Cerrado por (casi) vacaciones

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Aquí las vacaciones nunca suponen ausencias completas, pero sí, llega el momento de tomarse un descanso… Un sencillo alto en el camino hasta el mes de septiembre que pasaremos en el lugar de costumbre, el mejor motel que ha dado el séptimo arte. Trato familiar, ambiente agradable y un magnífico servicio de habitaciones… Prácticamente es como estar en casa…

Decimos adiós con la manita y un artista clásico de la música española injustamente marginado en los últimos tiempos, acompañado por el canalla oficial de la mercadotecnia patria, en un dúo que hace honor a despedidas y próximos reencuentros.

¡Hasta la vuelta, escalones! ¡Atentos a las perlas veraniegas…!

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Las tres muertes del cine y una improbable propuesta de resurrección

Mis escenas favoritas: Un final made in Hollywood (Hollywood ending, Woody Allen, 2002)

Val Waxman (Woody Allen), un cineasta de culto con “excelentes” dotes diplomáticas para manejarse en eso del desamor en esta divertida secuencia de Un final made in Hollywood (Hollywood ending, Woody Allen, 2002). Una cinta etiquetada como menor por la mayor parte de la crítica que a la vista del nivel medio de la comedia en los últimos lustros (retornos al universo de Mariano Ozores o simplezas interpretadas por cuarentones que dan vida a treintañeros que se comportan como quinceañeros) merece reconsideración en la trayectoria de su autor y en especial dentro del conjunto del cine de su tiempo.

Música para una banda sonora vital: Chinatown (Roman Polanski, 1974)

Tema principal de la magnífica obra de Roman Polanski, compuesto por Jerry Goldsmith. Jazz, ritmo cadencioso y vaporosa atmósfera nocturna para un misterio que transcurre en la luminosa California, todo un tratado sobre la oscura historia de Los Ángeles.

Diálogos de celuloide: El dormilón (Sleeper, Woody Allen, 1973)

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– ¿Cree usted en Dios?
– ¿Que si creo en Dios? Yo soy lo que se llamaría un ateo teológico existencial. Creo que hay una inteligencia en el universo, excepto en ciertas partes de los Estados Unidos.
El dormilón (Sleeper, Woody Allen, 1973). Guion de Woody Allen y Marshall Brickman.

Mis escenas favoritas: El hombre que pudo reinar (The man who would be King, John Huston, 1975)

La justicia imperial, protestante y blanca (“no somos dioses; pero somos ingleses, que es casi lo mismo”), llega a los pueblos atrasados y oprimidos del Asia Central en esta maravillosa película de John Huston, basada en la historia de Rudyard Kipling, probablemente la más hermosa, y sustanciosa, película de aventuras que se ha hecho jamás. Un proyecto que Huston intentó levantar en distintas décadas (con Clark Gable y Humphrey Bogart, con Kirk Douglas y Burt Lancaster, con Paul Newman y Robert Redford) y que vio la luz en el momento justo con Sean Connery y Michael Caine. Una película que todo contertulio y periodista debería ver antes de ponerse a opinar sobre todo lo que ha ocurrido, y sigue ocurriendo, en aquella zona del planeta desde septiembre de 2001, y aun antes.

Música para una banda sonora vital: Misión de audaces (The horse soldiers, John Ford, 1959)

I left my love es el tema principal de esta película de John Ford sobre la Guerra Civil estadounidense, con magnífica fotografía de William Clothier, y basada en una novela de Harold Sinclair sobre la infiltración de una columna de la caballería nordista tras las líneas del Sur. Diversos problemas de producción, guion y rodaje, además de algún que otro desgraciado contratiempo, provocaron el desinterés final del director e impidieron que la película alcanzara la talla de otros clásicos inmortales de Ford cuando todo apuntaba a que iba camino de convertirse en una de sus grandes obras maestras imprescindibles. No obstante, atesora algunos momentos memorables y la siempre grata presencia de John Wayne o William Holden, acompañados de Constance Towers.