Música para una banda sonora vital (Crimen imperfecto, 1970)

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Con toda seguridad, Fernando Fernán Gómez y José Luis López Vázquez componen el par de enfermeras más estrafalarias y anti-eróticas de la Creación en Crimen imperfecto, parodia del género de detectives, a ratos (casi todos) lamentable, patética, y por instantes no exenta de gracia, por destellos hasta hilarante, dirigida por Fernán Gómez en 1970. Con toques de psicodelia pop, trama imposible y giros absurdos, la película satiriza algunos de los lugares comunes de las historias detectivescas en torno a desfalcos empresariales e infidalidades matrimoniales, y pretende subvertir con su conclusión la relación Holmes-Watson-Lestrade, dando énfasis al trabajo de la policía por encima de las meteduras de pata de Salomón y Torcuato, los investigadores de pacotilla.

Pero, como no puede ser de otra manera en el cine español de aquella época, especialmente de aquel nacido con vocación pseudo-cómica, la música, nuevamente firmada por Antón García Abril, cobra vital importancia para subrayar el conjunto, en este caso con un tema tan “pegadizo” como propio de cualquier alcaldesa que haga sus pinitos en la lengua de Shakespeare. Horrible.