Cine en fotos – El estrangulador de Boston (The Boston strangler, Richard Fleischer, 1968)

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Aunque el guardarropa de Tony Curtis en El estrangulador de Boston se limitaba casi por completo a ropa de trabajo, el actor insistió en que todo se confeccionara a medida. Esta tarea fue confiada al figurinista William Travilla, quien trabajaba como couturier de alta costura con el nombre de Travilla, y que había diseñado el vestuario de Errol Flynn en algunas de sus películas de capa y espada.

-No quiero criticar a Tony, pero trabajar con él es una complicación -explicó un día Travilla-. Es un perfeccionista. Pero creo que ésta es una película muy seria, y no se pueden resolver los trajes comprando una cazadora verde con cremallera en cualquier parte. Hemos procurado dar una sensación de delgadez en el personaje, por lo que los pantalones son bajos de cintura y con pocos bolsillos. Y las camisas de faena se han cortado a una cierta medida, para que no hicieran bulto al meter los faldones dentro del pantalón. Luego metimos toda la ropa en la lavadora para magullarla hasta que tuviera carácter. Lo curioso es que los cambios que hemos hecho en los trajes no se notan. El personaje aparece triste y sucio, y por supuesto que no parece vestido a la medida. Los trajes crean un aire más sensual y, después de todo, el estrangulador debía resultar atractivo para que todas aquellas mujeres le permitieran entrar en su apartamento.

John Gregory Dunne. The Studio (1969).

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6 Respuestas a “Cine en fotos – El estrangulador de Boston (The Boston strangler, Richard Fleischer, 1968)

  1. ¿Te puedes creer que no la he visto entera nunca? Siempre la he pillado empezada en sus pases televisivos y nunca la he localizado en dvd o blu ray o la he alquilado. Tengo que arreglar esto.

    Beso
    Hildy

    • Caramba, es verdad. Hay películas que, por las razones que sean, se nos escapan siempre. Uno termina viéndolas porque une cachos en los recuerdos fragmentarios de las veces que ha pillado tal o cual momento, y termina fabricándose la película en la cabeza. Luego, cuando por fin uno se sienta a verla, hay partes que tiene por ya sabidas y otras que son absoluta sorpresa y que había imaginado de otro modo. Y por lo general, la película imaginada es mejor que la real… Como en este caso, me temo, aunque no está mal.

      Besos

  2. El estrangulador de Boston es una película fría, gris, retrata a la perfección, a mi juicio, ese clima gris y húmedo tan característico de Boston. Sin apenas argumento. Pocos diálogos, es decir, el psicópata y su mundo. Tony Curtis está muy bien y Richar Fleischer hizo un trabajo estupendo. La película adolece de lo que esperamos todos, acostumbrados al tipo de suspense tipo Hitch y eso es imposible. El gordo nos muestra a Norman Bates de una manera tan genial que a veces estamos de su parte. Recuerdo haberla visto por primera vez en una doble sesión por allá últimos de los setenta junto a Chacal de Zinnemann. Evidentemente no tienen nada que ver, pero esa fotografía gris de ambas vistas al en una misma sesión fue para mí toda una experiencia. Ahora los grises apenas se emplean en las películas y poca atmósfera de desesperación veo yo tras el hedor a palomitas. Tampoco veo yo que hoy sepan filmar una madrugada gris y silenciosa.

    Abrazos mil.

    • En “Chacal” la estética viene, creo, marcada por la necesidad, o la voluntad de Zinnemann, de utilizar las imágenes documentales del auténtico De Gaulle en una parada militar. En el caso de Fleischer, al parecer todo proviene de un documental que acababa de ver en el que se utilizaba la multipantalla, y problemas de fechas de rodaje que obligaron a aplazar la filmación desde noviembre hasta enero, así como cierta intención de homogeneizar el enero bostoniano y determinadas localizaciones naturales (el despacho del fiscal, por ejemplo, que es auténtico) con la reproducción de otros en decorado de estudio. Dicho esto, la peli se puede ver gratamente.

      Abrazos

  3. Comprendo la inquietud o el deseo de Curtis: supongo que era consciente que se enfrentaba a uno de sus papeles más importantes: sabe imprimir carácter a un personaje que, todavía hoy, presenta históricamente claroscuros. El perfeccionismo de un intérprete no es más que muestra de su pasión por una parte y de su miedo escénico por otra.
    La película, para mí, de lo mejorcito de Fleischer.
    Un abrazo.

    • Bueno, eso y que estaba gordo…

      Fleischer es un director a reivindicar, con una nómina muy interesante de títulos que abarcan muchos géneros. En esta hay cosas muy interesantes; otras que han envejecido mal (la pantalla partida, por ejemplo). Personalmente me gusta bastante.

      Un abrazo

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