Tsotsi: poder emocional, cine social, llanto y esperanza de un país

tsotsi

Tsotsi es una palabra aborígen que significa gángster, matón, rufián. Y es el único nombre por el que se conoce al joven de 19 años que lidera un pequeño pero muy violento grupo de marginados sociales en una de las barriadas deprimidas de los alrededores de Johannesburgo. Tsotsi ya no se reconoce en su nombre de pila, el nombre que tenía antes, cuando vivía con sus padres en un barrio igualmente pobre pero honrado de la ciudad, nunca le ha dicho a nadie cómo se llama, nunca le ha contado a nadie cómo y por qué llegó a vivir en una choza de chapa y uralita, cómo llegó a convertirse en un sangriento delincuente juvenil. Ha crecido sin referentes, sin ayuda, haciéndose mayor a golpe de sufrimientos y penalidades, con toda clase de carencias afectivas y privaciones psicológicas y emocionales: él no conoce el significado de términos como amor, piedad, compasión, honestidad, pero ha aprendido a fuerza de palos el sentido de la palabra supervivencia. Endurecido, sometido a los caprichos de sus intuiciones o apetencias, desprovisto de sentimientos y obviando los que puedan tener los demás, vive trapicheando, con pequeños asaltos y robos junto a los tres jóvenes compinches que conoció en su llegada al barrio, en una vida sin futuro y con un pasado para olvidar.

Al menos es así hasta que un día, tras una bronca con sus amigos, huye de la barriada y da un golpe en solitario: le roba el coche a una mujer que se dispone a entrar en su casa en un barrio pudiente. Además, le dispara varios tiros sin remordimiento alguno. Es un robo más, vaciar la guantera, llevarse la radio y abandonar el vehículo en cualquier descampado donde termine ardiendo, pero Tsotsi no tarda en darse cuenta de que su vida ya ha cambiado para siempre en el flash de un instante: un bebé de pocas semanas reposa en el asiento de atrás. Como un torrente, todos los sentimientos y emociones dormidos, apagados, reprimidos durante años, salen a la luz, y Tsotsi se lleva al niño para criarlo, para convertirse en su padre, intentando que ni la policía ni sus compinches ni el resto de la fauna del barrio sepan que existe y sin ser consciente de que lo aboca a la mayor de las desgracias. Las obvias limitaciones de su proyecto y las necesidades de un niño tan pequeño hacen que recurra, al principio de la única manera que él sabe, con violencia e intimidación, a la ayuda de una joven madre del barrio, una chica que también tiene un recién nacido y que sobrevive haciendo labores de limpieza y vendiendo artesanía barata. Mientras intenta huir de la violencia que le rodea, esconderse de la policía y vencer los nacientes remordimientos que se van abriendo paso cada vez que le llegan noticias de la familia a la que ha robado, Tsotsi desarrolla una rara amistad con la mujer a la que vez tromba de acontecimientos, sentimientos y frustraciones de su vida se apoderan de él como una fiebre súbita.

Ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2005, esta producción sudafricana, rodada en afrikáner, la lengua de los antiguos colonos alemanes y holandeses del país, y en varias lenguas indígenas, es tan bella como dura, tan sencilla como conmovedora. Aunque no consigue desprenderse del todo de ciertos arquetipos del cine social, consigue con su tono cercano al documental transmitir a la vez toda la dureza de la historia de ficción junto con el auténtico y veraz reflejo de una realidad presente en el país, no ya de la cuestión racial, que también (aunque no de forma primordial: tanto el matrimonio al que roba como buena parte de los policías que lo buscan son también de raza negra), sino de las desigualdades que minan la sociedad más florenciente y rica del continente africano. La historia, de un sublime poder emocional, huye sin embargo de las tentaciones sentimentaloides y de la lágrima fácil gracias al especial tacto del director, Gavin Hood, para mantener un tono seco, directo, sencillo, desprovisto de juegos visuales, de giros de guión o diálogos elaborados, consiguiendo mostrar realidades devastadoras o esperanzadoras con igual neutralidad y sin pretender dar lecciones ni de moralidad ni de conducta (a diferencia de otros productos, casi todos norteamericanos, detestables en este punto, fenómeno del que es paradigma la oscarizada Crash de Paul Haggis).

La película, cuya historia se siente además cercana gracias a la contundente y muy natural interpretación de todos los actores, absolutamente desconocidos en Europa, algunos de ellos aficionados y otros escogidos de la calle, de los que Hood extrae interpretaciones igualmente directas, sinceras, honestas, transparentes, funciona además como riquísima metáfora de la naciente conciencia de un país, un país nuevo que ha visto la luz y que fue marginado internacionalmente durante décadas por su política de apartheid, consumido por el institucionalizado odio hacia sí mismo mediante el desprecio a más de la mitad de la población, que tras reconciliarse consigo mismo, con su contraproducente y contradictoria historia, tras aceptar su naturaleza compleja y múltiple y sus sentimientos encontrados producto de décadas de doble personalidad y doble moral, busca su nuevo lugar en el mundo gracias a los valores imprimidos por ese titán llamado Nelson Mandela, un hombre que supo encontrar el camino de la paz cuando sus reivindicaciones empezaron a depender de las armas y el terrorismo. Sudáfrica, como Tsotsi al final de la película, ha dejado atrás un pasado vergonzoso y culpable, truculento y sangriento, despreciable, de fuego y muerte, pero una vez asumido y perdonado, busca en el futuro, en un trabajo y esfuerzo casi inagotables en el que faltan todavía muchas cosas por hacer y muchos problemas que superar, las esperanzadas señales que le permitan recuperar el tiempo perdido, el pulso de la vida.

21 comentarios sobre “Tsotsi: poder emocional, cine social, llanto y esperanza de un país

  1. Me pareció una película muy bienintencionada. Pero de las que olvidas con facilidad. Sensiblera a ratos, y a ratos inspirada. Aquel año estaba nominada al oscar también “Paradise now”, que me pareció una película mucho más redonda y estimulante.

  2. Depende de la memoria que tengas, Jordim. Efectivamente, en las historias de redención personal, más si transcurren en escenarios marginales, hay un punto importante de sensiblería más o menos facilona. Pero esta película, aun sin llegar de eludir del todo el tópico, no se reboza en él. Aunque sí, es cierto, en algún momento abusa un poco de más.
    A mí también me gustó más “Paradise now”, por redonda y estimulante, pero también porque se mojaba más, engañosamente simple, tiene muchísima miga (ya la recogimos aquí en su momento).

  3. estimado Alfred: lector veloz, demasiado a veces, creí que estaba refiriéndose a Tootsie…veo que su desprejuicio cinematográfico es mayor que el mío, incapaz de ver algunas cosas que podían producirme un real desconsuelo…
    coincido en su opinión sobre Crash, horrible film sin siquiera un título original…
    abrazos

  4. Hay que (procurar) ver de todo, amigo Dante. Yo también voy muy receloso con según qué cosas, incluso con ésta, pero generalmente son prevenciones innecesarias. Bueno, no siempre.
    Abrazos.

  5. Después de leer el estupendo post ,en el cual explicas el argumento de esta película, pues como que me han entrado ganas de verla.
    Me ha pasado como a Dante. Yo también creí en un principio que era Tootsie, pero la foto me echó atrás.
    Seguro que esta me gustará más que Crash. Seguro.
    Saludicos.

  6. Como en muchas otras ocasiones, tu excelente reseña abre el apetito de ver una película que no he podido ver en “mi cine”…

    Nos pondremos pues a buscarla, porque últimamente estamos un tanto faltos de ver lo que los franceses denominaron “cinema verité” y ésta parece incardinarse en el concepto; uno a veces se harta de fenómenos como la cacareada Crash que me dejó pazguato.

    Gracias por el dato. Seguimos en deuda.

    Saludos.

  7. ¿Qué os ha hecho el pobre Paul Haggis? Todo el mundo aprovecha la más mínima ocasión para cargarse “Crash”, aunque no venga a cuento…
    -¿Oye, has probado la ensalada en este restaurante?
    – No está muy buena, pero en comparación con Crash es la leche…

    Dios santo…
    Ese tío escribió cartas “Desde Iwo Jima” y “Million Dollar baby”, lo cual le convierte en algo así como un semidiós.
    Y en cuanto a Crash, sí es una película más irregular y sensiblera, pero ni mucho menos tan mala como dicen muchos; me da la sensación de que se ha convertido en una moda criticarla. Pero no puede ser, y de hecho no es, tan errática; no seré yo el que me una a esa moda. No soy tan cool..

  8. Un poco contrapuestas, pero si las ves en programa doble, tienes de todo.

    Bueno Josep, no está exenta del todo de alguna tentación algo azucarada, pero consigue salirse por la tangente a tiempo. Ya me contarás.
    Saludos.

    Personalmente, Jordim, a mí no me ha hecho nada. Eres tú quien dice que no viene a cuento la comparación; para mí es más que oportuna como paradigma de película falsaria, manipuladora y perversa, a diferencia de ésta. Y no es cuestión de modas, es cuestión de verla y entenderla. En cuanto a lo que haya hecho o no me da igual, esos dos guiones son buenos y “Crash” no lo es, nada más. Sí lo es “En el valle de Elah”, pero “Crash”, no. Y ya está. Que te unas o no a esto o a aquello me trae sin cuidado, y también si son más los que la critican o no. Me da igual. Y también que seas cool o no, a mí me importa un rábano serlo. El problema de “Crash” es simplemente que es todo lo mala que “Los olvidados” de Buñuel tiene de buena. Así de simple.

  9. Una película aparentemente simple en su ejecución, pero tremendamente brutal en su mensaje. Es imposible evitar que se te pongan los pelos de punta al ver la miseria que nos es ajena. Una delicia que vi gracias a dejar de lado mis reservas.
    Saludos y aprovecho para invitarte (si tienes tiempo y te apetece) a mi modesto blog de cine.
    Saludos
    nos leemos

  10. Vuelvo a meterme donde no me llaman, pero no puedo menos que protestar, porque a mí En el Valle de Elah no me gustó demasiado, como ya dejé patente. Haggis será buen guionista -a veces- pero su virtud me parece que pende del hilo del director que decida rodar sus guiones.

    Perdón por la rotura del hilo, pero es que no me puedo resistir a “entrar al trapo”….

    (Es que acabo de ver Ágora y voy calentito….)

    Saludos.

  11. Crowley, acabo de pasar por tu blog y que sepas que has ganado un lector fijo. Es estupendo, en serio, tanto por contenido como por forma.
    En cuanto a la película, quizá ese aspecto de moralina que se filtra de vez en cuando es la parte más floja. Cuando es más objetivo al representar los hechos, sin intentar teledirigir las emociones, gana puntos.
    Nos leemos seguro.

    Tienes razón Josep, quería decir que “…Elah” es menos floja que “Crash”, pero, en efecto, comparte algunos vicios, los peores. Sin embargo, yo la vi con reticencias pero me dejó mejor sabor de boca. Quizá por eso soy más indulgente. Y creo que tienes también razón en que Haggis bien hará escribiendo y pasando de dirigir, salvo fuerza mayor.
    Saludos.

  12. La película se mueve entre el drama criminal de unos personajes que no tienen otra cosa para poder sobrevivir, y el drama personal de un chico atormentado por una infancia difícil en un mundo difícil. Al final no es ni una cosa ni otra, ya que la película no logra definirse en su totalidad, y varía de un lado a otro provocando cierto desconcierto.
    Creo que no es posible hacer comparaciones con los filmes;El valle de Elah o Crash por motivos bien claros:la procedencia del dinero y el lugar en donde se realizaron ambas películas.
    Sobre tu reseña:insuperable,amigo.
    Un fuerte abrazo.

  13. Es verdad, Francisco, cambios de tono y ritmo según predomina una u otra visión y quizá, sí, haga pecar a la película de indefinición, quizá porque la coherencia de la relación entre ambos aspectos no queda suficientemente construida o mostrada. Es ese “pero” indefinible (hasta que lo has comentado) que deja cierto regusto a concesión una vez que la película termina.
    Un abrazo.

  14. Si me permites el inciso…espero que Sudáfrica no naufrague en represalias y odios a los antiguos dominadores, ni en la marginación de los antiguos técnicos, funcionarios, etc…no me mal interpretes no es que piense que su inteligencia ó sus costumbres sean superiores, sólo que supongo que a la fuerza estarán más experimentados en cuestiones técnicas y de gestión…espero que sepan aprovechar el legado industrial y a las personas eficaces para impedir el deterioro económico que se ha dado en otras naciones africanas…naturalmente también es de esperar que los antiguos administradores quieran colaborar activamente en el nuevo país y no lo dinamiten.
    Igual todas estas divagaciones ´mías son innecesarias porque a lo mejor han llegado a un nivel de convivencia aceptable, no lo sé.

  15. Supongo que no será sencillo poder ver esta peli, dudo siquiera que se estrenara a pesar del Oscar, pero lo intentaré; tan sólo tu sinopsis y opinión (que no es poco)me emocionaron.

  16. A mí la película me enterneció. Sobre todo toda la relación entre ese niño mercenario por vida dura y ese bebé que accidentalmente cae en sus brazos.
    Tsotsi en un principio se nos presenta duro, capaz de emplear la violencia más tremenda…, asesino y ladrón por supervivencia, que esta cuestión es brutal y tremenda. Un niño, porque es un niño, con careta de niño que ya no siente ni sufre por eso es capaz de sobrevivir en un entorno bestia.
    De pronto, el bebé en sus brazos. Y su careta sin emociones se resquebraja. Y, de pronto, se transforma porque decide dar el amor y el cariño -a su manera- que el nunca recibió. Y de pronto reflexiona y sabe que su vida…, y lo triste es que no hay salida posible. A pesar de tirar la careta y empezar a emocionarse… No tiene salida. Hay otros con careta sin emoción alguna y si brutalidad, que le esperan. La redención y la transformación no es posible.
    Me gustan estas películas porque no llegarán, quizá, al final de los tiempos siendo muy recordadas, pero si alguien las pilla, muestra la cinematografía de otro país -del que apenas se estrena nada-, muestra otra mirada, muestra una historia en la que puedes sentir y descubrir una realidad cruda… Son pequeñas películas que miran.

    Besos

    Hildy Johnson

  17. Pues más o menos, Carlos (en ese aspecto te recomiendo la nueva película de Clint Eastwood con Matt Damon y Morgan Freeman sobre la novela de John Carlin y la metafórica reconciliación que supuso que Mandela pidiera el apoyo de la población negra -pro fútbol- a la selección sudafricana de rugby -el deporte de los blancos- en los mundiales que se celebraron allí poco después de la abolición del apartheid y la elección de Mandela como presidente). Pero no te engañes: aunque el presidente sea negro, el poder económico sigue siendo blanco como la leche. De la misma forma que en los regímenes dictatoriales convertidos en democracias en los años setenta, el poder económico permaneció en las mismas manos de quienes los tenían ya antes.
    En cuanto a Sudáfrica, es muy significativa la indignación que, personalmente, me despierta “Grita libertad”, de Richard Attenborough, en un aspecto concreto de la trama: no sé si la has visto, pero de tanto intentar ser una película antirracista termina siéndolo quizá más que ninguna. Pero eso lo dejo para otro texto…

    Pues no te creas, Minerva, está en ediciones en DVD a bastante buen precio, e incluso en algunos portales de cine online puede verse con cierta facilidad. Ya me contarás si lo consigues.

    Como siempre, Hildy, chapeau a ese texto. La -pertinente- comparación con “Crash” precisamente resalta todo eso que dices en tus últimas líneas: mirar (“Tsotsi”) o desviar la mirada o, más bien, poner algo delante para que no veamos (“Crash”).
    Besos.

  18. Te tope por casualidad con esa película ya que mi hermano menor tiene una prueba en donde estudia y encuentro que es de esas películas que no puedes dejar de ver, ya que te muestra una realidad llena de sentimientos y una pobreza que no todos están acostumbrados a ver o vivir.
    Talvez a muchos no les pueda gustar, pero en mi opinión la película esta excelente la recomiendo de todas maneras.

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