Diálogos de celuloide: El conflicto de los Marx (Animal crackers, Victor Heerman, 1930)

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-¿Es usted uno de los músicos? ¿No estaban citados para mañana?
-No podía venir mañana, era demasiado pronto.
-Tiene suerte de que no haya venido ayer.
-Estábamos ocupados, pero cobramos lo mismo.
-Hmm, esto es mejor que explorar. ¿Cuánto cobran a la hora?
-Bah, por tocar cobramos 10 dólares a la hora.
-Bah, entiendo. Y ¿cuánto cobra por no tocar?
-12 dólares a la hora.
-Pues yo me apunto a eso.
-Ahora, por ensayar hacemos un precio especial: 15 dólares a la hora.
-¿Al contado?
-No, en el acto.
-¿Y cuánto cobran por no ensayar?
-No podría calcularlo. Verá, si no ensayamos, no actuamos, y si no actuamos, perdemos dinero.
-¿Cuánto quiere por rodar por un precipicio?
-Justo una indemnización. ¡Ja, ja, ja!
-Bien, cáigase alguna vez.
-Cloaca.
-La hemos limpiado muy bien.
-Bueno, veamos cómo estábamos.
-Pies planos.
-Ayer no vinimos, ¿recuerda? Ayer no vinimos.
-Sí, lo recuerdo.
-Son 300 dólares.
-Ayer no vinieron, son 300 dólares.
-Sí, son 300 dólares.
-Bueno, eso es razonable, lo acepto.
-Hoy hemos venido, son…
-Nos debe usted 100.
-Me parece que voy a perder en el trato. Mañana nos vamos, eso puede valer…
-Un millón de dólares.
-Sí, por mi parte está bien, pero tengo un socio.

(guión de Morrie Ryskind)

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