Diálogos de celuloide: Solos en la madrugada (José Luis Garci, 1978)

Solos en la madrugada_39

Se van a acabar para siempre la nostalgia, el recuerdo de un pasado sórdido, la lástima por nosotros mismos. Se acabó la temporada que ha durado 38 hermosos años, estamos en 1977, somos adultos, a lo mejor un poquito contrahechos, pero adultos. Ya no tenemos papá. ¿Qué cosa, eh? Somos huérfanos gracias a Dios y estamos maravillosamente desamparados ante el mundo. Bueno, pues hay que enfrentarse al mundo y con esa cepa que nos da ese aire garboso. Tenemos que convencernos de que somos iguales a los otros seres que andan por ahí, por Francia, por Suecia, por Inglaterra. En septiembre ya no vamos a reunirnos solos en la madrugada para contarnos nuestras penas, para mirarnos el ombligo, para seguir siendo mártires, para sufrir. No, a partir de ahora y aunque sigamos siendo igual de minusválidos vamos a intentar luchar por lo que creemos que hay que luchar, por la libertad, por la felicidad. Hay que hacer algo, ¿no? Para alguna cosa tendrá que servir el cambio. Pues venga, vamos a cambiar de vida. A ti Rosi ¿Qué té pasa? Que tu vida con Andrés y los chicos no te gusta ¿no? Pues fuera, cada uno por su lado pero con dos ovarios como si fuésemos mayores. Y tú, Nacho, ¿qué? ¿No te ha tirado siempre lo otro? Pues venga, guerra, pero sin tapujos. Ponte peineta y a ello, pero con dignidad, con la cara bien alta, que no pasa nada. Vamos a ver Andrés, ¿tú no querías dejar esas contabilidades y vivir sólo con el sueldo? ¿Qué esperas? ¿Qué no puedes? Claro que puedes. Plántate, plántate con Hernández, con Gil, con Troncoso, plantáos y a pedir un sueldo digno, ya verás cómo se acojonan los de la planta noble, y a vivir como un ser humano y no como un robot, a vivir con tus hijos, a charlar con tu mujer. ¿O no? Hay que comprometerse con uno mismo, hay que tratar de ser uno mismo, hay que ir a las libertades personales. Margarita de mi vida, ya no me sirve eso que me dices siempre de que te pasas la vida metida en casa, de que Vicente no te saca. ¿Qué pasa? Quieres ir al cine y Vicente no quiere, pues vete al cine, fíjate que sencillo. Ese metro, ese autobús, me da una butaca y ya está, ya has visto a Paul Newman, que era lo que querías. Se ha terminado eso de ser víctimas de la vida, hay que vencer a la vida. Hay que tomar el mando en la cama. Si lo que quieres es un televisor en color, cómprate el más grande que encuentres porque es lo que quieres, no ahorres cuatro perras para dejarlas a los hijos, disfrutad de la vida vosotros porque es vuestra vida y porque además esas cuatro perras luego no van a ser nada. Hay que empezar a tratar de ser libres. Yo también quiero ser libre. No quiero tener que mentirme tanto. Sé que tengo que ser algo… A lo mejor escuchar, escuchar más a la gente o hacer un programa de radio para adultos, para hablar de las cosas de hoy porque no podemos pasar otros cuarenta años hablando de los cuarenta años. Ese viejo disco que vais a escuchar es el último de una melodía que no oiremos más. Yo os prometo que Ray Peterson, Raimundo Pérez si hubiese nacido en el Imperio, no volverá a decirle a Laura que la quiere porque es que Laura tiene treinta y cinco castañas, cinco hijos y está casada con uno de Arkansas y eso hay que afrontarlo. No soy político, ni sociólogo pero creo que lo que deberíamos hacer es darnos la libertad los unos a los otros, aunque sea una libertad condicional. Pues vamos, yo creo que sí podemos hacerlo, creo que sí. No debe preocuparnos si cuesta al principio porque lo importante es que al final habremos recuperado la convivencia, el amor, la ilusión. Pues no cabe duda, al vegetar estamos acabando. Vamos a vivir por algo nuevo. Vamos, vamos a cambiar la vida por nosotros. ¡¡Vamos!!

Guion de José Luis Garci y José María González Sinde.

12 Respuestas a “Diálogos de celuloide: Solos en la madrugada (José Luis Garci, 1978)

  1. La idea de esta película se remonta incluso antes que Asignatura pendiente. Modificado en cierto modo el escenario de la trama, y trasladando el protagonismo de un abogado laboralista al de un locutor de radio, el filme, sin embargo, no plantea cambios sustanciales con respecto a la primera de las historias. El nuevo relato cinematográfico, como si de un ciclo narrativo se tratara, sigue manteniendo el desencanto generacional y la imposible recuperación del pasado perdido como fórmulas argumentales esenciales. En todo caso, Solos en la madrugada posiblemente supere incluso el clima evocador propuesto en su ópera prima, sin tanta intención por adquirir carácter testimonial de la historia presente, y hasta confiere mayor prominencia a lo puramente literario; entre otras razones, por el propio espíritu temático que anima la película, ideada en torno a ese programa radiofónico titulado “Solos en la madrugada”, en el que cada noche se reconstruye un poco la vieja memoria. Bueno, además disfruté de la visión de las magníficas tetas de la Fiorella Faltoyano, actriz de la cual andaba yo por aquellos tiempos algo enamoradizo. Es curioso que luego Garci interviniera en La Cope, pero no solo en la madrugada sino con esos cowboys de la ranciería casposa y castiza de las españas y de otros gerifaltes de antaño. No sé, siempre recuerdo esa última escena de la película con el primer plano de José Sacristán animándonos a todos. Por aquel tiempo yo ya desconfiaba mucho de la supuesta transición y la santa democracia infectada de fachas reciclados por conveniencia que después eclosionarían de la manera más cutre y temeraria. Sigo estando rodeado de banderas fascistoides por todas partes. Y no hables, que te pueden oír y lo puedes perder todo, aunque siempre estuviste en calzoncillo y sin saberlo.

    Abrazos mil.

    • Creo que es la mejor época de Garci, cuando su cine intentaba captar el pulso de su época, antes de que se decidiera a hacer adaptaciones literarias. Y en cuanto a lo otro, Garci siempre ha llevado sus planteamientos de reconciliación nacional a su vida personal, ha sido fiel a ABC, a Marca y a autores e intelectuales del franquismo a pesar de ser hijo de derrotados en la guerra. Eso ha proporcionado, sin embargo, películas como “Tiovivo”, que me encanta, pero también que se haya metido en la COPE o, peor todavía, EsRadio, con la compañía insufrible de los tipejos que abundan en ella. Esa es la parte de Garci que menos comprendo y que menos me gusta. ¿Cómo se puede mezclar así la pasión con la estulticia? En fin.
      Abrazos

  2. Perdón, me parece que las tetas que recuerdo eran de Emma Cohen; guapísima por aquel entonces. Ay, ahora la gente habla de la memoria histórica y yo sin recordar de quién eran aquellas hermosas, sonrosadas, redondas y suculentas teticas. Estoy perdiendo comba, amigo.

    Más abrazos.

    • Bueno, esto precisa aclaración. Lo de las tetas, está claro. Pero entonces, ¿de quién estabas enamoriscado, de la Faltoyano, de la Cohen, de ambas, de la dueña de las tetas? En fin, defínase usted, hombre.

      Más abrazos

  3. Tiene usted toda la razón, mi buen hombre. Veamos; por aquel entonces yo andaba enamoriscado de Lina Canalejas (ay, olvidada y magnífica actriz), de la Faltoyano, de la Cohen, de la Nadiuska (en Zorrita Martínez, con López Vázquez), de la Cristina Galbó (qué guapa, coño), de la Aurora Bautista (nunca tuve una tía que se llamara Tula), de la Silvia Pinal (andaba yo algo liado; me gustaba tanto la monja enseñando sus nalgas en Viridiana, como el demonio despechugado de Simón del desierto), de la Charo López… morena con melena leonada, sensual…

    Más abrazos, amigo.

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