Lección de interpretación de Peter O’Toole: Venus

venus

Aunque ha participado en unos cuantos proyectos más desde entonces, es Venus, de Roger Michell (2006), la última ocasión en que Peter O’Toole, actor de amplia y muy irregular filmografía (nos quedamos con lo mejor, Lawrence de Arabia, Becket, Lord Jim, La noche de los generales, El león en invierno, Adiós Mr. Chips o El último emperador), nos ha obsequiado una vez más con una interpretación memorable encarnando de nuevo a un personaje carismático y atormentado al estilo de los que le han dado fama y reconocimiento pero con tintes mucho más amables que de costumbre, gracias al cual obtuvo una nominación al Oscar. Esta vez da vida a Maurice, un actor en los últimos momentos de su carrera que todavía realiza pequeños papeles televisivos y cuyos momentos de ocio transcurren en compañía de sus camaradas Ian (Leslie Philips) y Donald (Richard Griffiths), actores jubilados como él. Los tres se reúnen diariamente en un bar para hablar del pasado y del presente, chincharse, lanzarse dardos irónicos y tomar una copa en un ambiente de camaradería y recuerdos. Al menos es así hasta que Ian manifiesta su preocupación por la llegada de Jessie (Jodie Whittaker), la hija adolescente de su sobrina, que viaja a Londres para atenderlo como enfermera las veinticuatro horas por la falta de alicientes y de posibilidades laborales en el campo. La chica modosita, tímida y apocada amante de la vida tranquila y de la música de Bach que él espera es una joven muy distinta, devota de la comida basura, sin experiencia como enfermera y con un gusto por las bebidas alcohólicas impropio para su edad.

Curiosamente, y utilizando como metáfora de su relación la historia que rodea la pintura de Velázquez La Venus del espejo, será Maurice y no Ian quien conecte más fácilmente con la recién llegada, de manera que las cada vez más horas que comparten y que sirven a Ian para escapar de la perniciosa, para él, influencia de la joven, les ayudan a establecer un extraño vínculo que se mueve en el fino límite de la amistad, la relación paterno-filial, el nacimiento a la vida adulta, el último aliento de deseo carnal de un anciano, la necesidad de paliar sus respectivas soledades y, sí, también el amor, extraño, entre crepuscular, ingenuo y morboso, pero amor. Así, Jessie se abrirá a un mundo que desconoce (los teatros, los museos, las tiendas caras de la City) y Maurice sentirá nostalgia por un tiempo que ya hace mucho que pasó, volviendo a sentirse joven al internarse con una chica joven en la vida nocturna de Londres; sólo su trabajo y su mujer (Vanessa Redgrave), con la que ya no vive pero con la que sigue manteniendo el trato, pone un punto de sensatez en su vida.

La película está construida a la medida de O’Toole, existe por y para él. Tras más de veinte años en papeles menores o secundarios, incluso en producciones mediocres y malas, vuelve por todo lo alto para dar una lección de lo que significa interpretar, manejando su espléndida voz y su todavía mejor dicción a capricho (se recomienda encarecidamente más que nunca la versión original), y haciendo de su rostro un mapa de emociones. Consigue dotar a su personaje de una fuerza difícilmente igualable, quizá porque en cierto modo se interpreta a sí mismo y cede al personaje de Maurice buena parte de su propio bagaje para componer ese actor prácticamente acabado que lucha por ofrecer la mayor de las dignidades al menos una última vez, tanto en su carrera como en su vida personal.

Como complemento, un guión acertadísimo, tanto en los aspectos más dramáticos como con los toques de humor y sarcasmo, incluyendo fragmentos y réplicas desternillantes que explotan las manías, rarezas de los ancianos, y también sus carencias y remilgos a la hora de adaptarse a los nuevos tiempos, en el que la mayor virtud consiste en tratar temas espinosos, o que en otras manos daría lugar a aspectos morbosos, con elegancia y tacto, consiguiendo salir más que airoso. Con alguna que otra debilidad en el aspecto visual, predomina en la película la atención al texto del guión y a la caracterización de los personajes sobre cuestiones como el diseño de producción y la ambientación.

Bordeando, sin pringarse, aguas pantanosas como el morbo, saliendo indemne de los peligros del sentimentalismo o de la lágrima recurrente, la película es un acertado ejercicio de equilibrio entre drama y comedia en la que la ironía somardas y algunos momentos descacharrantes se alternan con una emotividad que en ningún caso es fácil ni gratuita, que conmueve sin apelar a lugares comunes o tópicos sentimentales, y cuya mayor expresión tiene lugar cuando Ian y Maurice visitan en una iglesia londinense, con nostalgia contenida, las lápidas de algunos de los más célebres actores británicos de todos los tiempos y se detienen ante los nombres de Boris Karloff, Laurence Harvey o Robert Shaw. Un homenaje más que merecido a la vida y obra de tantos actores y actrices que nos han hecho un regalo inmejorable: la oportunidad de disfrutarlos para siempre en la pantalla.

21 comentarios sobre “Lección de interpretación de Peter O’Toole: Venus

  1. No la he visto, Alfredo, lo cual me obliga.
    Pero deja que me invente un vínculo, o cuanto menos te haga pensar al respecto de la tontería que voy a preguntarte.
    Por lo que cuentas de su argumento, la diferencia edad entre los personajes etc.; ¿no podríamos encontrar cierto paralelismo (aunque remoto) con la película de Condon “dioses y …”?

  2. Esta película me pareció un duro retrato sobre la vejez. Peter O’Toole inmenso…, conmueve y muestra lo que muchas veces no queremos ver, digan lo que digan, hacerse mayor es una transformación muy dolorosa.
    Besos
    Hildy

  3. Pues sí y no, Raúl. Porque, efectivamente, el argumento así expresado puede ofrecer similitudes aparentes. Pero luego, en la forma, te das cuenta de que, aun habiendo cierto parentesco, es otra cosa. Por ejemplo, las amarguras del personaje de O’Toole van ligadas a la vejez, pero está ausente de otros traumas anteriores; es y ha sido un vividor, pero los fantasmas no le atormentan (o no más que a cualquiera) las noches de invierno. Además, con la chica hay más de curiosidad y de paternalismo que de atracción puramente sexual, sin retos, sin miedos, sin presiones. Digamos que donde McKellen está librando un pulso, O’Toole se deja llevar.

    Resulta duro, sí, pero también tierno a ratos, Hildy. Me quedo con lo que dices del dolor, fenomenal, aunque no exento de hilaridad siempre que busques y encuentres forma de reírte incluso de él.
    Besos.

    Actorazo, sí, Rosenrod. Quizá sus películas no han estado, en ocasiones, a su altura.
    Saludos.

  4. No la he visto y poco puedo opinar,pero sí sobre el actor Peter O’Toole.Siempre me ha fascinado su rostro.De mayor se parece mucho a de Henry Fonda.Recuerdo sus monumentales borracheras con su amigo Richard Burton.Y hablando de actores como Robert Shaw, entre otros,existe un tal John Hurt muy poco aprovechado en el cine y me parece admirable.Otro borrachín de cuyo rostro me fascina.
    Magnífico post y merecidísimo homenaje,amigo.
    Un fuerte abrazo.

  5. Cierto lo de Hurt, casi casi abandonado (bueno, el otro día le hicieron un homenaje en Sevilla; quiero decir que son los nuevos rodajes los que le dan de lado). Un lujo que no se puede permitir, más hoy, con tanto careto sin nada que aportar atribuyéndose el título de actor/actriz.
    Buen apunte el tuyo en cuanto a los actores británicos y la afición a los brebajes. Tomo nota.
    Abrazos.

  6. Me alegra especialmente este post, aunque no por la película, que no conozco -y ya me gustaría, ya-, sino por esa estrella del cine que para mí es Peter O’Toole. Lo idolatro. Sobrio y elegante, aún con los altibajos que comentas y los que en su vida personal ha sufrido.

    Lo siento, no puedo contenerme con O’Toole.

    Saludos,

  7. Haces bien en recomendar la versión original, pues la voz de Peter O’Toole siempre ha sido una de sus mejores bazas. La verdad, cambian mucho las cosas cuando ves la versión original de las películas. No he visto ésta pero tomaré nota..

  8. Me alegra que te alegre… Como decía antes, quizá su carrera no ha estado a su altura.
    Saludos.

    Siempre la recomendamos (menos, a veces, si la película es española: mira que tienen mala dicción algunos actores españoles, sobre todo los jóvenes), pero con actores de la vieja escuela, sobre todo ingleses, es imprescindible. Toma nota, toma, que te gustará.

  9. No la he visto ,pero no me la puedo perder.Se me han puesto los dientes largos.Me encanta Peter O´Toole.Siempre te lo digo,los actores británicos me gustan mucho.Me gusta el argumento y me imagino a Peter en ese papel.Hace no mucho me volví a ver Laurence de Arabia y es cierto lo que dices,la cara de O´Toole es un mapa de emociones.Me la veré primero en español y después en V.O ya que lo recomiendas.No se inglés ,pero sabiendo de que va ,algo pillaré.Fantástico el post.Te contaré.El cuadrico de Velazquez podría estar en el Prado,Cachissssssssssssssss
    Saludicos.

  10. Si es así, te gustará, Carmen, gracias. De verdad que aquí el amigo Peter se sale. Incluso se nota cuándo actúa de actor y cuándo de actor en sus ratos libres, que son la mayoría. Qué difícil es hacer eso y hacerlo tan bien.
    Saludos.

  11. Esta se me escapó y no me acordaba. Me la apunto con letras grandes, porque seguro que disfrutaré mucho viendo al flaco Peter, evidentemente, en rigurosa v.o.s.e., faltaría más.

    Aunque no fuera por mi confesa devoción por los acores británicos, igual la apuntaría porque has sabido prender la atención con una reseña estupenda, supongo que tan equilibrada -o más- que un guión que se me antoja necesariamente interesante, abono para una interpretación memorable, quizás, atendida la edad del protagonista, el último castillo de fuegos que ofrecer a sus admiradores, entre los que me cuento desde antaño.

    Saludos.

  12. No la he visto, pero me has abierto el apetito para verla. Peter no es ya su voz, aunque ya ha perdido mucho de su mirada azul siempre es un placer poder ver algo de él.

  13. NO sabía nada de esta película, pero me has abierto el apetito para verla. Peter no es ya su voz, aunque ya ha perdido mucho de su mirada azul siempre es un placer poder ver algo de él.

  14. Pingback: Trackback

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