Mis escenas favoritas – Dos hombres y un destino

Momentazo de Dos hombres y un destino, western crepuscular dirigido por George Roy Hill en 1969, perfecto vehículo para el lucimiento de su pareja protagonista, unos Paul Newman y Robert Redford en plenitud de facultades que se mueven como pez en el agua en esta mezcla de acción, violencia, ironía, humor y melancólica despedida a un mundo de aventuras y libertad que desaparece. Colosal.

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17 comentarios sobre “Mis escenas favoritas – Dos hombres y un destino

  1. Maravillosa…, a esta película le tengo gran cariño.
    Con esta escena siempre sonrío.
    Me encanta el trío formado, el momento bicicleta, cada una de sus aventuras…, esa salida de caballos del vagón de tren, la química entre ambos…, el destino…
    Vamos un regalo.
    Besos
    Hildy

  2. No sabe nadar….me suena…jeje Es una pasada de escena. Me encanta cuando Robert Redford se aguanta la risa mientras Newman ríe a carcajada limpia al enterarse de que no sabe nadar. Qué complicidad derrochan estos dos actores, tanto aquí como en “El golpe” son colosales. Muy buena escena, sí señor. Abrazos.

  3. Una de la películas más atractivas,simpáticas y bien realizadas de la década de los sesenta.No tengo ningún tipo de duda.Todo funciona a la perfección.El director en estado de gracia.El guionista con unos diálogos maravillosos.Los actores,incluyendo a la guapa Katherine Ross.Su técnia,sobre todo su técnica.Esa implacable persecución rodada con un zoom especial diseñado para le película.Vemos a los perseguidores constantemente desde el punto de vista de los actores.El color cambiante del principio;el viaje realizado (maravilloso) y el escalofriante final. Creo,Alfredo,que la escena de Paul Newman en bicicleta acompañado de la canción Raindrops Keep Fallin’ on My Head,es todo lo que representa el cine y su expresión.Nos transmite la ilusión de la magia del cine.Después,cuando vemos la bicicleta abandonada en el río, que no es más que el mismo desencanto de un tipo de vida que se acaba.El color sepia nos traslada de nuevo a un pasado,que no deja de ser el presente,todo ese presente eterno a los que están condenados los personajes cinematográficos.Al fin y al cabo,cuando se inicia la película estamos viendo lo que vemos a través de un viejo proyector.Fellini recurriría a la misma técnica en La nave va.
    Ya puedes ver lo mucho que me gusta esta magnífica película rodada en una década donde el poeta Sam Peckinpah en ese mismo año realizaría otra maravilla de la historia del cine,Grupo salvaje.Allí,los personajes se caen del caballo y se ríen.Apoya las espaldas sobre un muro y traspasan el horizonte para morir.
    ¿Comprendes por qué no voy ahora al cine?
    Un fuerte abrazo y larga vida al buen cine.Al menos,el de nuestra memoria.

  4. Pues sí, Raúl, pero, según para quién, el cine de 1969 es “viejo”; ya ves tú qué tontería.

    El destino, sí, mi querida Hildy; cuando te diga que tenemos que ir a Bolivia, hemos de ir a Bolivia…
    Besos

    Pues Roberto, hay mucha más gente por ahí alérgica al nado; aquí tienes uno…

    Hay otra escena de corte parecido, Marcos, esa en la que, tumbados junto a una charca, ven acercarse a sus perseguidores y hablan de cuando estuvieron de vacaciones en Denver el verano anterior: ¿qué clase de atracadores se van de vacaciones?
    Un abrazo

    Francisco: me encanta esa frase de “has montado en mi bicicleta, y eso en algunos países árabes es igual que estar casados”.
    Abrazos

  5. Si no la he visto lo menos 8 veces no la he visto ninguna.

    ¡Qué pareja tan mágica Paul y Robert! Su salto desde el acantilado es emocionante cada vez que lo vuelves a revisionar.

    Gracias por recordarme que tengo que buscar su DVD (creo que anda perdido entre estanterías pero por ahí lo tengo seguro).

    Abrazos

      1. Pues no … 😆

        Además encaja perfectamente en el carácter grave, pero exento de dramatismo … casi rozando la chulería, con que esa pareja hace frente al peligro, al … destino.

        Saludos,

  6. Son casi casi unos inconscientes, unos eternos jóvenes que sólo buscan salir de este mundo dejando un bonito cadáver.
    Por cierto, westerns de Mateo Gil aparte, hace algunos años leí un artículo sobre un investigador, creo que alemán, que había “descubierto” a una pareja de norteamericanos que habían vivido en el norte de Argentina durante mucho tiempo, más o menos desde la muerte de estos dos hasta bien entrado el siglo XX. Él sostenía que eran los verdaderos Butch y Sundance, que no habrían muerto en Bolivia, pero creo que finalmente su teoría resultó falsa. Por cierto, en Bolivia, como el Che…

  7. Una maravilla de peli, compa Alfredo; la ví hace no mucho, y me transmitió una sensación de buen rollito impresionante; ésta es de las que te hacen enamorarte de este invento, y quedarte enganchado en él para los restos…

    Un fuerte abrazo y buena semana.

  8. Así es, amigo Manuel: buena historia, excelentes intérpretes (y no sólo la pareja protagonista), una dirección sublime, un guión espléndido… De lo que casi ya no hay.
    Abrazos.

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