Cortometraje: Vecinos (Neighbors, Buster Keaton & Eddie F. Cline, 1920)

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8 comentarios sobre “Cortometraje: Vecinos (Neighbors, Buster Keaton & Eddie F. Cline, 1920)

  1. Decía Walt Whitman que usar la mirada desbarata el aprendizaje de todas las épocas. Yo añadiría que ver los cortometrajes y largometrajes del gran Buster, sucede lo mismo. ¿Quién mejor que él para hacernos entender que el mundo, la vida, no es más que un enorme absurdo complicadísimo? Buster no cuaja en ninguna parte, en ningún oficio, en ninguna época. A Buster se le queda la cara de palo ante tanta consternación. Baster, como cualquier personaje de Kafka, sin comerlo ni beberlo, ya está corriendo por las calles perseguido por un millón de policías. Y cuando no es la policía son los componentes naturales y él el gran acróbata de la desesperación, debe hacerle frente a todo. Siempre lo digo y siempre me critican, pero me da igual. Siento un enorme respeto por Charlot, pero hoy se me hace un poco duro volver a sus películas sentimentaloides y con un fuerte factor político. En Baster no hay nada de esto. Hoy estamos golpeados por todas partes y no sabemos qué hacer, sí, aquí, todos con la cara de palo, pero con las articulaciones oxidadas, con el culo celulítico apoltronado, temerosos de cualquier cosa.

    Un fuerte abrazo, amigo.

    1. Desde luego, la batalla del tiempo para el público y la publicidad la ha ganado Chaplin sin duda. No es extraño, porque es más accesible, más “fácil”. La batalla del cine, en cambio, es para Buster.
      Abrazos

  2. … Ingenio y acrobacia. Acrobacia e ingenio.
    He disfrutado un montón con el cortometraje.
    ¡Qué difícil la vida entre vecinos! No he parado de reírme. Sobre todo con los problemas de pantalones…

    En cuanto al eterno debate entre Charlot y Buster, yo, queridos míos, amo a los dos y me quedo con los dos. Los quiero a rabiar. Y veo La quimera de oro con música en directo y me río y me emociono. Y veo en una sala de cine hasta arriba Siete ocasiones y me ahogo de la risa como todos los que me rodeaban. No puedo compararles, me parece que ambos tocan la estratosfera. Y yo, qué se le va a hacer, amo a los dos. A Charlot y a cara de palo Keaton. Me encanta leer sobre los dos, descubrir sobre los dos, ver cortometrajes de los dos, ver largometrajes de los dos y como colofón final mirarles juntos en una escena en ese relato cinematográfico triste que es Candilejas…
    Besos
    Hildy

    1. Bueno, es un debate forzado porque, ya lo dices tú, afortunadamente no tenemos que elegir. Pero llama la atención la distinta manera en que la “posteridad” lo trata a uno y a otro, y las razones creo que quedan expuestas en estos comentarios. Y eso que no entramos en sus respectivas biografías, con lo que ya la cosa se entendería todavía menos.
      Besos pamplineros

  3. Seguramente el sentimentalismo de Chaplin sí que ha pasado de moda pero el contenido político y social de sus películas me parece plenamente vigente en estos tiempos de maquinismo atroz, de paro, de genocidios y de antisocialismo.
    Por cierto que anteayer vi un documental que me gustó mucho sobre la influencia de Mussolini en Hitler y la relación entre ambos desde los años treinta y esa “competición” que mantenían en sus sucesivos encuentros, donde buscaban impresionarse entre sí con su armamento e industria. Y este “pique” me hizo comprender lo magníficamente que Chaplin lo parodió en su película sobre Hinkel y Napoloni.
    El documental que está integramente realizado mostrando secuencias cinematográficas de la época, coloreadas, se titula “Mussolini y Hitler: la ópera de los asesinos”. Lo único que me pareció mal es que ni mencionan la actuación de ambos aliados en España.

    1. Te entiendo, pero, para mí, el problema de esa crítica, legítima y conveniente, diría yo, es la explicitud. Los subrayados, en el cine al menos, terminan perjudicando la vigencia de una historia, a menudo arruinándola desde el origen (por ejemplo, algunas películas de Ken Loach, sin ir más lejos). Keaton contiene igualmente ese sentido crítico, pero es más sutil, juega de manera más soterrada, y sin embargo, es tremendamente efectivo (fíjate en este corto cómo aparecen la policía, la justicia, el patriarcado, la familia o la castidad -el momento “candado”-).
      Ese documental que comentas es muy interesante. Yo echo de menos otra cosa: que se recuerde que el fascismo no nació ni en Italia ni en Alemania, sino en Francia.

  4. Delirante. “Al dejar la soltería siento que pierdo algo” y se le caen los pantalones jeje Qué grande Buster Keaton, siempre con esa cara seria. Y este corto está lleno de buenos golpes. Abrazos.

    1. No me digas que no es la mejor metáfora al respecto que has visto nunca en una película. Real como la vida misma. Como empiece a contar las veces que lo he “visto”, y que lo “veré”, no paro…
      Enorme Buster.
      Un abrazo

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