Diálogos de celuloide – El hijo de la novia (Juan José Campanella, 2001)

El hijo de la novia_39

¿Pero qué le va a decir? ¿Lo del discernimiento a un hombre que sigue enamorado después de cuarenta y cuatro años? Honestamente padre, ¿usted cree que las siete parejas que se vienen a casar aquí por sábado tienen discernimiento? ¿No le dan ganas de decir a veces: “No chico, tu pareja no es lo maravillosa que vos crees que es”, “este tiene una cara de chanta infernal”, “ella no va a ser tan comprensiva dentro de tres años”…? ¿Por qué no me pidieron discernimiento cuando me casé? ¿Sabe la mala sangre que me hubiera ahorrado? No, cuando me casé, víctima del amor, algo con lo que ustedes trafican desde hace dos mil años, me recibieron con los brazos abiertos. Diez años después, en mis cabales y con un discernimiento espantoso, me quise separar y me dijeron “ahora no, ahora no se puede”. ¡Por favor padre! ¿Ahora resulta que para ser católico hay que razonar? Mi mamá no razonaba cuando la bautizaron, pero en ese momento no importó, había que aumentar la clientela. El primero [sacramento] te lo regalan, el segundo te lo venden, y después te borran.

El hijo de la novia. Guión de Juan José Campanella y Fernando Castets.

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3 comentarios sobre “Diálogos de celuloide – El hijo de la novia (Juan José Campanella, 2001)

  1. Esta película me emociona una y mil veces. Y cuenta con una de mis declaraciones de amor favoritas.
    “Bueno, quédate, qué carajo me importa. Escúchame, por favor, Nati. Escúchame. Necesito que me escuches. Bueno… Hice todo mal, todo mal. Nunca te escuché, nunca te di bola en todo lo que me dijiste. Pero… parece que lo vi, el problema, y dicen que… que si lo ves, eso es parte de la solución. La cagada es que no te dicen qué parte es. ¿El cincuenta por ciento, el dos por ciento? No, no sé. Pero… yo creo que me hizo bien la terapia… la intensiva, digo. Eh… qué más… ¡Ah, sí! Que… bueno, no es verdad que no quiero tener más problemas, lo que yo no quiero son los problemas con las cuentas, los proveedores, todo eso. Pero… quiero los tuyos, quiero los de Vicki, los de mis viejos, te lo juro. Son mi familia, yo los… los quiero ayudar, ¿me entendés? Eh… ¡Ah! Y que… mirá, yo quiero… vivir toda una vida con vos, llena de problemas. Los tuyos y los míos, porque… porque esos son problemas, esos son. Y el que no tiene… esos problemas… bueno, ése es el problema más grande que puede tener. Y… que aunque no sea, no sé, Bill Gates, Einstein o el… el Dick Watson, yo quiero vivir toda mi vida con vos, este… llena de problemas, y te voy a cuidar, te voy a… te voy a cuidar, por más problemas que tengas. ¡Que tenga! ¡Que tengamos! ¡Que tengamos! Y… No sé qué más decirte… eh… Decime algo vos, por favor… No contesta”.

    Beso
    Hildy

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