La tienda de los horrores – Vicky Cristina Barcelona

Vale. Es perfectamente comprensible que Woody Allen haya restringido al máximo los rodajes en Estados Unidos en general y en Nueva York en particular. Rodar en su país de origen se ha puesto terriblemente caro para películas de presupuestos tradicionalmente modestos como las suyas, lo cual le ha hecho buscar fuera de Norteamérica las vías de financiación que le permitan filmar sus proyectos a su gusto y sin intromisiones de productores, contables y financieros que impongan tal o cual protagonista o este o aquel cambio en el guión a fin de controlar económicamente la solvencia de la producción y de obtener seguridad en cuanto a una rentabilidad taquillera del film que les permita recuperar una inversión muy superior a lo que Allen ha estado acostumbrado a manejar en su carrera. O sea, que el fenómeno se entiende. También se entiende que a Woody Allen le haya resultado más fácil, por razones económicas, culturales, sociales y cinematográficas, parir sus películas no norteamericanas en Reino Unido, las cuales, por nivel de interés y calidad (excepto Conocerás al hombre de tus sueñosYou will meet a tall dark stranger-, bodrio máximo), no han desentonado demasiado del conjunto de la obra woodyalleniana, en especial la excepcional Match point. Cuando se ha salido del entorno anglosajón, la cosa ha caído en picado, y si Midnight in Paris es una obra que ha tenido mucha mejor prensa de lo que, a nuestro juicio, merece, por más que reúna muchos de los temas y personajes propios de Allen y algún que otro gag supremo (ese detective en el tiempo…), Vicky Cristina Barcelona (2008) es un absoluto desastre que puede ser considerado sin duda ni competencia la peor película de toda la filmografía de Woody Allen. Aunque, también puede y debe decirse, al final quien escribe no sabe qué es más abominable, si la película en sí o la macrocampaña publicitaria paleta, cateta, provinciana y bobalicona emprendida por los medios de comunicación españoles, especialmente catalanes, por la presencia de Allen rodando en España, siempre con la cretina canción que aparece en el film dando por saco…

Porque la canción, ya para empezar, es asquerosa. Dicen que Allen la escuchó por casualidad y que buscó al grupo barcelonés que la interpreta para conseguir que figurara en la banda sonora de su film. En fin, a un servidor eso le importa poco, y no se ha tomado la molestia ni de averiguar el nombre del grupo ni nada de quienes la perpetran. La cancioncita apesta, y eso es todo. Y cada vez que suena, siempre la misma entradilla, siempre el mismo fragmento de la letra, siempre la misma vocecita de pitiminí, da asco. Dicho lo cual, solo es el primer aspecto detestable de una película fallida en todas las líneas excepto, quizá, en la interpretativa.

El guión de Allen es de los más flojos que ha dado a luz. Sus ideas están ahí, su querencia por la fragilidad de las relaciones humanas, la inestabilidad en el amor, la inconstancia e inconsistencia de los sentimientos. Pero la ejecución es lamentable. Allen estructura la película con la idea de choque, de contradicción. En primer lugar, las distintas personalidades de Vicky (Rebeca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson), dos norteamericanas que viajan a Barcelona por distintos motivos, personales y profesionales: conservadora, algo puritana, racional e inflexible la primera, liberal, espontánea, pasional la segunda. En segundo lugar, el choque cultural, el encuentro que supone el descubrimiento de una ciudad europea, uno de los epicentros culturales del continente, con unas mentalidades norteamericanas vírgenes en muchos aspectos, que han crecido y se han formado con referencias, y que se hallan de golpe introducidas en el mundo que hasta entonces solo conocían por los libros y las fotografías. En tercer lugar, la propia estructura de las relaciones emocionales del film, el papel de vértice que el pintor Juan Antonio (Javier Bardem) supone para las dos jóvenes americanas, que establecen con él una extraña relación a tres bandas, en la que las dos muchachas parecen sumar sus características contrapuestas para aparecer ante Juan Antonio como una única amante con dos cuerpos,  y para María Elena (Penélope Cruz) su ex esposa, una mujer mentalmente desequilibrada, un torbellino de fiereza y temperamento del que Juan Antonio se siente en cierto modo dependiente. Pero ninguna de estas relaciones ni situaciones posee fuerza, entidad, elaboración. Al igual que la estética y el diseño de las secuencias, una postal viajera de vacaciones que Allen se monta como recordatorio de un verano de rodaje, una mera recopilación de estampas que se puede equiparar a las colecciones de recuerdos de una tienda de souvenirs o de tarjetas de un estanco de una  zona turística, los personajes de Allen, sus diálogos, sus comportamientos son superficiales, planos, absurdos, caprichosos, incoherentes, vacuos. La presunta carga emocional o intelectual del filme, la personalidad artística y culta de sus protagonistas y demás personajes queda diluida en los clichés de unas frases altisonantes pero vacías, en un discurso elemental, primitivo, descolorido, banal como nunca antes -ni después- en Allen. Los personajes se mueven por impulsos caprichosos, por teledirección de un guión artificioso y vulgar, sin estilo ni construcción.

En el apartado interpretativo, pocas veces se vendió tan barato un Oscar a la mejor intérprete de reparto (Cruz). Los mejores momentos de la cinta, sin embargo, son aquellos en los que Bardem y Cruz alternan el inglés y el español en cualquiera de sus temperamentales combates físico-dialécticos. Hall y Johansson, y por extensión el resto del reparto anglosajón (incluida la excelente Patricia Clarkson) no hacen sino hablar de banalidades, exponer vaguedades y mantener duelos sentimentales o emocionales postizos, forzados. Todo ello acompañado de una insoportable voz en off que nos va contando toda una serie de tonterías (rutas turísticas, lo que los personajes compran, comen, piensan o sienten) que no aportan nada y que no enriquecen, sino que estropean cualquier intención de ofrecer una historia que pueda llamarse tal. Ni siquiera el morbo erótico, vendido hasta la saciedad en las promociones de la película -el beso lésbico de Penélope Cruz y Scarlett Johansson o la supuesta escena del trío que el montaje definitivo nunca incluyó-, inexistente, logra levantar una cinta gratuita, un exabrupto alleniano impropio de él, el punto más bajo de su carrera.

Acusados: todos

Atenuantes: Barcelona es muy bonita

Agravantes: la puñetera canción, repetida machaconamente hasta que licua el cerebro

Sentencia: culpables

Condena: Woody Allen, absuelto; el resto, rodar Vicky Cristina Papúa Nueva Guinea (último lugar donde se ha constatado la presencia de tribus que practican el canibalismo…)

Anuncios

18 comentarios sobre “La tienda de los horrores – Vicky Cristina Barcelona

  1. Desde luego un gran pastelazo del genio de Manhattan. Esta película no tiene sentido .Ninguno.Los diálogos son horribles. Los personajes no se sostienen por ningún lado. La banda sonora…bueno, que Woody tiene que quedarse en la vieja Nueva Orleans. Woody comete otro error
    cuando dice que Barcelona es la mejor ciudad de Europa, pero cuando tiene un momento se va a Asturias, me parece bien, pero que no me meta en su peli las guitarras flamencas. Ya lo has dicho todo, amigo, pero a mí me queda algo más que añadir: criticaron esta película la gente de Barcelona diciendo que no había retratado a la ciudad tal y como es. Eso sí me parece una estupidez. Yo les pregunto: ¿Es su Manhattan la Manhattan real? ¿El Brooklyn de Paul Auster es el Brooklyn real? ¿La Roma de Fellini es la Roma real? Acepto todas las críticas de este bodrio de película, pero es estas cosas no, porque por este hilo podríamos no acabar nunca y precisamente nos gusta los lugares imaginarios de los artistas, porque la ciudad no es una sino el número de habitantes y el número de percepciones de los turistas, y de los fumetas, y de los locos,..
    Creo que el género más acorde para una ciudad como Barcelona es el underground, pero no deja de ser mi visión personal, claro. A mí me gustaría pedirle al viejo genio que deje de hacer una película por año y que las elaborara mejor. Que deje de tocar el clarinete en directo y que tocara en su lavabo, ,a solas, y, que descanse un poco más. Una amiga que trabaja en el Museo Picasso de Barcelona lo vio en persona allí. Me dijo que se sentó en un escalón y se quedó dormido.
    Bueno, paro ya. Excelente, como siempre.

    Un fuerte abrazo

  2. Es lo que tienen los escalones, amigo Paco, que hacen dormir casi casi sin querer…
    Tienes toda la razón, las percepciones de una ciudad son tantas como habitantes tiene y visitantes recibe. En fin, una catetada como otra cualquiera. Quizá se trataba de nacionalistas que querían ver “su” Cataluña en pantalla, o bien de promotores turísticos que querían que se viera su hotel, o bien de paletos que quieren que todo el mundo se quede en Barcelona 92 (que la flecha ni entró en el pebetero…). El caso es que coincido contigo, y que hay muchas otras cosas que criticar con más justicia.
    Me apunto a tu sugerencia; Allen ya está mayor, así que mejor le vendría descansar y marcarse alguna película de esas que dejan con la boca abierta en manos de un octogenario, tipo Lumet y “Antes de que el diablo sepa que has muerto”.
    Abrazos, amigo.

  3. A Woody no le dejaron en paz en la ciudad condal,sobre todo,sus políticos.Todos querían salir en la foto.Mira que llegan a ser provincianos los jodios.Luego le salieron los “directores” de esta ciudad.¡Pero si no existen! Sí,salieron de sus sillones de escuela de cine y se quejaron de que a él le daban dinero y a ellos,no.En esta ciudad,a mi juicio,solo existen un par que no se mencionaron:Pere Portabella y José Luis Guerin.El más enfadado fue Ventura Pons,que aquí le llaman, precisamente el Woody Allen de Barcelona.Y una mier…Este tipo solo le gusta el pan con tomate y joder las obras de los escritores en la que se basan sus películas.Su bodrio de peli Animales heridos está basada en un libro de relatos de Jordi Punti y a mí me contó personalmente Ignacio Martínez de Pisón,amigo personal del escritor,que Puntí no puede ni verlo. Y ¿por qué es el único que consigue dinero para dirigir? Tiene buenos amigos en el Palau de la Generalitat.Me parece que hoy nadie recuerda que en esta ciudad se filmó parte importante de El reportero de Antonioni o El guateque de Blake Edward,entre otras.

    Un abrazo

  4. Recuerdo, en efecto, que Allen se “quejó” de la falta de libertad de movimientos y de intimidad que sufrió en España. Normal que no haya vuelto…
    Ventura Pons… He visto media docena de sus películas y, lo siento, pero no me interesa para nada. También debe de tener buenos amigos en TVE; La2 es lugar habitual para sus películas. Es igual, sigue sin interesarme.
    En Barcelona, de todos modos, también habéis tenido la infumable “La tabla de Flandes” o “Los supercamorristas”, con Jackie Chan haciendo de las suyas entre taxis negros y amarillos…
    No te me sulfures, hombre.
    Abrazos

  5. A mí hubo algo en esta película que me impactó para siempre… un pintor bohemio en Barcelona, así como si nada, toma un avión privado con dos pibitas y se las lleva como un relámpago a Oviedo.

    Eso es muy habitual entre los pintores bohemios y en esta tierra en general…

    Espera que me cojo mi avión privado con piloto y en un segundo estoy en Zaragoza…

    Pese a todo, yo como siempre, saco algunas cosas que me gustan… Y he de reconocer que me reí bastante con Pe y sus ataques de furia…

    Beso
    Hildy

  6. ¿Es cierto lo del canibalismo? jejeje Será la primera vez que Woody Allen no acierta en la música de su película, sin duda. Casi veo esta película como una excusa para rodar en Barcelona. De hecho, las películas con mediapro tienen mucho de eso, ¿no? Tenía que hacer cierto número de películas y parece que Allen se ha apresurado, disminuyendo así la calidad. Y eso que “Midnight in Paris” me gustó. Un abrazo.

  7. Bueno, Hildy, es que te fijas en unas cosas… De todos modos, en cierta manera, Allen siempre es precursor de algo: al fin y al cabo, en España ahora mismo hay varios aeropuertos sin circulación de aviones, que si Castellón, que si Ciudad Real, que si Lérida, que si Huesca-Pirineos, que si Vitoria… De alguna forma, Allen ya manifestaba el caos aéreo español…
    Fuera de bromas, la peli es una gilipuertez de aúpa. Y sí, puede que Pe se cabree bien, pero, ¿eso merece un Oscar? Por otro lado, no entiendo los motivos de sus cabreos, ni sus explosiones, ni su neurosis. Es que, sencillamente, no hay personaje. Le da por estar loca como podría darle por ser ninfómana, cleptómana, agorafóbica o chimpanzoica. Da igual.
    Besos

    Marcos, puedes ir tú mismo y comprobarlo… Más que una excusa, es, como digo más arriba, la forma que tiene Allen de seguir rodando los proyectos que quiere sin intromisiones de quien ha de poner el dinero. Mientras en Europa le dejan hacer lo que quiera -y Allen lo agradece fabricando postales-, en USA ya no podría hacerlo, porque los costes se han disparado y nadie quiere darle un cheque en blanco sin seguridad de obtener rentabilidad. Puede, en efecto, que también haya algo de prisa; es lo que tiene pretender mantenerse en un proyecto por año.
    Abrazos

  8. La peli es mala de consideración. Todo lo que ya habéis apuntado y algo que os habréis dejado en el tintero.
    A todo esto, el maestro es eso, un maestro, pero no un semidios. Lo digo porque al ritmo que escribe y rueda, es imposible que la estadística continuara impoluta a su favor durante mucho tiempo, es decir, a más trabajo frenético, más cagadas. Pura probabilidad.

  9. Toda la razón; así, a bote pronto, como cagadas completas: esta, “Conocerás al hombre de tus sueños” y “A Roma con amor”. Semicagadas: “Midnight in Paris”. Y creo que, en efecto, a poco que se pongan, la estadística aumentará, sí. Aunque el viejo Woody vuelve a Manhattan para su próxima película.

  10. Ni te imaginas, amigo Alfredo, la lata que dieron con la promoción de esa película antes, mientras y después del rodaje en Barcelona.

    Suelo sintonizar RAC1 mientras paseo por las mañanas con Llamp y me harté de escuchar detalles y rollos inacabables en forma de supuestas anécdotas interesantes: incluso parecía una competición para conseguir aparecer en alguna escena a modo de “bulto vip”.

    El resultado es que le tomé una inquina terrible y hasta ahora, a pesar de las muchísimas oportunidades, todavía no me ha apetecido verla.

    Te leo a tí como he leído a otros y crece la sensación que, efectivamente, salvo lo que ha rodado en ambiente sajón, Woody no acaba de cumplir con las expectativas; coincido también en que haría mejor rodando menos cuidando la calidad.

    Un abrazo.

  11. Deduzco que Llamp es un perro…
    Creo que el visionado incrementará esa inquina tuya por la película.
    La excepción, quizá, a esa garantía de ambiente sajón que mencionas, sea, parcialmente, “Todos dicen I love you”, aunque a todas luces es una película americana.
    Un abrazo

  12. No la he visto.Ni pienso verla.Mira que me gusta Allen.Y ni por esas.
    Ha merecido la pena que se rodara la peli solo por leer tu estupendo post.
    Saludicos

  13. Oye, pues eso que te llevaste por delante. Una hora más invertida en esto es de las horas más desaprovechadas que puedes perder en tu vida, cinematográficamente -y con pretensiones- hablando, claro. Aunque Woody siempre es Woody, y siempre, siempre, hay al menos un brote de genialidad. Aunque la película, como esta, sea un truño.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s