilvanamiento tantos personajes reales o de ficción que han sucumbido al deseo, pero un deseo de los de verdad: pasiones y ambiciones desatadas, momentos trágicos memorables y holganzas envidiadas.

    Nada que ver con la actualidad, zafia: hoy los personajes apenas se mueven por un puñado de dinero; no hay clase; ni para pecar, no hay clase.

    Estos días de hoy son tiempos descastados, en los que aparecen prohibiciones ridículas que pretenden amparar y solo producen vergüenza ajena y ridículo.

    Por eso me parece ajustada la evocación de la revolución a que apunta Machuca.

    Saludos.

  6. Carmen, sobre todo el vídeo…

    Gracias Josep. Sobre lo que apuntas tan adecuadamente, no sé qué es peor, si todo eso que comentas o la decadencia del humor y de la risa. No hay más que ver la comedia y a aquellos a los que se encumbra como “genios” de la misma (Stiller, Anderson, Apatow…).
    Saludos.

  7. Buena cuestión, Alfredo:

    Si el deseo y la pasión, por decirlo de alguna forma, se han “monetizado”, el humor y la risa han caído a un insondable precipicio, salvo raras excepciones, siendo la zafiedad emperatriz y el mal gusto cortesanos, produciendo bascas al espectador inteligente que espera, ansioso, hallar ironía y mordacidad.

    El humor actual es un golpe al bajo estómago y antes se dirigía como un aleteo a las neuronas buscando antes la sonrisa cómplice que la carcajada fácil.

    Por eso somos incapaces de olvidar los diálogos de Lubitsch y Wilder y olvidamos a la media hora a esos “genios” que apuntas.

    Saludos.

  8. Pues es verdad, Josep, no hay nada más lamentable que la comedia actual. La española está copada por el presunto humor de trazo grueso y corte chabacano de las series televisivas tópicas, previsibles y casi en exclusiva montadas sobre chistes sexuales. La americana se divide entre el culto a la imbecilidad y las ínfulas de retrato irónico de la sociedad (en especial Wes Anderson y la infumable “Los Tennenbaum, una familia de genios” que ya se trató aquí en la tienda de los horrores correspondiente).
    Saludos.

    Gracias Alma. Quizá, en cuanto los motivos, el principal sea la ausencia de éstos. Si los hubiera, quizá se podría incluso racionalizar y, por tanto, controlar.
    Abrazos.

  9. Alfredo estoy sin aliento, la verdad…Impresionante la concatenación de imágenes y las alusiones artúricas.En fin que te aplaudo aunque no me oigas y te mando un admirado abrazo.

  10. ¡¡¡Uau!!..fantástico repaso por el poder del deseo, fantástico de verdad. Me lo voy a guardar, mira tú.
    El vídeo lo veo luego, que no lo conocía y aquí no puede ser.
    Besos Sir.

  11. “Todos, de cualquier origen o condición, somos víctimas culpables de una guerra de la que siempre sale victorioso, en la que somos meros títeres de un destino marcado a fuego en una lengua que no es la nuestra, que no podemos comprender” A MI LIBRETA DE NOTAS DE CABEZA!!! Seguramente me pierdo muchísimo por haber llegado con retraso al cine, pero aun así me ha encantado.
    Besos

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