Documental: El cine negro (Jeffrey Schon, 1994)

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Espléndido documental que habla de las raíces sociológicas y literarias del cine negro, y que realiza un amplio recorrido por los títulos más míticos del ciclo dorado del cine negro americano, excelentemente acompañado de imágenes y testimonios de importantes personajes del mundo del celuloide. A disfrutarlo.

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12 comentarios sobre “Documental: El cine negro (Jeffrey Schon, 1994)

  1. ¡¡¡Gracias por compartirlo!!! Ahora no puedo verlo… pero me muero de ganas. Ya sabes mi querencia por el cine negro.

    Besos… pero NO de femme fatale (es que no me salen… son muy difíciles)
    Hildy

  2. Está de más decir aquí sobre mi pasión por el cine negro.Me gusta sus luces y sombras,sus calles,los pitillos,la desesperación,las mujeres fatales,etc.La única pega es que nunca tuvo su propia banda sonora,como en los demás géneros.No sé si fue Garci o Truffaut quien dijo que el cine negro lo había inventado Sigmund Freud.
    Nos vemos en la jungla de asfalto,allí,en perdición.

    Abrazos mil

  3. Y pensar que hace veintitantos años, cuando yo era un mocoso, veía todas estas pelis en horario de máxima audiencia. ¿A qué programador se le ocurriría hoy en día poner un ciclo por ejemplo de Fritz Lang (etapa americana) a las diez de la noche como lo puso la 1º en el año 90? Pero bueno, siempre estoy con esto… ya lo siento.
    Yo debería ver el video y así enterarme bien pero no tengo tiempo porque ¿qué es Cine Negro exactamente? ¿Sólo el de gangster? ¿el detectivesco también cabe? ¿Todo aquel donde hay un crimen y una investigación? ¿El que cuenta el modo de vivir al margen de la ley? Si es que en realidad, una gran cantidad de películas y de géneros cuentan siempre con el ingrediente de la maldad o lo antisocial o algún misterio que las hace atractivas.

    1. Bueno, esto de da una idea de la decadencia del cine, la televisión, de la idea de entretenimiento y, también por supuesto, del público y del espectador. En conjunto: del ciudadano y de la sociedad. Triste, pero es así.
      Es complejo definir los límites exactos del cine negro. De entrada, no es el cine de gangsters ni el de policías, ni el de crímenes e investigaciones. Al menos, no de entrada. Hay excelentes películas negras en las que no aparecen ni gangsters (la verdad es que no suele haberlos, es otro género distinto casi por completo), ni siquiera policías e incluso crímenes. La idea central del cine negro es la de la imposibilidad del hombre para sustraerse a un destino fatal: él hace lo que puede por librarse de un final trágico al que está presdestinado, pero los elementos -el entorno, el azar, las circunstancias o una mujer fatal como la muerte…- le impiden ser libre e irremisiblemente cae en la trampa de su destino irrefrenable. Normalmente esto va asociado a un crimen, pero no siempre (hay cintas negras de boxeo en las que no hay crimen propiamente dicho, como “El ídolo de barro”, con Kirk Douglas). Pero bueno, entrar en profundidad en esto excede el tamaño de un comentario.

    1. Bueno, no exactamente. Sí en cuanto al componente “fatalidad”, aunque en las tragedias los dioses juegan a placer con los hombres. Aquí no es tanto así, sino que son más bien ensayos sobre la debilidad del ser humano frente al aparato social, económico, cultural, filosófico, existencial, etc., que el propio hombre ha creado. Es decir, el laberinto de sí mismo. Estéticamente, supone una suma del expresionismo alemán y del realismo poético francés. Temáticamente, bebe tanto de las historias góticas (desde “El castillo de Otranto” en adelante) como de la novela criminal, pero su origen no es casual. No podemos hablar de cine negro propiamente dicho hasta 1941 como mínimo, es decir, cuando la vida y la muerte se “cosifican” al descubrir las atrocidades cometidas durante la II Guerra Mundial y los conflictos inmediatamente anteriores (Guerra Civil española, guerra chino-japonesa, Abisinia, etc., etc.).

  4. Hay que ver de qué manera están perjudicando Facebook y el Twitter a los Blogs…Si es que no puede ser. Esta carrera tecnológica tan vertiginosa y estos cambios tan bruscos en nuestras costumbres no pueden acabar en nada bueno. Oye, procura no desanimarte.

    1. Mucho, la verdad, en cuanto a números. Poco, en realidad, en cuanto a calidad. Son medios demasiado pobres, escasos, limitados, para contenidos realmente interesantes. La mayoría de la gente los usa para hacer el mendrugo.
      No te miento si te digo que he estado toda esta temporada muy desanimado: te curras un texto mejor o peor, buscas imágenes, revisas las películas, indagas sobre las referencias y los datos, y resulta que un texto de hace cuatro años lo leen en un día 100 personas, y el que acabas de publicar lo leen apenas 12. Pero en el fondo da igual, porque piensas que vale la pena aunque sea por uno, porque es tan importante lo que pueda significar para el que lee como lo que significa para mí. Joder, menudo rollazo.
      El caso es que el reciente cambio de plantilla tiene que ver con eso. Inesperadamente, me sirvió para refrescarme las ideas y me alentó a continuar. Y aquí seguimos. Ahora descansaremos (aunque no del todo) para los meses de verano, y volveremos en septiembre con fuerzas renovadas.
      Por cierto, Anónimo, ve pensando en dejar de serlo…

  5. Pues es que es verdad. Por cada cosa en Twitter o FB que vale la pena, hay cien mil chorras. Bueno, como los blogs en realidad. O la tele.
    Tomo nota, Carlos. Ten en cuenta que Anónimos hay muchos…

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