Mis escenas favoritas: Días de vino y rosas (Days of wine and roses, Blake Edwards, 1962)

Sobrecogedor, trágico momento de este colosal drama sobre el alcoholismo protagonizado por Jack Lemmon y Lee Remick (premiados ambos en San Sebastián). Todo el patetismo de la adicción, el infernal frenesí de la caída en lo más profundo.

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7 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: Días de vino y rosas (Days of wine and roses, Blake Edwards, 1962)

  1. Qué casualidad, en breve publico un artículo sobre Blake Edwards, y aquí no diría que es irregular, sino singular. Brillante director de estilo elegante y sus pifias, todos los grandes directores la tienen. En esta película lo más grande para mí es el final, que no diré aquí por esa gilipollez de los spoilers o como se escriba. Siempre consideré muy exagerado esos síntomas del alcoholismo que se retrata aquí, ese Jack Lemmon y esa Lee Remick entrando en el invernadero o lo que sea (escribo con la memoria) arrastrándose por el suelo para coger unan botella y beberla allí tirados en el suelo, en fin, que no es muy normal. Por lo demás es una película que le tengo mucho cariño, por Edwards, por Jack y por la bella Lee. Solo me queda decir que el tema musical de la película, compuesto por Henry Mancini, lo cantó después Frank Sinatra a su manera: Sings days of wine and roses, que también es el título de su magnífico álbum del mismo título de.1964. En este nostálgico disco de escucha obligatoria para todos los amantes del cine, porque allí Sinatra canta las mejores canciones compuestas para el cine como: Moon river, del filme Breakfast at Tiffany’s (de nuevo Edwards), The way yo look tonigth, de El alas de la danza, Theree coins in the fountain, de Creemos en el amor de Negulesco, Secret love (la mejor y la más bella), Swinging on a star, de Siguiendo mi camino, It might as well be spring, de La feria de la vida, la maravillosa The Continental, de La alegre divorciada, Love is a many-splendored thing, de La colina del adiós, All the way, de La máscara del dolor…En fin, que te estoy escribiendo sobre el refinamiento, lo exquisito y la calidad que nos regalaban unos genios que todavía nos ayudan, al menos, a mí. Este disco hay que escucharlo sentado en un sofá con un whisky en la mano y los ojos cerrados. Edwards en sus mejores momentos cantado por Sinatra, la Voz.

    Y sí, te entiendo respecto a lo que me has dicho en un comentario: Melendi. El canto del loco. Yo quiero añadir algo más: Superproducciones musicales de la vida de Diego el Cigala. El Arrebato. Bustamante. Andy y Lucas. Y el más esperado de todos los musicales: la vida y música de El Koala. Gran canción “Opá, yo viazé un corrá”. Gloria de España; gloria de los corrales. Ahí tenemos el glamour de Lauren Postigo y su impagable programa “El Corral de la Pacheca”, que junto a Cine de barrio del gran José Manuel Parada y su amariconado pianista han hecho de este país una grande y libre. Pá musical el español.

    Fuerte abrazo.

    1. Jajajajaja… Qué morralla de personal has citado en tan poco espacio… En fin, como dice la canción de Gabinete, “caray, ya no hay estilo ni personalidad”. A Sinatra es bueno escucharlo en cualquier momento, y casi en cualquier disco, da igual. Lo importante es no perder los referentes y no dejarse llevar por la ola de estulticia que nos rodea.

      En cuanto a Edwards, a mí, además de sus películas “elegantes”, que de todo hay, me gusta especialmente esa pequeña joya que es Dos hombres contra el Oeste. Me encanta esa peli. Aguardo ese artículo, aunque supongo que habrá varios del viejo zorro antes…

      Abrazos

  2. Chantaje contra una mujer también es estupenda. También me gusta mucho Diagnóstico asesinato, y claro, Dos hombres contra el Oeste es magnífica. Creo que la Pantera Rosa lo mató bastante entre otras cosillas. Ahora me está mirando Peter Sellers con ese careto de interrogante. Y sí, tengo en el borrador unos cuántos artículos del viejo zorro, pero no los quiero poner todos al mismo tiempo; me los reservo para cuando se avecine otro invierno crudo.

    Por cierto, el término “biopic” nunca me gustó, es más, nunca lo utilizo. Me suena como a vitaminas para esa gente que se mata en un gimnasio los tristes domingos por la tarde para inflar sus bíceps.

    Más abrazos, amigo mío.

    1. Efectivamente, muy buena en su primera mitad. Luego yo creo que pierde un poco. Pero indudablemente asienta todas las claves de esas películas de protección de testigos. La Pantera Rosa, en fin, tengo sentimientos contrapuestos con esa película. Al principio es que la saga peca de indefinición, no sabe muy bien por dónde tirar. Luego es un circo de Sellers, y ya es otra cosa.

      Jajaja. A mí tampoco me gusta biopic, pero vamos, para entendernos.

      Abrazos

  3. Quizás un pelín sobre-dimensionado pero desde luego refleja de forma clara la dependencia de la botella del protagonista, que, dicho sea, logra mantener el interés del espectador solo con sus gestos faciales. Yo diría que Lemmon está muy bien en esta escena.

    1. Está estupendo en toda la película. Para mí el problema es que el guión se recrea en el patetismo de determinados momentos, lo acentúa, lo exprime. El retrato algo más contenido pero si cabe más terrorífico de Ray Milland en Días sin huella me parece más convincente.

      1. Si. Otro gran retrato del alcohlismo. Es otra historia, no obstante …son … otros “días” -aprovechando la base común en los títulos. Enfin, son 2 títulos de lo mejorcico.

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