Documental: El cine de terror

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Personalmente, quien escribe no es un buen espectador del moderno cine de terror. Como sucede con el resto de los géneros, con los años ha perdido frescura porque quienes se dedican a él carecen de la capacidad necesaria para articular sus mecanismos más eficaces, el arte de la sugerencia, la combinación de elementos cinematográficos y psicológicos para crear atmósferas incómodas, desasosegantes, la construcción de guiones atractivos en los que sean miedos humanos y terrenales los detonantes de la acción, y no tonterías extraterrestres o extrasensoriales. Incluso existe un vacío imposible de cubrir en cuanto a los intérpretes que hicieron del género lo que ha sido históricamente, repleto de obras maestras todas ellas anteriores a la década de los ochenta, como Boris Karloff, Bela Lugosi, Vincent Price o Lon Chaney (en la foto).

Afortunadamente, siempre podemos volver al cine de siempre, aunque sea enlatado. Este documental, emitido hace ya quince años largos en La2 de TVE, hace un recorrido por las claves y los hitos del cine de terror. A disfrutarlo… temblando…

En apoyo de la Televisión pública, libre e independiente.

14 comentarios sobre “Documental: El cine de terror

  1. Totalmente de acuerdo, en el género de terror han perdido el norte. Es aburrido y se ha convertido en una fórmula escorsetada. A ver si alguien le da por hacer algo interesante.

    1. Pues yo diría que tú mismo, con esa foto de la sandía, ya has adelantado algo…
      Fíjate, me recuerda en algo a la de Lon Chaney.. Bueno, a quién quiero engañar; la foto no es de Lon Chaney; soy yo, con el uniforme de ir a ver cualquiera de Danny Boyle…

  2. Sin nungún género de dudas, el terror es lo más difícil de llevar a cabo en el cine,porque si no da miedo da risa y esto último es lo que ocurre casi siempre. El cine tiene poco poder evocador a la hora de adentrarnos por los callejones más oscuros de nuestra mente.Ahí tenemos la obra de Lovecraft,el tipo describe el horror,el miedo,pero sin llegar a proponerlo,es decir,es uno el que pone el miedo particular.En una película,cuando se ve le bicho de látex ya la has cagado macho.Y si no se ve,al espectador se le pone la cara como pasta de boniato.El último filme en donde el monstruo se ve poco pero te cagas (en su tiempo,claro)fue Alien,el octavo pasajero.Ya no se puede hacer lo mismo.Lo mejor: un buen libro hacia la medianoche,en la cama,y,a poder ser,que truene de cojones.

    Abrazos mil,amigo mío.

    1. Yo diría que es lo segundo más difícil, después de la comedia. Es más terrorífica una comedia con la que no te ríes que una de miedo que hace reír. Creo.
      Creo que la perfección en eso de insinuar y no mostrar, aunque fuera de chiripa, fue “Tibuón”. A mí, particularmente las de terror religioso me dan grima.
      Abrazos

  3. … Qué bueno, mi querido Alfredo.
    Ando pez en este género. Ahora adentrarme en el cine de terror de ayer y de hoy también.
    Así que este documental me viene de miedo… nunca mejor dicho.

    Besos veraniegos
    Hildy

    1. Quién va a querer adentrarse en el terror cuando ya quedan a mano los periódicos del día…
      En fin, que en el género hay mucho y bueno, pero, sobre todo, muchísimo más malo malísimo. Probablemente, salvo contadas excepciones, sea el género que menos fortuna ha tenido.
      Besos terroríficos

  4. ¿Llamas de de “terror religioso” a las de aparecidos? ¿No verdad? Creo que el misterio de la Muerte ha sido y puede seguir siendo fuente de magníficas películas de miedo. Dos de las recientes que a mí personalmente me gustaron fueron Insidius (a pesar que quiero pensar, era un homenaje a Poltergeist, aunque el viaje fantasmagórico por la región de la muerte, para mi, la hacía muy superior a esta) y… vaya, no recuerdo el título de la última. La hicieron la misma gente de Insidius y comenzaba con una familia que se ahorca en un árbol y que es grabada en una película casera. ¿Y el corto de Mamá? Escalofriante. Es una lástima que en el largo se estropeara.

    1. No exactamente, aunque también. Me refiero a aquellos que explotan los terrores asociados a la mitología cristiana, que es la que nos toca de cerca, esto es, exorcismos, endemoniados, diablos, demonios, etc. Para mí, que no soy creyente, son tan remotos y de ciencia ficción como Darth Vader.
      La verdad, no me ha gustado ninguna de las que comentas. Son puro efectismo, pero no tienen sustancia. El terror no está en los sustos, sino en el cerebro. Lo que hace falta es que alguien bucee en nuestros miedos y los alimente desde la pantalla. Pero ahora hay directores y guionistas empeñados en cómo asustar y distribuir los sustos en el metraje. No señor: la película te tiene que seducir, no ser un carrusel.

  5. Pues yo valoro el relato, sea literario o cinematográfico que me hace sentir una emoción, el miedo entre ellas, a ver si me entiendes, como un ejercicio científico, psicológico y para ello, muchas veces no necesito que el relato me hable de temas trascendentales. Francisco hablaba de la experiencia de pasar miedo leyendo por la noche bajo la tormenta, a eso me refiero: a la sola finalidad del relato para transmitir esa sensación. Y por eso la crítica también reconoce como geniales textos (cortos eso sí porque al fin y al cabo su misión es la de provocar ese shock momentáneo) como la Casa Vacía de BlackWood o La habitación de la Torre de Benson. En lo que sí estoy de acuerdo contigo es que no necesito un carrusel de efectos especiales y “sustos” manidos como aparecen en las pésimas pelis que suelen poner en la Sexta o Paramaunt porque suelen dar pena y aburrir. Pero el placer de sentir un escalofrío por causas sobrenaturales es impagable y justifica mucha de toda esa literatura.

    1. Pero es que la sugestión, la amenaza, el temor a lo desconocido, no es algo sobrenatural… Eso es justamente a lo que me refiero. Cuando en las películas de terror, estas tan malas que citas, se explota el terror explícito (una bestia o un fantasma o un vampiro, unas vísceras, la perversión en el uso de la música o de los efectos de sonido, los “efectismos”, en suma), ya no hablamos de terror. Podemos hablar de repugnancia, de repulsa, de sobresaltos “sensoriales”, que no personales. Es como un espasmo muscular, sucede y ya está. El terror, como bien dices, cuando a través de una atmósfera, de una situación, se crea una sugestión, una amenaza, hablamos de miedo de verdad. En el cine ya no pasa eso.

  6. Es muy interesante y suscribo prácticamente todo lo que se apunta en este post pero yo querría romper una lanza a favor de una película, relativamente reciente, del cine de terror japonés. Obviamente la seminal, de la que posteriormente harían remakes, plagios y demás: “The ring”, de Hideo Nakata. Reconozco que no estoy muy ducha en el cine asiático reciente (y cuando me acerco a él lo hago con cierta aprensión), pero esta película tiene un trasfondo realmente terrorífico. No desvelaré nada de ella, sería destrozarla, pero conmigo ha conseguido lo que casi ninguna película contemporánea adscrita al género ha logrado: generar auténtico mal rollo, desde el punto de vista no sólo visual – y cuando digo esto lo hago desde su acepción más pura y autorreferencial hacia el espectador – sino, sobre todo, psicológico.
    Por lo demás, a mí me dan muchísimo más miedo varias de las películas que, salvo excepciones (“A las 9 cada noche”, “Suspense”, “La noche de los muertos vivientes” – la primera, of course-, “El quimérico inquilino”) en nada tienen que ver con el género. Cito las más perturbadoras para mí: Psicosis, varias de Fritz Lang, Lunas de hiel, Al morir la noche, La invasión de los ladrones de cuerpos, el Nosferatu de Herzog (lo siento por Murnau pero su criatura no me inquieta) y una película de los años 70 totalmente desconocida incluso para los más cinéfilos, titulada Lokis – una peli polaca que viene a ser una variante en masculino de La mujer pantera, narrada en paisajes rurales y que, de alguna manera, viene a poner en imágenes los clásicos cuentos de miedo. Como podemos observar, todo está en la mente.

    Saludos!!

    1. Bienvenida, Miriam!! Un comentario enjundioso, como es común en los tuyos… El terror japonés irrumpió con fuerza por esos años, con plena justificación. Japón tiene una larga tradición propia de fantasmas y demonios, similar a la nuestra, paralela, pero también con particularidades. La virtud de estas películas (tampoco fueron demasiadas, la cosa derivó pronto en la repetición) estaba, precisamente, como en el terror clásico, en usar la carcasa del género para hablar de otras cosas. Un país emocionalmente aséptico, hecho cada día más a la soledad del cuarto y a la comtemplación del mundo a través de una pantalla, en el que se repele el contacto físico y en torno al 40% de los menores de 34 años, según una estadística, no ha mantenido relaciones sexuales… Mi favorita, en todo caso, es Audición, de Takasi Miike.

      Personalmente, el cine de terror (en sentido amplio o estricto) que más me interesa es aquel que elude lo sobrenatural. Que busca el miedo dentro de nosotros, que lo manifiesta y lo explota. Todas esas que citas (incluso la polaca) y alguna otra. La desaparición, la soledad, la locura… Eso es terror auténtico.

      Saludos!!

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