De entre los muertos (Vertigo, Alfred Hitchcock, 1958): coloquio en ZTV

Vértigo_39

Reciente intervención en el coloquio del programa En clave de cine, de ZARAGOZA TELEVISIÓN, acerca de esta obra maestra de Alfred Hitchcock.

4 comentarios sobre “De entre los muertos (Vertigo, Alfred Hitchcock, 1958): coloquio en ZTV

  1. Interesantísimo coloquio sobre una de mis películas fetiche. Me llama muchísimo la atención la evolución en la respuesta del público, a lo largo de los años, sobre esta opus magna del celuloide, máxime cuando una servidora vio esta película por primera vez a la tierna edad de 17 años y lo primero que exclamé al terminar de verla (pocas veces tengo recuerdos tan vívidos tras un primer visionado de un filme, lo cual ya dice mucho de su director) fue que había visto una rotunda e inquietante historia de amor. Por supuesto, en ese momento no supe apreciar todo el trasfondo de la película a la que, a día de hoy me sigue asombrando, perturbando y a la que tras más de la docena – incluso algo más, no llevo la cuenta exacta – de veces que la he visto, encuentro más concomitancias con lo subconsciente. Parece que no sólo Freud sino Jung apareciese entre los intersticios de esta película. Y si nos ponemos a hablar sobre una reflexión ante la Muerte y el Abismo, yo añadiría también el Vacío, la Angustia y la Desolación terrible por lo que nunca existió más que en la imaginación sobre una necesidad de algo imposible de asir como es el sentimiento amoroso.
    El amor, tal y como lo reflejó Hitchcock, acaba siendo para quien lo padece fuente de infelicidad pues es imaginación, proyección y una eficaz arma no ya de manipulación sino de la mayor de las desdichas, de ahí que su protagonista viva en permanente estado de sueño/pesadilla, reviviendo el recuerdo de la amada perdida. Hitchcock, desde luego, era un hombre muy pesimista y quizá eso sea el punto clave que ha hecho de ese recelo por el ser humano una de las mayores muestras de su lucidez que tan bien encarnó a lo largo de su filmografía y que en esta película queda demostrada en toda su desnudez.

    Saludos!!

  2. ¡Dios, qué gordo estaba en esas imágenes! Disculpa, no me gusta nada verme, oírme ni leerme, pero hacía mucho que no veía ni siquiera una imagen mía en algún sitio, y qué horror…

    Tras esta introducción tan interesante y rigurosa, a mí lo que me impacta tanto del cine de Hitchcock, además de todas esas cosas que dices, que comparto, es cómo sabe llegar al público a través de una forma cinematográfica “cómoda” (durante mucho tiempo lo acusaron de ser un cineasta comercial, sin más) para comunicar cuestiones tan profundas, por un lado, pero al mismo tiempo tan tan personales. Para mí, Hitchcock juega al mismo juego que Buñuel, Bergman y Fellini (siempre los meto en el mismo saco) pero su revestimiento formal, su facturación made in Hollywood, le otorga un lugar de privilegio entre el público. El empleo del suspense, que en los otros tres está también presente pero es usado de otra manera (el “shock latente”, lo llamaba Cabrera Infante), abre puertas que lo abigarrado de otras propuestas tal vez solo entreabre o cierra. La cuestión, por no enrollarme más, es que cada vez me resulta más interesante y atrayente dejarme llevar cómo Hitchcock habla de sí mismo, por ejemplo, a través de Scottie, sobre sus frustraciones, fantasías y sueños incumplidos. Ser amado (más bien deseado) por una rubia escultural, por ejemplo. Y cómo ese sentimiento de desencanto desesperado puede llegar a ser compartido por su público, por medio del dulce anzuelo del suspense. Hitchcock nos encanta porque observamos una amargura compartida pero atractiva. Los inocentes injustamente acusados (o tratados) por la vida somos nosotros.

    ¡Saludos, y muchísimas gracias por tus comentarios!

  3. Efectivamente. Lo has clavado. Y es cierto, yo cada vez veo más relación y no sólo entre los otros cineastas que citas, con Buñuel el que más, también lo veo y lo siento con Lang, Wilder y Mankiewicz, el hombre que hizo del teatro filmado una exquisitez para decirnos, en un ejercicio metaficcional, que la propia vida es puro teatro. Todo lo que apuntas sobre Hitchcock lo suscribo plenamente y esa mirada suya, irónica y desencantada ante el mundo, es la nuestra mucho antes de que nos demos cuenta.
    Es muy curioso y especialmente significativo que la mayoría de los directores de los que más cosas he aprendido a lo largo de los años son aquellos que tuvieron experiencias especialmente dolorosas y/o arrastraron un sufrimiento ingénito que exteriorizaron en forma de cinismo. Siento que he aprendido muchísimo más con ellos que con cualquier académico al uso…
    No eres el único, yo tampoco me gusto, ni en fotos ni oirme. Pero chico, no te fustigues, el mayor atractivo está en la mente y eso tu lo tienes multiplicado. No muchas personas lo tienen. Piensa en la filosofía que sobrevuela a lo largo del film en la deliciosa película Avanti! sobre el aspecto físico y disfruta de lo esencial.
    Saludos!!

    1. Efectivamente, Lang, Mankiewicz… y Nicholas Ray, lo más parecido a un cineasta de autor que tuvo el Hollywood clásico. El tormento, el sufrimiento, son un excelente motor creativo, en el cine y fuera de él, ahí está Tarkovski (otro que tal, aunque en verdad con un mundo visual y con una concepción aún más particular). Y hablando de cinismo, aunque a otro nivel, esos Lubitsch o Wilder… Me encanta la mención a Avanti! El funcionario italiano que presenta ahí Billy Wilder es mi ejemplo de efectividad y funcionalidad profesional 🙂

      ¡Saludos!

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