Vidas de película – Henry Koster

Este ‘gafotas acusica’ de mirada nostálgica y evocadora es Hermann Kosterlitz, más conocido en el Olimpo del cine por Henry Koster, otro de los profesionales del cine de origen alemán emigrados a Hollywood con la llegada del nazismo a su país (nació en Berlín en 1905). Especializado en comedias y musicales, sus primeros trabajos tuvieron lugar en Alemania, Austria y Hungría, y sus primeras películas en América mostraban ya las características de su cine: una narrativa sobria y elegante, una buena dirección de actores, un tono ligero, romántico y lírico, que no obstante no le impidió resultar enérgico y contundente en las cintas bélicas, las intrigas negras o la épica en Cinemascope.

Debutó en Hollywood con Tres diablillos (Three smart girls, 1936), con Deanna Durbin (la actriz de la que estaba enamorado José Luis Borau en sus años mozos), que protagonizaría un buen puñado de títulos suyos más durante los últimos años treinta y primeros cuarenta, siempre dentro de la comedia musical. Sus películas más memorables de una filmografía muy amplia (unas cuarenta películas) repartida a lo largo de cuatro décadas son La mujer del obispo (The bishop’s wife, 1947), con Cary Grant, Loretta Young y David Niven, película que Koster solo finalizó, la divertida El inspector general (The inspector general, 1949), con el autor ruso Gogol adaptado a las payasadas de Danny Kaye, la excepcional El invisible Harvey (Harvey, 1950), con un James Stewart convertido en un bonachón borrachín acompañado de un conejo gigante pero invisible, o el peplum religioso La túnica sagrada (The robe, 1953), primera película en formato Cinemascope.

Henry Koster tambien dirigió Désirée (1954), con Marlon Brando dando vida a un Napoleón Bonaparte que, antes de lanzarse a la política y a la conquista de Europa debe tomar la decisión de seguir con su prometedora y ambiciosa carrera o conservar el que puede ser el amor de su vida (Jean Simmons), El favorito de la reina (The virgin queen, 1955), enésima presentación de la vida amorosa de Isabel I de Inglaterra, esta vez enrollada con el pirata Sir Walter Raleigh, protagonizada por Bette Davis, y Un mayordomo aristócrata (My man Godfrey, 1957), remake con David Niven de la extraordinaria Al servicio de las damas, dirigida en 1936 por Gregory La Cava.

Entre el resto de su filmografía, irregular y menor, destaca, para nosotros, por su rareza, La maja desnuda (The naked maja -ojo al título original-, 1958), en la que el maestro aragonés Francisco de Goya, convertido en su origen en campesino (Anthony Franciosa), logra convertirse en un pintor célebre gracias a los esfuerzos de la Duquesa de Alba (Ava Gardner -nada que ver, pero nada de nada, con la Duquesa de Alba que conocemos hoy, que comparte más genes con Harpo Marx que con el proclamado “animal más bello del mundo”…).

Henry Koster se retiró del cine a finales de los años sesenta y falleció en California en 1988.

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4 comentarios sobre “Vidas de película – Henry Koster

  1. Necesario homenaje para este tipo,amigo.Yo tengo un texto que hablo sobre él pero dudo que lo publique.Tú lo dices:”profesionales del cine”. Hoy los productores han desaparecido,es más,también las grandes productoras.

    Un fuerte abrazo

  2. Jo, Henry Koster… y me recuerdas que fue quien dirigió esa extrañeza que se llama El invisible Harvey… ese conejo gigante, amigo de un James Stewart impagable…

    Algunas películas de las que nombras forman parte de mi memoria cinéfila como La túnica sagrada, La mujer del obispo o Desiré (cuando mi arrebatador amor por Brando me hizo ver prácticamente casi toda su filmografía).

    Sin embargo hay varios títulos de su filmografía que no he visto y me apetece rescatarlos. Me interesa especialmente MI PRIMA RAQUEL, ¿la has visto? Ya me contarás.

    Beso
    Hildy

  3. Es ma-ra-vi-llo-sa. Es como un Hitchcock, pero sin Hitchcock. Al menos en cuanto al drama romántico y al suspense (el guión es de Nunnally Johnson, nada menos, y la autora, claro es D. du Maurier, así que es normal…). Muy muy recomendable, de verdad. Ya estoy imaginando lo que escribirás de ella…
    ¿Así que también caíste en las redes de la camiseta sudada de Brando? Por ahí debe de haber bastante gente en el mismo caso; de hecho, mi hermano, que es profesor, en un curso tuvo un alumno que se llamaba Marlon David. Toma ya.
    Besos

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