Vidas de película – Dorothy Dandridge

Dorothy Dandridge es otra de las momentáneamente célebres estrellas de Hollywood que quisieron pasar a la otra vida antes de hora. Su lugar en la historia del cine lo tiene garantizado por ser la primera intérprete negra nominada al Oscar a la mejor actriz principal, lo que ocurrió por Carmen Jones (Otto Preminger, 1954), cinta musical que adaptaba la obra de Prosper Merimée a un entorno sureño y militar de los Estados Unidos, y cuyo reparto, al modo de los montajes shakespearianos de ambiente caribeño del Mercury Theatre de Orson Welles, estaba formado íntegramente por actores y actrices negros. La misma fórmula, con el mismo director, y con la misma protagonista, se emplearía en 1959 para Porgy y Bess.

Sin embargo, pudo verse cantar y bailar a Dorothy Dandridge mucho antes en la gran pantalla, aunque de forma anónima y un tanto escondida, nada menos que en el extenso número musical que Harpo Marx comparte con un buen puñado de cantantes, bailarines y figurantes negros de todas las edades en la fenomenal Un día en las carreras (A day at the races, Sam Wood, 1937).

Nacida en Cleveland en 1923, comenzó a cantar y bailar junto a su hermana Vivian hasta que alcanzó cierta notoriedad al aparecer en una de las películas de la serie de Tarzán que interpretó Lex Barker, Tarzán en peligro (Tarzan’s peril, Byron Haskin, 1951). Después de la exitosa dupla de películas con Otto Preminger, aparecería en el melodrama interracial Una isla al sol (Island in the sun, Robert Rossen, 1957), junto a James Mason, Joan Fontaine, Stephen Boyd o Joan Collins.

La fama y el trabajo se fueron tan fácilmente como habían llegado, y su carrera sufrió un parón irreversible y definitivo a comienzos de la década de los 60. Sumida en una depresión y enganchada al alcohol, comenzó a cantar y bailar en locales nocturnos. Finalmente, se suicidó mediante una sobredosis de barbitúricos en septiembre de 1965, a los 41 años, en plena ebullición por los derechos civiles, un camino que ella había contribuido notablemente a abrir. Había estado casada dos veces, pero en el momento de su muerte estaba sola y abandonada por el Hollywood donde fue una estrella durante apenas cuatro años.

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10 comentarios sobre “Vidas de película – Dorothy Dandridge

  1. A Dorothy Dandridge la conocí a través de Carmen Jones y del melodrama Una isla al sol. Y me gusta en ambas. Estoy deseando conseguir Porgy and Bess. Dandridge es otra muestra de talento desaprovechado en una época donde los actores y actrices negros les costaba encontrar buenos personajes cinematográficos más allá del estereotipo. Hasta que llegó Sidney Poitier con el que precisamente actuó Dorothy en Porgy and Bess… Ella fue de las que abrió camino. Parece ser que mantuvo un romance con el director que la dirigió en Carmen Jones y Porgy and Bess, Otto Preminger… Su vida como bien señalas fue triste, triste, triste… aunque trató de luchar y cambiar las mentalidades.

    La buscaré en UN DÍA EN LAS CARRERAS…

    Besos
    Hildy

  2. Está claro que para ligar no hay que venir al sur, como decía la Carrá, sino ser director de cine, porque anda que no mojaban los tíos…
    Bueno, el caso es que la Dandridge tenía una de esas presencias poderosas que, en otro cine o en otro tiempo, hubiera determinado irremisiblemente otra carrera, otro tipo de papeles y de películas, y mayor vigencia. Hollywood la devoró, como a tantos y, sobre todo, tantas.
    Besos

  3. El enésimo juguete roto de Hollywood, compa Alfredo; por cierto, se hizo una peli biográfica sobre ella, según he descubierto en la IMDB, protagonizada por Halle Berry (con la que guarda un parecido más o menos razonable, vaya…). No conozco nada de su trayectoria artística, no he visto ninguna de sus pelis, pero no se puede negar que tenía un atractivo físico enorme. En fin…

    Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

  4. Lo que sabe mal de este caso es que la rotura del juguete se debe esta vez más a climas ajenos que a errores propios. Lo que demuestra el caso de Dorothy es que por más que una intérprete negra fuera capaz de emplearse con solvencia en personajes y películas de lo más variopintas de manera más que notable, no era suficiente para “normalizar” su presencia en Hollywood. Por eso la sensación que a mí me deja es más amarga que en otros casos en los que las drogas, la debilidad propia o las tendencias masoquistas han arruinado carreras; a Dandridge le pudo la época que le tocó vivir.
    Halle Berry no le llega a esta a la suela del zapato. No hablo del físico -es algo que no me importa cuando me siento a ver una película-, sino de su poder en la pantalla.
    Abrazos

  5. Tardé bastante en poder ver primero Carmen Jones y luego Porgy & Bess, ambas en la tele, pero recuerdo como si lo viera ahora mismo el enorme cartel publicitario de Carmen Jones que permaneció durante años instalado en el vestíbulo de uno de los ¡cuatro! cines que había en mi pueblo cuando yo era un infante que acudía a ver, justamente, películas trasnochadas como el Tarzán de Lex Baker en doble sesión con Rocío Dúrcal.
    Me enamoré -también- de la Dandridge sin saber siquiera cómo se llamaba, esplendorosa en el cartel.
    Evidentemente, cuando la ví por primera vez ya había fallecido; la injusticia habitual para con las actrices que se acercan a la cuarentena era especialmente cruel con las que además no pertenecían al subgénero “wasp”.
    Merecido recuerdo, en cualquier caso.
    Un abrazo.

  6. Jopé, Josep, menudo programa doble…
    Cuatro cines juntos en locales distintos es un vestigio de un mundo ya imposible. Como los carteles, como las pantallas grandes y las butacas cómodas. Como las presencias poderosas por la forma en que sabían dotar a sus personajes de encanto y dimensión.
    Abrazos

  7. Triste historia la de” Dorothy Dandridge “.Como bien dices, por ahí arriba,devorada ,por el nunca insaciable,Hollywood .Desde luego llenaba mucho más la pantalla que Halle Berry, a parte de ser bastante mejor actriz.

    Lo que cuenta Josep me hace sentir nostalgia de los cines grandes con grandes pantallas butacas cómodas .Y aquellos maravillosos carteles, obras de arte, que anunciaban las películas. Lo dicho; pura y dura nostalgia de lo que era ir al cine a ver buen cine …
    Saludicos

  8. He visto todas las películas que mencionas y no me había dado cuenta de su intervención en esa película que he visto,veo y veré hasta el día de mi muerte,Un día en la carreras.Pero te cuento una cosa muy curiosa.No he reparado en ella, porque la cantante negra de esa obra maestra es Ivie Anderson,poca gente se ha dado cuenta.Ivie fue una de las mejores cantantes de jazz de su época.Grabó y actuó en directo cientos de veces con el gran Duke Ellington.En la película de los Marx está tan bien caracterizada como “la negra del campo” que escapó a la mirada y al oído de los fans del jazz.

    Ay,siempre es buen recordar a toda esta gente.

    Un fuerte abrazo

  9. Es que aparece como figurante, y muy discretita. A mí me la tuvieron que señalar con el dedo para identificarla.
    No conocía el dato de ese prodigio de la canción que destaca tanto en esta larguísima secuencia. Tomo nota.
    Abrazos

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