Diálogos de celuloide – Ese oscuro objeto del deseo (1977)

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MATHIEU [absolutamente alterado, desencajado]: ¡¡Haga las maletas de inmediato!! ¡Nos vamos a Singapur!

MAYORDOMO [asombrado, perplejo]: ¿Y qué haremos en Singapur a las tres de la tarde, señor?

MATHIEU [tras titubear un instante]: La siesta.

Cet obscur objet du désir. Luis Buñuel (1977).

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13 comentarios sobre “Diálogos de celuloide – Ese oscuro objeto del deseo (1977)

  1. Sí, creo que en Singapur se echa mejor la cabezadita de la siesta. Está comprobado científicamente. Es que Buñuel era un cineasta muy sabio.

    Besos con tambores de Calanda en plan nana… (así también se duerme muy bien)
    Hildy

    1. Mientras no comas chicle… (es que allí comer chicle está prohibido y sancionado muy duramente).
      No es broma: yo he visto fotos de críos durmiendo plácidamente en su cochecito en plena plaza de Calanda el día de la rompida de la hora.
      Besos

  2. jajajaja, viva Buñuel, carajo!!!

    Este fragmento me ha hecho que me entren ganas definitivas de hacer esa maleta que llevo tiempo pensando llenar… y desaparecer unos días. No será en Singapur pero sí que tengo que irme ya.

    Abrazotes

    1. Ah, majo, tú lo que quieres es salir en la tele, en “Españoles (o lo que sea) por el mundo”, saludando con la manita y diciendo que echas de menos los callos a la madrileña en el desierto de Kalahari donde vives… En fin, en todo caso, conserva la siesta, que es nuestro mejor invento.
      Abrazos

  3. Todo esto me suena a algo. Hace más o menos un año le puse a Cris esta película que nunca había visto antes. Le gustó muchísimo, pero hubo cosas que la dejó totalmente desplazada,como por ejemplo,el niño-cerdo y ese hombre que se pasea un par de veces por la peli con un saco echado al hombro. Y ya ni te cuento la escena de Fernando Rey, esa que has puesto aquí.En fin.Al día siguiente, a la hora de la pausa en su trabajo, salió a fumarse un cigarrillo y vio consternada a un viejo que pasaba con un saco a cuestas.Evidentemente ella nunca había visto un viejo con un saco a las espaldas. Cuando me lo contó le dije que eso era el cine de Buñuel.¿Y el niño-cerdo? me preguntó algo alterada. Suspiré y le respondí: espera a que tu amiga dé a luz dentro de un par de meses.Se enfadó y entonces le dije: eso es el surrealismo.

    Lo de Singapur no tiene precio. Mira todo los buenos momentos que hemos pasado a costa de ese lugar,al fin y al cabo,no deja de ser todos los lugares.

    Abrazos mil

    1. Jo, Paco, cómo te pasaste con el chaval, o chavala, y eso antes de que llegara… Pero el caso es que sí, es justamente eso. Con mala baba, pero es eso…
      Singapur es ya un lugar mítico sin tiempo ni sitio, un horizonte vital, una quimera… donde dormir.
      Abrazos

    1. Bueno, según cómo y dónde…
      Creo que Buñuel aborrecía más el “turisteo” que el viaje propiamente dicho, aunque sí, tenía tendencia a ser más bien estático. Y a pesar de eso, no veas lo que llegó a viajar ese hombre…

    2. Ah, acabemos… No había captado el homenaje a los payasos de la tele…: “el viajar es un placer que te puede suceder”. Vale, vale…
      He revisado las memorias de Buñuel al respecto de los viajes y sí, creo que Buñuel, ni “turisteo” ni viajes en sí mismos (la pereza del equipaje, por ejemplo). Y a pesar de eso, como sabemos, lo que viajó el tío. Pura contradicción, como siempre.

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