Diálogos de celuloide – Casablanca (IV)

Casablanca_39

UGARTE: Vaya. ¿Sabes, Rick? Le hablaste a ese banquero como si toda tu vida hubieses dominado la banca.

RICK: ¿Y cómo sabes que no fue así?

UGARTE: Oh, por nada. Pero al verte por primera vez en Casablanca, pensé que…

RICK: ¿Pensaste que…?

UGARTE: Que sólo digo tonterías… ¿Puedo? Es una pena lo de esos correos alemanes, ¿verdad?

RICK: Una verdadera pena. Ayer simples funcionarios, y hoy tan sólo heroicos caídos.

UGARTE: La verdad es que eres muy cínico, Rick, si me permites que te lo diga.

RICK: Te lo permito.

UGARTE: Gracias. ¿Tomas una copa conmigo?

RICK: No.

UGARTE: Olvidé que nunca bebes con los clientes… Póngame otro, por favor… Me desprecias, ¿verdad, Rick?

RICK: Si alguna vez pensara en ti, probablemente sí.

UGARTE: Pero, ¿por qué? Ah, quizá por la índole de mis negocios. Pero piensa en esos pobres refugiados. Si no fuera por mí, se morirían esperando. Al fin y al cabo, yo les proporciono los visados que tanto desean.

RICK: Por un precio, Ugarte, por un precio…

UGARTE: Piensa en esos pobres diablos que no pueden pagar lo que Renault les pide. Yo se los doy por la mitad. ¿Y por eso he de ser un parásito?

RICK: No me importan los parásitos; sólo los que actúan de un modo bajo y rastrero.

UGARTE: Después de esta noche me retiro del negocio, Rick. Por fin me voy de aquí, me voy de Casablanca.

RICK: ¿Quién te consiguió el visado, Renault o tú mismo?

UGARTE: Yo mismo. Mis precios son mucho más razonables. ¿Sabes lo que es esto, Rick? Algo que tú nunca has visto. Salvoconductos firmados por el general De Gaulle. No pueden ser rescindidos ni investigados. Un momento. Esta noche los voy a vender por más dinero del que he soñado en toda mi vida, y entonces… ¡adiós a Casablanca! ¿Sabes, Rick? Tengo muchos amigos en Casablanca, pero por alguna razón sólo confío en ti a pesar de tu desprecio. ¿Querrás guardármelos, por favor?

RICK: Cuánto tiempo.

UGARTE: Una hora o así. Tal vez algo más.

RICK: No los quiero aquí toda la noche.

UGARTE: No te preocupes por eso. Guárdamelos, por favor. Sabía que podía confiar en ti. Ah, camarero. Espero a unas personas. Si preguntan por mí, estaré aquí mismo. Rick, esta vez espero haberte impresionado. Si me disculpas, voy a compartir un poco de mi buena suerte con tu ruleta.

RICK: Aguarda un poco. Verás: corre el rumor de que los correos muertos llevaban unos salvoconductos.

UGARTE: ¿Sí? Yo también lo he oído. Pobres diablos.

RICK: Tienes razón, Ugarte. Sí que estoy un poco impresionado.

Casablanca. Michael Curtiz (1942).

 

 

Anuncios

12 comentarios sobre “Diálogos de celuloide – Casablanca (IV)

  1. Es de esas cosas que, por intención, por azar, por eliminación, por conjunción planetaria, por lo que sea, por todo a la vez, son absolutamente admirables. Puro arte de narrar.

  2. Cómo se pudo escribir un guión tan brillante ante tanto avatar,amigo Alfredo.Este guión está escrito,como suelo decir siempre:Como Dios “no” manda.Cada vez que me encuentro en situaciones cutres u horteras,que por desgracia es casi siempre,suelo poner como referencia a Rick.Que un tipo se me presenta disfrazado de cangrejo,me pregunto: ¿Rick se presentaría de esa manera en el Café? Si un tipo de mirada lasciva quiere ligar y no se le ocurre otra manera de pedir ante la chica un bocadillo de cerdo con cebolla,me pregunto:¿Rick lo haría? En fin,amigo,ya conoces todas estas historias.Y es que Casablanca fue el final y el principio de una nueva era.

    Abrazos,amigo.

  3. Como dice la canción, “caray, ya no hay estilo ni personalidad”. Pues eso. El ser humano no alcanza techo en su empeño de degradarse, a menudo en situaciones tan ridículas como las que relatas… En el caso del cerdo -del bocadillo, digo-, sólo hubiera faltado añadir: “y dos huevos duros”.
    Abrazos

  4. … es que no hay gesto, palabra o imagen que sobre en esta película milagrosa… milagrosa porque todo parecía que conducía al desastre y lo que resultó fue una película de imágenes y diálogos inolvidables… De principio a fin.

    Del caos surgió la luz…

    Genial Bogart-Rick, inquietante (como siempre) ese Lorre-Ugarte.

    Besos
    Hildy

  5. Ya suele decirse, mi querida Hildy, que los mejores planes suelen ser los improvisados. En este caso, desde luego, es cierto. Imagínate, por ejemplo, que a Rick lo hubiera interpretado, como estaba previsto, Ronald Reagan…
    Besos

  6. Saber, ahora, que ése guión se iba escribiendo de la noche a la mañana, añade un halo de fascinación a las soberbias interpretaciones realizadas forzosamente sin ensayos previos. Increíble.

    Un abrazo.

  7. Es verdad, y por más que se cuente, se escriba o se teorice con pelos y señales de todo lo sucedido en aquel rodaje, y también de los avatares acontecidos en su producción, sigue resultando increíble. Una conjunción única, creo.
    Abrazos

  8. Tenía curiosidad por saber qué diálogo habías elegido de todos los que son destacables en esta película. “Por un precio, Ugarte, por un precio” es una de esas frases que me han quedado grabadas. Y el último “Sí que estoy un poco impresionado” junto al rostro cínico de Bogart es impagable. Memorable escena, amigo. un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s