La tienda de los horrores – Las 13 rosas

Poniendo por delante nuestro reconocimiento a las víctimas del episodio que narra la película y nuestro agradecimiento a quienes investigan y difunden atrocidades semejantes que nos permitan no olvidar lo que ha sido la historia de este país, Las 13 rosas, dirigida por Emilio Martínez-Lázaro en 2007, es uno de los grandes fiascos del cine español reciente, uno de esos filmes más populacheros que sólidos de los que “justifican” cierta mala fama del cine español vinculada al sempiterno recurso de contarnos “una de la guerra civil”. Plena de decisiones erróneas, de equivocaciones tanto en la forma como en el fondo, para salir a flote la película apela incesantemente a los buenos sentimientos del espectador, a su querencia lacrimógena, como única vía de mantener el interés y la fuerza de una fábula sentimental y un poco tonta muy por debajo de la crudeza y el dramatismo de los acontecimientos reales en los que se inspira. La cinta cuenta la historia de unas jóvenes madrileñas detenidas al poco de finalizar la guerra y que, acusadas injustamente de querer refundar las Juventudes Socialistas en la clandestinidad del Madrid ocupado y de un presunto y delirante complot para asesinar a Franco, sufrieron torturas y malos tratos en los interrogatorios y fueron encarceladas como paso previo a su fusilamiento en el verano de 1939.

La película, por desgracia, no les hace ninguna justicia a las víctimas. Con corrección en la puesta en escena y en la ambientación, si bien con un poquito de tendencia a usar computadora allí donde no tendría por qué hacer falta (esa Cibeles tapiada de videojuego…), el primer problema del filme es el guión, obra de Ignacio Martínez de Pisón, un defecto amplificado por el montaje, que a buen seguro dejó material decisivo fuera del largo metraje final de dos horas y cuarto. En primer lugar, la necesaria conservación de los aspectos más conocidos del caso obliga a partir de trece víctimas, lo cual implica, bien que no pueda contarse apenas nada de cada una, con lo que el espectador ha de sentirse por fuerza distanciado, sin capacidad de identificarse o empatizar con el personaje en cuestión, bien el abandono de la historia de la mayor parte de ellas o su caracterización con trazos gruesos e imprecisos en favor del desarrollo más pormenorizado de sólo un puñado de ellas que habrán de ser el vehículo por el que el público entre en la historia. Eso es lo que sucede en la película, a lo que hay que añadir los personajes secundarios y los antagonistas de las jóvenes, que obviamente también requieren su protagonismo. Precisamente, a causa de ello, nos encontramos con la paradoja de que, más allá de cuatro tomas generales, al espectador no se le ofrece ninguna visión de conjunto de las jóvenes, no distinguen apenas sus rasgos, historias y personalidades (excepto las dos o tres protagonistas del grupo y dos o tres secundarias extraídas de ellas), que se confundan unas con otras o que directamente no se reconozcan, mientras que algunos secundarios gozan de más minutos en pantalla, más protagonismo incluso, que la mayor parte de las “homenajeadas”.

Al problema de los personajes centrales se une el de algunos secundarios que son abandonados sin comtemplación a medida que la historia avanza y de los que no volvemos a saber nada, personajes a menudo mucho más interesantes, con más matices y más recovecos que exponer que los que proporciona el coro de pavisosas en que la película convierte a las jóvenes víctimas, un grupo de niñatas que, en algunos casos por inconsciencia, en otros por estupidez, y en los menos por compromiso político (reflejado de manera tosca y superficial), se ven metidas en un lío que las supera. Al hilo de esto, la escena que muestra el “atentado” a causa del cual son perseguidas y detenidas es risible, casi ridícula, allí donde tuviera que estar dominada por la tensión, el nerviosismo y el suspense. Por otro lado, la película se apunta una virtud: aunque los malvados fascistas no pueden ocultar lo que son, en la película, quizá por la necesidad de contemporizar y de evitar acusaciones de maniqueísmo, se intenta ofrecer el lado más humano y comprensivo con algunos de ellos, realizando perfiles con matices ambivalentes y alejados del estereotipo con el que todos identificamos a los fanáticos del franquismo (aunque esta característica se ciñe a muy poquitos personajes, quedando el resto encuadrados dentro de los arquetipos más esquemáticos del imaginario colectivo), sin llegar, obviamente, a justificar su comportamiento, pero logrando encuadrarlos bastante bien en un contexto histórico, político y social más complejo que en la mayoría de las producciones del mismo género.

Lamentablemente, ni los aspectos negativos del tratamiento de personajes son compensados por unas interpretaciones reseñables (en especial resulta lamentable cómo se convierte a algunas de las chicas en bobas perdidas), ni los aciertos en el dibujo de algunos secundarios son aprovechados por sus intérpretes para ofrecer algo más que un catálogo de frases hechas y lugares comunes. En cuanto a éstos, llama la atención que, ideológicamente hablando, la película se limite a contener una colección de eslóganes, pero que, respecto a lo dramático, lo sentimental, fracase al no conseguir transmitir auténtica emoción, al resultar sus diálogos y situaciones impostados, forzados, cualquier cosa menos naturales. No sólo porque se ponen frases en la boca de personajes que jamás podrían decir, ni siquiera pensar, las cosas que el guión les obliga a decir, sino porque la única forma que la película parece tener para buscar la emoción es con la acumulación de lágrimas y los musicales subrayados de la banda sonora de Roque Baños, partitura espléndida pero infrautilizada por su continuo servicio a la lágrima fácil.

Estirada hasta el hartazgo en cuanto a duración, extenuante por reiterativa en su segunda mitad (hasta el punto de que uno llega a desear que las fusilen de una vez), el gran delito de la cinta es evocar a las víctimas como unas pedorras simplonas y repetidoras de eslóganes vacíos y de ensoñaciones tontinas, mientras que por otro lado se pretende no cargar tanto las tintas en las cuestiones políticas e históricas del momento (por más que se relaten los pormenores de la detención, procesamiento, tortura, juicio y encarcelamiento), ni tampoco en las ideológicas (intentando hacer un cine “para todos los públicos”, no defendible o condenable desde sectores políticos) y hacer hincapié en el vínculo sentimental entre protagonistas y espectador, utilizando para ello no el poder de la historia, sino el camino más corto: la lágrima fácil.

Las rosas, los cientos de miles de víctimas de la tortura y la represión, merecían bastante más.

Acusados: todos
Atenuantes: la ambientación
Agravantes: el sentimentalismo barato
Condena: culpables
Sentencia: filmar un remake del clásico juvenil americano Los albóndigas en remojo, con las trece chicas caracterizadas de albóndigas a través de la masiva ingestión de las mismas…

25 comentarios sobre “La tienda de los horrores – Las 13 rosas

  1. Estupendo post,Alfredo.No la he visto y ,por supuesto, no la pienso ver.Cuando la estrenaron no me llamó nada la atención.Exceptuando alguna peli española que haga referencia a nuestra guerra,este tipo de pelis más bien las evito.
    La sentencia de lo más inspirada.
    Saludicos.

  2. Es verdad, una historia real tan mal contada que parece un burdo invento.
    Abrazos.

    Yo también, Roberto, confío en nuestro cine. Es verdad que caben muchas críticas; pero es más verdad aún que en conjunto es una cinematografía imprescindible a nivel mundial.

  3. Pues sí una pena. Yo no vi la película pero sí que hubo una época en que lei sobre las 13 rosas, que es una historia de la que se podría haber realizado una película impresionante.
    En un libro de historia que se llama El silencio roto. Mujeres contra el franquismo se publican las cartas de una de ellas, Julita Conesa, y en la última antes de morir, recuerdo que hubo una frase que se me quedó en mente: “Que mi nombre no se borre de la historia”.
    Así que es un pena que esta película fuera fallida, quizá como dices hubiese ganado en fuerza si se hubiese centrado sólo en una de las chicas para contar los hechos. Un punto de vista claro y desarrollado. Las 13 rosas también salen nombradas en una novela que a mí sinceramente me gustó bastante de la ya fallecida Dulce Chacón que se titula La voz dormida que transcurre en una cárcel de mujeres en posguerra. Así que las 13 rosas de vez en cuando salen del olvido y nos susurran su historia.
    Quizá todavía alguien pueda contarla en imágenes de tal manera que nos llegue la crudeza de una guerra recién terminada y unas represalias feroces y duras.
    Besos
    Hildy

  4. Igual tendríamos que ser valientes y ver Rojo y Negro(1942) de la que he leído una crítica favorable y que muestra la visión del bando fascista (que no franquista) con un final que parece ser que aboga por la reconciliación lo que lo hizo condenable desde el Régimen. ( Y esto lo escribo bajito por miedo a hacer proselitismo fascista o a que me critiquen sin remedio mis correligionarios de izquierda que no se planteen preguntas) Y porfavor, no consideres esto último como presuntuoso, nada más lejos de mi intención.)

  5. Me sorprenden las carencias de las que hablas en el post; y más tratándose de esta historia, en la que si no hacen que puedas meterte, complicado llegar a sentirla como se merece… Ahora, si les gustan las albóndigas… floja condena me parece (sonrisa).
    Besos

  6. Ese momento de esa frase de esa carta aparece en el filme, mi querida Hildy, pero tan artificioso que uno no puede creerse que, como así fue, fuera real. El libro de Dulce Chacón me parece, sencillamente, imprescindible.
    Besos

    Cuidado con tanta valentía, Carlos, y con las críticas favorables de ciertas cosas. Está claro que la película no es “Raza”, pero no hay que olvidar quién y cómo la hizo. No hay que confundir reconciliación con “asimilación” o “conversión” voluntaria a través del descubrimiento de la luz, de la verdad. O sea, de quiénes eran los “buenos”.

    Pues sí, Manchas, o como la biografía de El Greco de hace poco.

    El problema, Ana, es que intentan meterte a través de las lágrimas en una trama en la que deberian meterte a través de la Historia.
    Besos.

  7. Todavía no tenemos la gran película de La Guerra Civil.Se han realizado obras maestras,sin ninguna duda,pero muy incompletas,tocándo temas concretos.Y después,tenemos un puñado de películas de nuestra desgraciada guerra de lo más hortera decantándose más por el lado de la ficción revestida de un poquitín de nuestra historia tan reciente todavía.A la literatura le ocurre lo mismo;Javier Cercas o Ignacio Martínez de Pisón,entre otras.
    Sinceramente merecería un estudio exhaustivo.
    Fenomenal post.
    Un abrazo.

  8. “Por otro lado, la película se apunta una virtud: aunque los malvados fascistas no pueden ocultar lo que son, en la película, quizá por la necesidad de contemporizar y de evitar acusaciones de maniqueísmo, se intenta ofrecer el lado más humano y comprensivo con algunos de ellos, realizando perfiles con matices ambivalentes y alejados del estereotipo con el que todos identificamos a los fanáticos del franquismo”

    Lo veo y no lo creo, aunque la hayss puesto en los horrores en ese punto es mejor que el resto de películas del monotema histórico español…

    Por lo demás, y aunque uno es tirando a izquierdoso, en cuanto veo en cartelera cine español sobre el 36 un bostezo me surge y una vocecilla interior me dice: Cuidado…otra más.
    Efectivamente, el esmirriado cine español todavía no ha hecho la gran película histórica, no ya de 1936 sino de cualquier época…Vamos, seguiremos esperando el equivalente al “Gatopardo” vanamente.

  9. Yo creo que hubiera sido más justo y acertado hacer una miniserie, pero en condiciones, no alargando la película. A mí no me gustó nada.

    Abrazos

  10. Pero, tu95, lo hacen tan mal y lo limitan a tan poquitos personajes que, en general, el maniqueísmo no se puede eludir. En fin, hay que reconocerles el esfuerzo, pero parece demasiado impostado para ser sincero. Hubiera bastado con mostrar las cosas tal como eran, sin intencionalidades “políticamente correctas”.

    Pues quizá sí, AdR, aunque el formato de miniseries es una cosa que yo, particularmente, detesto.
    Abrazos.

  11. Esta la evité al igual que hago casi siempre con cualquier película que pretenda ser histórica, porque lo cierto es que no soy nada amante de la historia salvo que se refiera a sucesos con más de un siglo por en medio y cuanto más lejos, mejor.

    Además, los trailer que ví en su promoción ya me tiraron “p’atràs” de mala manera: no comprendo como se cuida la ambientación pero se olvida algo tan fundamental como la interpretación; si el guión también flojea, por lo que cuentas, no verla ha sido una suerte.

    He de felicitarte por la reseña y por la valentía de la disección que realizas, porque en demasiadas ocasiones hay gentes que suelen confundir ideología y cinefilia cayendo en un fanatismo deplorable que les hace aceptar como excelente cualquier producto, con lo que tipos como tú, que se atrevan a denunciar las pifias, son gentes escasas y de gran valor.

    Saludos.

  12. Gracias, Josep. Como tantas veces, se cuida mucho el envoltorio y muy poco la historia. En este caso todo hace aguas porque se pretende contar, no ya un hecho real, sino una historia que nos conmueva por el camino más corto: la ingenuidad pueril de unos personajes mal dibujados (por más que en la vida real pudieran ser así) se pretende contagiar al espectador. Pues no ha colado.
    Saludos.

  13. Veamos.

    Mi opinión al respecto coincide en grandes líneas con la tuya. Considero, que el mayor problema de la peli radica en su génesis; hablar en clave de drama de 13 personajes principales y quedar bien, no sólo es difícil, sino también una temeridad. Por lo tanto, el guión está mal enfocado, es cierto.

    Se me ocurre, verbigracia, que en lugar de atender al aspecto biográfico, quizá hubiera sido mejor “recrear” el mundo interior de esas mujeres una vez ya presas. Con ello, se hubiera podido conseguir una visión de conjunto más lograda (no sólo de cada uno de los framas personales, sino del problema incluso generacional que supuso aquella contienda) de lo que se consiguió al pretender alcanzarla con la suma de las invididualidades.

    En cuanto a las protagonistas, las actrices que encarnan sus papeles son por lo general de lo más solventes, pero tampoco ha de resultar fácil componer un perfil a partir de cuatro pinceladas traídas de aquí y de allá.

    En fin. Una pena.

  14. Quizá hubiera habido que fantasear un poco. Es decir, partir de esa experiencia real, de esas figuras históricas, y adaptar los hechos a una historia que contuviera mayor dosis de ficción. Como ocurre a veces, al igual que una adaptación literaria que lo cuente todo no ha de ser necesariamente la mejor, la deformación de un hecho verídico, siempre que sirva a los cánones narrativos, resulta a veces más que conveniente.
    Pena, sí.

  15. Ésta también me la olí y tampoco piqué. Oye, no reconozco a las 13 actrices. Ponme la lista, anda. Ya sé que lo puedo mirar en Google, pero me apetece darte trabajo.

    1. como puede haber gente que diga que no le gusto sin nisiqiera haberla visto?. Me parece muy buena tu crítica, pero todas las víctimas que ha sufrido la história no han sido rescatadas a la luz, y auqnue a ti te parezca que no han dado suficiente y que se cuida más la creacción de sentimentalismo que la propia historia, los propios sucesos, creoq eu es algo terriblemente dificil encontrar el equilibrio entra la exageación y la timidez. El cineasta no vivió los hechos, se basó en datos, en viejas cartas y crear la historia, los personajes a partir de eso me parece algo muy complejo. A mi me parece que aunque hay una gran falta de contenidos históricos, para que mas drama? para que queréis añadir y punzar más en su dolor? A mi me llegó la lucha de esas mujeres, su valentía y su asesinato injusto, y eso que no conocía su historia. La película me sirvió no para conocerlas personalmente, para impulsarme a buscar información y saber más sobre ellas. no se trata de una biografía de cada una, sino de contarnos algo su historia, d esu lucha y para mi creo q está mas que cumpido
      por otra parte pido a todos ellos que guiados por las críticas como las tuyas, que em aprecen totalmente respetables y con los que estoy de acuerdo en que no se hace justicia con la historia, que vean la pelicula, dos horas y cuarto de su vida no me parece ninguna barbaridad en malgastarlas en una película cargada de sentimentalismo y que solo impulsa a ejercer los sentimeintos de lso espectadores a flor de piel (lo que ya me parece un logro). Chicos/as, un poco más de criterio.
      De todas forma, como te dije, gracias por la crítica, siento a largarme, pero es para hacerme tan larga y pesada como la peli 😉 un beso.

  16. Mira, Sara, creo que no has entendido lo que queremos decir. Aquí hay dos cuestiones:

    – como película, es muy floja, independientemente del tema que trata, por las razones que se han dicho más arriba; si a ti te basta, me parece muy bien, pero a mí, y a mucha otra gente, no. En el cine, como en el arte en general, los subrayados encajan mal; es decir, que la reiteración, el abuso a la hora de insistir en un sentimiento, en una sensación, en una idea, suelen ser contraproducentes: pretenden producir un efecto, y por la insistencia, consiguen quitarle fuerza, efectividad, valor. Esta película es una ejemplo.

    – en cuanto a la historia real en que se basa, creo que merecía una película en la que se contara mejor, en la que hubiera personajes, guión, historia, ideas, sentimientos y sensaciones reales, no bañadas de lagrimeo; la historia es buena, simplemente tiene que limitarse a contarla. Pero lo han rebozado todo con un montón de clichés equivocados.

    Sospecho que no eres demasiado mayor; me agrada que encuentres motivaciones y valores en películas como esta; ese es el efecto positivo que tienen en algunas personas. Pero aquí nos interesa el cine, y como película, es uno de los grandes fiascos españoles de los últimos tiempos.

    Saludos

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