39escalones en Efecto Mariposa (Radio Uruguay, la radio pública uruguaya)

Resultado de imagen de the conversation 1974

Intervención de un servidor en el programa Efecto Mariposa de Radio Uruguay hablando de La conversación (The conversation, Francis Ford Coppola, 1974).

Desde aquí, mi agradecimiento a Daina Rodríguez, Alberto Gallo, Carolina Molla y Gabriela Giudice por su invitación.

Audio

(del minuto 13:20 a 41:40)

http://radiouruguay.uy/wp-content/uploads/2017/12/Efma_171213_prog.mp3?_=1″

Página web del programa

http://radiouruguay.uy/la-conversacion/

 

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11 comentarios sobre “39escalones en Efecto Mariposa (Radio Uruguay, la radio pública uruguaya)

  1. Impecable intervención que sirve además para poner en su justo lugar a la que en mi opinión es la mejor película de Coppola (y una de las grandes obras del cine), muy alejada de algunos de los artificios que hicieron tan popular a su trilogía de gangsteres, demasiado atractivos e idealizados para mi gusto. Te manda una gran felicitación un colega (de leyes) uruguayo, asiduo lector del blog y ocasional “opinador” del mismo. Qué lindo que existan programas de radio como Efecto Mariposa, que permiten darle un espacio amplio a ese otro tipo de cine, que también interesa.

    1. ¡Muchas gracias, Dr. Brown! Efectivamente, un programa necesario, de los que, por ejemplo, ya es más que complicado encontrar en España, donde la radio comercial, incluso en lo público, apenas deja espacio para conversaciones largas y profundas sobre cualquier tema. No termino de estar de acuerdo con tu valoración sobre los “Padrinos”; sí sobre La conversación, que es para mí parte de ese cuarteto maravilloso de Coppola, completado con El Padrino I y II y Apocalypse now. Qué grande que fue este hombre, por Dios, y qué caída tuvo… O tiene…
      Muchas gracias. Un saludo cordial desde Zaragoza.

      1. Con El Padrino me pasa algo raro, me parecen grandes películas, pero hay cosas que no me terminan de cerrar. Siento como un mensaje más o menos subliminal de cierta glorificación de la vida de los gangsters. Ojo, quizás no es lo que quiso contar Coppola y es cierto que la historia de la familia Corleone no es precisamente un lecho de rosas, pero mi duda se genera a partir de la cantidad de gente a la que le encanta la saga, muchos de los cuales son el público que por ahí consume más que nada cine comercial, es decir, desde ese lugar hay algo que no me cierra del todo, pareciera que hay cierta “técnica” utilizada para que queden determinadas cosas en la memoria del espectador. Parece como si el mensaje que le llegó a alguna gente fuera que la mafia es incluso hasta un poco cool. Hace tiempo leyendo un diario de mi ciudad, mientras un periodista contaba sobre un asesintato producido en Nápoles por una ajuste de cuentas entre miembros de la mafia, decía que esos tipos no tenían los códigos que se mostraban -por ejemplo- en El padrino. Yo creo que aunque “no sea personal sino cuestión de negocios” je, matar (por ejemplo), sea en la circunstancia que sea, no implica tener códigos en lo absoluto, y me da la impresión de que la película va desgranando a lo largo del metraje esa suerte de código mafioso que pretende justificar lo que se hace, entonces llegamos a un punto en el que Vito Corleone nos termina cayendo simpático, sin darnos cuenta de que en realidad no dejaba de ser un delincuente. Por lo menos es la sensación que me provoca, pero obviamente no quiere decir que mi visión sea la correcta. También creo que lamentablemente muchos se quedan solo con la saga y por suerte Coppola ha tenido una filmografía más que respetable, con su punto culminante en La conversación, la que hizo nada menos que el mismo año que El Padrino II. Si la memoria no me falla logró incluso que ambas fueran nominadas al Oscar como Mejor película, ganando El Padrino II.

        Pero más allá de todo (que es una mirada muy personal, discutible y minoritara la que tengo) comparto que Coppola ha sido un grande del cine, la fuerza que tienen muchos de sus planos es “acojonante”, como se diría por tus tierras, y agrego algo que se me viene a la cabeza y es el prólogo de Drácula, que puede ser tildado de barroco, pero esos primeros minutos son una verdadera topadora. Creo que sin dudas su nombre va a quedar grabado en la mejor historia de la cinematografía.

      2. Bueno, el tema de la presunta glorificación de la mafia es recurrente cuando se habla de estas películas. Yo no creo que sea así, al menos, no cuando hablamos de público que sabe lo que está viendo. El acierto de Coppola está en, de algún modo, solemnizar su narración, darle un barniz de tragedia shakespeariana, a lo Macbeth, por ejemplo (a nadie se le ocurriría decir que Shakespeare glorifica a los nobles rebeldes, usurpadores y psicópatas paranoicos). Considero que es un acierto artístico y, con el tiempo, se ha demostrado como una necesidad. Rebajar el nivel narrativo para que esos espectadores “comerciales” entiendan y no se merme su capacidad de discernimiento es lo que nos ha llevado a este estado catatónico del cine comercial que nutre las carteleras, que está entre lo infantil y juvenil y lo decididamente imbécil. Tampoco creo que los Corleone caigan especialmente simpáticos: comprender, entender, no implica justificar ni compartir sus motivaciones. Más bien creo que se trata de contar la historia de un hombre que, por razones justas (proteger y ofrecer prosperidad a su familia) toma los medios equivocados (importados de su país de origen), y de la tragedia que, a la larga, supone eso. Creo que no llega a ser simpático pero, al mismo tiempo, tampoco es un simple delincuente. De hecho, la familia se debate a lo largo de la trilogía en la imperiosa necesidad de legalizar sus negocios, de abandonar el crimen. He ahí la rúbrica a su tragedia: es incapaz de hacerlo.

        El cine de Coppola no ha vuelto a disfrutar de esa complejidad del periodo 1972-1979. Drácula es una gran puesta en escena operística, pero creo que se pierde en sí misma en los recovecos estéticos, y pierde el pulso del fondo de la historia, que es lo más importante.

  2. ¡Cuánto sabes, Alfredo, y qué bien lo cuentas! Me has gustado mucho como “interviniente” radiofónico; un poco acelerado por el miedo al tiempo pero muy seguro, claro y directo; y con una bonita voz, además. Desde luego, el que no comprenda el riesgo que corremos hoy en día con la tecnología de la información, es que no te ha escuchado porque lo has dejado muy pero que muy clarito. (Y menos mal que los del programa coinciden, si no, te censuran. je,je)

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