Mis escenas favoritas – Tierra y libertad

Aprovechamos esta conmovedora escena (no se sabe realmente qué conmueve más, si lo emotivo de la situación, si los altos ideales de sus protagonistas, o más bien su ilusa ingenuidad y su patetismo) de Tierra y libertad (Land and freedom), dirigida por Ken Loach en 1995, para invitar a nuestros queridos escalones a la última sesión del III Ciclo Libros Filmados, organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores en colaboración con Fnac Zaragoza-Plaza de España.

Tierra y libertad retrata, inspirándose lejana y libremente en la excelente novela de George Orwell Homenaje a Cataluña, la odisea de un joven comunista inglés que, encontrándose en paro y viendo a la sociedad británica en pura connivencia con el fascismo alemán (como así fue hasta que económicamente dejaron de salir las cuentas), viaja a España para combatir a Franco, Hitler y Mussolini al lado de las Brigadas Internacionales en el frente de Aragón.

Cinta muy valiente y muy valiosa desde el punto de vista histórico, rodada entre Liverpool y Mirambel (Teruel), cosechó en su momento muy buenas críticas (se hizo con el premio FIPRESCI de la Crítica Internacional en el Festival de Cannes, obtuvo el premio Félix a la mejor película europea…) y obtuvo el favor del público (más de millón y medio de euros de recaudación), a pesar de que es una obra ejemplar de lo mejor y de lo peor de su autor, el poder y la convicción de su denuncia política y social unidos a los constantes subrayados, a las obviedades y a los mensajes panfletarios que hacen perder fuerza y llenan de huecos, precisamente, de forma paradójica al propio mensaje último del film que éste pretende resaltar. Con todo, una excelente película que nos dará ocasión para tratar en el coloquio múltiples cuestiones, desde el tratamiento que el cine hace de la historia y de la memoria histórica, pasada o reciente, la influencia que el paso del tiempo puede tener en el resultado final de este proceso, las relaciones entre ideología, propaganda y cine, y también de cuestiones no estrictamente cinematográficas ligadas a los hechos que narra la película.

III Ciclo Libros Filmados, organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores en colaboración con Fnac Zaragoza-Plaza de España:

– martes, 20 de noviembre de 2012: Tierra y libertad, de Ken Loach, inspirado en Homenaje a Cataluña, de George Orwell.

– 18:00 horas: proyección

– 20:00 horas: coloquio avec moi

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45 comentarios sobre “Mis escenas favoritas – Tierra y libertad

  1. Tema que me interesa mucho,amigo.La Guerra Civil Española todavía le falta la gran película.Ahora estoy liado en un berengenal con un ciclo sobre el cine en la Guerra Civil.Quizá empiece con esa maravilla que es Sierra de Teruel/Espori,de André Malraux pasando por Raza de José Sáez de Heredia y La hora de los valientes,película que extrañamente no tuvo difusión,incluso es difícil de conseguir en DVD…
    Tierra y libertad creo que lo que falla es en su excesivo romanticismo y, sobre todo,en la objetividad o rigor histórico (a pesar de haber contado con el asesoramiento de dos especialistas).El autor británico,que se considera un militante socialista y simpatizante de ese Partido Obrero de Unificación Marxista,parece inspirado en el famoso libro del ex comunista George Orwell Homenaje a Cataluña-centrado en los hechos de Mayo-,pero no explica bien esa pequeña guerra civil dentre de la Guerra Civil.Así,el fácil didactismo del relato y el enfrentamiento entre los que querían hacer primero la revolución (anarquista y POUM) y aquellos que daban preferencia o querían ganar antes la guera (Partido Comunista y Gobierno republicano español y de la Generalitat) resulta soslayado o pobremente resuelto y solo puesto en evidencia a través de la actitud de varios personajes,incluso de forma humorística (la recreación de la señora que viene de la compra,por ejemplo; o el compañero inglés de la barricada de enfrente,en el barrio de La Ribera),sin que el espectador no especialista sepa bien de qué va.

    Este comentario debe tomarse como una simple opinión abierta a todos los flancos.

    Un fuerte abrazo desde la trinchera contemporánea (la pantalla de un ordenador)

  2. emociona ver al ya fallecido actor catalán Jordi Dauder, internacionalista él, fuera de las últimas contiendas electoralistas MASificadas…perdido estoy: no escribo mucho en los blogs, pero siempre te tengo presente, un gran abrazo

  3. Pues por ahí va, Paco, lo que tenía pensado comentar, la tibieza de ciertos aspectos, la demagogia en otros, y el continuo subrayado ideológico-panfletario-sentimental que estropea el conjunto general. Además, hay una descompensación entre lo dramático y la intención realista documental del estilo visual escogido. En fin, supongo que ha perdido peso con el paso del tiempo.
    Creo, a efectos de ese ciclo que preparas, que son más afortunadas las películas sobre los ecos de la guerra que sobre la guerra misma.
    Abrazos

    Así es, se nos fue hace poco, y muy militante él, como actor y como ciudadano.
    Encuéntrate, amigo Dante, y vuelve siempre que quieras.
    Fuerte abrazo

  4. Francisco Machuca, un matiz a tu comentario, sin ninguna importancia ni relación con la entrada, sólo ser puntilloso: no es que unos quisieran hacer antes la revolución y que otros quisieran antes ganar la guerra. Es que unos querían hacer la revolución y los otros no, ya que sólo querían seguir en el poder.

    Salud.

  5. Bueno, Durrutista, únicamente a efectos de ser puntillosos: del ideario de unos y otros, y de su puesta en práctica durante la propia guerra, se infiere que esa diferencia de prioridades existió tal cual. Es decir, que lo que unos y otros pudieran hacer tras terminar la guerra queda sujeto al terreno de la opinión o, mejor aún en este caso, el de la especulación. En todo caso, el resultado fue el que fue, y de haber tenido éste signo contrario, me temo que las cosas no hubieran sido mucho mejores ni para los ciudadanos ni para el país.
    Salud.

  6. Más que diferencia de prioridades yo creo que era diferencia de estrategias: los primeros hacer la revolución y con ello acabar con el fascismo; los segundos ganar la guerra para seguir manejando el poder. Efectivamente lo que hubiera pasado en cada caso es mera especulación. Por cierto, al hilo de esto, hay una ucronía escrita por Jesús Torbado llamada “En el día de hoy” que plantea qué hubiera pasado de ganar el bando republicano. No la he podido leer aún, le tengo ganas.

    Salud.

  7. Bien, Durrutista, pero ese “para seguir manejando el poder” tras ganar la guerra, es un juicio de valoración, no un hecho (ojo, entendiendo que para los comunistas hacer la revolución es una forma de seguir manteniendo el poder en exclusiva; por otra parte, no conozco ningún ideario político cuyo fin último no sea conservar o manejar el poder), ya que de haber sido el resultado de la guerra otro, múltiples factores hubieran incidido en la conformación última del bando ganador, y los comunistas no hubieran tenido garantizado, ni mucho menos, el control del poder (de hecho ya se vió cuarenta años más tarde lo comunista que era realmente la gente en España).
    Al hilo de eso, me parece muy oportuno que aportes ese título -que buscaré- porque ya el planteamiento resulta más que interesante, porque imagino que fabulará sobre todas estas cuestiones (la más que segura represión sangrienta, la división entre los vencedores, la postura internacional, la más que previsible invasión alemana durante la II Guerra Mundial, etc., etc.). Sin embargo, como digo, el resultado para el ciudadano medio y para el país no hubiera variado demasiado (en cuanto a muertes y retraso acumulado en distintos aspectos), si bien, aunque los brazos ejecutores y las víctimas de la represión hubieran sido otros, la responsabilidad última de todo lo ocurrido hubiera continuado recayendo en los mismos, o sea, en quienes la tienen y la tendrán siempre, por mucho que intoxiquen la memoria histórica de todos.

  8. A mí la escena me emociona… Esta película es una interpretación de un aspecto determinado de la Guerra Civil (la historia está contada desde el punto de vista de un personaje que además es un observador externo que se implica en la contienda y trata de comprender), un periodo complejo donde confluyen un abanico de verdades y visiones. Lo bueno de estas películas es que te hacen indagar, informarte, leer más historia, testimonios, contrastar detalles, conocer ideologías, pensamientos, tendencias… Profundizar y abrirte camino en la complejidad de este periodo que sin embargo es importante que no caiga en olvido y descubrir todos los matices posibles para una mayor comprensión. El debate constructivo siempre enriquece y abre caminos.

    Es cierto el romanticismo e idealismo de la propuesta pero creo que ese romanticismo y ese idealismo es bueno que exista (siempre con los pies en la tierra) porque son motores de transformación y cambio.

    Ya con los comentarios se vislumbra querido Alfredo que sin duda va ser un cinefórum de lo más interesante y enriquecedor.

    Besos
    Hildy

  9. Ojalá sea así, aunque, obviamente, en nuestro caso contarán más los criterios cinematográficos que los políticos o históricos. Bueno, siempre que el público quiera, porque al final, si ellos hablan, son los protagonistas, faltaba más.
    Normalmente, cada vez que hemos puesto algo sobre la guerra o la postguerra, la cosa ha sido un éxito. A ver esta vez qué tal.
    Besos

  10. Hay un ideario político que no tiene como fin último manejar el poder, y es el anarquista, libertario, ácrata o como se le quiera llamar. No quiere decir esto que de haber triunfado la revolución no se hubieran olvidado de sus principios, aunque personalmente no lo creo. Claro que esto es una simple hipótesis.

    Seguro que ese coloquio que tendréis será muy interesante.

    Salud.

  11. Ya bueno, yo es que no lo contaba porque personalmente no lo he considerado nunca un ideario político como tal, por más deseable o atractivo que resulte. Me parece más propio de las utopías idealistas, como los distintos proyectos del socialismo utópico o las bienaventuranzas de Jesucristo. Incluso más ligado al humanismo que a la política, tan emponzoñada por tantas cosas. En realidad, todo planteamiento ideológico que no cuenta con lo único que no ha cambiado desde que el homo sapiens existe, es decir, la condición humana, con lo bueno y lo malo indisolublemente unidos, pertenece más, para mí, a la ciencia ficción filosófica. O, en otras palabras, como decía Cánovas, “lo que en política es imposible no existe”. Claro que ese ideal ácrata me resulta, en abstracto, de lo más sugerente, como a toda persona que se maneje por ideas y no por intereses y que crea en el anhelo de la igualdad de los seres humanos -naturaleza aparte- llevado a la perfección, pero hay determinados planteamientos que, para mí, pertenecen al terreno de la fe. Y, la verdad, no hemos andado tanto camino para volver a la fe, más o menos dogmática. Eso es lo que quieren los de siempre. Y no, hombre, no.
    Salud.

  12. Pues mientras tú lo consideras utópico hay mucha gente poniéndolo en práctica y haciéndolo funcionar. La hay hoy, la hubo ayer y la habrá mañana. Utopía es lo que propone la democracia, pero ésta última ha sabido gestionar mucho mejor la propaganda para conseguir pintar como irrealizable lo que perjudica a sus intereses y como única opción válida la que los favorece.

    Es todo cuestión de propaganda y, ya que estamos, Orwell eso supo verlo muy bien.

  13. No, hombre, no. ¿Cuánta es mucha respecto a la población mundial de seis mil quinientos millones de seres humanos? ¿Puede ponerse en práctica y funcionar ese sistema si no está implantado globalmente? Obviamente, no. ¿Se adaptaría con eficiencia a la globalidad? Obviamente, tampoco.
    Por supuesto que la democracia es una utopía, pero de todas las utopías imposibles es, hasta la fecha, la que mayor grado de bienestar y confort, individual y colectivo, ha generado a mayor número de personas -desde la esperanza de vida hasta el desarrollo técnológico, económico y social- en toda la historia de la humanidad. Eso no es propaganda, es un hecho. También lo es que deja a millones de individuos fuera de ese grado de disfrute -y más que va a dejar, visto lo visto-; pero ningún otro ha conseguido algo similar, y nadie ha podido demostrar con hechos, no con la fe, que se pueda alcanzar de otra manera. Lo dicho, volvemos a la fe, y yo no quiero volver a eso. Bastante lo hemos pagado ya.

  14. Bueno, puedes seguir viendo como “lo menos malo” que unos cuantos millones hayan conseguido un alto grado de bienestar y confort, individual y colectivo, A COSTA de expoliar y condenar a la miseria y a la muerte a unos cuantos millones más de los que se han beneficiado. Eso no es propaganda, es un hecho.

    Mucha es mucha. En porcentaje no es ni mucho menos mayoría, pero ahí siguen, haciendo realidad lo que tú llamas irrealizable. Incluso quienes no se consideran a sí mismos partidarios de esas ideas ponen en práctica día tras día algunos de sus principios. “¿Puede ponerse en práctica y funcionar ese sistema si no está implantado globalmente?” Por supuesto, aunque deberá defenderse de los ataques de los demócratas y los no tan demócratas, tan prácticos ellos. “¿Se adaptaría con eficiencia a la globalidad?” Si te refieres a la globalidad impuesta por la fuerza, para quien la quiera.

    También es cuanto menos curioso lo que dices de la fe, ya que si hay un sistema que se beneficia de ella es el que tú defiendes y justificas.

  15. Bueno, estas conversaciones siempre terminan así, ya lo esperaba.
    En primer lugar, yo no he defendido ni justificado nada; me he limitado a explicarlo.
    Segundo, efectivamente, ese es el efecto pernicioso de la democracia liberal, que no de la democracia “per se”; no son lo mismo. En todo caso, no deja de ser un sistema imperfecto y muy mejorable.
    Y en lo demás, como ya iba advirtiendo, entras en el terreno de la fe, es decir, de si crees o no crees. Llegado a ese punto, un predicador jamás me convencerá de nada, y yo tampoco aspiro a que él vea las cosas fuera de su fe, y por tanto esta conversación termina aquí.

  16. Todavía no has explicado de dónde viene eso de la fe. A lo mejor lo que pretendes es que tenga fe en ti y crea en lo que dices porque sí, sin que des ningún argumento. Yo he hablado de hechos, de que en ciertos sitios y momentos se aplican y se han aplicado a la práctica algunas o todas las ideas que defienden anarquistas, libertarias, ácratas o como se quieran llamar. Y para aplicarlas no se necesita que se expolie ni se condene a la miseria a nadie, cosa que sí sucede con los sistemas estatistas, los cuales defiendes y justificas como únicos posibles sólo por el hecho de que han sido los únicos que han sido tan despiadados como para imponerse mediante la violencia.

    Yo también me esperaba esto, la propaganda ha calado demasiado en la gente y los prejuicios salen a la luz rápidamente entre la gente que no se ha molestado en profundizar ligeramente en estas ideas.

    Que salga todo bien en la proyección.
    Salud.

  17. Pues es muy sencillo: viene de que siempre llega un punto con los creyentes en un determinado sistema -cosa que no soy yo; repito, ni he justificado ni defendido nada, lee bien-, en el que, cuando es precisamente su sistema el criticado, pierden la capacidad de analizar racionalmente, de argumentar y de respaldar sus afirmaciones con datos incuestionables, y tiran de eslóganes y de la propaganda que ellos mismos se creen, al mismo tiempo que, incapaces de reconocer que la gente pueda rechazar racionalmente sus puntos de vista con solidez y lógica, achacan además a quienes no pasan por sus principios la debilidad mental, la fácil influencia de la propaganda o el lavado de cerebro, erigiéndose, por tanto, de manera implícita, como únicos portadores de alguna clase de verdad que a los demás se les escapa, ya sea por voluntad propia, malvada, por supuesto, o bien estupidez intrínseca. Llegado ese punto, que es el mismo al que se llega cuando se habla de Palestina con un israelí, o con un yanqui sobre el imperio, o con un evangélico sobre la verdad de La Biblia, ya no cabe hablar más, por eso he decretado el final de la conversación, porque entonces entramos en dogmas de fe, no en la dialéctica.
    Esos “hechos”, de que en ciertos sitios y momentos se aplica el anarquismo, el libertarismo o la acracia con éxito, son una falsedad. No hay ni ha habido jamás un intento exitoso de llevar a la práctica esos planteamientos con un nivel de éxito aceptable y extrapolable a una comunidad representativa de individuos. También es una falsedad que estos planteamientos no se hayan implantado, según donde, por la violencia o el asesinato -precisamente en España en general y en Zaragoza en particular, especialmente durante los años 20- podríamos hacer una tesis sobre los movimientos terroristas anarquistas, sus bandas de pistoleros y sus asesinatos. Eso sí, previa fijación del correspondiente dogma de fe victimista por el cual la violencia del Estado es criminal, y la anarquista es legítima. Eso, es hablar desde la fe, no desde la razón.
    La única experiencia real y efectiva a nivel de pretender implantar un régimen de estas características con visos de generalidad fue, precisamente, durante el Consejo de Aragón, en la guerra civil. Implantado en territorio conquistado, en no pocas ocasiones, y previa represión -aunque los asesinos sean de izquierdas, la represión es la misma-, el Consejo de Aragón murió precisamente porque la República no quiso reconocerlo, controlada como estaba por los comunistas. Pero eso no ocultan sus excesos, sus problemas y sus descabellados mecanismos de funcionamiento, que si bien contaron con éxitos puntuales, sí conllevaron en no pocos casos la injusticia, la represión y la muerte, especialmente con quienes no querían participar voluntaria y democráticamente en el proyecto.
    Porque, ¿cómo resuelve el anarquismo el hecho de que un ciudadano libre, sin contaminación mental alguna -porque comprenderás que los habrá, incluso cuando no comulgan, valga la expresión, contigo-, decida por su cuenta propia no pertenecer a su idílico sistema? Todos los sistemas políticos lo resuelven de la misma forma: aniquilando al disidente. En la democracia es en el único sistema en que en esta aniquilación hay grados, y no siempre es física -la hay, pero no siempre, también la hay económica, social o incluso meramente propagandística o mediática, arrinconando al diferente-. Pero, históricamente, el anarquismo nos ha dado su receta: bombas en los desfiles, tiros en la nuca ante los escaparates, atentados terroristas de diverso calado, y mucha mucha fe en alqo que es imposible: pretender que el hombre deje de ser hombre, y que por tanto el egoísmo y otros vicios de su ser perverso dejen de existir. Pretender que eso es posible es a lo que yo llamo fe. El corpus dogmático del que se rodea esa creencia para presentarse como posible y lógica es tan intoxicadora, falaz, ingenua o perversa como lo ha sido la fe cristiana. Y, a pequeña escala, igual de criminal. Coge un libro de historia, y lo miras. Aunque claro, según tú, la historia la escribirán seguramente los intoxicados por la propaganda, y la única historia de verdad es la escrita por anarquistas, ya me lo sé.
    Otro detalle, otro hecho: la democracia, imperfecta y malvada, sí, nos permite decir las cosas que decimos sin temor a represalia alguna, a represión. Igualmente, nos permite disponer de un aparatito con teclas y monitor y de una red llamada internet para ello, haciéndole ganar con ello sustanciosos beneficios a determinadas empresas que, supongo, no andan en consonancia con tus ideas. Y sin embargo, otros sistemas, incluyendo el que tú sí justificas y defiendes, no pueden garantizar ni eso.
    La proyección saldrá bien, seguro; es el coloquio lo que no sé cómo saldrá…
    Salud.

  18. No no, no te confundas. Tú no es que rechaces racionalmente las ideas libertarias, es que no tienes ni idea sobre ellas, y ha quedado demostrado con todo lo que has dicho en estos comentarios, especialmente en el último.
    No creo que encuentres en mí ni la más mínima irritación porque critiques “el sistema en el que creo” (cosa ya de por sí absurda, porque ni es sistema ni además tengo predilección por ninguna de las múltiples corrientes no estatistas que existen, de las cuales no creo que conozcas ni la mitad).

    Sin embargo a ti sí parece haberte molestado sobremanera que yo diga algunas cosas, no en vano el estatismo es la religión de hoy en día, religión a la que tú perteneces sin ninguna duda, ya que la citas como la única posible y todo lo que se salga de ella no existe o es infernal. Un Dios único omnipotente, y tal.

    No hay más que ver cómo niegas la realidad. Te ciega tu fe en las mentiras que has asimilado tras la propaganda de siglos por parte del Estado. Según tú la Ucrania makhnovista nunca existió, ni la Barcelona de 1936, ni La Felguera o Gijón en 1934. Ni por supuesto todas las sociedades sin Estado que han existido a lo largo de la historia de la humanidad, y las que siguen existiendo en zonas en las que aún no ha se ha desarrollado excesivamente el Estado. Eso sin contar con todos los proyectos que, en el territorio de los Estados (pero no dependientes de él, más bien acosados), funcionan de forma horizontal, asamblearia y autogestionada, es decir, poniendo en práctica las ideas libertarias. Con esto me refiero a millones de asociaciones, grupos de afinidad, cooperativas, etc.

    Después de todo esto no puede uno sino reirse cuando te lee que la única experiencia anarquista de la historia fue en Aragón. Por favor, al menos no hables de lo que no sabes.

    Y, por supuesto, claro que hubo pistoleros y terroristas anarquistas, aunque a decir verdad la mayoría de las veces sus objetivos fueron explotadores o criminales de uno u otro pelaje, pero sí, a fin de cuentas mataron. ¿Y? Sacar eso a colación es propio de alguien que cree que los partidarios de las sociedades sin Estado piensan en comunidades utópicas en las que todo el mundo es bueno. Ese cuento de hadas es el que lleva tiempo difundiéndose y así afloran luego los prejuicios. Nadie habla de sociedades perfectas sino de sociedades libres. Eso es lo primero que deberías entender.

    No he podido evitar partirme de risa cuando te he leído lo de que el anarquismo resuelve con bombas el que la gente no quiera pertenecer a su sistema. Enorme chorrada. Las bombas que han puesto los anarquistas no eran porque la gente a la que iban dirigidas no quisiera jugar a su juego sino por todo lo contrario: porque esos a los que iban dirigidas sus bombas querían imponer a los anarquistas un juego al que jugar. En eso consiste el Estado, tu Estado divino.
    Sigues con lo de que el hombre es egoísta y perverso por naturaleza (más propaganda estatista, cómo si no iban a justificar su existencia si no es porque tienen que protegernos de nosotros mismos…), cuando, aunque fuera cierto, lo cual es discutible, nadie está imaginando bucólicas comunidades sino comunidades en las que sus miembros sean los que decidan voluntariamente cómo gestionar sus problemas.

    Acabas casi peor de lo que empezaste, diciendo que la democracia nos permite decir lo que decimos sin temor a represalias. Eso díselo a todos los que sufren la persecución policial por sus ideas, a los que son censurados (ahora la moda es condenar a pagar multas desorbitadas, que para el caso…) por decir lo que no gusta a la mayoría siempre que haya algún ofendido con ganas de pleitear. Ah, y claro, Internet es otro logro de la democracia, claro… Sin ella nunca lo hubiéramos tenido… No sé entonces por qué pierden el tiempo todas esas personas que se han asociado para proyectos de software y hardware libre al más puro estilo anarquista (no hay más que conocer algo de Debian, sin ir más lejos). El final es apoteósico, que una sociedad sin Estado no puede garantizar eso. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes al Estado?

    Salud.

    1. Gracias por darme la razón. Nada más que fe. Ni un gramo de cerebro, de lógica, de pensamiento ni de razón, ni de conocimiento histórico (ni siquiera sobre internet). Solo una fe masturbatoria convenientemente seleccionada y manipulada para creer en lo que se sabe que es imposible. Para eso ya hemos padecido la religión, muchas gracias. No se puede discutir sobre Dios con un predicador. Es curioso cómo puede llegar a parecerse el anarquismo al neoliberalismo o al fanatismo religioso cuando se dejan en manos de los mediocres, hasta el punto de llegar a justificar y legitimar la muerte de sus semejantes. Como dije más arriba, la conversación ha terminado varios comentarios atrás. A predicar, a la iglesia. Quien no te conozca, que te compre.

  19. Desde mi ignorancia de película y novela, no puedo más que desearte, Alfredo, que los asistentes disfruten de la proyección y que luego la tertulia sea amena y ágil, porque instructiva, estando tú al frente del cotarro, seguro que lo será.

    Un abrazo.

    1. Bueno, es cuestión de opiniones, como ves. Obviamente, se es más libre para opinar cuando no se tienen cuentas con nadie, no se pertenece a ningún “movimiento” terminado en -ismo, no se hace apología, entre otras cosas, de determinados asesinos, y, sobre todo, no se defiende ningún sistema, o no-sistema, a través del cual, en primer y único lugar, hacerse rico y vivir a costa de los demás.
      Partiendo de esto, seguro que es interesante, porque la gente que acudirá seguramente tendrá muchas aportaciones que hacer. Una película rodada muy cerca, que toca mucho lo sucedido aquí en Aragón durante 1936-37, dará para mucho.
      Abrazos

  20. Vaya vaya, “nada más que fe” pero no das ni un solo argumento para rebatir los ejemplos que te he puesto. “Ni un gramo de cerebro” pero no das ni una respuesta a las cuestiones que te he planteado. Soy “nada más que fe” porque tú lo dices, y hay que creerte como se cree al cura o al ayatolá de turno. Qué paradoja y que triste es leer a alguien tan incapaz.

    Luego sólo te queda el lamentable pataleo de que los demás “pertenecemos a un movimiento” (¿A cuál? No se sabe, hay que creerte por cuestión de fe) o que hacemos apología de no sé qué asesinos (¿Dónde he hecho algo así? Qué más da, sólo hay que creerte y punto).

    Es irrisorio cómo alguien puede estar aplicándole todo el tiempo algo a los demás cuando es el primero que cae en ese fanatismo por el que hay que creerte sin que des ni un argumento. Dices que la única experiencia ha sido en Aragón y hay que creerte porque sí, y si te ponemos ejemplos reales y demostrables, como en la ciencia, tú cierras los ojos y dices que es que somos unos fanáticos. Al más puro estilo creacionista. Qué ridículo has hecho, pero qué ridículo…

  21. Estoy releyendo la frase “creer en lo que se sabe que es imposible” y es que, además de ser de risa en tanto en cuanto la historia te quita la razón, confirma claramente lo que he dicho más arriba: que el estatismo es la nueva religión, que predica que el Estado es lo unico posible y que todo lo que queda fuera de él “se sabe” (¿quién lo sabe? ¿con qué argumentos?) que es imposible o infernal. ¡Y hay que creérselo porque sí!

    Te alabamos, óyenos. No olvides darnos la tabla de mandamientos. Ya sabes, “pagarás tus impuestos”, “santificarás el monopolio de la violencia” y todas esas cosas.

  22. Estoy dispuesto a dudar de todas mis ideas, a cuestionarlas e incluso a tirarlas a la basura ante una refutación clara, como se hace en la ciencia y en todas las disciplinas en las que prima la razón. Pero por favor, la condición previa para refutar algo es saber de lo que se habla, y tú no tienes ni idea, hombre. Has escuchado campanas y no sabes dónde.

  23. El que no sabe leer y entender difícilmente sabe pensar. Es lo que tiene embolicarse con según que “pensamientos”.
    Como he dicho más arriba, esta conversación -monólogo ya, y bastante delirante, por cierto, casi de tratamiento- ha terminado hace bastante rato.

  24. Sí, ha terminado cuando has demostrado no tener ni idea del tema ni capacidad para argumentar nada. Esto último es normal, no te culpo. Cuando uno es un completo ignorante en un asunto suele no tener capacidad para argumentar sobre dicho asunto.

    Ahora lo que te queda es llamarme algo parecido a loco por no seguir tu religión. El ridículo que has hecho en esta entrada va a ser difícil de olvidar. Cualquiera que lo lea podrá ver cómo empiezas tildando a alguien de fanático y acabas demostrando serlo tú cuando te pongo ejemplos históricos que tú te empeñas en negar. Si es que te estoy imaginando como a Neo en la Nebuchadnezzar: “¡No, la Ucrania makhnovista nunca existió! ¡No me toques! ¡Dejadme en paz! ¡Dejadme en paz! No creo en vosotros. No me creo nada. No me lo creo.”

  25. Esta conversación ha terminado por lo que yo he dicho que ha terminado. Está blanco sobre negro para cualquier persona que sepa leer y entender el castellano. Las pruebas de quién es quién están ahí. Punto final.

  26. No soy yo quien defiende dogmas de fe, por tanto no aplico a nadie tal concepto. Ni defiendo la violencia o el terrorismo según me conviene.
    Dicho lo cual, en efecto, la conversación ha terminado por lo que digo yo.
    Estoy en mi casa, y siempre voy a tener la última palabra. Puedes alargarlo lo que quieras. No tengo prisa.

  27. Lo gracioso del tema es que no eres capaz, desde que empezó esta serie de comentarios, de decir a qué dogmas de fe te refieres, así que entiendo que soy yo el que tiene que tomar lo que dices como un dogma de fe.

    También es gracioso, por no decir lamentable, que tengas que recurrir a la mentira para decir que yo defiendo la violencia o el terrorismo. Simplemente no puedes encontrar ninguna frase mía en la que diga eso, pero como sé que eres tan incapaz no me molesta.

    Yo prisa ninguna, tampoco es por quedarme con la última palabra, es que lo tuyo es muy grave y me parto de risa viendo como repites una y otra vez lo mismo como un mantra pero no argumentas nada. Lógico, no tienes ni idea del tema del que estamos hablando. Eres un completo ignorante en él y de alguna forma tienes que salir del paso. Menos mal que tu blog es de cine y de eso sí controlarás algo, porque si no…

    Sé que no vas a argumentar nada contra lo que he expuesto más arriba ni a responder a las cuestiones que he hecho, pero sigo para que se vea que no es por no darte oportunidades para minimizar tu ridículo.

  28. Blanco sobre negro; cualquiera puede leer y entender quién es quién y quién defiende qué, con qué medios y para conseguir qué. Y también de quién es el ridiculo. Presupongo que los lectores son inteligentes, por lo que no necesito manipular, reinterpretar ni cambiar lo escrito para que cada uno quede retratado como lo que es.
    Esta conversación, repito, ha terminado hace rato.

  29. Vale, vale, pero ¿cuáles son los dogmas de fe de los que hablas? Ah, que no los hay y hay que creerte porque lo dices tú y la santísima trinidad.

  30. Espero que tus lectores lo sean, porque si depende de ti…

    Viendo que ni hay argumentos ni respuestas a las cuestiones expuestas me daré por vencido y asumiré que no sólo no sabes nada del tema sino que tampoco te importa demostrar que eres un auténtico ignorante en él. No quiero hurgar más en la herida ni ahondar en tu ridículo. Al fin y al cabo la última palabra es la última esperanza para quien en sus intervenciones no ha dicho más que chorradas. Creationism-style. Te la cedo a mayor gloria de tu religión.

    Salud, y dedícate al cine.

    P.D.: Como última intervención, dejo aquí un extracto de quien dice que los demás defienden dogmas de fe: “¿Puede ponerse en práctica y funcionar ese sistema si no está implantado globalmente? Obviamente, no. ¿Se adaptaría con eficiencia a la globalidad? Obviamente, tampoco.”

  31. Repito: los lectores son inteligentes, saben leer las líneas y entre líneas. Todo está perfectamente dicho y delimitado más arriba, y cada uno se ha retratado a la perfección, para quien sabe entender.
    Esta conversación ha terminado hace ya mucho rato.

  32. Suerte esta tarde, porque de lo demás (conocimiento y experiencia) va sobrado.

    “Película definitiva sobre la guerra civil”, dice Francisco Machuca … Lo veo difícil. Yo creo que cada una da una pincelada y, juntando todas esas piezas, a modo de mosaico, quizás consigamos, ya sí, un cuadro completo, aunque, probablemente, no terminado.

    Repito, suerte esta tarde y felicidades por todo este trabajo.

  33. Gracias, Celebes. Filmar en España una película sobre la guerra civil que pudiera tener carácter “definitivo” se me antoja complicado. Primero, por la envergadura de la tarea; segundo, porque las administraciones, y a través de ellas, los diversos colores políticos, pintan demasiado en la financiación del cine y establecer según qué guión para según qué proyecto resultaría harto complicado. Se podría aspirar a hacer una buena película que sintetizara, como creo que no se ha hecho hasta ahora, el conjunto de fenómenos que tuvieron lugar en ella, pero me temo que, a día de hoy, son mejores las películas que recogen los ecos de la guerra (Erice, el primer Saura, cintas como “Los santos inocentes”…) que las películas que retratan episodios de la guerra misma, aun con aciertos puntuales.
    No sabes cuánto agradezco un comentario tan higiénico…

  34. No ofende quien quiere, sino quien puede.
    Repito: lo que se sabe o no se sabe ha quedado meridianamente claro en los comentarios de más arriba. Y cualquiera que sepa leer sabrá sacar sus conclusiones, que, invariablemente, serán únicas.
    Y repito: esta conversación -o monólogo-pataleta delirante- hace rato que ha terminado.

  35. Repito: lo que se sabe o no se sabe ha quedado meridianamente claro en los comentarios de más arriba. Y cualquiera que sepa leer sabrá sacar sus conclusiones, que, invariablemente, serán únicas.
    Y repito: esta conversación -o monólogo-pataleta delirante- hace rato que ha terminado

  36. Me ha gustado mucho lo película. Un poco más y te quedas sin saliva hablando.Estábamos tan a gusto, escuchándote ,que por poco no nos vamos.
    Gracias .
    Saludicos

  37. Tienes toda la razón. Me hubiera encantado tener ese gusto aquí, pero en lugar de toparme con alguien que entiende del tema del que le hablas me tope contigo, un necio que sólo repite dogmas de fe mientras dice que los demás repiten dogmas de fe.

    “¿Puede ponerse en práctica y funcionar ese sistema si no está implantado globalmente? Obviamente, no. ¿Se adaptaría con eficiencia a la globalidad? Obviamente, tampoco.”
    ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes al Estado?

  38. Lo que se sabe o no se sabe ha quedado meridianamente claro en los comentarios de más arriba. Y cualquiera que sepa leer sabrá sacar sus conclusiones, que, invariablemente, serán únicas.
    Y repito: esta conversación -o monólogo-pataleta delirante- hace rato que ha terminado

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