Los grandes villanos de Hollywood

5 Respuestas a “Los grandes villanos de Hollywood

  1. Ya ves, hoy los grandes villanos del cine son los productores, los directores, los guionistas, los actores, los informáticos, los expertos en marketing, los centros comerciales, los distribuidores, los espectadores, sobre todo, los espectadores, el tipo que te raja la entrada y te dice donde está la sala número tal sin mirarte a la cara, los estrategas de las palomitas, es decir, cuando sobra toda esa montaña de maíz inflado una vez chapado el chiringuito, sirve de cómodo nido para las ratas y al día siguiente son remojadas para que entren en el cubo de cartón y ser deglutidas. Los perros. Villanos son los que miran sus móviles constantemente en la proyección de la película y te deslumbran porque parecen luciérnagas radiactivas. Villanos son aquellos que no paran de hablar en la proyección. Villanos son aquellos que han dejado el cine hecho una mierda y tú tienes que avanzar como puedas pisando el pringoso suelo como si estuviera repleto de minas. Villanos son los que proyectan los tráilers fuera de la sala y la publicidad dentro de ella. Villanos son los que colocan esos enormes cartelones de los próximos estrenos en los pasillos y te hace sentir como si te hubieras fumado un par de porros a lo Bob Marley. Y paro de contar porque esto se puede extender hasta el infinito. El otro día te contaba lo de los perros. Ayer, sin más, en Barcelona (en el Pueblo Español), construyeron una carta enorme para proyectar esa película realizada para discapacitados titulada Mamma Mía! pero en plan karaoke. Es una nueva tendencia, amigo mío que está teniendo mucho éxito. Proyectan un musical pero sin butacas, solo una pista para que los descerebrados puedan cantar y saltar al mismo tiempo que ven la película de turno. Luego pasa una gente (con carrera universitaria) con unos carritos donde se venden bebidas y algo para comer. Todos lo orificios del cuerpo están bien abastecidos.

    ¿Villanos? Si levantaran la cabeza todos los villanos que han decorado la historia del cine se cagarían patas abajo, amigo mío. Incluso Drácula no haría ese monumental esfuerzo de levantarse de su ataúd sin doblar el espinazo. Total, ¿para qué?

    Abrazos.

    • Te veo en plena forma, mi querido amigo. En fin, es cierto, el cine, como cualquier otro objeto de explotación mercadotécnica y consumo, se ha banalizado hasta extremos insoportables. Ni siquiera dan la talla para villanos, me temo…

      Y todavía me preguntan que cómo, gustándome tanto el cine, voy tan poco a las salas. Hace poco fui a ver La correspondencia, de Tornatore. Uffff…

      Abrazos

  2. Cuando alguien destapa una lata el pffffsss!!! es similar a sssssssss que uno no para de emitir para que la gente se calle. Cuando alguien está abriendo una bolsa de chuches el ruido es similar al chirriar de mis dientes por evitar matar a alguien. El glup glup glup de la nuez del tipo que tienes a tu lado es similar a tus tripas por el malestar que tienes ante semejante y fastidioso ruido. El rasgar con los dedos el fondo del cubo de las palomitas se asemeja a las uñas de tus pies sobre la suela de tus zapatos para aferrarte a algo, para evitar salir corriendo de allí… Odio las onomatopeyas en un texto, pero es lo que hoy define mejor la paranoia.

    Más abrazos.

    • Mira que eres ‘sagerao’… Bueno, a mí tampoco me gustan los ruiditos en el cine, como para aceptar ahora perros y parques infantiles (que esa es otra: cine con columpios). En fin, que esto se nos muere, amigo.

      Abrazos

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