1.000.000 de Escalones. ¡¡¡1.000.000 de GRACIAS!!!

El 4 de abril de 2007 nacía esta bitácora casi por casualidad, una mañana de aburrimiento en la que no tener nada que hacer provocó que, no sin cierta desgana, nos asomáramos por vez primera al mundo de la blogosfera.

Sin mucha fe en lo incierto de su rumbo, en lo corto de su vida, en su dudosa utilidad e inútil finalidad, y con enormes lagunas en unos erráticos contenidos que estaban todavía por determinar, la primera entrada, el primer movimiento de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak, subió al marcador la primera visita en la primera jornada. Al día siguiente, fueron ocho. Hoy, cuatro años, cinco meses y dos días después, tras novecientos sesenta y cinco posts y casi diecinueve mil comentarios, las visitas han llegado a la mágica cifra del millón. En este tiempo, el blog ha saltado a la organización de proyecciones de películas, a la presentación de libros, a la prensa digital, a la radio, ocasionalmente a los periódicos y, dentro de nada, al papel impreso en forma de libro.

Todas esas cifras, sin embargo, palidecen ante el hecho de haber descubierto y trabado amistad con el impagable tesoro que suponen decenas de personas a las que hemos llegado, o que han llegado a nosotros, gracias al cine, a su amor por ver y hablar de cine, a compartir películas, secuencias, momentos, músicas, alegrías, lágrimas, sustos y emociones. Y algún que otro café.

Y eso no es todo. El blog nos ha permitido viajar, acercarnos a la naturaleza.

Y, modestia aparte, también ha proporcionado ocasiones de triunfar con el bello sexo.

Por no mencionar las invitaciones a los restaurantes más caros para degustar, por ejemplo, algunos de los pescados más exóticos.

Incluso el éxito del blog, traducido a petrodólares, nos ha permitido agenciarnos una pequeña propiedad en el campo de la que disfrutar los fines de semana.

Por más que a veces sea desagradable discutir en las juntas de vecinos.

En suma, más de cinco años en la mejor de las compañías, esas personas que, a modo de los 39 escalones de Alfred Hitchcock en su película de 1935, permanecen en la sombra, al otro lado de la red, haciendo cada día de esta bitácora un lugar hecho desde el cine, para el cine y por las personas que aman el cine, pero sin limitarse al cine.

Aunque resulta un tributo demasiado escaso y triste a todas ellas, lo único que podemos decir es ¡¡¡¡UN MILLÓN DE GRACIAS!!!! (Por cierto, ¿alguien tiene cambio para el billete de más arriba?)

Y nada, que he llamado a unos colegas para celebrarlo en el salón de mi casa; aquí está el vídeo…