Diálogos de celuloide – Cayo Largo (Key Largo, John Huston, 1948)

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-Puede que el mundo esté podrido, Frank, pero una causa no está perdida mientras alguien esté dispuesto a seguir luchando.

-Yo no soy ese alguien.

-Sí lo es. Tal vez no quisiera serlo, pero no puede remediarlo. Su vida está en contra suya.

Key Largo (1948). Guión de Richard Brooks y John Huston sobre la obra teatral de Maxwell Anderson.

6 Respuestas a “Diálogos de celuloide – Cayo Largo (Key Largo, John Huston, 1948)

  1. Me encanta Cayo Largo, y John y Richard, y Humphrey, y la Lauren, y el film noir, y la novela negra (por favor, la clásica, si puede ser). La novela negra es la que indaga mejor en los conflictos sociales, la que mejor explota la condición humana, la que denuncia de manera implacable las injusticias y las corruptelas de nuestra sociedad. Ay, ¿has leído Retrato de humo de Bill Ballinger? Hasta los títulos eran poéticos. Y, respecto a la primera frase, me siento más que identificado. No sabes las veces que me dice la gente que todavía “puedo”, que todavía “debo”, que todavía puedo “seguir”, que todavía me queda mucho por “hacer”. “Yo no soy ese alguien”, me digo a mí mismo cansado de proclamarlo a los cuatro vientos. Y no hay manera. Que la gente se ha empeñado en que uno tiene que estar al frente de todo, y que no aparento mi edad y que todavía soy joven y blablabla. Ay, Humphrey no lo tenía tan mal, al fin y al cabo. A mí me exigen esta serie de cosas: remolcar un cochecito con un bebé berreando a toda pastilla. Llevar atado al cochecito un par de perros. Quedar con cangrejos. Ponerme uno pantalón pirata en verano (sé que te quedaría bien, me dicen). Ir en chancletas por la calle (irás más cómodo). Ir de vacaciones en crucero. Ir a votar con entusiasmo. Mirar las series televisivas (ya verás cómo te enganchas, me dicen). Ir a la discoteca para bailar y no pensar en nada (desconectar, me dicen). Ir a las entrevistas de trabajo con el mentón alto y con paso decisivo (que te vean que eres un crak, me dicen). Sacarle partido a la chatarra que deja los malditos cartuchos de la Nespresso y hacer arte con ella (para quedar guay, me dicen). Ay, Humphrey, si tú supieras…

    Abrazos

    • Qué pregunta… Por supuesto que no lo he leído… Pero ya sé que la tienes, ya… Estoy contigo, en el género negro, como en el western, cabe todo. Y cabe bien.

      Ay, la presión social: crea usted en la ilusión de felicidad que hemos prediseñado, basada en el consumo y en la estética, y cuando descubra el pastel, cuando se desengañe de esta gran mentira, no se preocupe, porque tenemos psiquiatras y pastillas para que digiera y narcotice su mierda de existencia.

      En fin, parece que estamos repletos de moral, ¿no?

      Abrazos

  2. Percibo un cierto tono en ese “Pero ya sé que la tienes, ya…” muy a lo “Y tú lo tienes, verdad”, de Groucho a Chico en Un día en las carreras, y Chico se emociona extrayendo de ese carrito de helados sin fondo toda una enciclopedia sobre los caballos. Creo que a partir de ahora, cada vez que me digas: “Y tú lo tienes, verdad.” Yo me pondré a cantar: “Al rico helado de Tutti Frutti”.

    Más abrazos

    • Je.je.je… Con tal de que no me digas, como en Una tarde en el circo, cuando Chico no deja de sacarse puros de los bolsillos y dice eso de “creía que lo tenía en mi otro traje”, y Groucho le contesta “ojalá estuvieras tú en tu otro traje y en este momento lo estuvieran planchando”…

      Más abrazos

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