Diálogos de celuloide: Un tranvía llamado Deseo (A streetcar named Desire, Elia Kazan, 1951)

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-¿Te importa que me ponga cómodo?

-Estar cómodo es el lema que tenemos en mi tierra.

-También es el mío. Pero es díficil parecer fresca cuando se siente calor.

-Hoy no me he lavado ni empolvado siquiera.

-Hay que tener cuidado. Andas con una prenda húmeda y pillas un catarro.

(guion de Elia Kazan a partir de la obra de Tennessee Williams)

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6 comentarios sobre “Diálogos de celuloide: Un tranvía llamado Deseo (A streetcar named Desire, Elia Kazan, 1951)

  1. Que tal Alfredo!
    La verdad que la película transmite incluso eso…jeje En todo caso no deja de ser un peliculón, ese Brando pegando voces y llamando por Stella…
    Saludos!

    1. Tiene, además, una importancia añadida: el papel de Vivien Leigh implica abrir las puertas del cine a la psicología femenina más allá del terror o el thriller. Tras la Guerra Mundial el cine manifestó un gran interés por la psicología, centrada en los personajes masculinos (traumas, motivaciones, contradicciones, frustraciones), dejaron de ser meros arquetipos o alegorías de cartón piedra para humanizarse. A las mujeres no les llegó el turno hasta unos años después, y esta película fue esencial para ello.
      Saludos.

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