Mis escenas favoritas: Tristana (Luis Buñuel, 1970)

El gran cine es aquel por el que nunca pasa el tiempo, el que siempre nos lleva a arquear una ceja, da igual el número de veces que hayamos visto una película, una secuencia, o escuchemos una frase o un diálogo. Buñuel siempre remueve la conciencia y los sentimientos. Por algo es el más grande.

Y otra de propina:

 

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4 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: Tristana (Luis Buñuel, 1970)

  1. Con un estilo aparentemente suave y sin estridencias, bastante alejado de la mayoría de sus filmes anteriores, Buñuel fue dejando al descubierto los vacíos y las miserias de aquella sociedad. Las diferencias de clase, la falsa religiosidad, los prejuicios, los estamentos del poder, el orgullo de casta, y sobre todo la moral hipócrita ajustada a las conveniencias de quienes predican en público lo que luego no practican en privado.

    Tristana es una película muy rica y compleja que de nada vale lanzar opiniones arbitrarias. Muchos opinan que el personaje masculino es machista; otros que el personaje femenino es maligno. Nada de eso. Buñuel no es tonto como para proponernos que lo blanco es blanco y lo negro negro. Buñuel se apoyó, igual que en la novela, en dos personajes: el de don Lope (magníficamente interpretado por Fernando Rey) y el de Tristana, en el que Catherine Deneuve deja de ser la actriz bella pero distante de siempre para convertirse en un ser ignominioso, amoral y desengañado capaz de cualquier maldad. Don Lope y Tristana son los dos pilares sobre los que Buñuel construye toda una cínica teoría personal sobre la relatividad de los valores y los juicios humanos.

    Abrazos mil.

    1. Buñuel cada vez me gusta más como técnico, faceta en la que antes, erróneamente, lo ponía en cuestión, o por detrás de otros grandes directores de la historia. Y sin embargo, no es así para nada. A mí me parece el tipo que más ha sabido encontrar la similitud entre la cámara y el ojo, pero porque hace algo que nadie es capaz de hacer: convertir el objetivo en ojo moral. No se trata de representar, como hacen el 99,9% de los directores, sino de capturar, absorber, destilar. Coger el mundo y al ser humano y retratar su grandeza y su miseria en una misma imagen. Para eso hay que ser el mejor técnico de la historia del cine.

      Abrazos

  2. Buñuel tuvo que apoderarse de la técnica para convertirla en magia y ajustarla a lo que él quería decir, y si añadimos que nunca tuvo demasiado presupuesto para sus películas tuvo que agudizar su ilimitado ingenio. Hemos hablado ya mucho sobre Buñuel y no fue solamente un director de cine, un tipo que hace películas, como los de ahora. Revisar su cine es como volver a leer a los grandes de la filosofía, los grandes de la literatura, los grandes pintores, los grandes antropólogos (también a los grandes entomólogos). La obra de Freud es pardilla comparada con las películas de Buñuel. No creo que ningún otro director me haya impactado tanto en mi vida. Él me abrió un amplio abanico de temas y autores. Un universo sin límites. Su técnica o, su magia es hipnótica. Mueve la cámara al mismo tiempo que sus personajes logrando que el espectador quede como en un estado de somnolencia. Entonces, el genio de Calanda lo atrapa y te introduce en el mundo del subconsciente. Ya en Un perro andaluz, introdujo su cámara dentro del hipocampo cerebral de los espectadores. ¡Qué tío! Como sabía que la verdadera vida sexual de la mayoría de las personas está en su cerebro. Lo demás es solo un tímido simulacro, y que la vida no es solo lo que uno hace, sino también lo que uno piensa, imagina o sueña, y en los sueños hay una verdad, pero no una lógica, es ahí donde Buñuel trabaja, indaga, propone, reflexiona, juega, se ríe o se pone violento. Solo te pondré un ejemplo que me maravilló respecto a su técnica. En El discreto encanto de la burguesía, Buñuel filmaba la “realidad” con colores reales, y los sueños con un color algo más apagado. El espectador se acomoda en este recurso y se siente seguro. Se dice: Ahora es verdad. Ahora es un sueño. Y va don Luís y en la mitad de la película lo filma todo del mismo color. Ya no sabemos si estamos dentro o fuera de un sueño. Simplemente, genial.

    Bueno, me voy que debo tomarme una pastilla para desinflar el flemón.

    Abrazos mil.

    1. ¡Caramba! Flemón y todo… :O

      No pisar terreno seguro, esa es la clave. No estar convencido de nada, dudar de todo, el misterio de la vida en cualquier esquina. El misterio, no puede haber obra de arte sin misterio.

      Abrazos, y ánimos. Cuidado cuando muerdas…

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