CineCuentos – Quiero la cabeza de Alfredo Moreno

– Cincuenta mil. La mitad ahora y el resto cuando esté hecho el trabajo. Ya sabes, como en las películas. Tómate tu tiempo pero no quiero vivo a ese cretino dentro de un año por estas fechas, ¿me oyes? Me da igual lo que hagas con él, pero que sufra. Nada de dos tiros de cualquier manera, un navajazo, un atropello o un empujón por las escaleras. Si le pegas dos tiros o le das una puñalada, que sea en el bajo vientre, que la agonía es más larga y duele más, ¿entendido? No te será difícil con la barriga que tiene ese mamón: cuando se presentó a un casting para hacer de doble le dijeron que mejor fuera para hacer de triple… Y si le atropellas, más te vale echar luego marcha atrás y darle otro repaso. Lo ideal sería que antes lo torturaras un poco, que le cortaras algo de aquí y de allá, que lo sangraras como a un gorrino, y que después me trajeras su cabeza en una cesta, como el tipo aquel de México por cuya cabeza el padre de la chica que dejó preñada ofreció un millón de pavos. Quizá no tengamos ni tanto tiempo ni tanta suerte, pero que sufra, ¿estamos?

El por qué no es asunto tuyo; limítate a hacerlo y a sacarle una foto después para que por lo menos pueda echarme unas buenas risas a su costa. Y sin remordimientos, no te dé ninguna pena. Créeme, en el fondo le hacemos un favor, a él y al mundo. No necesitamos a otro vulgar juntaletras que nos diga lo que tenemos que hacer o que pensar, ya nos basta con la tele. Tampoco va a perderse gran cosa con la porquería de vida que lleva. Fíjate, mira qué careto. Joder, seguro que le dieron la primera comunión con una pértiga… Una mezcla de Tony Soprano y Boris Karloff, sólo le faltan los tornillos a los lados del cuello, porque está claro que en la cabeza no tiene ninguno. Hasta el personal de quirófano se asustó cuando lo vieron nada más nacer y lo dejaron caer al suelo. No es de extrañar que las mujeres pasen de él. Desde luego, si tiene éxito con alguna mujer será por efecto del coma etílico… Y además, seguro que la tiene pequeña.

Para colmo ahora hace ya algún tiempo que encima se las da de escritor y de crítico de cine. ¡Pero si en su vida ha cogido una cámara ni ha pisado nunca un rodaje! ¡Si dice que lleva un montón de tiempo escribiendo no sé qué guión o qué pestiño de novela y nadie jamás ha visto nada suyo que no sean unos cuentos de mierda de tres o cuatro párrafos como mucho! Pero no, el señorito se cree con derecho a decirme a mí que no sé dirigir, que mis películas son una birria, que mis actores no saben actuar, que mis guiones son delirantes. ¡A mí! ¡Con la pasta que me gasto en efectos especiales para que no se note que tiene razón! Vale que Chuck Norris no es precisamente un gran actor, que es idiota, que Sandra Bullock es tonta del culo y que Renée Egelzegger, Zegelwelter, Welgezeguer o como coño se llame no sabe decir dos palabras seguidas que tengan sentido, pero de algún sitio tendré que ahorrar, digo yo. ¿Qué más quieren? ¿Que me rebaje el sueldo? ¿Que piense en hacer cine en vez de en cómo hacer dinero? ¿Acaso yo me meto en su trabajo? Me tiene harto, he aguantado mucho más de lo que puedo soportar, así que quiero que te lo cargues cuanto antes de la forma más dolorosa de la que seas capaz. Ya sabes, otro tanto cuando me traigas su fotografía… o su cabeza en una cesta.

Antes de que transcurriera el año, ella estaba de nuevo ante el escritorio de nogal del despacho de grandes ventanales con vistas a Burbank y los estudios. En silencio, ante la expectación de su interlocutor, abrió lentamente la caja que tenía sobre las rodillas, extrajo un paquete envuelto en un papel grueso, blanco, teñido de sangre, y lo dejó sobre la mesa por el lado manchado. Él sonrió con suficiencia: días atrás, nada más escuchar su voz al otro lado del teléfono, había adivinado al instante que su encargo había sido cumplido y había pasado toda la semana recreándose en el momento en que pudiera tener la prueba ante sus ojos, regodeándose, paladeándolo por anticipado. Con gran excitación, tomó el paquete entre sus temblorosas manos sin importarle que sus dedos y hasta los puños de la camisa fueran impregnándose del espeso líquido rojo. Casi emocionado, destapó el envoltorio y puso el corazón todavía sangrante sobre la mesa.

– Buen trabajo, sí señora -dijo entre dientes, con una sonrisa de crueldad, casi de psicópata de sus películas de serie B, que le cruzaba de oreja a oreja-. ¿Cómo fue? ¿Cómo se lo arrancaste? ¿Con una cuchara, un serrucho, una taladradora, una perforadora, un martillo pilón? Cuéntamelo todo. Con detalles. No te ahorres ni omitas nada, sobre todo si es escabroso.

Ella se mantuvo seria, ensimismada, con la mirada perdida, al parecer poco satisfecha con el papel que le había tocado desempeñar en aquella historia. Incómoda, pero conservando el pleno dominio de sí misma, respondió.

– Supongo que he cumplido sus órdenes al pie de la letra, aunque no me gustó hacerlo. Tiene que estar contento porque fui mucho más cruel y despiadada que todo eso.

Ante el visible nerviosismo que consumía el ansioso rostro de su interlocutor, los ojos desencajados de azufre y casi al borde de las lágrimas, la nariz hiperventilando, las mejillas sonrosadas y el perfil cubierto de sudor, sacó del bolso el sobre con el fajo de dólares adelantado tiempo atrás, lo arrojó con desdén sobre la sangre que se extendía lenta pero incesantemente por la mesa y, antes de girarse hacia la puerta de salida, se limitó a añadir, glacial:

– Hice que se enamorara de mí.

– ¿Sí? -preguntó embobado, perplejo, venciendo por vez primera la rabia que le impedía reparar en la hipnotizante hermosura de la mujer que se hallaba ante él.

– Claro que no. Le obligué a ver todas tus películas una tras otra…

Y dando la vuelta, ocultando un principio de sonrisa y reprimiendo una lágrima que amenazaba con desbordarse, se marchó dejándolo con las manos manchadas de sangre.

Anuncios

26 comentarios sobre “CineCuentos – Quiero la cabeza de Alfredo Moreno

  1. ¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡Plas! 🙂

    De todos tus cuentos, querido Alfredo, el que más me ha gustado.

    Muy bien escrito y con un humor soterrado, negro, recio.

    Y me encanta la canción remate.

    Un abrazo.

  2. Vaya, me alegro, Josep, gracias (excepto por el segundo párrafo, que esperaba que no le gustara a nadie…).
    Es una gamberrada, un chiste casi casi particular, pero que me apetecía mucho para jugar con el título de Peckinpah.
    La canción, una pasada.
    Abrazos.

  3. Ja, ja, ja, pero ¡¡¡qué te has hecho!!! No quiero yo quedarme sin 39escalones, sin tantos comentarios originales, sin la mítica tienda de los horrores…
    Pero ¿tenías que coger inspiración de Peckinpah? Que ya sabes que sus personajes son muy burros y violentos.
    Me he reido un montón ante la terrible muerte de Alfredo Moreno…, con esa mujer fatal fría e impacable, que hace caso omiso a la violencia verbal del productor, y le ataca con lo que más le duele… visionar continuadamente una ristra de malas películas…, y claro eso le rompe el corazón. Snifff.

    Besos
    Hildy

  4. Dicen que uno alcanza lo sublime cuando es capaz de narrar su propia muerte.
    Excelente. Me he reído un montón. También te he envidiado, imaginando en verdad una historia de amor detrás de la sangre; y por último, me he alegrado comprobando como al director, de alguna manera, le ha salido el tiro por la culata.
    Por cierto, daría lo que fuera por saber en qué director estabas pensando, amigo.

  5. Déjame que bromee un poco, Hildy, para que luego no digan que todo es “tienda de los horrores” y que siempre me río de/con otros…
    Pero, con perdón, me encanta Peckinpah, precisamente por eso que comentas.
    Escogí el corazón, pero bien pudieran haber sido otros órganos…
    Besos y gracias.

    Bueno, Raúl, no aspiro a tanto; lo sublime siempre es demasiado.
    Lamentablemente, la historia de amor es lo único no basado en hechos reales…
    Sobre el director, hombre, no se trata de uno en concreto; digamos que encarna un amplio espectro de directores que van desde los Spielberg y Lucas de los setenta hasta los Cameron y Ritchie de hoy. Los que llevan treinta años matando el cine, vamos.

  6. Gracias, Roberto. No sé si te ha pasado alguna vez, tú que eres un cuentista experimentado, pero no sé hasta qué punto uno se alegra de que el cuento por el que más gente le felicita sea el único en el que no sólo habla de uno mismo o se pone como personaje, sino que también se “ridiculiza” o se ríe de sí mismo. No estoy muy seguro de alegrarme…

  7. Madre mía… No se por dónde empezar. Se trata de un relato increíblemente ingenioso, que desborda imaginación y originalidad. Me ha encantado todo pero, sobretodo, el final. “Hice que se enamorara de mí” y trae el corazón para demostrarlo…¡qué maravilla!. Me ha parecido genial y es lo que más me ha gustado de todo lo que te he leído. Hace poco me encontré en un Cafe con un viejo amigo y precisamente recordamos lo buen escritor que eres. Lo que no me creo, ya ves, es que te ofrecieran un papel para hacer de triple jejeje.

    Nada más que decir excepto: Larga vida a 39escalones, a Alfredo Moreno y a ese hombrecillo con un tornillo a cada lado del cuello.

  8. No, lo mío era martini y mi amigo cerveza… pero esto no influye para nada en nuestra opinión. Creo sinceramente que cada vez lo haces mejor…
    A ver cuándo te lo empiezas a creer…
    Un abrazo

  9. Jajajaja!!Es buenísimo por tres puntos:1/Porque lamentablemente no es exagerado,sino todo lo contrario.Refleja el panorama cinematográfico actual.2/Como entren en tu blog los hermanos Cohen,ya te están haciendo la película.3/Y nosotros no pedimos la cabeza de Alfredo Moreno,sino que siga haciendonos gozar con sus magníficos cuentos.

    Un fuerte abrazo,amigo.

  10. Ya me lo estoy imaginando: Zombieland, El niño con el pijama de rayas, Mentiras y Gordas… y una nueva versión de Avatar creada en exclusiva para él, tan mala como la anterior pero con Brendan Fraser de protagonista.
    Ay, pobre Escalones…

    Pedazo de historia, sir.
    Por cierto, eso de que la víctima lleva mucho tiempo “dándoselas de escritor” y escribiendo una novela o un guión no lo sabía… interesante dato a tener en cuenta.
    Besos.
    Rosa.

  11. Lo que he disfrutado con este cuento ,es una pasada.
    Genial , genial , miltropecientascuejeveces ¡GENIAL !
    Este blog es un puro disfrute.La canción puro lujo.
    Saludicos.

  12. Gracias, Francisco. Reconozco que fue el espíritu gamberro que me asalta de vez el cuando el detonante de esta historieta (no me atrevo a llamarla cuento).
    El aspecto del director ha sido deliberadamente exagerado… o no. Parafraseando a Mae West, cuanto más sé del Hollywood de hoy, más quiero a mi perro. Y tiene mérito, porque no tengo perro…
    Abrazos múltiples.

    Nada Rosa, una licencia artística, no te lo creas. O sí.
    Menuda receta me has preparado; estoy por hacer la segunda parte, sustituyendo la cabeza por la… Ejem.
    Gracias. Besos.

    Gracias Carmen, pero espero que no hayas disfrutado tanto con el segundo párrafo…
    Saludos.

  13. Felicidades, compa Alfredo, por el pedazo de cuento que te has marcado; toda una autoinmolación bien encabronada, para que no se diga… Bien agustito que te habrás quedado, compañero…

    Un fuerte abrazo y buen día.

  14. Una gamberrada, Carmen, sólo eso. Lo que no sabes es que yo, con algunas películas de “La tienda de los horrores”, estoy a punto de lo que aquí se cuenta. Por eso lo cuento, porque lo sé…
    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.