Cine en serie – El señor de los anillos (La comunidad del anillo)

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MAGIA, ESPADA Y FANTASÍA (III)

Un icono instantáneo en la Historia del cine. Ése es el primer y más importante tanto a favor de Peter Jackson y su amplio equipo tras asumir la titánica tarea de adaptar a la pantalla la monumental obra de J. R. R. Tolkien, superando por fin el complejo de una industria cinematográfica incapaz durante décadas de afrontar el reto de poner en imágenes el único libro que se le resistía. Habiendo adaptado en varias ocasiones con más o menos fortuna narraciones ricas y complicadas como El Quijote, Las mil y una noches o incluso La Biblia, de El señor de los anillos solamente había podido hacerse una cinta de animación de algo más de dos horas de duración y una continuación televisiva con el segundo de los libros de la trilogía, también de dibujos animados. El gran obstáculo para que el cine hubiera salido airoso antes de tan ingente esfuerzo era sin duda la enorme complicación que suponía reflejar en la pantalla el mundo imaginario diseñado por Tolkien, esa Tierra Media instalada en una eterno medievo, poblada por seres humanos y criaturas fabulosas de atributos fantásticos, poseedora de casi todos los ecosistemas existentes en el planeta Tierra y nutrida de centenares de referencias y trasvases culturales, históricos, mitológicos y legendarios procedentes del mundo real y de los que Tolkien era amplio conocedor gracias a su profunda erudición, a su dominio de las lenguas antiguas y al desempeño de sus tareas académicas. En los albores del siglo XXI, en cambio, a través de las nuevas tecnologías y con una encomiable actitud por parte de Jackson y compañía para utilizar los efectos especiales de manera respetuosa y no abusiva, usándolos para cubrir las lagunas que el maquillaje y la dirección artística no pueden satisfacer, la adaptación consigue una maestría formal absoluta.

Con un acertado planteamiento que incluía como medida indispensable (para la lógica narrativa y las necesidades de la taquilla) la realización de una película para cada una de las partes de la obra, esta primera entrega cubre el primer volumen de la trilogía literaria, la historia desde que Frodo (Elijah Wood) y Gandalf (Ian McKellen) tienen conocimiento de que el Anillo del Poder forjado tiempo atrás por Sauron, el Señor Oscuro, con objeto de controlar los anillos entregados a todas las razas de La Tierra Media, está en manos de Bilbo (Ian Holm) tras habérselo arrebatado años atrás a la criatura Gollum, hasta que la compañía creada por las razas de la Tierra Media para escoltar a Frodo en su arduo camino hasta el Monte del Destino, lugar donde el anillo debe ser arrojado para ser destruido, queda disuelta con la desaparición de Gandalf, la muerte de Boromir (Sean Bean), la marcha de Aragorn (Viggo Mortensen), Legolas (Orlando Bloom) y Gimli (John Rhys-Davies) a la caza de orcos y la dispersión de los hobbits Frodo y Sam (Sean Astin), por un lado, y Merry y Pippin (Dominic Monahan y Billy Boyd), por otro. Entretanto, por su periplo han desfilado personajes como Elrond (Hugo Weaving), Galadriel (Cate Blanchett), Arwen (Lyv Tyler) o el ambiguo Saruman (Christopher Lee).

La tercera gran virtud de la cinta la constituyen los exteriores escogidos como localizaciones para la filmación, los impresionantes paisajes de los Alpes Neozelandeses, todo un descubrimiento para quienes nunca habían tenido oportunidad de ver, ni siquiera en los documentales de La2, las maravillosas y bellísimas riquezas naturales de nuestras antípodas. Esta elección viene sustentada por un soberbio trabajo de dirección artística y maquillaje, así como de vestuario y caracterización, aspectos para los cuales los efectos especiales, contra lo que suele ser habitual, son meramente accesorios aunque tremendamente efectivos y decisivos. Todos los aspectos relacionados, pues, con el escenario en el que transcurre la acción, desde el aparente cuento infanfil inicial en los deliciosos parajes de La Comarca hasta el inquietante cuento de horror y tinieblas en que se convierte la aventura de los hobbits, son sobresalientes, disminuyendo un tanto la magnificencia del espectáculo, por ejemplo, en ciertos momentos, escasos pero algo chirriantes, en que las Minas de Moria o la ciudad de Rivendel son recreadas al modo y manera de los videojuegos, muñequitos incluidos.

En cuanto a la trama, la casi imposible adaptabilidad de una obra tan compleja, abundante y rica impone limitaciones, cortes y refritos tan comprensibles como inevitables. En esta primera parte, de ciento ochenta minutos de duración, al menos las labores de cortado y pegado no perjudican en modo alguno al conjunto más allá de lo habitual en una película de tres horas que alterna pasajes de enorme tensión y emoción con pausas de ritmo y escenas más contemplativas o largas (probablemente demasiado) transiciones. Sin embargo, lo que en entregas siguientes se convertirá en un problema (el ritmo y la excesiva duración, no digamos ya en las versiones extendidas que circulan en las ediciones de lujo en DVD), aquí queda meramente apuntado y es perdonable una vez que se juzga la majestuosidad de todo el metraje, convirtiéndose en virtud lo que a priori sería un defecto, la supresión de buena parte de lo superfluo y más farragoso del libro de Tolkien, aunque las tijeras de Jackson bien pudieran haber hecho algún que otro corte más y, por otro lado, el resultado final adolezca en algunos momentos de ciertas imprecisiones en la continuidad.

Todos estos aspectos técnicos, recompensados con cuatro premios Oscar de la Academia de Hollywood, hacen que la película sea toda una experiencia visual. Entrando, eso sí, en los aspectos dramáticos, la cosa cambia. En este punto tanto Jackson como los guionistas parten de un principio: el espectador conoce la obra de Tolkien y tiene una clara imagen de los personajes, por lo que no se molestan en introducirnos en la “realidad” de La Tierra Media ni en presentar los protagonistas al espectador más que en breves pinceladas arquetípicas que, si bien es cierto que permiten hacerse una idea del carácter de cada uno de una manera directa y rápida, hacen de todos ellos, exceptuando al Boromir de Sean Bean, unos personajes planos, previsibles, sin fuerza. Si a ello sumamos la ausencia de escenas en que la tensión o la emoción la pongan los personajes y no el entorno, la música, los paisajes o la violencia, nos encontramos con que la mayor parte de los actores no aportan a sus personajes más que la percha (excepción hecha quizá de McKellen, Holm, Bean o Wood) y que se limitan a cubrir etapas de su viaje como el muñeco escogido en un videojuego. Todo ello contribuye a que la película no sea una obra autónoma, sino que sea tributaria, quizá en demasía, de la información aportada por el libro que un espectador que sea desconocedor del mismo tendrá que completar de su propia cosecha si no quiere ver reducido lo que sucede en la pantalla a las escasas notas con que el director caracteriza personajes y fenómenos.

Con todo, y a pesar de los inconvenientes citados, la irrupción en la pantalla con la sala sala del cine a oscuras de las doradas letras del título de la cinta acompañadas por la estimable composición de Howard Shore (su música es quizá una de las mayores virtudes de la trilogía), supone una de las puertas abiertas a la fantasía más logradas del cine actual, un estallido de épica y magia, de grandilocuencia formal y profunda emotividad, de factura impecable y sutil majestuosidad, en la que triunfa claramente la forma sobre el fondo y cuyo desarrollo en las dos películas siguientes conservará, aunque no en la misma medida, las virtudes formales, y poco a poco acrecentará de manera ostensible los defectos apuntados.

28 comentarios sobre “Cine en serie – El señor de los anillos (La comunidad del anillo)

  1. Una gozada que hables de ésta película. Llegué al cine sin ningún tipo de ambición y, por primera vez en mucho tiempo, salí más que satisfecho. Es un acontecimiento visual tan imponente que parece no importar el resto. No es mi estilo pero he de reconocer que tardé tiempo en poder cerrar la boca después de quedar tan impresionado. Además de los paisajes neozelandeses que comentas, lo que más me impresionó fue el lujazo de banda sonora que tiene. Bueno, que me ha gustado mucho este post y que me alegra coincidir contigo en ésta película.

  2. La película me pareció buenísima, los actores, los decorados, el vestuario, la banda sonora… todo. De lo que no puedo opinar es si es fiel al libro porque no lo he leído. Ahora no sé si lo leeré porque después de ver la peli…
    Un abrazo.

  3. Épica, que duda cabe. Como épica es la historia que debía contar. La eterna lucha entre el bien y el mal.

    Por lo que sé, también fué épico el rodaje 😉

  4. En efecto, Dana, es una sensación común a muchos, impresionados casi “por aplastamiento”. Luego hurgas un poquito más y empiezas a ver cosas que no funcionan. Por eso hablamos de triunfo de la forma sobre el fondo. Pero ya habrá tiempo de apuntar esos “problemas” cuando tratemos los siguientes capítulos de la saga.

    Uy, Lucía, fíjate tú que yo pensaba que éste lo habrías leído múltiples veces, no sé por qué. Desde mi punto de vista, siempre hay que leer el libro. Sobre todo, en este caso, para juzgar mejor la película.
    Abrazos.

    Épico, carísimo y desquiciante, al menos en parte. Aunque también hay mucho de leyenda urbana y de falsa polémica a fin de dar contenidos (más aún) a los extras del DVD…

  5. A mí ne gusta mucho. Leí el libro nada más salir y nunca imaginé que pudiera ser llevado al cine por lo complejo y difícil. Me gusta, disfrute, me evadí, regresé a un tiempo especial para mí.

    Kisses,

    Marta

  6. Yo creo que esta primera parte de la trilogía perderá con el paso del tiempo, y pienso que la tercera parte saldrá “victoriosa” por encima de las otras dos, victoriosa en cuanto a película épica y de fantasía, claro. Eso sí, me queda aún ver las versiones extendidas…

    Disfruté como un enano en el cine.
    Abrazos.

  7. Personalmente, me quedo con el libro antes que con las películas, Marta. Creo que el tiempo juega a favor de él y en contra de ellas.
    Besos.

    Yo creo que toda la trilogía perderá con el paso del tiempo, Adr, a medida que la gente olvide la pantalla grande y nos quede el DVD y la banalización de las interminables programaciones televisivas; éstas terminan convirtiendo cualquier sublimidad en irrelevancia al repetir tanto y tanto y programar tan mal. Aunque eso no le reste valor a la trilogía, la percepción cambiará. En cualquier caso, creo que la trilogía va perdiendo virtudes y acumulando defectos según avanza, y la tercera parte, consagrada en los Oscar en una impagable labor de marketing, es ejemplar en ello.
    Abrazos.

  8. Fenomenal post,amigo.
    La trilogía de Tolkien es una de las mayores epopeyas fantásticas jamás escrita.A mi juicio,es el último cuento de hadas y también el más largo.En la obra de Tolkien se demora en darnos todas la respuestas a todas las preguntas que hacen los niños cuando les cuentan un cuento:cómo es el lugar donde viven…qué és lo que comen…de dónde vienen…etc.Preguntas nunca respondidas por el cuento tradicional.Llevar al cine semejante historia con un sinfín de personajes,situaciones y períodos históricos situado en otro mundo no es nada fácil y Peter Jackson realizó un buen trabajo para un público actual.Ahora bien,la obra se resiente por esa mirada demasiado consciente por dicho público,pero el cine tiene sus reglas,y más para un superproducción tan costosa económicamente.Para los que hemos leído la obra de Tolkien,y más de una vez (la trilogía no se agota en una sola lectura),sabemos cuales fueron los cambios sufridos.Por ejemplo;la relación que tiene Frodo con Sam;en la novela,es mucho más dura.Frodo no tiene conciencia de clase y trata a su fiel servidor como un mayordomo.Gimli es demasiado vulgar (en la peli).Légolas hace una serie de piruetas en Las dos torres subido sobre un escudo y bajando por una escaleras como si de un monopatín se tratara.El mismo Légolas en El retorno del rey,se carga a un elefante con sus tripulantes,subiendo por la cola y aterrizando sobre su trompa,como un superhéroe Marvel.Aragorn (en la novela)es mucho más oscuro e interesante.Rn Las dos torres,los Elfos se unen a los hombres para luchar.Creo que esto no le hubiera gustado nada a Tolkien.
    Hace tiempo que escribí un post sobre esta obra maestra de la literatura universal y me sigue pareciendo una obra maravillosa que no envejecerá jamás.La obra de Jackson,puede que sí.

    Un abrazo.

  9. ¡Magnífico post Alfredo.Me leí el libro.Pero cuando anunciaron la película me parecía imposible poder adaptar el libro al cine.
    Me encantó.Salí del cine con la sensación con la cual hay que salir .Contenta de haber disfrutado de algo bien hecho,con una música fantástica,unos escenarios fabulosos,estupendo vestuario,maquillaje,caracterización,unos actores que me gustaron y creo que bastante bien elegidos.Los efectos especiales como tu dices ,son meramente accesorios en un tipo de película en la cual se podría haber abusado de ellos,cosa que,con buen criterio , no ocurre.
    Siempre me ha gustado el principio de El Señor de los Anillos.

    Tres anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
    Siete para los Señores Enanos en casas de piedra.
    Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
    Uno para el Señor Oscuro,sobre el trono oscuro
    en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
    Un Anillo para gobernarlos a todos.Un Anillo para encontrarlos,
    un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
    en la Tierra de Mordor donde se extienden las sombras.

    Lees esto y te entran unas enormes ganas de continuar.
    Estupenda película.
    Saludicos.

  10. Sin duda alguna, una de esas obras épicas que guardaremos en la retina por el resto de nuestros días.

    Yo soy de los que se rinden incondicionalmente (con más fe que pasión) a todo lo que toca Peter Jackson. Probablmente uno de los mayores genios cinematográfico del S.XXI.

    Un saludo!

  11. Aparezco de visita de cortesía cuando debería quedarme callado, porque ni he leído el libro ni he visto ninguna película de la trilogía.

    Me regalaron hace años el dvd de la primera y lo he empezado en diversas ocasiones, pero en condiciones adversas, habida cuenta de su estimable extensión.

    Es una asignatura pendiente que debo pasar y creo que la pereza que hasta ahora sentía será menos cuando vuelva a intentarlo después de haber leído esta elogiable y elogiosa reseña tuya.

    Saludos.

  12. Maravillosa entrada, y creo recordar (corrígeme si me equivoco) que esta película tiene algo que ver con el hecho de que estemos siafrutando en tu blog de este cine en serie tan especial (al menos para mí, que la fantasía me parece eso: especial).
    Yo me leí los libros a raíz de las películas, pero antes de verlas, y luego vi las películas a raíz de los libros, porque me encantaron… y pese a esos “fallos” que casi siempre se encuentran en todas las adaptaciones de libros al cine, tengo que decir que las películas también me encantaron, especialmente ésta.
    Reconozco que hubo una época (adolescencia, ya se sabe…) en la que me convertí en friki de ESDLA, me compré las extendidas y babeaba locamente ante la sóla mención del nombre de “Legolas” (que, por cierto, se diferencia bastante en la película del libro, ¿no?). Hasta aprendí el alafabeto élfico, que otra cosa no, pero me sirvió para hacer unas chuletas geniales en la mesa de la clase. Ahora ya la vena friki se desinchó (aunque a veces se reanima un poco, lo reconozco), pero siguen poniéndoseme las orejas tiesas cada vez que oigo por ahi hablar de las películas o los libros.
    Por supuesto, entre unos y otros, me quedo con los libros, pero las películas también me parecen una maravilla… eso sí, totalmente de acuerdo contigo en que quien no se haya leído el libro quizá eche de menos más información (mucha más si, además de por la personalidad de los personajes, se le ocurre preguntarse a dónde van los elfos al final de la película, quiénes son los valar, porqué Arwen tiene que morir para quedarse con Aragorn y demás… aunque comprendo que explicar todo eso en las películas sí que debe ser casi imposible). Es una de las aficiones favoritas de los que nos leemos el libro primero: quejarnos de que “no han contado esta parte” o “se han inventado esta otra” XD
    Pero bueno, en esta película lo perdono todo… o casi todo: como apunta Francisco Machuca, algunas cosas, como la faceta “action-man” de Legolas o la vena barriobajera de Gimli me chirrían un poco bastante, aunque bueno, para compensarlo me fijo en Galadriel (que personalmente me parece sublime), en Gandalf, en Saruman o en Sam, que la verdad es que a mí me gusta mucho, tanto en los libros como en las películas… entre otros también estupendos.
    Sobre la BSO, reconozco que no es algo en lo que me fije muy a menudo, pero en esta película me encantó desde primera hora… mi pieza favorita es la que suena en la segunda parte cuando llegan a Rohan.
    Y bueno, que esto más que un mensaje parece que esté reescribiendo la trilogía XD
    Esto me recuerda que le tengo echado el ojo desde hace siglos a un párrafo de la Comunidad para ponerlo en mi blog… a ver si un día de estos lo busco y me pongo a ello.
    Besos.
    Rosa.

  13. Yo estoy seguro de que envejecerá Francisco y, dependiendo de la evolución de la técnica (porque la película es sobre todo eso), lo hará para bien o para mal. Creo, en efecto, que el punto flaco es la psicología, la construcción de personajes. Simplemente, las pinceladas con que se describe cada personaje son correctas, pero demasiado escasas.
    Abrazos.

    Bueno, Carmen, esta vez que veo más entusiasmada que yo. A mí me gustó esta primera parte quizá más por la sorpresa y por la grandeza visual que por el contenido último.
    Saludos.

    Bueno, Implacable, genio es una palabra muy fuerte para los que carecemos de cualquier tipo de fe. A mí, personalmente, me parece uno de esos directores con más imaginación que talento, o con un talento exclusivamente visual. Y el cineasta es algo más. Pero lo dicho, no tengo fe, y desde luego, creo que los genios están contados y que no ha nacido ninguno tras la década de los cincuenta.

    Un consejo, Josep. Lee el libro. Si te gusta, ve las películas, al menos una vez cada una (que no es poco). Y si no te gusta, no las veas: te ahorrarás diez horas de tu vida que bien podrás invertir en otras cinco películas o en un montón de cosas gratificantes.
    Saludos.

    Rosa, yo incluso diseñaba partidas para el juego de rol de “El señor de los anillos”, así que imagínate lo bien que conozco el libro, las películas, Tolkien y todo eso. Por eso las películas, a medida que avanza la trilogía, me van dejando frío. Como ya se irá viendo…
    Besos.

  14. La justificas (y estoy de acuerdo) porque mencionas de que las carencias que presenta esta película, nacen de la imposibilidad (incluso más que dificultad) que conlleva trasladar a la pantalla una obra tan desmesurada y global como es la de Tolkien.

    El primero de sus aciertos, bien apuntado, estructurar la película en una trilogía. Otros (Alatriste, por ejemplo) deberían de haber hecho lo mismo para salir airosos del trance.

    Hablábamos el otro día del cine de dispersión o de entretenimiento. Ésta sería un claro ejemplo. Desde esa premisa, nace el segundo de sus aciertos; el alcance evocador que consiguen sus imágenes. A mí, por ejemplo, consiguen trasladarme a ese mundo de Tolkien que, con su ayuda, pude alcanzar a imaginarme.

    No crfeo que nadie en su sano juicio pueda catalogarla de obra maestra, como tampoco (salvo el iluminado del propio director) creo que sea capaz de asumir (tal y como bien asegura Machuca) que la película no envejecerá. Lo hará, al contrario de lo que ha ocurrido y seguirá ocurriendo con la obra literaria, que sobrepasa con creces los límites de lo mortal.

    Por último, si bien yo también considero que la mejor hecha de las tres es la primera de las entregas, desde el carácter de cine de evasión, casi que me quedaría con la tercera, por aquello de las leches y las hostias que se pegan, que siempre es algo muy agradecido de ver en una pantalla.

  15. Lo que a mí me pasa con la tercera película, Raúl, es lo mismo que me pasa con el libro: demasiado epílogo y un conjunto que al final, tras tanta aventura, resulta tramposo. Pero no adelantemos acontecimientos.

  16. Coincido con Dana Andrews; no me gusta el género y detesto las películas que promocionan hasta la saciedad, pero reconozco que cuando salí del cine, al que entré con desgana, me quedé con ganas de ver la siguiente parte, y la otra.

    Un saludo.

  17. Incapaz he sido toda mi vida de pasar de la página tres de la novela. La anterior versión en cine me aburrió como a ostra single. Con estos antecedentes, comprenderás que todavía no me haya animado con éstas. Si algún día lo hago, que probablemente lo haré, será por Jackson, que con sus anteriores obras no me falló (creo que) nunca.

  18. Pues te invito a pasar de esa página, Noe. Cierto es que en algunas fases el libro es denso con ganas, pero por momentos atrapa. En cuanto a las películas, quizá sea bueno empezar por ellas, aunque si la primera te aburre, mejor abandona.

  19. Que me da mucha pereza esto de la fantasía medieval, pero es que siempre me parece igual. no sé, desde los cuentos de dragones y los dibujos aquéllos de Dragones y Mazmorras se me antoja un tema muy trillado (y me sorprendo a mí mismo porque por ejemplo, no me canso de los vampiros y fantasmas, que eso sí que ya no da miedo a nadie)

  20. Trillado, pero tanto como el western, la ciencia ficción, el melodrama o el cine de terror. Como en cualquier género, hay cosas buenas, menos buenas, y malas. En éste particularmente son casi siempre malas, pero…

  21. Me divertí mucho con la trilogía, quizás más que por méritos reales, por la capacidad de Jackson de crear una ensoñación tan clásica de buenos y malos que me retraí a mi infancia, cuando el cine solo tenía que divertirnos y hacernos soñar. Sería injusto que las despreciara porque precisamente ese cine fue el que hizo que me interesara por todos los demás cines, y eso no puedo olvidarlo.
    Y bueno, en mi opinión, con bastante diferencia, la mejor es la primera, la que mejor construye la magia, el resto se sigue por inercia y pura diversión genérica.
    Un abrazo Alfredo, gran texto!

    1. Gracias, Iván. Ya te echábamos de menos por aquí…
      Coincido sustancialmente contigo. La primera se impone porque es la respuesta a un hambre de décadas y a una nostalgia de otro cine. Las demás, se juzgan de otra manera, y el resultado es el que es. Ya se verá.
      Abrazos.

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