Mis escenas favoritas – Cazador blanco, corazón negro (White Hunter, black Heart, Clint Eastwood, 1990)

2 Respuestas a “Mis escenas favoritas – Cazador blanco, corazón negro (White Hunter, black Heart, Clint Eastwood, 1990)

  1. Es que era otra manera de ver y hacer cine. Hoy esto sería totalmente imposible. El gran Huston coge su cámara, se la echa al hombro y dice con un puro en la boca: “Venga tíos, que nos vamos a África a rodar”. Todos pillan unas fiebres del copón. El viejo John, de sangre irlandesa, se la suda todos esos parásitos: mosquitos, virus y bacterias, y mientras todo el equipo de rodaje, incluidos los actores, gimen de frío, en el calor de las fiebres dentro de sus tiendas de lona. Pues bien, con ese percal, al tío no se le ocurre otra cosa que ir a cazar un elefante blanco, pero sin la paranoia del capitán Ahab. Resultado: el tipo que hizo La jungla de asfalto realiza La reina de África y el colaborador del guion, ese genial judío alemán Peter Viertel, escribe una magistral novela de todo lo que ha visto en el rodaje. Luego el viejo Viertel, dejó a su mujer para irse con una modelo, pero luego vio a la Deborah Kerr y se fue con ella, en fin, que la novela es leída por Clint Eastwood y realiza una excelente película. ¿Te parece poco, amigo mío, las cosas que pasaban? ¿Y ahora? Estoy a la espera de saber qué saldrá de la película de Superman contra Batman. ¿Y qué fue de todo aquello? Claude Levi-Strauss escribió la excelente y crepuscular Tristes trópicos y Peter Viertel murió en una Marbella pisoteada por Jesús Gil.

    Un abrazo y buen finde, amigo.

  2. Esta historia es fascinante. Más todavía si pensamos la categoría de la gente que se reunía (la mayoría expatriados alemanes o austríacos, como Mann, Brecht o Wilder) en la casa californiana de los Viertel en torno a la matriarca, Sarka, o que Viertel también estaba en la juerga continua que fue el rodaje de La burla del diablo, dos años después de esta aventura africana. En fin, otro tiempo, otra gente, otros moldes todos ya rotos… Gente genial, digna de ser conocida, admirada, compartida. Ah, cómo la habríamos gozado sólo mirando, mi querido Paco, sólo mirando las barrabasadas de esta gente…
    Fuerte abrazo

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