Vidas de película – Conrad Veidt

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¿No recuerda a algo esta caracterización del gran actor alemán Conrad Veidt en El hombre que ríe (The man who laughs, Paul Leni, 1928)? ¿Es quizá como Joker, el personaje de Batman? ¿O se parece más a esa imagen breve, apenas décimas de segundo, que por dos veces introduce la presencia explícita del diablo, como dos flashes alucinatorios, en el metraje de El exorcista (The exorcist, William Friedkin, 1973)? El cine mudo lo inventó casi todo. Los sonidos, las voces, lo completaron y lo enriquecieron (a veces); en los últimos tiempos lo saturan, lo emboban. Pero el cine, lo que es el cine, ya estaba allí antes de que Al Jolson abriera la boca. En todo caso, en lo que a Conrad Veidt se refiere, al gran público le dice más esta otra imagen.

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El famoso mayor Strasser de Casablanca (Michael Curtiz, 1942) era un alemán de origen judío nacido el 22 de enero de 1893 en la ciudad de Potsdam, localidad cercana a Berlín que fue sede de una de las conferencias aliadas a tres bandas después de la Segunda Guerra Mundial.

Exceptuando su papel en el gran clásico de Curtiz, lo más importante de la carrera de Veidt transcurre en la Alemania de la UFA, en especial su personaje de Cesare en la obra maestra de Robert Wiene El gabinete del doctor Caligari (Das Kabinett des Dr. Caligari, 1920), pero también sus apariciones en Diferente a los demás (Anders als die Andern, Richard Oswald, 1919), una de las primeras películas en hacer un retrato amable de las relaciones homosexuales, en las primeras versiones de la dupla La tumba india (Das indische Grabmail, 1921), vueltas a filmar por Fritz Lang en los años cincuenta, y en otros títulos míticos de la época como Las manos de Orlac (Orlacs Hände, Robert Wiene, 1924), que cuenta con dos versiones estadounidenses, una de ellas con el también alemán Peter Lorre, El hombre de las figuras de cera (Des Waschsfigurenkabinnett, Paul Leni, 1924), en la que aparece junto al gran Emil Jannings y a un actor luego convertido en más que notable director, William Dieterle, o El estudiante de Praga (Student von Prag, Henrik Galeen), remake -¡¡ya!!- de una película de 1913.

Emigrado a Estados Unidos desde finales de los años veinte, lo mismo que uno de sus directores más recurrentes, Paul Leni, trabajó para Alan Crosland y junto a John Barrymore en El vagabundo poeta (The beloved rogue, 1927) y para Leni en la obra arriba citada, en 1928.

Junto a Casablanca, sus papeles más memorables en Hollywood son como Jaffar en la producción británica El ladrón de Bagdad (The thief of Bagdad, Michael Powell, Tim Whelan y Ludwig Berger, 1940) y en Un rostro de mujer (A woman’s face, George Cukor, 1941), junto a Joan Crawford y Melvyn Douglas, remake de la película sueca de 1938 dirigida por Gustaf Molander y protagonizada por Ingrid Bergman.

La muerte prematura de Veidt, acaecida en 1943 a causa de un infarto de miocardio, le impidió desarrollar una carrera más prolífica en Hollywood y también disfrutar de su gran éxito de público gracias a la inmortal Casablanca.

 

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15 comentarios sobre “Vidas de película – Conrad Veidt

  1. ¡Ostras! ¡Qué susto al abrir la página! Inquietante, inquietante!
    Un delito que las teles públicas -qué menos- no divulguen el Cine antiguo en lugar de repetir y repetir siempre las mismas pelis.

    1. Tú lo has dicho, es un delito. Si las cosas fueran distintas, es decir, unas teles públicas dignas (incluyo las Autonómicas, claro, en su mayoría una absoluta vergüenza), que en vez de competir por la audiencia más tragona e irreflexiva gastándose millonadas en series penosas, películas malas y derechos deportivos borreguiles -e inundarnos de jotas y catetadas, además, en nuestro caso), se preocuparan por difundir la cultura en todas sus formas de expresión, habría contenidos apropiados para estas cosas. Pero, si eso llega a ocurrir, tranquilo, no será en España.
      Una observación: entiendo lo que quieres decir, pero no es apropiado hablar de “cine antiguo”. Uno de los errores que cometemos suele ser apellidar a las películas con accesorios inútiles como su edad, su nacionalidad, su color o ausencia de él, etc. Hablemos de buenas y malas películas, y ya está.

  2. Qué mal rollo da Conrad Veidt con su imagen en EL HOMBRE QUE RÍE. ¡Y qué malo era el mayor Strasser en CASABLANCA! Un actor con filmografía interesante del cual me queda mucho por descubrir. Sin embargo hace unos años pude disfrutar de una de las primeras películas sonoras alemanas, un musical satírico y político con Conrad Veidt de prota. Muy, muy interesante… que por cierto me recuerdas debo volver a ver.
    ¡Ya te lo he dicho pero ya sabes que yo nunca me canso: me encanta esta sección!
    Besos
    Hildy

  3. He buscado información de la película y parece magnífica. De superproducción de la época, la califican en un artículo. ¡Y yo no tenía ni idea de ella!…nunca había oído ni leído nada sobre ella ni sobre su director.
    Es curioso que se encuentre “novedades” más apetecibles en las producciones de hace ochenta y tantos años que las que están llegando al cine de mi pueblo en los últimos meses.

    1. Bueno, no es tan curioso si vemos la evolución del cine para grandes públicos -e incluso de esos públicos- a lo largo de las décadas. El cine ha decaído porque su público también ha decaído. Triste decirlo pero es así. La gente ya no sabe apreciar según que cosas, y se conforma borreguilmente con otras. No pensar es el mandato. Rapidez y olvido. Consumidor de películas, no espectador. Por tanto, quienes hacen el cine también han perdido un respeto hacia el público que hace ochenta años ni se pensaba. Lo importante no era, o no sólo, ganar dinero, sino que la gente dijera que tus películas eran las mejores. Ahora eso ya da igual.

  4. Esto sí que es un actor,joder.Ni Joker ni hostias a lo Nicholson,que sí que Nicholson está bien pero no podría haber interpretado al nazi de Casablanca.Ni Heath Ledger,mira lo que te digo. Y es verdad lo que dices;que el cine mudo lo inventó todo.Por eso ya está muerto.Creo que el cine ha dado todo lo que tenía que dar.
    Abrazos mil

    1. Actorazo, en efecto. La prueba es que nadie es capaz de imaginar otro actor interpretando ese personaje. Aunque claro, en esa película ocurre con todos…
      Por desgracia, estoy absolutamente de acuerdo contigo. Esto no es más que una muerte larga.
      Abrazos

  5. Leí en varios sitios que el Joker se basó en la imagen de Veidt. Es más, ahora que lo pienso, hasta Alan Moore pudo tomar el apellido Veidt en su obra Watchmen para el personaje de Ozymandias… uhmmm

    Genial post. Abrazote

    1. Lo cual me da un excelente motivo para arremeter una vez más contra la supuesta genialidad y originalidad de los tebeos… aunque no lo voy a hacer. Al fin y al cabo, copiar a según quién es de sabios.
      Abrazos

      1. jajaja, ya sabe usted que hay “copiadores” y “copistas” de muchas clases. No hay que confundir, de todos modos, “plagio” con “homenaje” 🙂

      2. Ah, no, amigo Alberto. Los copistas y copiadores son todos de la misma clase. Los hay honrados, eso sí, que lo reconocen e incluso lo evidencian, y otros que llaman “homenaje” a lo que hacen para que nadie los tilde de copiones. Cuestión de marketing y de reputaciones que salvaguardar, habitualmente sin razón para ello.

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