Diálogos de celuloide – Reality bites (Ben Stiller, 1994)

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LELAINA: Sabes, acabo de darme cuenta de cuál es tu problema, Troy: sufres el síndrome panfilosófico (…).

TROY: No estoy destinado a hacer del mundo algo mejor.

LELAINA: Entonces, ¿para qué sirves? (…)

TROY: Mis padres se divorciaron cuando yo tenía cinco años solamente. Después veía a mi padre tres veces al año (…). Me di cuenta de que la vida no tenía sentido. La vida es una lotería en la que te puede tocar vivir una tragedia absurda o escaparte por lo pelos. Así que para mí solo cuentan los detalles como una hamburguesa de medio quilo con queso o el cielo diez minutos antes de que se ponga a llover. O el momento en que una carcajada hace que se te quiebre la voz.

Reality bites (Ben Stiller, 1994).

 

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4 comentarios sobre “Diálogos de celuloide – Reality bites (Ben Stiller, 1994)

  1. No le falta razón a Troy aun así, aunque hay que disfrutar de los detalles del día a día, creo a Lelaina también. Es bueno por lo menos intentar hacer el mundo algo mejor… porque aunque exista el destino y el azar, no está mal intentar transformar, cambiar tu entorno, crear una reacción en cadena y que la vida sea un poco más digna, más justa, más buena… Por lo menos intentarlo, aunque te equivoques, te confundas, fracases… intentarlo.

    Ay, la generación X o la de Peter Pan…

    Besos
    Hildy

    1. Si te digo la verdad, nunca he podido aguantar esta película. Literalmente. Nunca la he visto completa de una vez, siempre a trozos, viéndola entera pero a cachos. Superior a mis fuerzas. No aguanto a Ben Stiller ni cuando no sale…
      Besos

  2. ¿Qué pasa?¿no celebramos el octavo aniversario del blog o qué?… Alfredico ¿qué tal va?; que sepas que aunque no te escriba no dejo de leerte ¿eh? Y por cierto, un día me dijiste que a los 39 años, o escalones, te plantarías… me alegro un montón de que no lo hayas hecho. Un fuerte abrazo.
    carlos

    1. Caramba…
      Aquí seguimos todos, por lo que veo… La efeméride quedó registrada el pasado día 3, con una entrada discretita. Nos guardamos los grandes fastos para el décimo aniversario, si llegamos…
      Efectivamente, la idea primera era plantarse en el escalón 39. Pero, simplemente, al día siguiente ni me lo planteé. Estamos en un momento de expansión, así que, ¿por qué parar ahora? Cuando vengan de nuevo las vacas flacas, ya veremos.
      Gracias por acordarte, y por seguir ahí.
      Abrazos

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