Cine en fotos – José Luis Borau

Porque, desde hace más de medio siglo, el Cine ya no es una poética sucesión de imágenes silenciosas, sin compromiso nacional. Aquellas películas no tenían Patria. Incluso las de corte más realista parecían referirse a un país común, entrañable para todos (de ahí la eficacia de los films revolucionarios rusos, nunca superada después). No, ahora el cine habla, en todos los sentidos del verbo, y sus connotaciones geográficas, políticas, literarias -nacionales en suma- no pueden ignorarse, saltan al primer fotograma, lo definen. En nuestros días, las películas no tienen Patria sino Pasaporte también. Y los espectadores lo exigen al sentarse en la butaca -o lo que es peor, antes de entrar en la sala-, como en cualquier aduana seria, donde siempre hay países favoritos, a cuyos viajeros se recibe con sonrisa de halago, y países molestos, sospechosos, a cuyos oriundos se fumiga con detergente sin contemplación. Si, encima, uno de estos últimos extranjeros pretende hablarles de sus cosas y en su idioma, los espectadores -o quienes se han erigido en representantes directos suyos, los distribuidores y críticos-, además de los papeles pedirán al recién llegado que abra las maletas para registrarle y concluir con aire despectivo: “No, nada de todo eso sirve aquí, usted no ha comprendido la idiosincrasia de nuestro pueblo (en realidad quieren decir “público”). Nosotros somos muy especiales (en realidad quieren decir “superiores”). ¿Por qué no van a su tierra a para criticar? Allí tienen bastante donde escarbar”.

Por si lo anterior fuera poco, el mundo se ha vuelto incrédulo, esquivo, y no se deja conquistar así como así. “Ya nadie se escandaliza de nada”, reconoce Bretón al mismo Buñuel con amargura. El arrojo, el descaro, y más aún, el inconformismo, pasan inadvertidos en una sociedad irrespetuosa por definición, cuya regla general es precisamente provocar a quien se deje. Los afanes de vanguardia y experimento han quedado relegados al Departamento de Efectos Especiales, donde funcionarios de los grandes estudios tratan de enmascarar viejas historias con sustos y asombros nuevos. Justo lo contrario de lo que gentes como Man Ray o Picabia pretendían en sus años mozos. ¿Cómo imponer en tal situación un criterio personal, cómo dejarse escuchar, al menos, en medio de tal guirigay?

Sin cañones. José Luis Borau, en Quaterly Review of Film Studies, University of Southern California, Vol. 8, Nº 2, primavera de 1983: “New Spanish Cinema”, Ed. de Katherine Kovacs. Extraído de A cucharadas, de José Luis Borau, editado por el Gobierno de Aragón y el Centro del Libro de Aragón, 2010.

Con motivo de la entrega, el pasado 16 de abril, del Premio de las Letras Aragonesas 2009 a José Luis Borau, un servidor tuvo la oportunidad de intercambiar unas breves palabras con el director, uno de los más importantes miembros de la larga estirpe de cineastas aragoneses y universales que han enriquecido la Historia del Cine, conversación que giró en torno a la feliz, para el director, elección del nombre de este blog, y acerca de los paralelismos entre Borau y quien escribe: ambos Licenciados en Derecho, ambos modestos pero exitosos opositores, ambos con un periodo de sus vidas dedicado a escribir sobre cine… Y ahí, para desgracia de este comentarista, terminan los paralelismos entre quien escribe estas líneas y un genio del celuloide creador de películas como Furtivos, Hay que matar a B., Crimen de doble filo o Leo.

A su bonita dedicatoria en el volumen de A cucharadas que se obsequió a la concurrencia (Para Alfredo con los mejores deseos para su carrera: José Luis Borau), desde aquí, el mayor y más sentido de los agradecimientos por su obra y por su aportación al arte del Cine, y por ser portador de tantas y tan importantes cosas que aprender.

24 comentarios sobre “Cine en fotos – José Luis Borau

  1. Una de las pocas personas, mejor dicho, de los pocos directores, que se han ganado a pulso el nombre de cineastas. Lo ha hecho todo dentro del cine y, con mayor o menor fortuna, siempre bien.

  2. Qué grande Borau, compa Alfredo, qué grande. Y qué poco endiosado (para su bien y el nuestro) y qué poco reconocimiento por parte de la cinematografía española (para su desgracia y, sobre todo, la nuestra). Si este hombre fuera francés, habría estatuas suyas en los colegios; pero… Felicidades por la ocasión que tuviste de compartir charla con él: todo un estímulo, vaya que sí.

    Un fuerte abrazo y buen día.

  3. Realidad en estado puro… Estas anécdotas son especiales para quien las vive (en este caso tú). Gracias por compartirla con nosotros… Bonitas palabras en forma de post.
    Besos

  4. Pues sí, otro de los damnificados de la desidia con la que el público español trata su propio cine. Nunca hay que olvidar que un tipo como Erice está en el dique seco.
    Abrazos

    Fue un momento breve pero muy especial. Eso sí, no aspiramos a emular a Borau en nada que no sean estudios.
    Besos.

  5. Primero, mis felicitaciones , puedo intuir la emoción de ese momento para ti.
    Y luego… Borau es de esas personas que yo califico de sabias, no tanto por los muchos conocimeintos que tienen (que también) sino por su ideario, su mentalidad, su forma de hacer que les permite hablar casi de todo sin equivocarse o por lo menos, si equivocados,cuerdos. En nuestro país, estos sabios suelen ser hijos (o hijos de los hijos de los hijos…) de la Institución LIbre de Enseñanza…¡ay! cuánto y cuán bueno nos robó aquel bajito de voz atiplada.

  6. Me regaño a mí misma pues la única película que he visto de Borau y varias veces ha sido FURTIVOS que siempre me ha impresionado (¡¡¡vaya con Lola Gaos y Ovidi Montllor!!!) y en su momento la serie de televisión CELIA. Sí que le he escuchado y leído (pero tampoco lo suficiente). Así que es una figura a la que reivindico para mí misma (no soy egoista es que así me exijo acercarme a su obra de cine y a su obra escrita) que además sé que ama el cine y espero subsanar mis lagunas respecto a su persona. Siempre me ha caído bien y siempre he oído cosas buenas de él sobre todo su cercanía, amabilidad y amplíos conocimientos.

    Besos y gracias por regalarnos un momento tan bonito
    Hildy

    Por cierto, de las palabras, que me han encantado, que escribe me
    ha hecho pensar mucho (no me digas por qué):

    “Ya nadie se escandaliza de nada”, reconoce Bretón al mismo Buñuel con amargura.

  7. Pues sí. No soy mucho de alternar con gente conocida y mucho menos persona que requiera autógrafos o firmas de nadie, pero en aquel momento se dio la situación y no quise desaprovecharla. Un momento que, lógicamente, voy a recordar siempre.
    Un verdadero sabio, en efecto, de otra época, por desgracia.

    Te lo recomiendo encarecidamente, incluso en sus errores, Hildy, siempre honestos y sinceros. Y sus escritos también valen mucho mucho la pena.
    Buñuel cita esa misma frase en sus memorias. Y Breton la pronunciaba con tristeza, sabiendo que la desaparición del escándalo nos hace a todos más pobres.
    Besos.

  8. Enhorabuena Alfredo por ese momento que viviste. Me ha gustado mucho el artículo, muy interesante la visión del cine. Me ha gustado mucho esta frase: “las películas no tienen Patria sino Pasaporte”.

  9. Que envidia, Alfredo, por la ocasión vivida. Recuerdo haber descubierto a tu paisano hace tiempo en un programa de la tele que trataba de cine (no recuerdo cual) donde le hicieron una larga entrevista comentando su carrera y me dejó sorprendido y encantado al comprobar como una persona que sabe tanto de cine, que ha trabajado tanto en el cine, en distintas facetas, se quitaba méritos y se proclamaba enamorado del cine hasta el fin.

    Eso es un cineasta para mí, con independencia de la bondad de su trabajo: una persona que vive de, por y para el cine. Además, algunas de sus películas me gustaron mucho.

    Que suerte poder haber compartido unos minutos con semejante sabio…

    Saludos.

  10. Conociéndote,aunque sea poquico,me imagino que disfrutarías ese momento junto a Borau.Un cinéfilo al lado de otro cinéfilo.
    No está nada mal lo que apuntan por ahí arriba .Sigue sus pasos.Por capacidad y conocimientos no será.
    Saludicos.

  11. Es que el tipo lo ha vivido y lo vive con pasión, ha pasado por todas las facetas relacionadas con el oficio y además sus escritos sobre cine son extraordinarios. Quizá son precisamente sus películas, quizá por demasiado libres, lo que hace que no tenga el reconocimiento que merece entre el gran público. Pero tiene un puñado de ellas que son imprescindibles (de entre las muy poquitas que ha hecho).
    Una suerte, sin duda. Aunque luego sí me lavé la mano, que la mitomanía particular no está reñida con la higiene…
    Saludos.

    Uy, nada nada Carmen, al lado de un coloso no es que uno se sienta pequeño, es que es diminuto.
    Saludos.

  12. Gran post por todo lo que representa.José Luis Borau es toda una enciclopedia literaria y cinematográfica. Es difícil encontrar en el panorama cinematográfico un artista de este calibre,cuando en la mayoría de nuestros directores actuales tienen más cultura de videoclub que no de otra cosa.
    No se si conoces una edición de Alfaguara de hace ya unos años,en donde Borau recopila numerosos relatos de escritores españoles y latinoamericanos en conmemoración de los cien años de cine.En el libro participan escritores con relatos inéditos sobre cine:Manuel Vicent,Rafael Azcona,Fernando Fernán-Gómez,etc.Es una maravilla al estilo Cinema Paradiso.En fin,todo un personaje que no debo decir nada más de él.Tu post habla de por sí solo.

    Un fuerte abrazo.

  13. Además, un día, tu imagen será muy parecida a la de este señor. Gafitas, amplia frente, recia estampa. A ver si hasta entonces, para completar el parecido podemos ver alguna peli tuya.

  14. Gracias, Francisco; sí, conozco el libro, una delicia absoluta.
    Abrazos.

    Para nada, Carlos, no aspiro a hacer una película. Demasiado serio y difícil para mí. No tengo talento para eso y no me gustaría sacarme a mí mismo en “la tienda de los horrores”.

  15. Borau para mi es uno de esos directores con mayúsculas, vi con 16 años Furtivos por primera vez y me impresionó hasta las trancas. Y me encantó Hay que matar a B. Su época como ministro durante la legislatura del PSOE como ministro de cultura siempre será recordada. Es un honor haber podido hablar con él, qué suerte.

  16. Totalmente de acuerdo, amigo Alfie (menos en lo de ministro, que no lo ha sido…; ha sido presidente de la Academia durante 4 años). Pero te entiendo.
    Sí, fue una suerte. Y hoy vuelve a Zaragoza y al mismo sitio. Espero poder acercarme.

  17. Un día casi vi Furtivos cuando la pusieron en Antena Aragón con motivo de la muerte de Borau, pero como el horario era un posible tuve que desistir aunque el comienzo me impresionó por su sobriedad tan diferente a lo que estamos acostumbrados a ver.
    Ayer vi Hay que matar a B y, nuevamente, me quedé con una mezcla de entusiasmo y de rechazo aunque predominaba, en mucho, lo primero por esa sequedad tan áspera pero a la vez tan solemne, y por tantos recursos escénicos tan logrados como el del reflejo del agente del gobierno en el cristal mientras exhorta a Pal a seducir a la chica.
    A ver si ponen más de Borau en Historia de nuestro Cine.

    1. Te confieso, Carlos, que son los dos únicos títulos de Borau que admiro, aun con reservas. Por lo general, es muy personal, pero también muy irregular. “La sabina”, por ejemplo, tiene cosas interesantes, pero también muy irritantes, y el otro intento internacional, “Río abajo”, es tremendamente meritorio en cuanto a sus intenciones, pero cuando la ves tienes la sensación de que es una película americana de segunda fila, o un telefilme barato de sobremesa, al menos en cuanto a acabado técnico.

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