Vidas de película – Peter Ustinov

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Soberbio actor teatral y cinematográfico, pero también escritor, guionista y director, los talentos de Sir Peter Ustinov (Londres, 1921-2004) fueron amplios y diversos, por más que su faceta más recordada, entrañable y emblemática sea su grata presencia como actor de reparto, siempre caracterizado por una exquisita solvencia en sus interpretaciones, en un buen puñado de importantes películas.

Hijo de un militar y periodista ruso (y se dice que también espía del Mi5 durante la Segunda Guerra Mundial) y de una pintora y diseñadora, estudió interpretación en el London Theatre Studio antes de debutar en las tablas en la década de los cuarenta. Sus triunfos lo llevaron de inmediato al cine, no sólo como actor (por ejemplo, para algunos títulos de Carol Reed), sino también como director (Vice Versa, 1948). El éxito en Inglaterra le proporcionó una doble vía para mostrar su talento en el cine, la americana, saltando a superproducciones de Hollywood como Quo Vadis? (Mervyn LeRoy, 1951), en la que daba vida magistralmente a Nerón, o Espartaco (Stanley Kubrick, 1960), en el papel del propietario de la escuela de gladiadores, Léntulo Batiato, que le propició el Oscar el mejor actor de reparto. En 1964 volvió a hacerse con la estatuilla por su personaje de Topkapi (Jules Dassin, 1964), aunque no lo logró por la película de LeRoy ni tampoco como mejor guión original por la británica Un cerebro millonario (Hot millions, 1968), codirigida junto a Eric Till.

Otras apariciones importantes de Ustinov en producciones de Hollywood tienen lugar en Beau Brummell (Curtis Bernhardt, 1954), en la que da vida al Príncipe de Gales que tutela a Stewart Granger, Sinuhé el egipcio (The egyptian, Michael Curtiz, 1954), No sómos ángeles (We’re no angels, Michael Curtiz, 1955), con Humphrey Bogart y Aldo Ray, y ya mucho más adelante, en un mítico momento del clásico de ciencia-ficción La fuga de Logan (Logan’s run, Michael Anderson, 1976).

En otras filmografías, destacan sus trabajos para Max Ophüls, en títulos como El placer (Le plaisir, 1952), donde se limita a hacer de narrador para la versión inglesa, y Lola Montes (Lola Montès, 1955), pero también la película rodada en España Un ángel pasó por Brooklyn (Ladislao Vajda, 1957), o la coproducción entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia Tres vidas errantes (The sundowners, Fred Zinnemann, 1960), con Robert Mitchum y Deborah Kerr. En los setenta, con producción británica, comenzaría a dar vida al Hercules Poirot más célebre y atinado del cine y la televisión, en títulos como Muerte en el Nilo (Death on the Nile, John Guillermin, 1978) y Muerte bajo el sol (Evil under the sun, Guy Hamilton, 1982).

De su carrera como director, que abarca media docena de títulos, sobresale la excepcional La fragata infernal (Billy Budd, 1962), adaptación de la famosa obra de Melville.

Casado en tres ocasiones, fue investido Sir en 1990.

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12 comentarios sobre “Vidas de película – Peter Ustinov

  1. A este hombre, o a sus papeles de romano, yo le tengo mucho cariño. ¡ Parece hacerme sentir simpatía por el majadero (en la peli) de Nerón…!
    Respecto a Poirot, yo es que primero conocí al de la serie de la tele, un tal David …, bueno, el calvo, ya me entiendes…y desde entonces, siempre que leía las novelas, tenía en mente a este actor. Realmente no sé cual de los dos será el más atinado.

    1. Interpretó como nadie al “golfo amable”, aunque en el caso de Nerón iba mucho más allá de eso, era un golfo sanguinario…
      Te refieres a David Suchet. No estaba mal. Al ser formato televisión, era otra cosa, pero no estaba nada mal. La diferencia, para mí, estaba en la ironía, en el humor. Ustinov ganaba en eso. Suchet era muy solvente en todo lo demás.

    1. Es que el tío, que no cantaba nada mal, hasta interpretaba las gárgaras de Nerón a la lira como un perfecto incompetente. A mí este señor siempre me ha caído inmejorablemente. Además, por lo que cuentan, era un gran tipo.

  2. Hola, Alfredo, buenos días; vaya cambio de aspecto el de tu cibercasa, mucho más colorido, sin duda alguna: me gusta. ¿Ustinov? No lo he visto mucho, pero guardo de él la imagen de un tipo que llenaba la pantalla, y no solo por su imponente aspecto físico…

    Un abrazo y hasta pronto.

    1. El lavado de cara venía haciendo falta: letra más grande para facilitar la lectura (demanda histórica siempre recibida), una estética algo más alegre para estos tiempos…
      Como bien dices, a Ustinov le hubiera cabido aquello de Groucho Marx: “apártese; creo que van a construir un bloque de apartamentos donde está usted”.
      Abrazos

  3. Reconozco que me falta bastante por ver de su filmografía. Y también conocerle como director. Pero le recuerdo con cariño en Quo Vadis (ay, Nerón, Nerón), Espartaco, del extravagante Poirot y del maestro de ceremonias de Lola Montes.

    Hace uno o dos años paseando por la feria del libro antiguo, me compre un librito y lo conocí en otra faceta: como dramaturgo. La obra se titulaba A mitad de camino y tenía su encanto

    Besos
    Hildy

    1. Dices algo muy importante: es un tipo al que, en general, se le recuerda con cariño hasta cuando hace de sanguijuela. Un grande.
      No he leído el libro, pero tomo nota (aunque la pila de libros pendientes en casa, que supera la veintena, es realmente poco motivadora).
      Besos

  4. Ustinov me encantó en Espartaco y está soberbio en Quo Vadis?. Sin duda, un actor de peso, como Charles Laugton, tanto en un sentido físico como espiritual. Está en mi top 10 de intérpretes.

    1. Laughton es otro actor enorme (venga con el chiste…). Muy recomendable su película “La fragata infernal”. Además, no se reserva para sí mismo un personaje demasiado amable.

  5. Es un tipo que tenía un rostro muy contemporáneo,¿no crees? A veces vemos a actores clásicos de cuyos rostros solo podía dar a aquella época.Pero con Ustinov no ocurre eso.Su rostro podría ser de un tipo de ahora.

    Abrazos

    1. Tienes mucha razón, Paco. En efecto, cabe imaginárselo en cualquier cinta modesta actual, de esas que brillan por los secundarios. O incluso en plena calle. Con sus aires aristocráticos y todo.
      Abrazos

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