Mis escenas favoritas – Campanadas a medianoche (1965)

Orson Welles en su salsa (o más bien con varios litros de ella en el cuerpo…) en esta coproducción hispanosuiza (como aquellos magníficos coches que hicieron sombra hasta a los mismísimos Rolls-Royce), filmada en España, que fusiona varios textos de Wiliam Shakespeare para crear un drama sombrío y, a pesar de basarse en obras del dramaturgo inglés por excelencia, también profundamente hispánico, de traiciones, desengaños, decepciones, melancolías y nostalgias.

Porque, ¡cuántas cosas hemos visto…!

Anuncios

11 comentarios sobre “Mis escenas favoritas – Campanadas a medianoche (1965)

  1. Gran realización de Welles: una entre mis cien mejores de siempre: las severas imperfecciones de grabación (doblaje) carecen importancia.
    El combate, encarnecido, realista y anárquico, admirablemente compaginado: inspiración de numerosos realizadores, desde Sam Peckinpah en la crueldad del afán sanguinario y Richard Lester en la comicidad para hacernos sentir el instinto de la sobrevivencia, hasta la impactante escena inicial en la invernal Germania de Ridley Scott (en ‘Gladiador’), el homenaje quizás más notable.
    También con momentos de profundo sentimiento: Sir John Falstaff (Welles), fingiendo no sentirse impactado por las palabras hirientes del nuevo monarca, confía en que el Hal (Keith Baxter) al que conoció y tuteló en las costumbres de juventud en ausencia de su padre, Enrique IV, y a quien afectuosamente recuerda – no el Henry de reciente investidura – acudirá a la taberna para continuar su amistad.
    De imborrable recuerdo, sin dudar de su nivel y estatura, a pesar de no haberla visto desde décadas lejanas en la Filmoteca. Gracias.

  2. John Falstaff es uno de los personajes maravillosos y trágicos de Shakespeare. La secuencia que nos traes le define… ese hombre viejo y vital que ama profundamente al joven amigo y… que no podrá superar una traición: el ser rechazado y no reconocido.

    Hace poco lei y vi la película de Coriolano (interesantes ambas) y ahí está otro personaje similar a Falstaff, el patricio Menenio. Así Shakespeare regresaba de nuevo a aquella persona mayor tremendamente leal a un joven poderoso y que tras su capa de fortaleza, vitalidad y viva la vida se esconde un espíritu vulnerable y quebrantable ante el rechazo… De pronto le viene el cansancio de la vida.

    Besos
    Hildy

  3. Un buen comentario-artículo, MAD, aunque me quema la referencia a “Gladiator”, no me encaja.
    Por eso digo que es una historia tan shakespeariana como hispánica, precisamente, porque su tema es muy español.
    Saludos

    Yo creo, mi querida Hildy, que lo que apabulla en ese instante es comprobar lo poco que ha valido todo el tiempo anterior, lo poco que se ha hecho, lo poco que ha quedado. Que ha sido un espejismo, una nada, y que la vida se ha ido en ello. Creo que tanto o más que el rechazo, el sentimiento que prima es el de desperdicio, el de una vida que se ha ido en un suspiro del que ya no queda nada.
    Besos

  4. Es debatible que Welles haya sido el primero en cambiar la perspectiva de la inmediatez en las escenas de combate (pienso en Kurosawa).
    En el cine histórico inmediato anterior a ‘Campanadas de Medianoche’, del ‘Ricardo III’ de Olivier y ‘El Cid’ de Mann, al ‘Espartaco’ de Kubrick, los espectadores disfrutaban del espectáculo sin mucho sentir ser parte del momento en escenas bélicas donde prevalecía un cierto orden coreografiado y racional. Percibo que la subjetividad del caos ilustrado que Welles propició dejó su imprimatur para los que vinieron después.

  5. Sí, si eso lo entiendo, MAD. Lo que pasa es que las batallas, fal como se filman hoy, como hace Ridley Scott con “Gladiator”, poco o nada tienen que ver con aquellas. Las escenas de batalla, coreografías aparte, poseían cierta lógica narrativa, se escogían arquetipos encarnados en diversos contendientes, con clara atención para los protagonistas, claro, a los que se seguía durante el combate sin dejar por eso de prestar atención al mismo como conjunto, y como fenónemo histórico-cultural. Esa tradición ha sido heredada por el bélico puro y duro.
    Pero yo me refería a que, en el cine de hoy, bélico, histórico o en ambos, como en “Gladiator”, como también ocurre en los musicales modernos, la coreografía cede el espacio al montaje, a los planos cortados, al cambio constante de imagen, a la construcción basada en el videoclip, con tendencia al cúmulo y a la sucesión constante y rítmica de imágenes acompañadas por música que nada tiene que ver con el realismo ni con el significado íntimo de jugarse la vida. La creación de un movimiento de masas queda sepultada por un montaje, por lo general, que tiende a confundirlo todo para no contar nada. O para volverlo superficial, vulgar, mera imagen. Lo que es lo mismo.

  6. Campanadas a medianoche es una película difícil de comentar. Es de Welles y eso supone siempre “algo distinto” que podrá convencernos en mayor o menor medida pero que, con toda seguridad, “romperá esquemas”. Esos son los poderes de Orson Welles. Por encima incluso de su buen trabajo como actor está la lucha contra la monotonía, lo convencional y lo preestablecido. “Welles is diferent” podemos afirmar, y eso se nota. Se nota en los contenidos, en las formas, en los diálogos, en el montaje, en los movimientos y enclaves de cámara y hasta en los blancos más limpios y en los negros más siniestros. Si las películas oliesen, olería a Welles.

    Y Campanadas a medianoche tiene su inequívoco aroma. Esas tomas desde planos insospechados en la posada de costureras modositas. Esa batalla medieval tan exactamente igual a tantas y tantas batallas edad-media y a la vez tan singularmente cruel. Espejo donde se mirarán otros cineastas. Recordemos a Bravehearth. Ese desfilar de lanzas sacado de las insignes pinacotecas patrias. Los gozos de la miseria y las sombras de una realeza que añora entre versos shakaspearianos el tranquilo descanso del grumete en la tormenta. Los gozos y las sombras en el fondo de todo, en el rey que rabió y en el rey que finalmente acaba rabiando y pasando página de amistades peligrosas. La ingratitud y la caja de pino. A eso se reduce todo. Pero desde la primera narración en off hasta la postrera, “hemos visto tantas cosas, eh, sir John”….

    Vimos interpretaciones de quitarse el sombrero, el almohadón ó la cacerola. Por cierto, genial interpretación bufa de su majestad por parte del propio Welles como Falstaff. Ahí están John Gielgud, Margareth Ruterford y Jeanne Moreau, lujazo donde los haya. Pero también encontramos a Keith Baxter como el principe de Gales ó Alan Webb como Shallow, cuasi desconocidos pero magistrales. Vimos localizaciones capaces de remontarnos en el aire de los siglos y de los paises: Ávila, Chinchón, Cardona… Y sobre todo oímos Maese Shallow las campanadas de un cine que despierta nuestra cultura ancestral europea, la cultura de Shakespeare atravesando océanos y fronteras para retornar en la mirada de un norteamericano universal por los cuatro costados ¿Natural de Wisconsin?: Pura anécdota.

    “Si, sir John, las oímos, las oímos…”

    Cuando asistimos a la muerte del cine ver una película de Welles cobra más sentido,mucho más sentido ese paso del tiempo de que destruye todo.

    Un fuerte abrazo,amigo.

  7. Jopé, Paco, un comentario-artículo excelente, marca de la casa si me lo permites, y con el que estoy más que de acuerdo en cuanto a la apreciación de la importancia de la figura de Welles. Sólo puedo añadir una cosa: que si el cine huele a Welles, que no huela mientras esté sudado y con la armadura puesta…
    Abrazos

  8. Guau! Está inmenso Orson Welles (y no lo digo por su tamaño, que también…) Pero..¡qué caras pone!. Muy teatral pero estupendo siempre. Sigo teniendo pendiente esta película pero, con esta escena, me entran ganas de verla. Abrazos.

  9. Una de las críticas injustas que suelen hacerse a Welles es que como actor era inferior a cualquier otra de sus facetas. Esto viene, creo yo, de que, efectivamente, a menudo eligió aparecer en subproductos de ínfima categoría con el fin de financiar sus proyectos como director. Pero esta película, como otras antes, demuestran que como actor era, igualmente, colosal. Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s