Mis escenas favoritas: El dormilón (Sleeper, Woody Allen, 1973)

El pasado siempre vuelve…

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2 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: El dormilón (Sleeper, Woody Allen, 1973)

  1. El dormilón es un tipo que despierta en el futuro totalmente desconcertado de un pasado que se comunica con fragmentos que difícilmente le ayuda a comprender cómo vivieron realmente. Siempre digo que para comprender, por ejemplo, la historia de Roma hay que leer a Petronio y Juvenal y no los libros de historia, y si quieres sintetizar el asunto como resultado de todo un imperio a Gibbon. Esta escena del genio del viejo Woody hoy nos resulta certera, pero no dese un futuro sino de un presente totalmente descerebrado. Hoy casi todo el mundo está durmiendo y solo sabe y cree en lo que dicen los que realmente no duermen nunca. Ahora tenemos el taladro de la memoria histórica, que no es más que una necrofilia ibérica para hacer un buen caldo para el crudo invierno. El dormilón no tiene cultura y eso, precisamente, hace que acierte de cara al espectador. Woody es un genio, de eso no hay ningún tipo de duda. Aquí, la Generalitat es manipuladora con la historia, y eso que Oriol Junqueras fue profesor de historia. El PP manipula y oculta la historia, y el independentista o el facha español cree tener la verdad. Y lo más jodido es que ¡te lo dicen roncando! La escena de la película podría ser realizada de nuevo en un suculento cortometraje donde un tipo de hoy; el zombi, se le muestra imágenes “actuales” y dice lo que le parece que es. Alucinaríamos. No sé, como aquella otra escena genial de El fantasma de la libertad, de Buñuel, donde un pedófilo entrega a una niña en el parque unas fotos que nosotros no podemos ver pero intuimos de qué va. Luego la niña entrega estas fotos a sus padres que a la vez se ponen muy cachondos y luego son mostradas al espectador y vemos los monumentos más famosos del planeta. Fíjate, amigo mío, como ahora no paran de criticar a ese mamarracho de Trump, pero en ningún momento se critica a los sesenta millones que lo votaron. ¿Qué tenían toda esa gente en la cabeza cuando veían y escuchaban a este tipo sobrenatural? ¿No te parece más surrealista que lo que dice Woody en cada imagen que le muestra ese tipo desconcertado de laboratorio de ciencia ficción? Decía Baudelaire en su memorable, Las flores del mal, que el hombre moderno se pierde en una selva de símbolos. Y ahí está el quid de la cuestión. Nada más fácil que manipular esos símbolos. Entonces el mono babea ante ellos como símbolo de su identidad. Pobres desgraciados, nunca leyeron a Philip K. Dick.

    Abrazos, mil.

    1. Lo más cómico de esta historia es que la realidad de su tiempo es mucho más delirantes que las absurdas respuestas del personaje a este test. El otro día me invitaron a hablar de Trump en un programa de radio, de películas que tuvieran que ver con ciertas cosas de la política populista americana, y a mí no se me ocurrió otra cosa que ilustrar el tema con el audio de Sopa de ganso, la secuencia del primer consejo de gobierno de Rufus T. Firefly. Y es que la realidad se empecina en ser mucho más ridícula que la ficción.

      Abrazos, amigo.

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