In memoriam – Tony Scott

Vale: su cine era más bien tirando a malo que otra cosa, a excepción de Amor a quemarropa (True romance, 1993), salvada sin duda por el guión de Quentin Tarantino. Y vale: seguramente Tony contagiara a su hermano Ridley sus malos vicios tras las cámara, que fuera responsable final de que su hermano sea incapaz de hacer una película en condiciones desde, seguramente, Black Hawk derribado (2001), y antes desde La sombra del testigo (1987) -algunos dirán que desde Thelma & Louise (1991)-. Pero su final, saltando desde el puente Vincent Thomas de Los Ángeles directo al océano, le ha hecho merecer un lugar entre estas necrológicas. Fuera de bromas macabras ante lo que de justicia poética pudiera haber tenido su último gesto a la vista de su filmografía, resulta inquietante pensar en el tormento interior que puede forzar a una persona a poner fin a su vida de manera tan trágica, máxime cuando ha alcanzado ciertas cotas de popularidad y reconocimiento en su profesión, por más que no fuera del mejor modo posible. El éxito, el poder trabajar en lo que uno quiere y ganarse la vida con ello quizá no da la felicidad, pero no es mal salvavidas cuando lo demás no va bien. En todo caso, descanse en paz.

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13 comentarios sobre “In memoriam – Tony Scott

  1. No tenía ni idea y la verdad es que impresiona cómo ha dado fin a su vida. Me vienen así los recuerdos unidos a su filmografía. En los años 80 acudía a ver Top Gun y confirmé que Tom Cruise no era el hombre de mis sueños de celuloide. En los noventa me entusiasmó esa burra historia de amor que se llama Amor a quemarropa y recuerdo un cinefórum surrealista. En el siglo XXI descubrí en dvd esa película de vampiros posmodernos, El ansia, y de veras que me lo pasé bien con Déjà vu. Luego hay mucho de su filmografía que no me llamó nunca la atención.
    Besos
    Hildy

  2. Fíjate, mi querida Hildy, que más de una vez habré pensado yo mientras veía una de sus películas eso de tirarlo por algún sitio. Pero en fin, poniéndonos serios, la verdad es que me parece un final terrible. Y, sobre todo, me causa eso, inquietud, impresión, perplejidad.
    Besos

    Ah, Celebes, entonces eres tú el que la recuerda… Es broma.

  3. Pues sí, era algo de esperar, tenía que haber una razón traumática de lo más poderosa. Recuerda al caso de “El conquistador de Mongolia”, quizá lo conozcas porque es muy popular. Ante el gran número de miembros del equipo técnico y del reparto de la película que contrajeron cáncer (hablamos de entre un tercio y la mitad de un equipo de unas 400 personas) entre el año de la película (1956) y unos veinte años después, se relacionó con el hecho de que el rodaje hubiera tenido lugar entre Nevada y Utah, muy cerca de donde el ejército norteamericano había realizado pruebas nucleares durante años. No solo eso, sino que Howard Hughues, el productor, dispuso que toneladas de tierra del desierto fueran traladadas a los estudios para el rodaje en interiores. John Wayne, Susan Hayward, Dick Powell y muchos otros murieron a causa de la enfermedad; Pedro Armendáriz, uno de los que primero la sufrieron, con especial virulencia además, cuando tuvo conocimiento de que ésta era irreversible, se saltó la tapa de los sesos a tiro de revólver.
    En fin, lamentable, y muy triste.

  4. Realmente trágico.Yo he visto en sus películas ese pulso narrativo abocado al fracaso interior.Sus filmes tienen mucho de videoclip,veloz,urgente,sincopado,sin ningún tipo de sentido.Y ese salto al océano;su última escena rodada.
    Descansa en paz.

    Un fuerte abrazo

  5. Es verdad, sus películas son siempre carreras vertiginosas en lo que lo importante no es ni dónde empiezan ni dónde acaban, ni tampoco el viaje, sino la velocidad. Demasiada manufactura, demasiado sello de “producto de consumo”. Demasiado Hollywood.
    Abrazos

  6. Siempre y cuando se tenga claro cuándo es “a tiempo”; y siempre que eso lo decida uno, claro.
    En este caso parece que la familia ha desmentido lo de la enfermedad terminal, así que ya no está tan claro que haya sido una salida “oportuna”.
    Besos

  7. Vaya veranito llevamos…. :-((

    Lo de este hombre ha sido una sorpresa y una incógnita que tarde o temprano volverá a primera plana: que no me gustara mucho su cine no quita la sorpresa por esa decisión tan drástica, máxime en un tipo con esposa y dos hijos pequeños y sin problemas económicos a la vista.

    La vida es complicada y la muerte nunca ayuda…

    Un abrazo.

  8. Muy triste, sí, y muy tremendo. Y, a la vista de la negación de la familia acerca de lo de la enfermedad terminal, incomprensible. Porque además de todo eso que dices, tenía proyectos en marcha, y participaba activamente en ellos.
    Un abrazo

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